Poreč

Poreč o también puede aparecer en los mapas con su nombre italiano, Parenzo. Se trata de un pequeño pueblo costero en la península de Istria, a pocos kilómetros de Rovinj.

Aunque su aspecto es desde luego mediterráneo, como todos los de la zona, no tiene el encanto de sus vecinos. Sus pequeñas casitas recuerdan más a la costa valenciana que las casitas venecianas de Rovinj (aunque alguna que otra con balcones góticos hay) Casi tendría que quedarse con el título de simple pueblo entre bosques de pinos y playa* (que tampoco está mal, porque sí que lo recomendaría como lugar de vacaciones ya que la cantidad de masificación aquí es realmente mínima) si no fuese porque tiene un  verdadero gran tesoro. La Basílica Eufrástica del siglo VI, que es patrimonio de la humanidad, es una verdadera joya bizantina situada en un lado del pueblo.

En fin que realmente es un pueblo muy pequeño y es imposible perderse, existe un aparcamiento en las afueras y cruzando un parque se llega a una especie de paseo marítimo desde donde se ve todo el pueblo. De entre casas de distintas épocas en seguida se llega a la iglesia que cláramente sobresale con su pequeño campanario en un extremo.

Inicialmente fue una capilla del siglo IV de la que han quedado bastante bien conservados, los suelos de mosaicos que se encuentran en el actual claustro. Después fue reconstruida  y ampliada en el siglo VI por los bizantinos.

Desconozco el motivo por el que al verla por fuera me pareció bonita pero nada excepcional, y sin embargo el interior de la basílica me dejó sin palabras. Es muy bello, el atrio de paredes rosas, está adornado con columnas de mármol y a los lados de la nave central lo que hay son tumbas. Pero lo realmente maravilloso, son los mosaicos recubiertos de pan de oro que decoran el ábside del santuario. Están considerados una obra maestra de la arquitectura bizantina. Y allí Mary y yo nos pasamos un buen rato (y un buen rato quiere decir realmente un buen rato) admirándolos mientas nos hacían soñar despiertas con un futuro viaje a Estambul.

El resto del conjunto episcopal es mas bien sobrio y sencillo, en el que se van exponiendo restos de excavaciones. Hay además un pequeño coro, un baptisterio y el campanario al que se puede subir, pero las vistas no son tan bonitas como las de otros sitios ya que el Poreč no es gran cosa.

La pregunta de si merece la pena el viaje hasta aquí solo por ella, pues bien cierto es que yo creo que sí. Una vez se está en la península de Istria visitar Poreč es algo fundamental y nos gustó mucho más que otros pueblos como por ejemplo Pula.

En cuanto al entorno natural que rodea al pequeño Parenzo cabe destacar el fjordo de Lim. Pues no es un fjordo Noruego desde luego, pero es curioso ver un fjordo mediterráneo, donde hay pinos en vez de abetos en las laderas escarpadas. Está todo puesto muy en plan familiar para ir de pic nic y hay muchos muelles con barquitas que dan paseos por él.

*Las playas en el pueblo realmente son zonas cementadas como en Piran. No obstante el agua es cristalina como en todo el Adriático.

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Un comentario el “Poreč

  1. Maria dice:

    1 – La iglesia por dentro es maravillosa :-)
    2 – Me habia olvidado de tu fiordo!!!!!!!

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