Plaine des cafres

Recientemente (durante nuestro viaje por las islas Galápagos) me acordé mucho una visita que hicimos en la isla de la Réunion. Enmarcada dentro de unas jornadas del sydicat d’initiative de la Réunion, nuestro amigo había reservado varías plazas para un recorrido ecológico por el bosque comunal de la Plaine des Cafres.

foret domaniale de la plaine de cafres

A parte de ver el frondosísimo y exhuberante bosque primario de la Fôret Domaniale de la Plaine des Cafres, nos explicaron el gran problema, que más tarde me he dado cuenta que existe en casi todas las islas, de defender las plantas autóctonas frente a las foráneas, sobre todo cuando éstas últimas provienen de los cultivos. Lo cual es ciertamente complejo. Se trata de un balance sostenible entre desarrollo y naturaleza (tanto más cuando se añade la dificultad de que las semillas no se esparzan)

helecho gigante

El pueblo se encuentra en una pequeña planicie del accidentado paisaje de la isla. En concreto se encuentra entre las paredes del volcán Piton de la Fournaise y las faldas del circo de Cilaos. Si os fijáis todos los pueblos de esta franja de tierra se llaman igual “la plaine de…” en concreto La Plaine des Cafres debe su nombre a los esclavos “cafres” que trabajaban en las plantaciones de la isla. Pero en el pueblo, salvo alguna pequeña casa criolla perdida, no queda nada de su pasado histórico.

plaine des cafres

Si alguna vez cae en vuestras manos una guía o información sobre la Réunion veréis que este pueblo no se visita exactamente por su bosque, sino porque es paso obligado para ir a Piton de la Fournaise. Al final del mismo se encuentra el museo de “La maison du volcan”, donde empieza el camino para las paredes del volcán. Cuando nosotros quisimos ir a verlo estaba cerrado por obras de remodelación así que nos quedamos con las ganas, pero justo en frente había un restaurante donde tuvimos la mejor comida de todo el viaje. Cocina criolla super rica.

llanuras al sur de plaine des cafres

Lo que sorprende de estas llanuras al sur del pueblo es el espectacular contraste paisajístico de la isla. Desde luego si te vendan los ojos no dirías que estás en África. El horizonte parece más bien sacado del corazón de Europa: Suiza, Alemania, Austria… vaquitas pastando en inmensos prados verdes de pasto. Ni rastro de los antiguos volcanes extintos y sus sinuosos caminos de lava… claro a no ser que te des cuenta de que en realidad estás precisamente sobre uno muy activo.

bosque plaine des cafres

Justo al lado norte del pueblo (y esta es la parte que no muchos turistas ven) el paisaje vuelve a dar un giro de 180º y se recortan las escarpadas montañas del circo de Cilaos que quitan el aliento, completamente recubiertas de vegetación tropical. Es al final del pueblo por su parte norte donde subiendo una pequeña carretera, entre una marea de casitas desperdigadas, llegamos al antiguo domaine. De él tan solo quedan las ruinas de tres casas criollas que dan la bienvenida.

bosque plaine des cafres

Así que debido a que nos retrasamos mucho (no fue por nuestra culpa, prometido, pero todos los franceses al ver un grupo de españolas lo dieron por sentado), pasamos corriendo por delante de los antiguos edificios sin pararnos a echar un vistazo y después de una pequeña zona cultivada nos metimos en un bosque profundísimo. Había un camino principal un poco más marcado pero todos los senderos de alrededor eran una maraña muy compacta que impedía que el sol llegase a la parte baja. Y allí poco a poco fuimos andando e identificando plantas.

fangan femelle

Aprendimos que sobre todo el bosque primario se compone de arbustos. Arbustos como el bois d’olive grosse peau, bois de bassin, bois de cafrine, bois de savon… todos con ojas alargadas y duras parecidas a las de los manglares, que pueden llegar a alcanzar una altura de 5 metros. Esto hace que a nivel del suelo los bosques sean tan densos porque no hay troncos grandes sino multitud de tallos. A parte de los arbustos que proporcionan frondosidad hay multitud de palmeras, el Benjoin (que es enorme pero está en peligro de extinción, huele a vainilla y se usa para perfumería y medicina tradicional) y los Fanjan. Éstos últimos son helechos gigantes arborescentes típicos de climas tropicales, que van creciendo poco a poco formando un tronco espinoso hasta alcanzar la altura de un árbol. La primera vez que los vi fue aquí y acostumbrada a helechos pequeñitos agazapados en la sombra, mirar hacia arriba para ver helechos me pareció impresionante. También me encantó ver algunas orquídeas salvajes en flor.

guarabero

En cuanto a especies invasoras, nos encontramos muchas en nuestro paseo, el principal enemigo (al igual que vi por ejemplo en Isla de Pascua o Galápagos) es el guayabero al que se le unen las begonias de los jardines, le tabac boeuf, lianas y la raisin marron.

antiguo domaine

Para proteger los bosques intentan quitar toda planta de éstas últimas que vean nacer y además en los restos de la casa del dominio tienen montado un vivero donde tras varias etapas de crecimiento siembran especies autóctonas. Después de unos años sembradas ya en el suelo las introducen dentro el bosque para que salgan adelante con un tamaño adecuado. Además después de la visita volvimos al punto de partida dónde nos regalaron plantas del invernadero animando a todos los réunioneses a sembrar en sus jardines plantas endémicas y así reducir el número de plantas invasoras.

