Aachen

No es que tuviéramos ningún especial interés en ir a Aachen, fue la típica asociación que se dedica a pasear a los Erasmus la que nos llevó.

catedral aquisgran

¿Y por qué íbamos ahí? nosotros mismos no parábamos de preguntarlo. Como respuesta que obtuvimos fue que nuestra amiga Céline había estado allí de Erasmus y que al parecer era famoso por su mercadillo de Navidad.

rathouseplatz

Bueno por aquel entonces yo ya me había formado la opinión sobre los mercadillos navideños; había autobuses llenos de británicos que venían al de Lille para verlo, así que no me decía nada el que autobuses de toda Europa fueran a Aachen.

Si no los conocen pues imagínense que se venden cosas (recuerdos, regalos, comida y decoración navideña) menos chabacanas que en la plaza mayor de Madrid pero tampoco algo tan delicado como en los múltiples mercadillos de artesanos, que también ponen para esas fechas por distintos lugares de la ciudad. A partir de Noviembre se convierten en atracciones europeas. Me temo que no soy nada fan de ellos, no me parecen nada del otro mundo y no cogería un autobús expresamente para ello (a día de hoy ni siquiera viajaría a alguna gélida ciudad europea en invierno expresamente para ello contrariamente a lo que se fomenta en muchas páginas de viajes)

camara de la coronaNo obstante al llegar a Alemania, después de 3 horas de viaje desde Lille, allí estaban, en una enorme explanada decenas y decenas de autobuses de todas partes (la verdad que el número de autobuses era sorprendente).

Pero nosotros habíamos hecho los deberes antes de salir: Aachen (Aquisgrán o Aix la Chapelle que el nombre le ha ido cambiando) había sido capital de imperio de Carlomagno a pesar de su tamaño chiquitín.

Nos dirigimos inmediatamente al centro (que es todo peatonal) pero sabiamente evitamos el mercadillo de Navidad para dirigirnos hacia la catedral. Esta catedral es donde Carlomagno fue coronado. Entramos por un lateral donde se encuentra el magnífico tesoro de la catedral y aunque por fuera no sea impresionante (aunque si coqueta) el interior te deja sin palabras, o al menos a mi me dejó. Todavía hoy en día cuando veo fotos el interior me recuerda más a una iglesia ortodoxa que católica, está toda decorada con dorados y azules con lo que tiene una gran luminosidad a pesar de solo estar iluminada con velas. En el centro tiene una preciosa capilla octogonal (donde se encontraba el trono del emperador) y del que cuelga el gran candelabro con las velas. Por la parte de atrás le añadieron un ábside muy esbelto y las vidrieras (¡oh las vidrieras! Me entusiasmaron, es que hacían que todo fuese azul). Se puede subir a la planta superior para contemplarlo mejor, pero es muy recomendable darse un paseo por algunas capillas como la de Nikolaikapelle en particular que es extraordinaria.

ayuntamiento aachen

Salimos y nos pusimos a buscar algún lugar donde comer ya que la ciudad estaba repleta, esto nos obligó a separarnos en diferentes grupos y alejarnos un poco del centro.

antiguas termas aachen

Pero después volvimos a la plaza del ayuntamiento (Rathausplatz). El ayuntamiento también fue un antiguo palacio carolingio y domina con sus dos torreones y sus múltiples adornos en dorado y el colorido reloj. La plaza no es muy grande, y justo en ella estaban todos los puestecitos en forma de casitas de madera característicos de los mercadillos navideños. Por desgracia en este idílico paisaje también se encontraban los casi cien autobuses de turistas comprando.

Tomamos el glühwein (que es lo que se hace en estas ocasiones aunque me temo que tampoco soy nada fan de él) es el horrible vino caliente con clavo y demás especias y crepes como postre. Es cierto que hace mucho frío y tener algo calentito entre las manos te lo alivia, pero nunca llegué a encontrarle qué le ve la gente.

Mientras buscaba algo bonito para llevar, descubrí que me gustaron muchísimo los belenes alemanes, son una pequeña pirámide de madera y en cada planta se desarrolla una escena del Belen. Pero hacía tantísimo fío aquel Diciembre que pronto decidimos buscar refugio en una de las múltiples cafeterías, y no solo hacía frío sino también llovía (por este tipo de cosas estoy en contra de viajar a Europa en invierno)

mercado de navidad aachen

Así que al final renunciamos a ver mucho de la ciudad, algunos fuimos a tomar un café, otros a fumar unas shishas, otros a por chocolate… Cuando ya anocheció y dejó de llover, Zuazua y yo nos decidimos a dar un último paseo por la ciudad a ver si le veíamos algo más que el pequeño núcleo de la plaza central y alrededores. Bajamos hacia el otro lado de la catedral donde hay un parque muy grande. Justo al final del parque había una vista muy bonita de la catedral y se encontraba Elisenbrunnen, una especie de panteón griego que en realidad son unas fuentes termales muy antiguas. Volvimos hacia el mercadillo callejeando comprando en las pastelerías los dulces de jengibre, pan de especies y esa especie de turrón que venden en Alemania por Navidades.

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2 comentarios el “Aachen

  1. alfo dice:

    igual estoy equivocado pero, si no me equivoco, en esa misma catedral de Aquisgran, donde solía estar el trono, no está hoy en día enterrado el mismo Carlomagno?
    muy bien escrita!
    un beso

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