Tivoli

¡Uy! Un lugar tan maravilloso que ni siquiera sé por dónde empezar a contaros.

Tivoli

A Tivoli se llega desde Roma en autobús. Se coge en el intercambiador de Ponte Mammolo, y siendo domingo había uno cada 15 min. El pueblo se encuentra encaramado en una montaña, y el autobús te deja en una de las partes más altas, cerca del castillo.

calles Tivoli 3

Lo que es el pueblo en sí, merece mucho la pena callejear por el casco antiguo. Si os caza para hablar una viejecita de la zona os dirá que el casco antiguo es bonito por sus casa medievales.

Apuesto lo que quérais a que las casas de Tivoli no son lo que habían imaginado. Las casas son antiguas, tan antiguas que verdaderamente el paseante se tiene que preguntar ¿cómo es que se mantienen en pie? Las callejuelas son medievales, tanto que de nuevo uno se pregunta ¿y aquí la gente que hace con el coche?. En el camino os encontrareis con un supermercado con columnas, talleres mecánicos con vírgenes en las paredes (tal vez una antigua iglesia), ventanas ojivales que han visto pasar siglos, puertas que tienen cientos de años.

Para poder disfrutar la ciudad más a fondo echad un vistazo a este link con un montón de información, donde proponen algunos paseos.

calles Tivoli 2

Iglesias os encontraréis muchas, incluida la catedral de la que tan solo veréis entre las intrincadas callejuelas su torreón. Y de pronto os encontrareis cara a cara en la piazza dil duomo (para ser una catedral se encuentra muy escondidita entre las casas, se preserva todo como en la época medieval)

Mi primera labor fue bajar, recorriendo todo el barrio medieval hasta el río y cruzar el puente gregoriano hasta villa Gregoriana. Como yo ya sabía desde un principio, iba a estar cerrada porque la abren a partir de marzo, así que me quedé sin verla. Lo más impactante de la villa es el mirador que tiene en el jardín a media altura de la gran cascada del Aniene.

Pero el paseo no fue en balde porque en esta zona más baja se encuentran los templos romanos más famosos de la que fuera la antigua Tibur, el templo de Vesta, y el templo de Sibilla (truco, hay que entrar a ellos por el restaurante).

Chiesa Santa Maria Maggiore

De vuelta recorriendo las murallas de villa d’Este lo último que visité de la ciudad de Tibur en sí fue la Iglesia de Santa Maria Maggiore, que aunque su fachada es románica y aunque la nave principal sea muy sencilla, las capillas de los laterales no tienen ningún desperdicio, con unos frescos góticos fascinantes. En la plaza donde se encuentra, también están los restos de una macro estatua romana (que me recordó taaantiiiisimo a “la vida de Brian” que no podía parar de reír) y a la derecha la entrada principal de villa d’Este.

Villa D’Este

La entrada a la villa del cardenal d’Este se hace desde esa plaza, por el antiguo claustro de un convento benedictino, directamente en el appartamento vecchio (que sería la primera planta). Aunque en esta planta las habitaciones apenas tengan decoración (solo en los techos) y estén vacías, de lo grandiosas y luminosas que son (y las vistas al jardín, por supuesto) me pasó algo que hacía mucho tiempo que no me pasaba; estaba andando de sala en sala y después de un rato me di cuenta de que tenía la boca abierta.

Villa d'Este

El asombro fue aún mayor al bajar a la planta de abajo, en el que todas y cada una de las habitaciones están profusamente decoradas con historias mitológicas, motivos geométricos, simulando columnas y tapices (Muy curiosa es la habitación de la fuente, ¿quién pondría una fuente dentro de casa?)

Del appartemento nobile se sale al jardín. Si la villa es un edificio majestuoso pero muy austero (el único adorno es el pórtico que da al jardín) los jardines son todo lo contrario, y son los que la han hecho famosa.

Organo villa d'Este

Al principio tuve miedo de que por ser invierno las fuentes estuviesen cerradas, pero por suerte no fue así. El jardín tiene varias avenidas y desde el palacio se va bajando a diferentes niveles hasta la avenida de las cien fuentes. En el lado pegado a la muralla, en estos desniveles del principio se encuentra, la fuente de Roma (es la que más me gustó, pasé un buen rato fascinada por las esculturas).