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La Réunion (playas)

En la isla de la Réunion la mayoría de las playas se encuentran en el oeste, dado que la costa este está más castigada por los fuertes vientos del Índico.

salines1

Hay que tener en cuenta que hay dos tipos de playas; las que tienen barrera de coral y las que no.

Entre la barrera de coral y la orilla se forma una especie de balsa de agua, no muy profunda (quizás os suene más su nombre en inglés “lagoon”). Estas zonas son muy tranquilas, no hay oleaje, tienen mucha vida que cotillear haciendo snokel. A mi personalmente no me gustaban porque uno no puede nadar. Son tan poco profundas que lo más normal es que tengas que estar mirando donde hay coral para no rozarte.

Las que no tienen barrera de coral son las preferidas de los surferos porque el océano tiene unas olas increíbles. El gran contra que tienen son los tiburones.

lagoon

Junto a las típicas banderas para el baño hay otra bandera con un tiburón dibujado. Cuando se levanta la naranja es que se ha avistado un tiburón en la playa, y cuando está roja hay que salir del agua… A ver siéndoos sincera sobre el peligro que representan: absolutamente en todas las playas que estuvimos sin barrera de coral, HABIA tiburones. Pero se avistan a 10-20km de la orilla (una persona nadando, no es normal que vaya tan lejos) Lo que sí es cierto es que a esas distancias sí que puede haber surferos, y si se leen las noticias los que acaban siendo atacados son ellos.

Saint Paul

saint paul

La primera playa que nos encontramos es en Saint Paul. Saint Paul es una ciudad agradable y bulliciosa, sobre todo en días de mercado. Es justo delante de esta explanada del mercado donde está la amplia playa de arena negra (eso si) con lagoon. Que sea de arena negra hace que, pese a que está en plena ciudad haya poca gente. Como puntos fuertes están los chiringuitos cerca donde comprar comida 24horas y el espolón que construyeron ideal para pasear al atardecer y pescar.

Bucan Canot

Boucan canot

La siguiente playa del paseo costero es Bucan-Canot. Nada más pasar por ella veréis que es LA playa con ambiente. Antes de llegar al agua hay que pasar por decenas de discotecas y bares a pie de playa. Se usa como lugar habitual para celebrar conciertos. Cuesta poco imaginar que es la favorita de los surferos. Sin embargo jamás la llegamos a pisar porque la bandera roja de tiburón siempre estuvo ondeada.

Saint Giles

saint giles1

El pueblo de Saint Giles tiene dos playas. Al norte del puerto está la playa sin barrera de coral. Fue la primera playa que pisé en la Réunion y me encantó.

Justo esa misma tarde probamos por primera vez la que está al sur del puerto protegida por el arrecife.

Me quedó claro lo poco que me gustan las playas con laguna. La playa en sí es preciosa, ésta y las dos que le siguen son playas prácticamente salvajes aunque muy calmadas, y sin instalaciones (se accede a ellas a través de los huecos entre dos casas). En ellas crecen buganvillas y palmeras. Son de arena llena de esqueletos de corales.

saint giles 2

La peor parte es que el agua no cubre más allá de los muslos, nadar es imposible y en esta los corales eran enormes. Tanto que había que ir mirando todo el rato donde estaban. Mis rodillas acabaron muy magulladas.

l’Hermitage

La siguiente playa de esta barrera que acaba en Saint Leu es la playa de l’Hermitage. Se trata de la playa más familiar con diferencia. Antes de entrar hay un aparcamiento muy bien acondicionado con restaurantes y pasado un espeso bosque se llega a la laguna repleta de niños.

L'hermitage

Al igual que la de Saint Giles, de la que es continuación, se extiende durante varios kilómetros y andando se llega hasta la siguiente. Lo más característico de esta playa es el bosque de filaos (pino australiano es la traducción que he encontrado) que hay en la misma orilla. De forma que toda la arena está llena de acículas y hierba.

Salines les bains

Salines les bains (que era donde nos alojábamos) era la última de esta serie interminable y kilométrica de misma playa que va cambiando de nombre.

Me gustaba mucho el hecho de que esta zona es residencial así que la playa estaba casi desierta. La playa de la Saline es lo que yo siempre asociaría a una playa paradisíaca de revista.

salines 3

Por la mañana la disfrutábamos nosotras solas con lagartos que tomaban el sol en las palmeras y coloridos pájaros rojos. De nuevo los corales eran el principal problema para el baño que no fuese un rápido chapuzón, y el hecho de que la marea alta dejaba una franja muy finita de playa.

