Göreme

En el centro de la Cappadocia se encuentra el pequeño pueblo, al que todos los turistas van. Nosotras cogimos un autobús nocturno en la macro estación de autobuses de Estambul, Bayrampasam (sin comentarios, toda una experiencia en la vida de un viajero) hasta Nevşehir. De allí gratuitamente la misma compañía de bus nos montó en un minibus y nos llevó hasta el pueblo de Göreme, y a la vuelta igual. Así que no se preocupen si en su billete solo pone hasta Nevşehir (como en el nuestro), nosotras preguntamos 300 veces y todo el mundo fue siempre super atento y simpático. Como último recurso, existen los dolmuş, una mezcla de minibuses-taxi que hacen rutas preestablecidas por 2Lt pero puedes pedir que te dejen en determinado sitio.

Aunque el primer trayecto lo hicimos con la Metro (una de las compañías que tiene fama de ser de las mejores) fue excepcionalmente horrible. La vuelta fue con otra compañía, la Nevşehirliler Seyahat, y mucho mejor. Pero todo lo que oigan es cierto, hay azafatos en el autobús, reparten té y café, hay una tele en cada asiento (a la que puedes enchufar tu mp3 para tener música propia o reproducir tu película si el ver una película de la televisión turca no es lo tuyo).

En cuanto al pueblecito, es realmente chiquitín y muy orientado al turismo, pero hay que darles un premio a lo bien que lo han sabido conservar e integrar en el ambiente toda la infraestructura necesaria para su explotación. Se encuentra justo en el centro del parque natural. A él van a parar tres valles, de toda una gran extensión de formaciones rocosas producidas por la erosión, donde desde tiempos neolíticos el ser humano construyó casas. Y aquí, este pueblo ha intentado respetar al máximo este tipo de construcciones-cueva, rehabilitándolas para hoteles o construyendo nuevas pero siempre respetando la arquitectura tradicional de la zona. Lo que hace que en Göreme no se observen desde lejos los picos rocosos sino que se vive en medio de ellos y nada mejor que caminar por el pueblo para maravillarse y ver como de las rocas salen techos y casas pequeñas, o simplemente directamente dentro de la roca ves los arcos que sujetan una terraza excavada.

La estación de autobuses es ni más ni menos que cuatro chiringuitos juntos y a lo largo de esta calle, que sería el centro neurálgico. Puestos de kebabs, algunos restaurantes, la mezquita, el hamman y el único bar de copas del pueblo (el fatboy, un sitio super hippie con una terraza hecha a base de cojines en la que uno se descalza y se sienta en el suelo). Es claramente el centro de la aldea. Más desperdigados, se van localizando los hoteles. El nuestro, quizás es uno de los más alejados y ya dentro del Pigeon Valley fue el Flintstones.

Por supuesto también desperdigadas están las miles de agencias de turismo que ofrecen rutas por la Cappadocia. Todas ofrecen, tres tipos de circuitos: el rojo, que sería por la zona del parque nacional entre Göreme y Avanos (perfectamente puede hacer uno por sí mismo si se dispone de tiempo) el verde (que abarca muchos km al sur de Nevşehir y que merece mucho la pena ya que se visitan ciudades subterráneas) y el azul al sur del área del parque natural.

La mezcla del paisaje cultural/natural es lo que da su inusual apariencia a la Cappadocia, por ello que se creó el parque nacional de Göreme, también conocido como museo al aire libre. Desde la estación de autobuses no son más que 10 minutos andando.

Los asentamientos humanos comenzaron en los siglos III y IV cuando los cristianos romanos comenzaron a construir en la región. Entre los siglos V y XII curiosamente esta zona desarrolló una intensa actividad monástica guardando un gran testimonio del arte bizantino y post-iconoclasta. Como la mayoría de las construcciones en este área eran sitios excavados en la roca, en forma de cuevas artificiales pero dando forma de naves, arcadas, capillas e incluso ventanas, como en cualquier arquitectura de una iglesia.

El museo en sí es una gran extensión por la que puedes caminar libremente (no hay un recorrido prefijado) en la que se pueden contemplar tanto los enormes falos rocosos del “valle del amor” y el gran hormiguero de cuevas que formaron varios monasterios y una ciudad.

Existen miles de iglesias, restos de monumentos, capillas, alcobas, almacenes y cocinas. Muchas de las capillas están decoradas con frescos de vivos colores. Los más antiguos que se conservan son de colores ocres hechos con misma tierra, en otras iglesias se pueden ver algunos más elaborados ya con pigmentos. La más especial de todas se encuentra fuera del recinto, y hay que pagar entrada a parte pero lo merece. Justo delante de la entrada principal se encuentra la iglesia oscura, ya que en ella no había ninguna ventana y por lo tanto las pinturas se conservaron mejor. Es una maravilla, allí pasamos cerca de media hora observando con detalle todas las figuras que en vivos amarillos, azules y rojos la decoran del suelo al techo.

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