Perder un avión en Londres

Cuando pierdes un avión porque te equivocaste de aeropuerto te sientes como la persona más inútil del universo. Eso es lo que me pasó hace apenas unos días. De todas formas es algo que le ha ocurrido a un montón de personas. Lo bueno (o más difícil todavía) es que éramos dos.

Pese a que miramos la hora del vuelo al menos 20 veces, jamás miramos el aeropuerto. Instintivamente cogimos un tren desde King’s cross hasta Luton. Una vez allí al mirar a las pantallas Elise dijo “eeeh empiezo a dudar de que en verdad salgamos de este aeropuerto” Así que mientras yo me dedicaba a buscar el billete por los recovecos de mi super maleta ella se precipitó al cajero y empezó a sacar libras como una loca.

Fuimos corriendo a la parada de taxis y al que estaba el primero le dimos la alegría del día al pedirle que nos llevase hasta Gatwick. De Luton a Gatwick en coche hay como 1hora y cuarto de trayecto (si no hay atasco) pero nuestro taxi driver se portó y lo hizo en una hora. “Después de hacer una carrera de una hora en taxi, ya le he perdido el miedo a coger el taxi en Londres

Teníamos que facturar dos maletas, y ¿sabéis aquello de llegar 45 minutos antes de que cierre la puerta de embarque? pues llegamos 40 minutos antes. Total que perdimos el vuelo.

Durante nuestro trayecto en taxi, parecía como si nos fuésemos turnando cuando se nos caía el ánimo. Pero siempre la una animaba a la otra con la misma frase “Tranquila, esto se soluciona con dinero ” La verdad es que fuimos muy efectivas a la hora de resolver el problema, teníamos que ver cual era la forma de que éste fuera el menor posible (ya llevábamos 140£ de taxi)

Fuimos a la primera planta del aeropuerto donde hay unos ordenadores (a no ser que sea en caso de extrema necesidad nunca los uséis) Internet iba lentiiiiiiiiiiisimo. Allí descubrimos que el vuelo más barato era el que salía al día siguiente a las 8:00 de la mañana desde Stansted de Ryanair pero, en serio, era tan lento que no lo pudimos comprar. Bajamos a un estand que tienen, con una chica justo para este tipo de casos, y también nos miró todos los vuelos. Nos dijo que ese era el más barato pero nos recomendó que lo comprásemos nosotras por internet porque si lo hacía ella sería mucho más caro. Por suerte Elise llevaba su portátil, con la poca batería que le quedaba se conectó a la wifi.

Mientras tomábamos un té, conseguimos unos billetes (al módico precio de 270€ cada) pero cuando subí a los ordenadores para imprimir las tarjetas de embarque no pude, las impresoras estaban fuera de servicio. A estas alturas y gracias a internet, habíamos averiguado como llegar desde Gatwick hasta Stansted. Existe un autobús de la National Express, el 727 que pasa por todos los aeropuertos de Londres.

Bajé hasta las dársenas, pero los horarios que ponían solo llegaban hasta las 16:45 y empecé a preocuparme. Por suerte encontré, al lado de los ascensores, las taquillas de la National Express y allí me vendieron billetes para un autobús que llegaba en 3 minutos. De nuevo corrí por toda la terminal para avisar a Elise y salimos pitando.

Habíamos decidido que, por supuesto, dormiríamos en Stansted y llegados a este punto empezamos a reírnos incontroladamente. Las 2h 40min de recorrido entre los dos aeropuertos nos las pasamos contándonos historias memorables de viajes (ya que ésta iba a pasar a la lista)

yo no he dormido nunca en un aeropuerto” reconoció Elise
y esta es la primera vez que pierdo un avión” contesté, pensando que no era tan terrible como alguna vez pensé.
bueno siempre hay una primera vez para todo

Aunque yo ya había dormido antes en el suelo de un aeropuerto, con Stansted lo flipamos bastante. Es el mayor albergue juvenil de Londres, en el suelo por todas partes, había acampado gente. Algunos de ellos estaban magníficamente preparados con periódicos, sacos o incluso tiendas de campaña. Los más rápidos habían cogido los mejores sitios juntando mesas y bancos de las cafeterías. Dormir dormimos unas tres horas, ya que el aeropuerto lo cierran de 12 a 4 y a partir de las 5 ya está plenamente operativo. Por cierto que conseguimos allí sin problemas imprimir las tarjetas.

Con las escasas 10£ que nos quedaban decidimos desayunar para calmar tanta frustración:
¿Que vas a querer?” me preguntó Elise
solo quiero una coca-cola
Unos 5 minutos después  volvió sin nada y me dijo “solo tenían pepsi
La verdad es que ni la miré a la cara, simplemente seguí concentrada haciendo las cuentas de los gastos que había producido nuestra “crisis” y ella se volvió a ir. Otros 5 minutos después volvió con una coca-cola y me reconoció:
por la cara que has puesto he pensado que o te conseguía una coca-cola o íbamos a tener un problema

Como colofón final, que siempre pasa en estas aventuras, cuando ya estas cansado y solo quieres llegar a casa, en Barajas el autobús nos dejó en una sala que no era por donde iban a salir nuestras maletas. Así que tuvimos que hablar con la guardia civil para que nos dejasen entrar a la sala por la que estaban saliendo.

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