Saint Leu

saint leu

Saint Leu comienza con la playa kelonia que no se puede pisar. En un lado de esta playa que da al Índico, completamente llena de pedazos de coral que no dejan ver arena, los saltadores de parapente aterrizan. El otro está protegido pues es donde las tortugas van a desovar. Para bañarse hay que ir hasta el centro del pueblo, donde hay un gran paseo marítimo acondicionado con jardicitos y zonas de juego. Es un pueblo muy típico costero.

Étang-Salé

Es cierto que a partir de Saint Leu comienza una zona curiosa de acantilados, pero quizás haya otras playas que no visitamos. Nuestra siguiente parada fue el acuario de l’Étang-Salé.

etang sale

Esta mini playa está dentro de una barrera de coral que forma un lagoon grandíisimo y super calmado, con aguas cristalinas y nada profundas. Es como un acuario, desde su playa de arena negra lo mejor es llevar unas gafas e ir mirando. Aunque desde arriba y a simple vista vimos la lucha entre un pulpo y una anguila por un trozo de pez muerto, con eso os lo digo todo. Eso si, te cubre por la rodilla, no esperéis nadar mucho.

Saint Pierre

Saint Pierre

Saint Pierre es una ciudad con varias playas también. Hacia el oeste del puerto, entre el cementerio y la antigua estación de trenes, la playa de arena negra tiene laguna. Fue en esta playa donde más claramente pude observar como las tremendas olas de varios metros rompían en el arrecife de coral (tal vez porque sea el sur y haya cruce de corrientes o la barrera coralina esté más cerca de la costa)

Grand Anse

Por último en el sur se sitúa Grand Anse en una zona de sotobosque protegida. Para llegar a la playa hay que atravesar la espesa vegetación hasta llegar al palmeral. Allí se encuentra, imponente entre acantilados e islotes (donde alguna vez llegó una foca desorientada).

Grand anse

Aunque tiene una zona muy bien acondicionada con baños y mesas, no le pueden quitar el aspecto de salvaje que tiene. Las olas de varios metros estallan con fuerza en la orilla de arena blanca, la brisa es fuerte y la corriente también. No es una playa para bañarse quizás por esto pero hay una pequeña piscina natural marcada con piedras donde si que es posible darse un chapuzón sin el miedo de que el Índico te devore.

A partir de este punto hacia el este no conozco más playas que duren todo el año. Algunas solo aparecen en la época de ciclones.  Si que existen varias zonas de roca negra resultante de las coladas de Piton de la fournaise, donde se han hecho piscinas naturales en el mar. Así que se puede uno bañar mientras al lado rompen olas de 6m.

playas oeste

Larache

Desde Asilah, atravesando los últimos bosques mediterráneos de alcornoque en África, se llega a la ciudad de Larache. En lo que es el valle del río lixus, se forma una gran explanada de salinas y al fondo se recorta la silueta de la ciudad. Mi tío trabajó durante años allí y la recordaba muy pueblo, pero tiene su tamaño considerable.

Castillo de la cigüeña

Para llegar nosotros cogimos un grand taxi que salió por 60 dirhams (éramos 5) y he de felicitar a mi madre y mi tía que, pese a haber dos adelantamientos de estos que se quedan 3 coches en dos carriles, contuvieron  los gritos en todo momento.

Antes de entrar a la ciudad, a unos 4 km, se encuentran las ruinas de la antigua ciudad romana de Lixus (Son muy ruinosas, estilo Cástulo, esto ya depende de cómo le guste a uno la arqueología)

Plaza de españa

La ciudad nos recibió con los restos de la muralla de su alcazaba (hoy en ruinas) y pasada esta muralla, llegamos a la plaza de España. Si así tal cual suena. A partir del siglo XVI portugueses y españoles se interesaron por este pequeño promontorio y su puerto. España consiguió El-Araïch manteniéndola hasta el final del protectorado y entre muchos recuerdos dejamos esta plaza.

Zoco pequeño Larache

Lo curioso es que me recordó a una plaza de toros. Es del s.XVII, se trata de una plaza blanca redonda, rodeada de edificios hispano moriscos con fachadas dentadas blancas, con soportales y arcos. En ellos hay bares y por las tardes la gente se sienta en mesas a jugar a las cartas.  Tiene la puerta a la antigua medina, aparte de edificios emblemáticos de una época colonial de principios de s.XX como el casino o la casa de España.

Pero poco estuvimos aquí al principio porque teníamos ganas de ir al mercado. ¿Por qué al mercado? mis padres siempre que visitan una ciudad van a su mercado. Mi madre me dice que “solo así se puede conocer a la gente que la habita“. También compran cosas, a mi padre se le van los ojos tras las verduras (de las que coge semillas) y el pescado.

