Going to the southside

southside  mapaVolví a aterrizar en Chile… Si os soy sincera, al principio pensamos pasar 15 días en la Patagonia. Pero como no sabíamos que clima nos encontraríamos, optamos por algo sencillo: bajar en coche hasta Chiloé durante 10 días. La primera semana la ocupamos con trepidantes aventuras por la frontera Argentina.

¿Porqué hacia el sur?

En algún sitio leí que si Dios enrollase el mundo como si fuese una pajita eso sería Chile. Después de haber conocido el inmenso desierto en el norte, en es ta ocasión decidimos coger la Panamericana (esta vez toda ella de peaje pero mucho mejor carretera y mucho más cuidada) rumbo a los espesos bosques de Chiloé y la región de los lagos.

Selva patagónica

Antes del viaje, alguien se atrevió a decir que íbamos a la zona más fea de Chile. A ver, impactantes son otras zonas, pero éstas son con diferencia las más bonitas del país. Todo lo llenan lagos, bosques y volcanes en una sucesión de parques naturales. Quizás también las más parecidas a Europa (salvo los volcanes humeantes claro) y por eso no las encontramos tan sobrecogedoras.

Pensábamos salir temprano un viernes de Santiago saltándonos la poco atractiva región central. Encontramos un alojamiento pasado Chillan para pasar la noche.

Granjas de Chillan

“El mirador”, unas cabañas de madera en medio del Chile más rural rodeado de granjas resultó ser un sitio de ensueño donde dio pena pasar tan solo una noche. Los dueños nos contaron que la mayor parte de la gente lo usa para pasar una noche, camino al sur. Pero el sitio es realmente bonito, acogedor (aunque pasados tres días yo creo que sería un poco aburrido si se quiere algo de emoción) Por la mañana buscamos desayuno en las granjas de alrededor. En todas había letreros de “se vende leche (miel, vino, vinagre, mermelada, pan amasado…)” cada una tenía su especialidad.

Al día siguiente, nuestro destino final era Puerto Octay pero sufrimos varios desvíos en el camino.

Salto del Laja

A los pocos kilómetros de coger la Panamericana volvimos a salirnos (un desvío pequeño) al Salto del Laja, una de las cascadas  más impresionantes de Chile. En verano es un típico lugar vacacional, llenas de campings y cabañas, incluso hay montado un parque de atracciones de tiendas de recuerdos (estilo Terni en Italia) Merece mucho pararse un instante y estirar las piernas paseando.

Chiloe

Más adelante elegimos Temuco para comer. Fue una gran idea, es una ciudad fea como ella sola, al salir del coche te invade el olor a leña, pero fuimos al mercado central. En Chile cuando no se conoce un sitio, no se sabe donde comer, lo mejor y más sensato es acercarse al mercado central. Entre puestos y puestos de comida y artesanía hay pequeñas tascas donde comimos de vicio a muy poco precio.

A partir de esta ciudadnos embarcamos en un viaje a través de un territorio histórico que nunca fue español, ni siquiera chileno (hasta el siglo XX) Fue tierra de mapuches que siempre lo defendieron. En el horizonte se levantan uno tras otro los volcanes. Cada uno nos parecía más majestuoso que el anterior.

Llanquihue

Nuestro tercer y último desvío se debió a que nos pistolearon (ejem) Los carabineros, en ocasiones se ponen en los arcenes a medir la velocidad con una especie de pistolas. El problema es que más tarde te para otro coche y te quitan el carnet in situ. Tienes que ir al juez del lugar, estés donde estés, a recuperarlo cuando la policía lo entregue (es un verdadero trastorno) En realidad es fácil de verlos, no se esconden ni van en coches de paisano.

Elise que conducía lo primero que intentó fue pegarse a un camión para que la siguiente patrulla no pudiese darle el alto. Pero pronto descubrimos que se habían situado mal. En una estrategia a lo Mortadelo y Filemón, antes de llegar a la siguiente patrulla, la autopista tenía una salida. Así que fuimos a parar al precioso y bien conservado pueblo de Rio Bueno, para  meternos en la carretera kilómetros más tarde.

