Edfú

En lugares donde acosan mucho al turista para que compre, en ocasiones un “La, shukram (no, gracias)”,  tiene como vuelta una mueca de desagrado que se traduce en un muy hostil “si no me vas a comprar nada vete”.

Mi recuerdo además se ve agravado porque fue el peor momento para descubrir que era alérgica a los caballos. Mientras estaba sentada intentando recuperarme venían muchos vendedores que aún dándose cuenta de que me encontraba mal, me seguían acosando y no solo no me prestaron ayuda, sino que cuando les decia que quería comprar nada se enfadaban.

Encontré Edfú desagradable, templo a parte obviamente. Pero por eso se baja uno aquí, para ver el templo claro.

En general en cualquier crucero por el Nilo, al llegar a este punto le venderán algo como; “parada del barco y viaje en calesa hasta el templo” (Si se lee se piensa en algo super romántico a lo viajero de principios del XX).

Bien la realidad es más o menos así, cada vez que llega un barco se amontonan las calesas para coger a los turistas, mientras el guía grita habla con ellos y va montando a todo el mundo. Te dicen, bien claro, que te quedes con el número de tu calesa y aunque te pidan propina no des nada. Imagínense lo que debe costar realmente un paseo, que a nada que reciban 1€ de propina, ya no les merece la pena volver a por el cliente.

Y yo me preguntaba mientras esperábamos con todo el polvo que se levantaba, los gritos y el caos, pero ¿por qué tendremos que ir en calesa? Durante el paseo lo comprendí. De todos los sitios en los que he estado, en Edfú me encontré realmente incómoda, la cara de las personas es la de deje su dinero y váyase rápido e incluso contestando con muy malas maneras.

Como en otros lugares de Egipto vimos gente sentada en la calle con metralletas, esto es bastante normal por otra parte, pero unido a la actitud poco acogedora … Todo lleno de calesas, mercaderes realmente agresivos, y claro yo cada vez más enferma. Para cuando atravesamos la ciudad yo necesitaba urgentemente antihistamínico, estaba completamente hinchada.

Así que lo primero que vi del templo es un curioso chiringuito con terraza, montado en la parte trasera, donde me cuidaron hasta que me deshinché y me puse mejor. Es un lugar que recomiendo, está a la sombra y es super pacífico, sin apenas gente, ya que todo el mundo va con su grupo y no hay tiempo para esparcimiento, y con unas vistas de todo el templo muy bonitas. Ideal para desconectar de todo el caos anterior de la calesa, la ciudad, la entrada… etc.

El templo en sí es “relativamente” moderno, de la época helenística, y se conserva en muy buen estado,  de hecho es el templo mejor conservado de Egipto. Les parecerá una enorme edificación rectangular muy compacta (como hecha de bloques de madera), es lo que tiene que esté tan bien conservado que hasta que no se traspasa la enorme puerta principal no se puede ver la sala hipóstila con su columnata ni las diferentes dependencias como la biblioteca, santuario o la sala de sacrificios por las que se va pasando a lo largo de la visita.

Está dedicado al dios Horus y lo más interesante son los jeroglíficos del corredor que rodea las ocho capillas. A parte de que son preciosos e interesantísimos, en sus paredes está descrita gran parte de la mitología egipcia. Cuentan la historia de cómo Seth mató a su hermano Osiris e Isis lo reconstruyó juntando los pedazos, salvo el pene que no lo encontró. Anubis tuvo que hacerle uno, para así tener a Horus al que escondieron con Thot para que más tarde vengase a su padre.

Si consiguen acercarse a las estatuas en forma de halcón verán lo impresionatemente grandes que son (si lo consiguen, porque todo el mundo quiere hacerse una foto allí) Otra cosa que cabe destacar es que gran parte de lo que se encontró en este templo está en el Louvre con lo que en el templo han puesto réplicas.

Obviamente para volver no podía coger una calesa, así que me fui con el guía a callejear por la ciudad para encontrar un taxi que me llevase al embarcadero. La ciudad en sí es la típica caótica y polvorienta ciudad egipcia. Ya alejados de la zona turística, de nuevo encontré las malas caras, la falta de ayuda, la hostilidad. Yo comprendo que la cantidad de turistas que va es descomunal, pero cuando vives en Roma también te hartas de turistas que no te dejan ni andar por la calle, pero te armas de paciencia.

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Esta entrada fue publicada en Egipto y etiquetada como .

2 comentarios el “Edfú

  1. cscheuch dice:

    Me imaginé bajo un calor sofocante, sintiéndome mal y con gente acosando…Una pesadilla…mas de alguna vez me ha pasado. En todo caso, precioso lugar…
    Un abrazo

    • cabracondisfrazdegato dice:

      A veces las impresión que te llevas de un lugar es una suma de todas las circustancias… (por eso siempre es bueno que cada uno se forme su propia opinion)
      Por suerte las cosas malas se olvidan pronto y solo te quedas con los mejores recuerdos

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