Mercado morisco de Larache

El mercado de Larache es un espectáculo de color y sonidos. Está en un edificio morisco restaurado pero también se extiende por las calles de los alrededores hasta bien entrada la noche. El edificio parece un antiguo almacén dividido en pasillos y rodeado por un patio de columnas. Los carniceros y los pescaderos exponen sus mercancías fuera (o en el suelo) mientras que el interior se reserva para las legumbres. En las calles, el pan, los dulces y las carretas que se hunden por el peso de las frutas y las verduras terminan de completar este delicioso cuadro animado y colorista.

Un consejo es, que hay que venir hasta aquí para ver el auténtico Marruecos.

Medina de Larache desde el puerto

El mercado está rodeado de muchos chiringuitos que funcionan estilo Essaouira. Aunque faltaba mucho para comer hablamos con uno de ellos y nos dijo que allí solo hacían sardinas (a 15dirhams medio kilo) y algunos primeros, pero que si nosotros comprábamos el pescado, él nos lo guardaba y luego nos lo hacían. Más tarde, cuando acabamos nuestro deambular, y pese algunas reticencias por parte de todos, la comida fuer superior. Eso sí no esperéis otra cosa que un servicio muy básico, pero la materia prima era excelente.

zoco de la alcaiceria Larache

Salimos al “paseo” marítimo que no es sino una calle que va por el acantilado. En ella por las noches se ponene los puestos de caracoles calientes y la gente pasea al caer el sol. Al sur se pareciaba el macrocementerio y hacia el norte, que es donde nos dirigíamos, el antiguo fuerte de la cigüeña. Está en ruinas, queda muy  de postal en las fotos pero nada más. Cuando más tarde cruzamos la medina, conseguimos llegar hasta la plaza Makhzen donde se encuentra el castillo. Es una explanada desde la cual se contempla el estuario del Loukkos, y las salinas (pero evitad mirar la basura de alrededor)

Seguimos bajando por esta calle hasta el puerto. Este camino va paralelo a la medina de forma que se puede apreciar toda su belleza desde fuera. Esta parte de Larache tiene la apariencia de pueblo donde resulta agradable ver sobresalir las bonitas casas blancas cuadradas con ventanas y puertas azul cielo.

Disfrutamos un rato por el puerto reformado a principios del sXX (sobre todo mi padre se aseguraba de haber sacado a buen precio el pescado que compró antes) Todavía había pescadores faenando aunque la mayoría vendía su mercancía en los alrededores. También había el mismo tipo de chiringuitos con brasas donde te hacían el pescado.

En el mercado de larache

Y de aquí nos internamos en la antigua medina por la que subimos callejeando.

Ooooh!! Nunca podré dejar de recordar lo bonita que es. Si, es cierto que es pequeña y está deteriorada pero es tremenda. Con sus pasadizos, callejuelas en pendiente, que descienden hacia el mar, giros imposibles, llena de gente. Sus placitas ofrecen el magnífico espectáculo de los mercados al adentrarnos en sus blancas callejuelas estrechas y retorcidas, experimenté una gran tranquilidad y me dejé mecer por el agradable exotismo que allí reina.

Después de nuestra subida, llegamos al pequeño zoco, el corazón de la medina sin duda. El zoco S’hrir, justo a la entrada de las puertas de plaza de España, está en una plaza abierta donde, a parte de algunas frutas y verduras,  se venden objetos de segunda mano. La agitación, las voces de los mercaderes, es una ciudad viva. Lo sigue un zoco cubierto que va hacia el mar, el de la Alcaicería. Y lo mejor ni un turista, ni una tienda que no fuesen de primera necesidad…

Mercado de larache

Una medina de verdad. La disfruté tanto.

Circo de Mafate

Dedicado a Maria, que fiel a su naturaleza fue protestando todo el camino, y a Lidia que no dijo ni mu pero su cara de mato gratis lo decía todo. Gracias por aguantar mi capricho

Mapa ruta Mafate

Desde el mirador de Maïdo se puede ver el circo volcánico de Mafate (impresionante) Pero solo se puede acceder a él de una manera, andando.

Llanura de Tamarindos

Antiguamente estos circos sirvieron de refugio a los esclavos que huían de las plantaciones. Pero hoy en día sorprendentemente, a pesar de la falta de carreteras, Mafate sigue habitado. Gracias a un sistema de ayudas del gobierno, abastecimiento vía helicóptero y buena propaganda turística, hacen que entre esos escarpadísimos salientes cubiertos de vegetación dentro del cono volcánico, haya mesetas con pequeños pueblos llenos de blancos B&B, bares, iglesias, pequeñas plantaciones y sean el paraíso de los senderistas.

Mafate desde Maïdo

Como no todos compartíamos el amor por la montaña, pactamos elegir UN solo día de caminar intensivamente. Finalmente fui yo la que decidió que le parecía imprescindible ir al Circo de Mafate, uno de los lugares más remotos del planeta.

El camino más transitado, clásico, fácil, sin dificultades técnicas y que se puede hacer en un solo día de marcha, es el GRR3-GRR1 que va desde el paso de Col des Boeufs, en el circo de Salazie, hasta la Nouvelle, que con 150 habitantes es la capital de la zona. Unos 11km (ida-vuelta) con un desnivel de 600m.

