Berlin (Este)

Aunque realmente en este lado de la ciudad se agolpan los puntos propiamente turísticos, es fea e insulsa (en fin que se le va a hacer, es mi pobre opinion de Berlin)

Empezamos nuestra exploración de la ciudad en la avenida Unter den Linden desde la puerta de Brandemburgo donde empezaba el muro que separaba las dos ciudades. El camino por el que discurría sigue marcado por todas las calles con unos adoquines facilmente reconocibles, y en algunas zonas quedan todavía partes con el muro en pie que han sido utilizadas como paneles. En este boulevard se amontonan las tiendas para turistas (y a juzgar por la cantidad de trocitos del muro que venden ya no debería quedar en pie ni un solo panel)

Hacia el sur de este boulevard, nos dirigimos hasta Postdamer platz (que por cierto, era un día que no paraba de llover y nos planteamos seriamente lo de ir viendo la ciudad desde un autobús) y de allí al mítico checkpoint charlie, que era uno de los más famosos puestos fronterizos. Justo al lado hay un museo/exposición al aire libre, sobre el muro, su construcción, la guerra… y de allí para “levantarnos más el ánimo” como si la lluvia y la ciudad gris no fuesen suficientes, nos fuimos hasta el museo judío.

Realmente en este museo no hay nada sobre la historia de la segunda guerra mundial. Es un museo de arte moderno donde todas las obras están destinadas a transmitir opresión, soledad … Mi amor por el arte moderno no mejoró dos días después, coincidiendo que era gratuita la entrada que fuimos a visitar el museo Guggenheim de Berlin (que se encuentra en la mismísima Unter den Liden).

Así que finalmente, pusimos rumbo hacia el norte (de nuevo hacia la Unter den Liden) para pasar por algunos puntos fuertes de la ciudad (y un poco más bonitos que en general la mole tras mole de edificios grises)

Fuimos a la plaza de Gendarmenmarkt y a partir de esta zona empezó a gustarme, ligeramente un poco más, la ciudad. Aquí se levantan curiosamente dos iglesias gemelas una enfrente de la otra, la francesa a un lado y la alemana en otra que se construyeron en el 1750 para albergar dos ritos diferentes, separadas por el palacio de la ópera. Si las ven seguro que no pueden dejar de pensar en las iglesias gemelas de la piazza del Popolo en Roma.

Volvimos  a Unter den Liden pero ya muy cerca del río, a la altura de la plaza Bebelplatz que hay entre el gran edificio de la universidad y la curiosa catedral redonda de San Hedwig. Se trata de un lugar al que encontré un poco de magia. En el centro hay un monumento, con estanterías vacías y una pequeña placa con la vaticinadora frase del poeta Heinrich Heine “donde se queman libros se terminan quemando también personas”  Como aparece representado en la película “la última cruzada”, en la segunda guerra mundial fue en esta misma plaza donde se procedió a la quema de libros y el comienzo de la persecución de intelectuales.

El gran boulevard acaba en el río donde está la isla de los museos, que creo que es el lugar más monumental de toda la ciudad. Se trata de una serie de grandes edificios, encabezados por la curiosa catedral (y fue aquí donde me dí cuenta de que lo curioso de este lado de Berlin es que todas las iglesias tenían cúpulas redondeadas, ni un solo campanario picudo) Los museos albergan grandes colecciones, mucho hablar del Louvre o el British pero el Pergamon os dejará con la boca abierta.

Ya desde este punto se puede ver el gran faro de la Alexandrplatz que era donde estaba nuestro albergue. Por cierto que el albergue no estaba nada mal, entre tanto edificio de pisos gris se trataba de una pequeña casita con su patio y todo y varias plantas, con un interior muy acogedor, y muy cerca de una parte del muro donde está muy bien preservado y se utilizó para dar rienda suelta a todas las aspiraciones artísticas.

Una zona muy animada que teníamos como punto de partida siempre era la estación de trenes de Friedrichstrasse. A parte de ser una zona comercial, había grandes cervecerías bastante acogedoras y unas casas (en plan bloques de edificios) que el amigo de Gonso nos dijo que teníamos que entrar dentro a los patios. Por dentro era curioso cómo estaban decorados de forma modernista y dentro de los patios había tiendas super chic, galerías de arte, bares, todo rollo muy alternativo.

Desde la estación, cruzando el río, se llegaba a la sinagoga (muy chula por fuera) pero lo realmente llamativo de esta parte del barrio era Tacheles la grandísima casa okupa más famosa de Berlín. Es realmente enorme y hoy en día funciona como un gran centro cultural, tiene un par de bares, y lo demás son habitaciones de artistas que dan sus primeros pasos (se pueden visitar todos los rincones libremente) eso sí a mi me sorprendía que tanta casa okupa, tanta casa okupa, pero allí la vida no parecía ten hippie como daba a entender el grado de destrucción de algunas partes del edificio. Se tenía su calefacción funcionando, y todo el mundo tenía sus portátiles y había hasta wifi. Estas y otras cosas que ví allí me llevan a pensar que ahora más bien es un negocio montado en plan rollo alternativo.

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