Île aux coudres

L’île aux coudres es realmente un sitio donde mejor no acabar, pero es el mejor sitio para alojarse. A ver si me explico. Se trata de una isla en el medio del río Saint Laurent, en la región de Charlevaux (una de las más bonitas de Québec) frente al pueblo de Saint Joseph de la rive, desde donde se coge el ferry que lleva a la isla.

En resumen, lo que parece es que los pocos habitantes de la isla, sin mucho que hacer, dijeron vamos a rehabilitarla para el turismo. Aprovechando que Jaques Cartier desembarcó en ella, el paisaje (no muy diferente del de los alrededores, no obstante bonito) y que de cuatro cosas que tenían se hicieron museos, todas las casas se re-convirtieron en hostales. Por lo demás, pues es que hay tres “ecomuseos” uno de molinos de viento, otro de barcos (encallados) y una antigua sidrería pero es que son un robo, precios desorbitados para poca cosa que ver.

Lo bueno, como nos dijo S. es que hay miles de cabañas con cocina y todo para estar a tus anchas, te relajas en los jardines de las casas (cada casita tenía hectáreas de jardín propio) y te das una vueltecita por la isla.

Ejem, y ahora nuestra experiencia. Llegamos a Saint Joseph de la rive a las 23h, justos para coger el último ferry (porque no es un servicio como en Tadoussac 24 horas continuadas) Además el trayecto hasta la isla es como de 30 minutos. Con lo que eran más de media noche cuando empezamos a circular por las carreteras de la isla, sin nadie más, sin luces… pronto empezamos a ver casas de vez en cuando, y parábamos el coche y bajábamos a preguntar si había alojamiento… el problema era que no había absolutamente nadie para respondernos.

Así fueron pasando las horas, mientras nosotros dábamos vueltas a oscuras por la isla, y cuando uno a uno habíamos ido asumiendo la idea de que dormiríamos en el coche vimos un típico motel de carretera de película con neones rojos. Bajaron algunos pero dijeron, “no hay nadie pero hay un cartel diciendo que viven en la casa que hay colina arriba” Mientras Moe y S. se iban a investigar la chunga y yo decíamos “¿pero nadie más se está acordando de como comienza la película Psicosis?”.

¡Oigan! El sitio más barato y en el que mejor estuvimos de todo el viaje, además también tenía su jardín gigante (incluso con columpios para niños) y mesas para hacer pic nic. Para completar el cuadro de “american way of life” el desayuno lo tomamos en un local de carretera (donde había varios camiones estacionados) al más puro estilo rockabilly: asientos de sky rojo, alguna radio sonando entre las freidoras… y para elegir: hamburguesas, perritos, patatas fritas (y por supuesto poutine que esto es Québec).

Pero la mañana no mejoró el aspecto inquietante de la isla que se había fraguado en nuestras mentes mientras angustiados buscábamos donde dormir. Se levantó muy nublado, incluso con niebla y una fina pero persistente lluvia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.