Pero dentro de la caldera hay miles de posibilidades, solo echando un vistazo desde Maïdo se pueden ver rutas super aéreas bajando a lo largo del desfiladero que me despertaban la sed de aventuras.

Bosque de tamarindos 2

Por circunstancias  nosotros empezamos a andar a las 12 pero, como en el trópico anochece a las seis de la tarde, es importante comenzar muy temprano. Además hay que tener en cuenta que para llegar hasta Col des Boeufs, el principio de la ruta, hay que atravesar todo el Circo de Salazie que está en el lado este de la isla (unas 2-3horas en coche) Después el camino se lleva unas 2h y media de bajada y unas 3h de subida (aunque nosotras hicimos el camino en 4h)

Antes de empezar la ruta hay un aparcamiento vigilado (nosotros dejamos el coche en un aparcamiento gratuito que hay un poco antes). Para llegar hasta el paso entre los dos circos hay que atravesar andando todo el aparcamiento y seguir por una pista forestal hasta la cima del Col des boefus. Esta parte tiene unas vistas espectaculares al circo de Salazie (que realmente fueron las que más disfrutaron María y la chunga)

La pista termina pasando por un estrecho pasillo rocoso, y se llega a la plataforma del helicóptero (a 1900m). Desde aquí ya se puede ver la maravillosa caldera del circo de Mafate. En frente está el mirador de Maïdo y a la izquierda el pico de Piton des Neiges que separa este circo del de Cilaos.

Selva Reunionesa

A la izquierda sale un estrecho sendero que en seguida baja por unas piedras en forma de escalones. El solo pensar en la subida de después hace que duelan las piernas pero creedme, a la vuelta éste no será el trozo con más pendiente, son 200m de desnivel en poco más de 2km.

En la bajada por las colosales paredes de la caldera, nos acompañaron los helechos de 4m, los líquenes y la espesa vegetación tropical. Selva que cubre hasta el último centímetro cuadrado de los escarpados pitones del circo.

Piton des caloumets

El descenso escalonado acaba en la llanura de los tamarindos. En esta llanura hay una espectacular vista del circo y se encuentra una de los paisajes más bellos que he visto en mi vida, el bosque de tamarindos. De la fruta yo no soy nada de forofa, pero los árboles (de la familia de las acacias) forman un bosque  encantador de cuento de hadas, de los que caen hojas en forma de racimos con despeinados líquenes (Barbe de Saint Antoine) por todas partes. Tomáos vuestro tiempo en atravesarlo, dejaros encantar por sus troncos retorcidos, caídos y tumbados por el viento.

Profundidades de Mafate

En esta llanura el camino está señalado por una pasarela de madera para tener un mínimo impacto en el entorno, aunque nosotros encontramos que caminar por ella era muy difícil y resbaladizo.

Después de unos 15 minutos de andar sobre esta meseta llegamos a un lugar llamado  “La Découverte” (1750 m)  Un precioso mirador al Piton des Calumets y desde donde pudimos comenzar a ver la meseta que ocupa la pequeña población de La Nouvelle.

La Nouvelle

El último tramo de bajada es mucho más pronunciado y en seguida llegamos a los 1400m donde un cartel nos dio la bienvenida al pueblo. Se trata de un pequeño enjambre de casas blancas con coloridos tejados, esparcidas al pié de enormes picos dentados. Hay una escuela, una iglesia de madera, un camping, un buen número de bares.

Llanura de Tamarindos

Lo primero que hicimos fue tumbarnos en la hierba a comernos nuestros bocatas, luego paseamos por el pueblo y lo atravesamos hasta uno de sus miradores, para descubrir que aún quedaba mucho para bajar hasta el fondo del cráter y atisbar las otras pequeñas poblaciones de la zona (aún más remotas y perdidas) Antes de partir nos acercamos a uno de los bares a tomar un café y finalmente pasamos por el camping con la intención de llenar las cantimploras (no pudimos porque el agua estaba mal, así que tuvimos que racionar el único litro de agua en la subida)

Estando en el café a la chunga se le cayó el mito de lugar desolado. Al entrar al baño encontró ambientadores de cuatro fragancias diferentes y salió protestando diciendo que era un timo. Durante todo el día pudimos comprobar cómo el helicóptero servía paquetes al pueblo sin interrupción.

Circo de Salazie

El tramo de subida que más puede costar es desde el pueblo hasta la llanura de los tamarindos  300m de desnivel en 2.5km. Pasada esa parte, lo demás es muy llevadero y las escaleras del último tramo hasta col des boeufs no tienen peldaños muy grandes.

Viajando a la Francia profunda (la Réunion)

Organizar el viaje a la isla de la Réunion fue muy sencillo: comprar billetes de Paris a Saint Denis de la Réunion, y alquilar un apartamento en La Saline-Les Bains. Era un apartamento playero donde pasamos todos los días, con dos dormitorios, cocina, un baño muy pequeñín, piscina y una gran terraza. Se podría decir que cómodo y muy correcto.

indien

Pero el número de preguntas, antes y después del viaje, ha sido tal cantidad que no podía empezar a contaros mis aventuras sin compartir cosas MUY básicas, que os ayudarán si algún día os animáis a ir.

