Montréal

Era la primera vez que salía de Europa. Bueno la segunda, pero como en Egipto (mi primer viaje) fue todo organizado, no la cuento. Y allí llegué sola… pero mejor indicado imposible. Todos los carteles señalaban al autobús que, desde el aeropuerto, te dejaba en Berry Uqam, la estación central de autobuses y a la sazón punto de encuentro de todos nosotros que en distintos días iríamos llegando a la ciudad.

Mont Royal

En la gigantesca ciudad de Montréal, que se extiendes a las faldas del Mont Royal, espaciéndose hasta las orillas del Saint Laurent, lúgubre cual Gotham city, me esperaba Sergi (y yo fui la primera de un grupo de 5 personas en llegar). Lo primero que me endosó fueron varias cervezas québequois y una poutine. Entre el jet lag, que nunca había tenido, y la borrachera fui un auténtico zombie en los conciertos de la fête de la musique que se celebraban aquella noche.

Saint Denis Montréal

Porque otra cosa no, pero en verano Montréal es una auténtica capital cultural. Todos los días que estuvimos disfrutamos de grandes conciertos en directo, unimos las franco folies, con la fête de la musique y las fiestas de Saint Jean. Por supuesto, después de nuestro viaje por la provincia de Québec, regresamos a la ciudad para su famoso festival internacional de Jazz (oh! yeah!).

Bueno, no , no diría que es bonita, en absoluto. Pero sí que está llena de vida.

Mi primera visita turística fue, como no, al Mont Royal. Aunque luego volvería varias veces, la primera fue una exploración bien a fondo de este gran parque, en medio de la ciudad y sus alrededores. Las vistas del downtown desde aquí son famosas gracias a la peli de “falsas apariencias” El monte que da nombre a la ciudad lo han convertido en un auténtico gimnasio público donde los habitantes (todos ellos super deportistas) lo usan para correr, esquiar…. lo que haga falta. Después de la subida al mirador, el parque se sigue extendiendo, tanto que Sergi me contó que en invierno, con todo nevado, se perdió varias veces. En su centro está el lago de los castores, único lugar de Canadá donde NO ví castores.

lago de los castores Montreal

Alejándonos del distrito financiero y rozando los barrios más señoriales adornados con antiguos palacetes, llegamos al cementerio. Un lugar al que expresamente me llevaron mis amigos porque es excepcional. Todo un estudio antropológico. La gente anda enterrada por “barrios” que vienen a ser, chinos, polacos, portugueses, griegos… De cada nacionalidad están juntos y puedes ver las diferentes formas de adornar, cuidar y tratara los familiares. Se entra por una avenida de antiguos panteones familiares del s XVIII y la gente lo usa para pasear en bici, hacer más deporte, es como una continuación del parque.

Casco antiguo montréal

Más allá del cementerio se encuentra la réplica de la catedral de San Pedro del Vaticano que se montaron los canadienses (sé lo que os estáis preguntando, 5 años después de aquel viaje yo también me pregunto ¿por qué?). Es una réplica exacta, si, y desde el mismo Mont Royal se puede ver su gran cúpula sobresalir de entre las copas de los árboles.

En el downtown pasados los rascacielos de oficinas del distrito financiero, de vez en cuando te encuentras con antiguas y no tan antiguas iglesias. Mark Twain dijo de Montréal que echabas una piedra y dabas con una (Hay varias, si pero llegué a pensar que este hombre jamás había estado en Roma). Si me sorprendió, que era la primera vez que veía ese contraste de piedra ennegrecida y espejos de cristal de los rascacielos.

Estadio olimpico montréal

Saint Denis y Sainte Catherine forman el centro neurálgico de salida de la ciudad (y donde pasamos el 80% de los primeros días, al estar al lado la estación Berry Uqam) Los conciertos del festival de Jazz tienen lugar en estas calles y plazas y miles de sitios para salir se alinean a lo largo de Saint Denis.

Biodome montreal

Nuestra segunda gran visita importante (porque cuando iba al centro lo hacía más bien de un modo familiar, para comprar, salir, beber, recibir amigos) fue al estadio olímpico. Los juegos tuvieron lugar en el 76 y de ellos sigue quedando la mole del estadio con su percha. Me lo pasé muy bien en la visita. Pero mejor me lo pasé en el jardín botánico que está justo al lado. Sergi nos llevó a todos, combatiendo la poca expectación que suponía en algunos entrar a un jardín botánico. Pero la visita es divertidísima, tienen un rincón super didáctico donde tienes que ir haciendo ciertas actividades: tocar, oler ¡¡e incluso comer plantas!!

ANtiguo puerto montréal

El “casco antiguo” de la ciudad, está pegado al distrito financiero con su jungla de oficinas de cristal. Justo debajo se encuentra un gran subterráneo, como otra ciudad, donde la gente sale en invierno (creí que era leyenda urbana pero no, existe) Y lo más bonito del centro es el viejo puerto. Está justo al lado del barrio chino (no muy grande, no muy impactante incluso sus puertas son modestas, pero uno de los barrios chinos del mundo que hasta el momento más me ha gustado) Este puerto probablemente sea el lugar más antiguo de la ciudad donde por primera vez el general Cartier acampó. A su alrededor se alza la catedral de notre dame, el ayuntamiento, el palacio de justicia… y bordeando el Saint Laurent entre antiguos silos mercantiles el puerto se ha reconvertido en un jardín sobre el agua donde la llamativa carpa del “cirque du soleil” contrata con el gris de la ciudad.

Quartier chinoise montréal

Por último no se me debe olvidar nuestra visita a la isla Sainte Hèlene, en el centro del anchísimo Saint Laurent. Esta isla es otro gran parque donde hay un museo de ciencias, el biodôme. Lo más impactante es la entrada, una estructura del arquitecto Richard Buckminster Fuller. El paseo alrededor de la isla también me encantó. Desde ella se tienen las mejores vistas del Downtown.

Skyline Montreal

Toda la gente la pone como uno de los mejores sitios para vivir en Canadá, mucho mejor que Toronto (con más vida) Lo que a mí no me gustó, es que para cualquier desplazamiento pasábamos horas y usábamos bus+metro+andar un montón…  Y otra cosa que me pareció demencial era que el billete de 1 día SOLO se podía conseguir en Beery Uqam ¡Con lo grande que es la ciudad y la cantidad de veces que tienes que cogerlo! Pero todos los amigos que vivían y viven allí andan enamorados de la ciudad.

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2 comentarios el “Montréal

  1. Anonimo dice:

    Me he partido con tu poutine, el tema de los castores, y las gafas que llevas en la primera foto…:)
    y echo de menos una foto de la réplica de San Pedro, por la curiosidad de ver cómo de igual la hicieron!

    • Aclaro lo de las gafas!!!! por esa época yo vivía en Italia, llegó el sol y necesitaba unas gafas…. y solo encontré de ese tamaño…
      Y lo de los castores, pues era algo que había escrito y luego quité. Llegas a Canadá con tu ilusión quieres ver castores… y el primer día fui al lago de los castores y nada, ni uno. Eso sí, luego el resto de los días vi castores por todos lados, son como ratas gigantes, de hecho son ratas gigantes.
      Por cierto, en la tercera foto se ve la cúpula de la copia del vaticano

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