Villa d'Este fuente de roma

En el siguiente nivel está la avenida de los Dragones y en la parte más baja el vivero de Peces con tres grandes estanques.

Abajo del todo a la izquierda se encuentra el gran órgano hidráulico. Se puede subir por detrás para tener una increíble perspectiva de la muralla y el patio con las piscinas. A partir de aquí comienzan una serie de parterres definidos por cipreses que esconden las demás fuentes y algunas grutas escondidas en caminos secundarios mucho más estrechos.

Murallas villa d'Este

Una vez hube vagabundeado por todos los rinconcitos del jardín, volví a subir al pórtico del jardín donde hay una cafetería con una terracita en una de las almenas de la muralla. Allí me senté a tomarme una coca cola tranquilamente y poder disfrutar e interiorizar donde estaba. Todo me pareció tan bonito que considero realmente aconsejable y necesario hacer una paradita en este lugar (aunque te claven un poco obviamente)

Villa Adriana.

Villa Adriana no está en la misma Tivoli, sino que hay que coger un autobús y bajar a la parte baja de la montaña.

montes tiburinos

Es un lío (al menos, a mi me acabó desesperando un poco). Poderse coger, se pueden coger dos tipos de autobuses el local (CAT) o el nacional (COTRAL) pero para cada uno hay un billete diferente. Mi consejo, coged el cotral, porque cat no vi ni uno, y aunque algunos cotral te llevan mucho más cerca de la villa, absolutamente todos paran en la carretera (luego hay que andar un poquito) En todo momento preguntad a los conductores o gente del autobús, son todos muy amables.

Bien ahora ya puedo hablar de la maravillosa villa Adriana.

canopio

Aquellos que me conocen saben que soy 100% fan del turismo con bocata. Recomendación número 1, haced lo posible para traeros unos bocatas y comerlos en villa Adriana si hace buen tiempo. Antes de entrar, en la billetería, hay un sitio donde venden, de cualquier otra forma os vais a arrepentir (dentro hay fuentes de agua y papeleras).

Recomendación número 2, una vez entrada a la villa no hay ningún tipo de indicación  sólo los yacimientos. Se pueden coger audioguías pero a mi no me gustan nada. Prefiero ir a mi tiempo y fijándome en lo que me llame la atención. Así que lo suyo es llevarse una buena guía e ir leyendo poco a poco (y con un mapa, importante, porque no sé donde leí que por el mapa te cobran una burrada)

Biblioteca villa adriana

La villa fue una inmensa posesión del emperador Adriano que se extiende por las laderas de los montes Tiburtinos. Sus dimensiones, variedad arquitectónica y belleza del entorno (olivares, pinos y cipreses) que hacen de ella uno de los lugares arqueológicos más extraordinarios de Italia y por ello es patrimonio de la humanidad.

Para entrar se recorre primero una gran avenida que me recordó muchísimo a la Quinta de los Molinos en Madrid. Tal vez fuese el paisaje con la mezcla de olivos, pinos y cipreses que acabo de comentar.

Muy al principio, se encuentran el teatro griego y un templo dedicado a Venus, pero cuando yo estuve no se podían visitar, así que llegué a una especie de centro de visitantes donde hay una reconstrucción de cómo fuera la villa.

Olivar villa adriana

Se trata de un gigantesco conjunto que  se organiza en una serie de pabellones diseminados en la naturaleza. Además del palacio hay instalaciones para el séquito del emperador, termas, biblioteca, un estadio, y kilómetros de galerías excavadas para el servicio. Dentro de la villa hay también un museo, al lado de la piscina del Canopio, de obligada visita donde se exponen las piezas encontradas durante las excavaciones.

Teatro villa adriana

El canopio es la parte más bonita y conocida del recinto. La viejecita octogenaria que previamente me encontré en el bus, me puso al corriente de toda la historia del palacio. Al parecer en verano hacen conciertos y obras de teatro por las noches (y me contó todo las obras que había visto, hasta a la Monserrat Caballe). Un año representaron “memorias de Adriano” y un bailarín “de un sitio raro, no era europeo no” represento la muerte de Antínoo. Porque Adriano tenía un novio (varios guiños de ojo en señal de complicidad) que se ahogó en el Nilo y por eso construyeron el Canopio.

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