1) ¿a la Réunion?

En general la primera pregunta era “¡ah! ¿pero que te vas por trabajo?” (si, ésta fue la más preguntada) o “¿Y donde está?” Solo algunos pocos se acercaban un poco diciendo tímidamente “¿eso no está en las antillas francesas?

Maido

La isla de la Réunion pertenece a Francia, es más es uno de sus départements d’outre mer. Pero no está en las antillas, es una de las islas Mascareñas en el océano Índico. María, antes del viaje, desarrolló la perversión de contestar con un mapa de google con mucho zoom (ves muchos nombres de ciudades en francés), para que la gente tuviese que reducir aumentos y se llevase una sorpresa al ver Madagascar.

2) ¿y vais con el dni?

Pertenecer a las regiones de ultramar francesas implica ser territorio ultra periférico de la unión europea (salvo en el caso de la Mayotte) Por lo tanto si eres ciudadano de algún país de la unión europea, no necesitas ni pasaporte, ni visado para viajar. “¿Pero seguro?” Si, es idéntico que las Canarias a España, las Azores a Portugal, Groenlandida a Dinamarca… etc

Langevin

3) ¿y las vacunas?

Cuando se exige cartilla de vacunación es, sobre todo, porque existen enfermedades que no se han erradicado como en otras partes, por ejemplo la fiebre amarilla. Ahora, teniendo en cuenta de que los habitantes de la Réunion son franceses, si en la Réunion no se hubiesen erradicado este tipo de enfermedades ¡Habría que pedir cartilla de vacunación a todos los franceses! Solo tenéis que consultar esta página del ministerio.

casas coloniales

4) ¿y la malaria?

No conozco ninguna isla tropical sin mosquitos, así que, sí hay un montón y os acribillarán.

Contra la malaria ya sabréis que no hay vacuna. Al estar en una zona tropical es una zona calificada de riesgo medio/bajo. No es necesario tomar medicamentos para el paludismo, lo que si que hay que tener es, cuidado con los mosquitos. Y no solo por la malaria, aquí transmiten otra enfermedad llamada chikungunya (ésto no se lo conté a mi madre que ya bastante obsesionada estaba con la malaria)

bosque de tamarindos

A mi, que nunca me pica nada, me dejaron como un colador en dos días (a Maria y la chunga nada ni un solo puntito) Así que fui a la farmacia a comprar repelente que funcionó a la perfección. En cuanto se quedaron sin su principal fuente de alimento empezaron a picar a las demás. Ninguna enfermó.

5) ¿Hay tiburones?

Si hay. Según ellos tienen un problema con los tiburones (personalmente creo que exageran). Después de los mosquitos es el siguiente bicho peligroso de la isla. Y ya… aquí antes de que los franceses llegaran no había nada, ni humanos ni otros bichos, solo dodos… que se extinguieron porque hasta entonces habían vivido sin depredadores.

ocean indien

6) ¿cuanto costó el billete?

Existe una compañía low cost: Corsair, y pronto habrá otra, que vuelan desde París. Pero teniendo en cuenta que las tasas del aeropuerto de la Réunion son 300€ calculad como mínimo 700€ (que es lo que me costó)

Son 11 horas de viaje, y Corsair se ganó el premio a la compañía en la que he volado, con menos espacio entre asientos.

Otra recomendación importante para esta compañía es que preparéis 3-4 horas mínimo para cambiaros de avión. Los aviones de Corsair son enormes, y su rapidez para sacar las maletas escasa. Estuve 2 horas en Paris esperando maletas, pero como la chunga ya perdió su vuelta a Madrid otra vez que voló con la misma compañía ya nos lo teníamos estudiado.

Cirque Salazie

7) ¿Pero cómo no fuisteis a otros sitios en 10 días?

Pregunta que me sorprende, en Isla de Pascua, que es la décima parte de esta isla, estuve 8 días muy completos. En la Réunion pasamos 11 días, de allí no nos movimos. Obviamente a Madagascar no íbamos a ir, ese será otro viaje. Pero en un principio sí que nos planteamos pasar 6 días en La Réunion (ver lo fundamental) y unos 4 en isla Mauricio. Solo que teníamos allí un amigo que cogió vacaciones para estar con nosotras. De la misma forma os comento que en esos 10 días no paramos de hacer cosas y ver sitios. Fue turismo muy activo, todos los días saliendo de casa a las 7 de la mañana y casi nada de estar en la playa tumbado al sol.

Dodos

Turismo cultural, la verdad es que más bien poco, pero naturaleza… Si te gusta la montaña o cualquier deporte de aventuras, 10 días se te van a quedar MUY justitos.

8) ¿Como moverse?

