Berlin (Oeste)

Llevaba unos días con el blog un poco parado y perezosa. No había pensado escribir sobre Berlin hasta en un futuuuuro, pero mi jefe ha vuelto de allí (estuvo viviendo en el Berlin occidental, cuando existía el Este y Oeste) y las sobremesas de las comidas me han traído muchos recuerdos.

La mayor parte de la gente vuelve enamorada de esta ciudad, pero todo aquel que me conoce sabe que a mi no me gustó (he conocido a más gente de mi opinión, así que Berlin debe de ser de esas ciudades que despierta sentimientos encontrados). Otros lo achacan a que la visité bastante enferma, (pero seguía teniendo 38 de fiebre cuando llegue a Praga, y me enamoró). Otros dicen que de acuerdo, es una ciudad feísima, pero que lo que merece la pena es vivirla (hombre tres días son suficientes para visitar Berlin pero obviamente no para “vivirla” como se merece).

Nuestro primer día, y primer día del emocionante viaje en el que nos habíamos embarcado, no pudo tener mejor comienzo para descubrir la renombrada “vida” de la ciudad. Después de conducir 800km pasando por 4 países, llegamos a Berlin. Allí para recibirnos y descubrirnos sus “encantos” estaba un amigo de Gonso esperándonos, que nos llevó hasta una fiesta que se celebraba en una de las antiguas cloacas de la ciudad. Si cuentas esto todo el mundo dice “guau Berlin” y yo digo “si, eso es Berlin peroo… no

La parte más bonita de la ciudad es sin dudarlo el oeste, durante la guerra fría y separada de su otra mitad, esta zona de la ciudad desarrolló el fuerte carácter cosmopolita que le caracteriza. El paisaje típico de estas calles es el que te encontrarías en cualquier ciudad europea con grandes palacios en cada manzana y contrasta realmente muchísimo con el paisaje callejero en la otra mitad de bloques grises de hormigón. Eso sí una cosa que no falta en ninguna esquina de Berlin, tanto al este como al oeste son las esculturas modernas que pululan por toda la ciudad.

Justo al otro lado del muro, pasada la puerta de Brandemburgo, se encuentra el Reichstag. El edificio del parlamento es de principios del siglo XX aunque en la segunda guerra mundial quedo bastante destruido y se restauró. Durante la restauración Norman Foster diseñó y se construyó la cúpula de cristal que le da ese contraste único. Es gratuito visitar y subir a la increíble cúpula, desde arriba es posible ver los escaños del parlamento (incluso seguir debates) y también disfrutar de las vistas de la ciudad.

Más al sur también en este lado del muro está la Postdamer platz, un conjunto de cuatro edificios super modernos: el Daimler (que es el más alto), el edificio Sony, el Beisheim y Park kolonnaden. Entre los cuatro se abre una especie de techo en forma de paraguas sobre la plaza llena de cafeterías. El conjunto en sí de grandes edificios de oficinas con arquitectura muy moderna es curioso, el caso es que algo tiene, aunque yo sigo pensando que no me desplazaría hasta allí solo para ver eso, pero tiene su algo.

Una buena parte de Berlin es el grandísimo Tiergarten, con zoo, avenidas, esculturas, memoriales y todo. En 1800 el parque en realidad era un sitio de caza, y curiosamente en la segunda guerra mundial fue deforestado. Hoy en día alberga muchas instituciones gubernamentales, como el mismísimo Reichstag. En el centro esta la victoria y varios memoriales a generales Prusianos. Obviamente a finales del mes de octubre no se puede uno relajar al sol y disfrutar del verde (es más los recuerdo como unos días muy húmedos) pero es un grandísimo oasis de calma en medio de la ciudad (aunque para ser sinceros Berlin no es una ciudad ajetreada, bulliciosa y caótica de la que querer escapar).

Al sur del parque, al lado del zoo esta la Kaiser Williams Kirche, después de la segunda guerra mundial la iglesia quedó parcialmente derruida y se decidió dejarla así sin restaurar como una parte más del mobiliario urbano para que se recordase. Justo al lado construyeron otra iglesia moderna, que por fuera no me convenció pero por dentro es un hexágono con vidrieras azules así que todo es de color azul dándote la sensación de estar dentro de un acuario, es curioso a la par que bonito.

Aún más hacia el oeste, huyendo de los aires de modernidad que emanan por los rincones de esta ciudad se encuentra el Schloss Charlottenburg. Es un palacio de 1699 que alberga varios museos, principalmente la pinacoteca de los reyes de Prusia. Hay un jardín de estilo francés en el patio cuadrada del centro que tiene canales artificiales, y en uno de sus rincones, se encuentra la pequeña casita azul y blanca. En la casita de té del Belvedere se exhibe una colección de porcelana. En este punto llegamos todos al acuerdo de que cuanto más al oeste se iba en Berlin, más bonita parecía la ciudad.

No sé, la verdad, a que lado del muro estaría, pero si que la rubi y yo, hicimos un buen recorrido de metro hasta algún lugar del sur para ir a uno de los muchos mercadillos de ropa de segunda mano que abundan por la ciudad diferentes días de la semana, hay que encontrarse algún erasmus por el metro y preguntar. Se encuentran cosas curiosas

En general si alguien me pregunta sobre Berlín, a todo el mundo le contesto lo mismo; creo que es una ciudad que se vende mucho más que lo que realmente tiene para ofrecer.

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Un comentario el “Berlin (Oeste)

  1. Emily dice:

    me ha gustado mucho la informacion^^

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