Bagnaia

¡Dios mío! … y me llevé las manos a la cabeza.

Bagnaia

Me acababa de bajar de un tren de madera (si de madera) que había llegado con 20min de retraso, no había sido capaz de salir de la estación de Viterbo porque no conseguía arrancar. Habíamos atravesado una gran cantidad de huertos y campos con cerezos en flor por un camino con un solo raíl hasta llegar a aquel … ¿apeadero? Miré el pueblo y las casas que me rodeaban, dudo que encuentren en el mundo un pueblo más pueblo que esto, y me asaltó la duda: ¿Podré salir de aquí? (no es la primera vez que me pasaría el llegar a un sitio y no poder volver)

Era un sábado por la tarde al medio día y la plaza principal no presentaba un aspecto mejor, tan solo dos viejecitos sentados a la sombra de la terraza del bar del pueblo que me miraban (llevaba un vestido amarillo con mallas y chaqueta azul, hace falta mucho menos de esto en Italia para que te fichen como extranjero).

Bagnaia

Desde la parada del tren crucé un puente sobre un río completamente seco para llegar al pueblo al otro lado del cañón. Se llega por este puente (no hay otro acceso al pueblo) a la plaza principal. Como todos los pueblos de esta zona, Bagnaia se encuentra en un penacho de una profundísima garganta.

Lo primero que llamó mi atención (a parte del aspecto 100% típico pueblo italiano) fue el palacio de la logia. Fijaros atentamente, a pesar de su aspecto de edificio que parece que se va a derrumbar de un momento a otro por el acantilado, en la terraza de las columnatas veréis unos frescos asombrosos.

Villa Lante

En la historia Bagnaia apenas hubiese pasado como conocida por sus termas (Bagno, como las que pululan por toda la Tuscia) sino fuese porque en el siglo XV fue elegida como residencia de verano por los cardenales de Viterbo. Pero resultó que el castillo que había dentro de los muros era para su gusto “demasiado modesto” con lo que fue dividida en dos partes.

A la izquierda se encuentra la città di dentro, se trata de la antigua ciudad medieval de dentro de la muralla cuya puerta está en el torreón del reloj y da a la plaza del castillo (del castillo en sí no queda nada, sólo el torreón del reloj, y la plaza es una plaza más de cuatro casas) Más allá si se quiere, siguiendo las callejuelas que culebrean entre casas de piedra muy antiguas, se llega al palacio que ahora es el ayuntamiento.

Villa lante

Pero lo realmente asombroso de este pueblo se encuentra a la derecha. En el 1471 se empezó a construir la città di fuori y verán que tres calles semiparalelas salen de la plaza principal, por cualquiera de ellas llegaran a un pequeño paraíso escondido:

Villa Lante:

Esta villa es realmente un pequeño paraíso y encima fuera del turismo masivo de Villa D’Este o Aldobrandini. El precio de la entrada también esta lejano al de éstas últimas siendo tan solo 2 euros.

Villa Lante

Para empezar no se trata de un gran palacio sino que son dos pequeños casinos (casitas de campo) prácticamente gemelos uno en frente del otro, aunque se construyeron en diferentes épocas. En la parte baja ambos tienen unas grandes arcadas acristaladas decorados con frescos muy recargados y en la planta superior se encuentran los pisos nobles.

Pero el principal motivo de su fama se debe a los jardines, que la han llevado a ser una de las más conocidas villas ajardinadas del siglo XVI italiano especialmente por sus fuentes y cascadas.

Casino de villa lante

Para respetar y realzar la simetría, todo el jardín y las fuentes presentan perfectas figuras geométricas. Desde la entrada principal se ve de frente los dos casinos y delante de ellos, a la izquierda una compleja fuente con avenidas, varios surtidores y esculturas que es la más grande de la villa.

En cada lateral de las casas hay parterres al estilo francés con diferentes geometrías y justo entre los dos edificios hay un laberinto.

A partir de este punto La villa  asciende escalonada en terrazas que permiten tener una perspectiva diferente desde cada fuente (y normalmente cada fuente posee una o varias cascadas de forma que nunca se pierde el rumor del agua cuando se pasea) Si se mira hacia abajo se ve al fondo el antiguo pueblo de Bagnaia, en su tiempo la diferencia entre el jardín y el pueblo (que se ve en todo momento) debió de ser mucho más grande que la que existe ahora.

Villa Lante

En la parte final se encontrarán un paseo de columnas que llevan a dos Belvederes en forma de kioskos de jardín cuadrados y entre ellos un estanque con 6 cascadas que caen desde los mismos muros de la villa, esta parte es menos simétrica y más asalvajada.

Los terrenos adyacentes a la villa, y antes parte de los jardines también son un gran parque público con árboles y césped donde también se encuentran numerosas fuentes curiosas y espectaculares.

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