Ginebra

Por si no lo he contado, María, una de mis asiduas compañeras de peripecias, hace años que se fue a vivir a Ginebra.

barrio de la fusterie

Ahora que lo pienso, cambia mucho el cómo ves una ciudad si solo la visitas como turista a si tienes que pasar cierta cantidad de tiempo visitando a conocidos que allí viven, haciendo sus cosas, viviendo unos días su vida en dicha ciudad.

Nada más empezar a vivir allí ella la describió como “bueno no es la séptima maravilla del mundo, es Ginebra” Ahora la entiendo. Este collage de ciudad es realmente único y difícil de describir. No es ni por asomo esa capital cosmopolita estilo Londres o Paris, no. Pero desde luego la gente que vive en ella es internacional y variopinta. Pero es por otra parte TAN Europea, TAN Suiza, que parece un pueblo. Desde luego no tan pueblerina como Berna donde parece que las vacas saldrán a pastar a la calle, pero Ginebra es paletilla, y no parece una gran ajetreada ciudad más allá del atasco diario en la calle que va al CERN. Creo que es la gente que la habita la que le imprime carácter y la hace diferente a las demás ciudades Suizas.

Parc des bastions

Está situada en la desembocadura del Ródano al lago Lemán por lo que las noches de verano la gran bahía de ginebra se llena de apacibles terrazas donde tomar algo y ver fuegos artificiales (siempre que no sea muy tarde)

Desde la gare bajamos hasta el lago cruzándolo cerca de la Île Rousseau. Ahora es un lugar romántico donde a María le gusta particularmente pasear y leer de forma bohemia. Al lado está el famoso Pont du mont blanc, lleno de banderitas (es particularmente llamativo la cantidad de aire que hay en él). Alrededor del lago prosperan en el margen izquierdo de la bahía, multitud de parques y palacetes. El más próximo al centro de la ciudad es el jardin anglais, con el reloj de flores (muy poco espectacular el día que le vimos) y más a las afueras de la ciudad se levantan algunos señores palacetes como la rosaleda del parc la grange.

vielle ville

La vielle ville se levanta en una zona elevada al sur del Ródano. Empezamos a explorarla por la Tour du molard, una torre del siglo XIV que formaba parte de las murallas que cerraban la ciudad y protegían el puerto abierto de Molard. Se encuentra a las afueras de la ciudad alta entre grandes almacenes, boutiques de lujo, centros comerciales, cafés y restaurantes.

casas de ginebra

Subimos por una calle empinada, entre edificios engalanados con banderas y flores hasta llegar al parque des Bastions. Este gran parque marca el límite sur del casco antiguo y sigue el trazado de la antigua muralla de la ciudad. En la entrada que da a la ópera, nos encontramos con los abundantes ajedreces gigantes (normalmente muy frecuentados pero en ese día lluvioso solo las tres nos pusimos a jugar) Recordando su pasado reformista (uno de los centros más importantes del protestantismo) en este parque hay un gran monumento apoyado en las antiguas murallas, a Calvino y otros reformistas. Según María “esta estatua es más bien inquietante, no parece un abuelito viejito y simpático sino una persona con muy mala leche

El casco antiguo, se concentra alrededor de la catedral de St-Pierre y la Place du Bourg-de-Four. La cité es un barrio muy bonito, cuya principal vía es la peatonal Grand Rue, conserva estrechas calles empedradas, flanqueadas por históricas casas de caliza. Me sorprendió el interior del ayuntamiento lleno de arcadas (pero a éstas no les pareció gran cosa) el antiguo arsenal y sobre todo, aunque la catedral es super sencilla (cual tradición calvinista) tiene anexada la capilla de rohan en un lateral. Magnífica decorada gótica flamígera desde el suelo al techo.

Bajamos de nuevo al lago por el barrio de los carpinteros. Desde sus terrazas vimos cómo se recortaban en el horizonte el campanario del templo de la fusterie. La plaza alberga desde el siglo XVIII el mercado de artesanos.

Tour du molard

El último día, bajo un tremendo aguacero decidimos dar un paseo por el eje de la cité internationale aprovechando que la casa de mi amiga vive al lado. Se construyó entre 1929 y 1936 como sede de gran número de organizaciones internacionales (muchas se pueden visitar con cita) Entre otras, la central europea de Naciones Unidas o el Comité Internacional de la Cruz Roja.

Aunque no tengo fotos porque solo fuimos por la noche a los restaurantes que rebosan en él, a las afueras de la ciudad, siguiendo el curso del río, se encuentra el barrio de Carouge. Un lugar muy animado por las tardes, con pinta de pueblo lleno de casitas de dos plantas adornadas con contraventanas de colores. Curiosamente, enfrentada históricamente a la ciudad de Ginebra, ha pasado hoy en día a ser un barrio más.

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5 comentarios el “Ginebra

  1. Carlos Ho D. dice:

    Me encanta la primera foto. Vaya cielo tan dramático.

  2. alfo dice:

    es curioso como una sola ciudad puede convertirse en muchas a ojos de sus visitantes… la Ginebra que yo visité fue soleada, en bicicleta, y distinta a la que tu cuentas…
    en todo caso me da la impresión de que debo volver.. :)
    y bonitas fotos!

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