Piñones de Araucaria

Desde luego el Osorno es el volcán que más nos impactó, elegante como el solo. Pero al día siguiente, cuando pretendíamos incluso subirlo, se escondió entre una las nubes para no volver a salir. Nos decepcionó bastante.

En vez de ir directamente a Chiloé, recorrimos el lago Llanquihue para ir hacia Puerto Montt y coger el ferry a la isla. Los ferris pasan cada 15 minutos y son rápidos.

Salto del Huilohuilo

Llegamos a Chiloé pasada una hora razonable para comer. Fue así por casualidad que acabamos en Ancud y aunque no sea lo más bonito de la isla se ganó nuestro cariño (y sobre todo estómago). Después pasamos la tarde en Castro, pero por la noche, entre carreteras secundarias y teniendo cuidado con los misteriosos paseantes de la carretera llegamos a Cucao.

No, no nos dedicamos a ver pueblecitos de madera patrimonio de la humanidad. Pasamos las siguientes dos noches en las cabañas del parque nacional y lo dedicamos a excursiones en el Parque Nacional de Chiloé y el más desconocido pero impresionante Parque Tepuheico. El día de vuelta, no queríamos dejar la isla sin volver a pasar por Ancud, comer, ver la ciudad, visitar las pingüineras…

Muelle de las animas

La siguiente parte del viaje se centró en la región de los lagos. Esa noche dormimos dentro de la reserva natural Huilohuilo y los siguientes días en Pucón.

Pucón es para “turistas exploradores” el equivalente a San Pedro de Atacama en el sur. Lleno de negocios de deportes de aventuras, y por las calles de mochileros expectantes. Una parte de la ciudad da al enorme lago Villarrica con playa incluida y al lado se encuentra el pueblo de Villarrica, mucho menos turístico, más familiar y apacible. Alfo llegó a la conclusión que después de haber hecho el cabra loca en Pucón la gente acaba escogiendo Villarrica para pasar sus vacaciones relajados.

Volcanes

Primero estuvimos en Omilen, unas cabañas de lujo a las afueras de la ciudad (que tenían hasta piscina climatizada) y luego improvisamos. Después de presentar nuestra visita al mismísimo cráter del volcán en el Parque Nacional Villarrica pensamos que lo mejor sería disfrutar unos días más en la zona no haciendo absolutamente nada. Así que buscamos otras cabañas, esta vez hacia Villarrica. Dormimos en las boomerang, estupendas y llevadas por una pareja de emigrantes australianos muy simpáticos.

Termas geométricas

El día de antes de tomar los 900km hasta Santiago lo pasamos en las termas geométricas de Coñaripe, y haciendo un asado. Fue tan relajado que el camino de vuelta no se nos hizo nada pesado.

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9 comentarios el “Going to the southside

  1. alfo dice:

    Es un buen resumen, pero de cada pequeño comentario podrías sacar párrafos y párrafos de jugo de aventuras…. parece que te queda mucho por escribir, y a nosotros mucho por leer…

  2. Carlos Ho D. dice:

    ¡Qué buena vida y qué envidia me das! Yo he estado en Chile, pero por trabajo…

  3. Isra dice:

    Alfo acierta, es un resumen correcto, pero muuuuuuuuuy incompleto.

    Por decir algo, yo nombraría a mi gatita preferida de Pucón… era amor.

    PD: Pancho y Eli. Yo creo que no he visto una pareja mejor in my all live.

  4. mariate dice:

    Lo de los polis no me lo habias contado. ¡tendré que leer el blog más amenudo!

  5. Anonimo dice:

    querida Cabra,
    ¡queremos mas capítulos! me gustó mucho leer sobre Ancud y las Termas Geométricas, estoy deseando que nos cuentes más sobre chiloé, pucón, villarica,…

    y feliz año nuevo!

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