Ruta de los castillos cátaros

Los cátaros eran los “hombres puros”. Un grupo religioso que se separó de la iglesia católica en el siglo X. Arraigó mucho en el mediodía francés al recibir el apoyo del duque de Albi. Su número creció convirtiéndose en un peligro para el papado que les declaró una cruzada en 1207.

Cucugnan

Según fueron derrotando a los nobles que les apoyaban la Inquisición se estableció en 1229 para extirpar la herejía en Tolosa, Albí y Carcasona. Quemaron a todos los líderes en la hoguera. Perseguidos y abandonados por los nobles, los cátaros se hicieron más y más escasos, escondiéndose en los bosques y montañas, y finalmente exterminaron a todos.

Pero todavía quedan las ruinas de los castillos y fortalezas que defendieron hasta el último momento, diseminadas por el Languedoc-Roussillon.

Desde Malves en Minervois, bajamos por la D118 en dirección a Limoux. No paramos a visitar el pueblo, pero sí que compramos el vino rosado espumoso que es típico de la zona (y que días más tardes nos cenaríamos en Collioure) La carretera hasta este punto discurre por grandes praderas recubiertas de vides y no veíamos ninguna montaña en la que pudiera posarse un castillo cual nido de águila.

Peyrepertuse

Proseguimos nuestro camino hacia el sur, para coger la D117. Justo pasado Puilaurens tomamos la mítica carretera D9 que discurre por las estrechas y profundas gargantas del Galamus. No tuvimos tiempo de hacer fotos, y no nos las esperábamos. De pronto nos vimos en un camino sinuoso excavado dentro de la piedra que forma la pared del altísimo desfiladero (por aquí no pasa un autobús)

Castillo de Peyrepertuse

Una vez pasamos al otro lado del macizo nos encaminamos a nuestra primera parada del día. Sabíamos que era el más espectacular y que teníamos que dirigirnos al pueblo de Duilhac-sous-Peyrepertuse. Pero nada más. Así, que de pronto, según recorríamos la carretera paralela a la montaña, miré hacia arriba y lo que me pareció parte del macizo rocoso me llamó la atención.

San Jorge

Comenté en voz alta mis sospechas: “pues a mi me da que el castillo es eso de allí arriba
¿segura que no son rocas?” Preguntó María al volante
Que no que no, que es el castillo” dije, cada vez más convencida
¿Y hasta allí hay que subir?

Sip, para terror de María que iba a ser la primera vez que subiese por una carretera de montaña, hay que coger una estrecha senda que sale después del pueblo de cuatro casas. De forma serpenteante, con curvas muy cerradas lleva hasta la cima, donde hay tres grandes aparcamientos.

El castillo de Peyrepertuse es una visita imprescindible que se llevará mínimo dos horas. Es espectacular, completamente mimetizado con la roca de la montaña. Y las vistas más aún.

Peyrepertuse

En realidad son dos fortalezas independientes (Peyrepertuse y Saint Jorge) situadas en la cima de una colina abrupta, aprovechando el espacio hasta el mismo borde. Peyrepertuse es la primera de las dos fortificaciones donde sus ruinosas paredes de piedra levantan como un laberinto. Una empinadísima escalera construida al borde del precipicio, la escalera de Saint-Louis la conecta con el castillo nuevo de Saint Jorge (es de mármol, que está muy pulido y resbala mucho, de hecho han puesto una cuerda para ayudarse en la subida y si hay viento no permiten subir) El castillo de arriba se intuyen muchas de las habitaciones, la torre del homenaje, hasta una iglesia, es como una fortaleza dentro de la fortaleza.

Castillo de Quéribus

Nuestro siguiente castillo se divisaba desde la propia Peyrepertuse, es el castillo de Quéribus. Para llegar a él solo hay que coger la carreterita que une Duilhac-sous-Peyrepertuse con Cucugnan. El pueblo que parece antiguo, se extiende a los pies de la montaña rodeado de viñedos y con molinos de viento y todo, es muy bucólico.

Quéribus

De Quéribus lo imponente es su figura. De nuevo está en el borde de un risco en el que se levanta su único pero enorme torreón. Tiene tres recintos superpuestos y el torreón es especialmente original en el interior: una gran columna sostiene la boveda y la misma base de la columna aguantaba lo que era el suelo de esa sala (que ya no está) y lo separaba de la bodega. En esa misma sala está un inmenso ventanal. Una visita muy recomendable.

Castillo de Puilaurens

Desde Cucugnan, volvimos a tomar la D117, sentido oeste esta vez. La parada siguiente iba a ser el castillo de Puilaurens, que previamente habíamos visto desde la carretera al pasar. Desde fuera es espectacular, se levanta sobre una peña detrás de la pequeña población que también lleva su nombre de forma muy majestuosa.

Puilaurens

Como Peyrepertuse, Puilaurens está construido aprovechando la roca de la montaña sobre la que se levanta y tras la muralla solo hay un gran salto al vacío, y a lo lejos se divisa la silueta del Canigou. A pesar de conservar poco más que la muralla exterior, merece la pena la visita por el entorno y las vistas.

Castillo de Puivert

Finalmente por la D117 hacia Foix también nos encontramos con el pueblo de Puivert. Yo tenía mi especial capricho por ver este castillo que fue el escenario de varias películas como La Novena Puerta entre otras.

Os recomiendo que apartéis el coche en la misma carretera y subir andando, porque la subida no es por camino asfaltado sino unas rodadas de tierra. Vuelve a tener mucha pendiente, muchos socavones y es muy estrecho (no caben dos coches) Aún así esto depende del amor que tengas a tu coche, y como el nuestro era mínimo lo aparcamos en la explanada de arriba delante del castillo.

Al contrario que los otros que visitamos, los árboles y la carretera están de tal forma que es imposible atisbar desde abajo nada de la fortaleza que hay arriba de la colina (y eso que no es demasiado alta)

Puivert es sin duda el castillo más geométrico de todos los que visitamos aquel día. Tiene dos torreones uno frente al otro y dos puertas cuadradas que le dan un aire muy marcial. Pero al ser tan austero, las ruinas que quedan no parecen tan interesantes. Para compensar, en su interior, la familia de los descendientes, ha montado un museo con la historia de los cátaros.

Puivert

Finalmente nuestro viaje acabó en Foix, demasiado tarde para ver las cuevas. El motivo no es otro sino el que comenta mucha gente, horario francés. Recordad que a las 18h cierran todo lo visitable.

Castillos cátaros en esta zona hay muchos y hay que elegir cuales ver. Esta elección dependerá de los que escojáis como más interesantes, puede que os gusten más los que tienen mayor importancia histórica (como Montsegur) aunque estén menos en pié que otros. Como podéis ver nosotras intentamos optimizar nuestro recorrido por la D117.

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2 comentarios el “Ruta de los castillos cátaros

  1. Carlos Ho D. dice:

    Algún día tendré que llevar a mi señora a estos castillos, ya que es una fan de los mismos.
    La foto de Peyrepertuse desde un punto más elevado está genial. ¿Desde dónde la hiciste?

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