Sevilla

Cuando uno viaja muuucho oye frases típicas como “tanto viajar por el mundo y seguro que no conoces tu país

torre del oro

Cuando pica el bicho de viajar, uno viaja siempre. Obviamente mis días de vacaciones son finitos (respondiendo a “pero ¿cuantas vacaciones tienes?“) pero los fines de semana…

la giralda

La chunga y yo tenemos un amigo viviendo en Sevilla al que hace años le prometimos una visita. Pillamos una oferta en el ave y en 2 horas nos plantamos allí desde Madrid para pasar el finde.

Encontramos la ciudad bulliciosa y expectante en días de pre-feria (que empezaría el lunes) Embebida en el olor de las flores de azahar de los naranjos plantados por todas sus calles. Exuberante después de las lluvias, los jaramagos y otros hierbajos adornaban de verde los tejados rojos de iglesias y casas.

Nada más llegar entramos en la muralla de la ciudad y nos plantamos en el barrio de Alameda. Era un barrio pobre que se inundaba en las crecidas, pero desde que construyeron las exclusas en el Guadalquivir cambió mucho. Antes tenía prostitución y yonkis (fama que le ha quedado) pero hoy en día es un bonito barrio gay, lleno de pequeñas igreales alcazarlesias escondidas entre casas antiguas, tiendas chulas y con mucho ambiente de bares (sobre todo en la gran plaza alargada de la Alameda).

El sábado por la mañana empezamos nuestro deambular. De todo lo que diga hay que sumarle un sin fin de iglesias (románicas, barrocas, góticas, de todas clases) que se esconden entre casa y casa.

Nuestra primera parada, entre mercadillos callejeros del barrio fue en la plaza del mercado de la Encarnación, más conocido como las setas por los extraños parasoles que hicieron. Lo bueno es que gracias a esta construcción se ha conseguido mantener una parte inferior de mercado tradicional y la superior como plaza.

De allí, en dos pasos nos plantamos en “la campana” centro de la ciudad a la hora de darse cita con alguien. Desde aquí múltiples calles peatonales (y abarrotadas de tiendas) llevan hasta la plaza del ayuntamiento. No es exactamente una plaza sino que el ayuntamiento está plantado ahí en medio.

plaza de la cruz

Esta zona la tuvieron que hacer peatonal al darse cuenta de que la Giralda estaba sufriendo daños por la contaminación. Solo circulan tranvías y miles de carretas de caballos. El paseo entre señoriales edificios del siglo XV lo di asmática perdida. Siempre guiándonos por la alta torre (originalmente minarete de mezquita) llegamos a la catedral.

Miramos para arriba a esa mezcla única de estilos, embelesados: “Dicen que la koutoubia, en Marrakesh es su hermana gemela, pero me parecen tan distintas” dije en voz alta. A lo que Chema contestó “puede ser, todos los ornamentos de la parte superior son cristianos

plaza de españa

Al lado de la catedral está el archivo de indias, rodeado de unas cadenas con pilones tan viejos como siglos lleva levantado (dentro hay exposiciones muy chulas sobre la historia del archivo y América) Y al lado las vetustas murallas de la alcazaba árabe que Fernando III convirtió en real alcázar.

Fue el domingo cuando dedicamos dos horas a visitar los reales alcázares enteros. Son enormes, sobre todo los jardines, y preciosos. Por dentro la arquitectura mudéjar es una maravilla y se suceden salones que se remontan a los inicios árabes de la ciudad en el 700, con otros mudéjares construidos por Pedro I y más góticos añadidos en 1254.

parque de maria luisa

Por los jardines se pude entrar en el aljibe donde hay unas piscinas. Pasear por estos jardines no tiene precio, con un gran laberinto de cipreses incluido al lado del pabellón de Carlos V. Entre avenidas de palmeras, cipreses y naranjos se suceden las fuentes que dan frescor, pasean libremente pavos reales. Después de un rato encontramos la salida por el patio de las banderas directamente a la catedral.

Pero el sábado nos dedicamos a rodear la cuadrada muralla árabe y adentrarnos en el barrio de la Cruz. Era el barrio moro de Sevilla y todo lo ha heredado de las ciudades del norte de África. Sus calles son estrechas (de una persona), dentro de las casas abigarradas y encaladas en blanco y amarillo se atisban bonitos patios (muchos de ellos reconvertidos en preciosas terrazas de restaurantes) De cuando en cuando nos sorprendía alguna plaza rebosante de verdes naranjos a la sombra.

Real alcazar de sevilla

Dirigimos nuestros pasos al parque Maria Luisa, donde en 1929 se celebró la exposición iberoamericana. Los pabellones quedaron, siendo hoy preciosas embajadas. Sobre todo quedó la emblemática plaza de España. Un edificio semicircular de ladrillo con grandes torreones y un canal que ha tenido incluso aparición estelar en “la guerra de las galaxias” El parque es muy grande, y hay muchos pabellones preciosos que visitar (por desgracia también muchos caballos)

centro sevilla

Ya por la tarde nos encaminamos al barrio del Arenal. Pasamos el arco del postigo y nos metimos en un ajetreado barrio donde a las 6 de la tarde todo el mundo había empezado con las copas. Caminando por una calle Chema señaló unas casas y dijo, “esa es la maestranza“. Y yo pensé: ¡¡pero si son edificios!!. Hacia el río la plaza de toros la ves circular pero hacia el interior, sobre ella hay edificios de pisos y solo las puertas rojas indican que es una plaza de toros.

Por la noche cruzamos el río y fuimos a Triana a tomar algo (la noche dio mucho de sí y el domingo amanecimos tarde) pero igualmente volvimos al barrio de Triana a por rebujitos y pescadito frito, a ver el barrio iluminado, blanco, con sus pequeñas iglesias, su ambiente de antiguo puerto pesquero…

Isla de la cartuja

Desde esta parte del río, Sevilla enamora a cualquiera. Hacia un lado se levanta la torre del oro entre palmeras destacando sobre las casas blancas. En su día cuando la levantaron los moros servía para defender el río pero hoy le da ese toque exótico a la ciudad. Es una pena que hacia el otro estén edificando, al lado de la isla de la cartuja, un inmenso rascacielos. El impacto es tan grande que está siendo investigado por la UNESCO y están a punto de quitarle el patrimonio de la humanidad.

Barrio de triana

La cartuja es una isla en mitad del Guadalquivir donde antiguamente había un monasterio (hoy en ruinas) Ahora es conocida porque allí se encuentran los pavellones de la exposición universal del 92. Es sabido que hasta hace poco era una zona muy deteriorada y en ruinas (yo recuerdo solo haberla visitado de pequeñita) pero al parecer por fin se han instalado empresas que dan uso a ese complejo de arquitectura tan singular.

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