Pues tampoco conozco ninguna isla de estas dimensiones dónde no sea necesario un coche. El transporte público son autobuses franceses… (es decir inexistente) Nosotros teníamos coche propio, pero en caso de necesidad es como alquilar un coche en Francia.

Piñas

9) Pros y contras

El lado bueno es que ES Francia, para todo (idea que os he intentado transmitir) Lo que quiere decir que todo son facilidades, no falta de nada, las carreteras son buenas, en cualquier lugar tienes un cajero o una farmacia, la gente no vive para servir a turistas, existe un nivel de vida similar al tuyo, no hay problemas con el agua, todo está muy cuidado… etc

La contra sería lo mismo ES Francia. Hay un paisaje maravilloso, tropical pero no te sientes muy lejos, todo es muy francés de hecho. Pero no me entendáis mal, lo único que quiero decir con esto es: si buscáis empaparos de una muy cultura diferente en un ambiente exótico, aquí no lo encontraréis.

Saline les bains

Asilah

El último día que pasamos en Asilah mi madre me empezó a contar cómo había ido cambiando su opinión sobre la ciudad. He de reconocer yo experimenté la misma sucesión de sentimientos al respecto.

Asilha desde el puerto

Nada más llegar me decepcionó por completo. Todo el mundo no paraba de hablar de lo bonita que era, pero al llegar pensé: “esto es Mojacar” Su medina es tan limpia, blanca, rehabilitada, con grandes casas sin un desconchón, calles silenciosas, con deciros que las tiendas tienen un horario, no las veréis abiertas por las noches y ¡hasta están los precios puestos!… se diría que está europeizada. Es más pensamos las dos “esta ciudad está hecha a imagen de lo que los europeos piensan de Marruecos, pero no es Marruecos

alrededores de asilah

No obstante, pese a nuestra decepción, en vez de irnos decidí darle otra oportunidad y quedarme un par de días más que cambiaron por completo nuestro punto de vista. Pasamos a ese sentimiento tan cálido que te envuelve cuando piensas en un lugar acogedor.

La medina de la ciudad es preciosa (hay que subrayarlo) Aunque os parezca muy nueva, ya era preciosa hace 30 años cuando mi tío trabajaba en Larache e iba los fines de semana a comer a Asilah para disfrutar de sus encantos.

Playa

Arzila, como se llamaba antes, es una ciudad muy antigua. Fue fenicia, cartaginesa, romana, portuguesa, árabe y española. Con semejante historia imposible que no fuese especial.

La blanca medina está rodeada por unos muros defensivos que construyeron los portugueses en los siglos XV y XVI, como también es portuguesa la torre el-Karma que domina la plaza más grande de la medina, Ibn Khaldoun. Parece salida de un castillo medieval.

entrada a la medina

Nuestra primera aproximación a la medina fue por la puerta de la muralla que da al puerto, las demás veces siempre lo hicimos por la puerta del mercado. Nada más entrar hay una gran avenida de muros encalados (nada de pequeñas calles tortuosas). Porque lo que hay a la izquierda es una mezquita que sino podrías jurar que estás en algún lugar de Alemería. Después de Ibn Khaldoun, está una escuela y asomándose como si la muralla fuese un balcón sobresale el palacio El Raisuni, ambos de estilo morisco.

Palacio Al rasouni

Más allá de la plaza, la medina recupera sus calles tortuosas que no van a ninguna parte (muchas de ellas son acaban en pequeños patios) Las casas no parecen pequeñas sino grandes y espaciosas. Por la noche es un sitio muy tranquilo, pero cuando más nos ganó fue por la mañana cuando el sol brilla en sus blancas paredes y se anima un poquito. Algunas de las fachadas de las casas sorprenden por estar pintadas cual cuadros murales. Una corriente bohemia y vanguardista ha decidido asentarse en la ciudad. Con las tiendas abiertas descubriréis que muchos artistas han decidido venir a vivir aquí y tienen talleres por doquier.

Si se viaja por Marruecos en invierno hay que tener en cuenta que la noche llega muy temprano. Hacia las cinco de la tarde todo estará ya iluminado por los farolillos amarillos que hay en las paredes.

En esta ciudad han sabido aprovechar al máximo lo de disfrutar de los atardeceres, hay dos sitios estratégicos desde donde se tienen muy buenas vistas de todo el conjunto. Por un lado está el punto más visitado, un saliente al final de la muralla, donde, por la noche, muchos chicos jóvenes van a fumar o clandestinamente en parejitas. Pero el que a mi más me gustó fue el espigón del puerto. En ambos lugares se suelen reunir bastantes personas para ver el atardecer como si de un ritual se tratase.

Torre al karma

Es en frente de este pequeño puerto protegido por dos espigones, donde se encuentran los mejores restaurantes de la zona. Ojo que no son ésos que están en la avenida Mohamed el Hassani pegados a la muralla, que ofrecen menús marroquíes por 30-40 dirhams. Estoy hablando de sitios donde comer gulas, langosta, pastelas de pichón (pedidas por encargo)…

Siguiendo el paseo marítimo que mide como 1km, se llega a la gran playa de Asilah. Digo gran porque es enoooorme, tanto, que parece llegar hasta Tanger. Enfrente a esta playa, bastante lejos de la ciudad, está la estación de tren, rodeada de verdes campos.

asilah murallas

La ciudad nueva que rodea las antiguas murallas tampoco tiene desperdicio. Quizás por la zona de la avenida Mohamed el Hassani no se diferencia mucho a otras ciudades marroquíes (¡incluso tiene el barullo que desapareció de la medina! con sus cafeterías llenas de hombres, los vendedores ambulantes de futa y pescado y los puestecillos de caracoles cocidos), pero hacia los alrededores se extienden parques y exquisitas zonas residenciales (con deciros que hasta me interesé seriamente, mirando precios, para comprarme aquí un apartamento)

Pienso que probablemente éste sea el futuro de las ciudades costeras marroquíes, probablemente pierdan el “eso caótico” y se conviertan en lugares bonitos pero sin carácter, como éste. Asilah se puede visitar en un solo día, es pequeñita. Sin embargo, para apreciarla de verdad y no quedarme en lo superficial, a mi me hizo falta varios días viviendo en ella como si fuese un lugar de vacaciones.

Luxor

Después de 4 horas y media en un vuelo chárter, aterrizamos en Luxor, la ciudad de los palacios.

El primer recuerdo es que el ambiente era más húmedo y, para ser febrero, el tiempo mucho más cálido. El pequeño aeropuerto estaba sorprendentemente bien organizado, miles de turistas se bajaban a la vez y hacían cola para comprar el visado. Nosotros que habíamos pasado por la embajada de Egipto en Madrid ya lo llevábamos, esperamos con nuestro guía a que los demás saliesen.

Nos montaron en un autobús, y tuvimos nuestro primer contacto con los gorrillas del país. En seguida se acercaban personas a intentar “ayudarte” con la maleta a cambio de propina. El guía “pepe” nos avisó que esto sería así en todo el viaje, que no dejásemos que cogiesen nuestras maletas y pasásemos de ellos.

Hablar de Luxor es recordar la primera vez que viajé sola, esa sensación de cuando todo es nuevo y no puedes comparar con algo conocido. Pese a que cruzamos como un rayo toda la ciudad, yo no hacía nada más que mirar por la ventana con avidez. Quería que todo se quedase grabado en la retina. Me llamaban la atención desde los minaretes de las mezquitas hasta los policías.

Llegamos al puerto donde había una primera línea de calesas negras decoradas con colorines. Después se encuentran aparcados los barcos. Como el muelle es pequeño y la cantidad de cruceros tremenda, aparcan en paralelo, de forma que para llegar al nuestro, había que pasar por 3

Al principio miramos llenos de emoción el primer barco que era todo lujo. Nos dijeron que había que continuar, y pasamos a otro, bastante decente, luego a otro un poco más cutre y por último el nuestro. Si, era cutre, pero es que el viaje entero nos salió por 500€ Al entrar en el camarote, descubrí una cucaracha en mi baño (y pensé mi madre no podría venir a un sitio como éste)

Comimos, lo que resultó ser el menú que pondrían tooodos los días, incluso en los restaurantes cuando comíamos fuera (menú para turistas a base de arroz blanco y pollo) acompañado las mejores mandarinas y dátiles de mi vida. La tarde la teníamos libre.

Salimos como polillas por la ciudad, sin saber muy bien dónde ir. Por las calles había gente sentada en las aceras como dejando pasar el tiempo, con metralletas entre las piernas. Al rato ya nos acostumbramos a esto, era algo habitual como fuimos descubriendo durante el viaje. En las calles había un montón de calesas (a las que ignoramos) y gente con carritos vendiendo fruta.

Sin llegar a ningún mercado, pasamos por tiendas de lo más curiosas y cuando ya nos cansamos, nos sentamos en el bar más cutre a tomar té y shishas. Hasta entonces nunca había fumado en pipa de agua, pero el olor del vapor del tabaco impregnado en melaza de manzana acompañó todo el viaje. Todavía hoy en día si voy a algún bar a fumar justo ese olor me recuerda a Egipto.

A la mañana siguiente nos dedicamos a las excursiones de rigor de los yacimientos arqueológicos. Después de Karnak a las afueras, llegamos al templo de Luxor, el de Amón-Min. Creo que es el templo más bonito que he visto, la palabra que usaría de hecho es delicado.

Se entra por la avenida de esfinges que lo une con el de Karnak. En su puerta hay dos estatuas colosales de Ramsés II y un solo obelisco (el hermano es el que está en la place de la concorde) Aunque esto estropee su simetría, nada más entrar no puedes de dejar pensar en lo delicadas que son las líneas en este templo. Es alargado por lo que es fácil de visitar. Tiene dos grandes patios rodeados de una gran columnata para perderse y en su interior hay una mezquita. Si se sigue rebuscando también están algunos restos de frescos de una iglesia copta que en tiempos romanos también albergó.