Rumbo a los mares del sur: Las islas encantadas

galapagosHace dos años, ante la perspectiva de cumplir los 30 hablamos de hacer todos juntos un maravilloso viaje a algún lugar inesperado.

Como a todos nos gusta mucho la naturaleza, entre otros fantásticos nombres salieron las islas Galápagos.

La idea se quedó en eso, una simple charla entre amigos. Al año siguiente llegaron los 30 y no hicimos nada especial (bueno, ejem recorrernos las indómitas tierras de Chiloé)

Seymour sur

Pero este año me llegó un mensaje al móvil “Tenemos billetes para Galápagos ¿vienes?” “eeh, no, no puedo, voy a Costa de Marfil” “bueno pero puedes venir igualmente” “no, no puedo” Después de esta pequeña conversación, en dos continentes se desarrollaron dos curiosas conversaciones:

Francisco le preguntó a Elise “¿entonces no vienen?” a lo que Elise contestó “Es Rocío démosle una semana, ya verás”.

Y En Europa mientras tanto no sabíamos que hacer en semana santa, queríamos un viaje con más gente. Alfo ponía carita de perrito abandonado y de pronto se me iluminó algo en la cabeza “¿Y si nos vamos a las Galápagos con Elise y Pancho?” y a él se le iluminaron los ojos “Pero, pero eso es genial, es que no sé en qué estábamos pensando, ¡escríbeles!”

pescadores en puerto ayora

¿Por qué las Galápagos?

Solos voy a decir una cosa, puedo afirmar que NO HAY NADA IGUAL EN EL MUNDO, es un lugar único. A nosotros nos encanta la naturaleza en su estado más salvaje y eso es a lo que se viene a disfrutar aquí.

Isabela

Hasta hace unos años la única forma de visitar las Galápagos era en crucero, pero son caros (De hecho en alguna guía te advierten que los que tienen ofertas de 1000-2000$ pueden llegar a ser terribles. Si estáis pensando en esta opción os costará una semana 3000-4000$ sin tener en cuenta los vuelos)

Como os podréis imaginar eso se nos iba de presupuesto. Estuvimos 7 días gastándonos unos 750$ (dormir, excursiones, comidas, entrada al parque…)

rayas en el puerto

Nosotros fuimos QuitoBaltra y la vuelta fue BaltraGuayaquil pero el avión es el mismo ya que todos hacen escala en Guayaquil. Los billetes nos salieron por 200€ ida y vuelta con LAN.

puerto chino

Aunque está explicado en más de algún sitio, para ahorraros esperas innecesarias: Previamente, antes de viajar, desde tu casa, hay que rellenar este formulario del ministerio de Ecuador. Al llegar al aeropuerto NO hay que ir a facturar. Lo primero que hay que buscar es una oficina donde vendan la INGALA (es como una tarjeta de tránsito que cuesta 10$) Después pasas por una puerta y unos señores te revisan el equipaje (no lleves ni semillas, ni madera, ni comida) y te lo sellan. Sin ese cerrojo que ponen, jamás te dejarán facturar (es sencillo pero son tres colas que hay que hacer).

lobo de mar en san cristobal

Al llegar pagas 100$ de entrada y te ponen un precioso sello en tu pasaporte.

Por fin llegamos a Seymour sur que es la isla del aeropuerto. Impacta lo áridas que son con sus chumberas gigantes. El calor y el sol caían de pleno. En abril, que es cuando fuimos, el calor es insoportable y os juro que soy de las personas que mejor soportan el calor. Nos contaron que para julio sopla la garúa y hace frío (baja a unos 15ºC)

leon dormido

Salir del aeropuerto es un show, primero tienes que montarte en un autobús de tu compañía que en unos 5 minutos te lleva al embarcadero. Este trayecto es corto, pero los autobuses se llenan. En el embarcadero hay minibotes y ferris que por 2$ te llevan al otro lado. Y en la isla de Santa Cruz hay decenas de taxistas y autobuses esperando. Pero calcular, no calculan muy bien. Se empeñan en llenarlos a tope, solo que éste sí que es un trayecto largo. Uno consiguió meter nuestras mochilas en el maletero pero luego le dijo el conductor que no cabía ni un alma (ni siquiera de pie) Bajamos y a los pocos minutos ya estábamos montados en otro autobús camino de Puerto Ayora.

snorkel

En el puerto compramos directamente el pasaje para el barco que nos tenía que llevar a la isla de San Cristóbal (son 30$ por trayecto y salen a las 2 de la tarde) Comimos y nos fuimos para el barco… el trayecto de 2 horas fue más conocido como “el barco de la muerte”. Íbamos completamente pegados, a la capacidad máxima de un barco de pesca reconvertido en transporte de personas. Con un calor, en una cabina donde no corría nada de aire pero entraba todo el sol sofocante. Había muchos niños pequeños y tres de ellos se pusieron a vomitar con lo que algún adulto con propensión a marearse empeoró. Y tampoco nos podíamos cambiar de sitios porque desestabilizábamos el barco.

manglares

Por fin llegamos a Puerto Vaquerizo Moreno. El paraíso. Allí nos hospedábamos en las cabañas Don Jorge, justo en frente de playa Man y estuvimos tres días. El primero contratamos a un taxista para todo el día y así exploramos la parte alta de la isla. Para el segundo día, el mismo día en que llegamos contactamos con un club de buceo y nuestra excursión fue a León dormido. Esa tarde a la vuelta fuimos hasta la Lobería. El último día en San Cristóbal lo dedicamos al cerro Tijeretas y punta Carola.

cerro tijeretas

Volvimos a Puerto Ayora (he de decir que poco a poco me acostumbré a los trayectos de 2 horas pero son bastante penosos) Hemos de reconocer que después de estar en San Cristóbal que era como nuestro paraíso, fue como un shock volver a Santa Cruz. Puerto Ayora nos parecía como una ciudad donde era imposible ver nada. Eso sí tiene muuuchas más facilidades para el visitante y desde aquí hay muchas agencias de viaje que hacen visitas a islas inhabitadas.

iguana terrestre

El primer día hicimos lo mismo que en San Cristóbal, contratamos un taxi para todo el día para ver el interior de la isla. Esa tarde aprovechamos para ir a la estación Darwin. Luego nos paseamos por el centro y decidimos que teníamos que irnos a ver otras islas. Pero los viajes a islas deshabitadas costaban mínimo ¡¡¡ 100-150$ !!!

los gemelos

Le contamos nuestro problema a una chica que vendía tours y nos dijo que es que por eso recomendaban a todo el mundo entrar por Santa Cruz y salir por San Cristóbal. Porque San Cristóbal es lo más. Lo que nos sugirió era que fuésemos a Isabela. Si en un tour sale por 90$ ir a Isabela por tu cuenta te sale por 60$ Además lo sabemos porque le preguntamos al de los botes (30$ el trayecto) y nos dijo que íbamos a ir en el mismo barco que los de los tour organizados.

manzanillo

Hicimos un viaje relámpago (teniendo que coger dos “barcos de la muerte” de 2 horas cada) a Puerto Villamil. Probablemente sí que tengan razón y sea la isla más bonita, pero en plan “estoy lejos del mundo sin civilización y relajarte”

Los últimos días volvimos a la exploración de Santa Cruz, yendo a las mejores playas, a bahía tortuga, a los alemanes, incluso fuimos hasta las grietas solo que ese sitio nos dió un poco de grimilla.

santa cruz

Nada más llegar a las islas nos hicimos con un folleto donde aparecen todos los puntos que se pueden visitar. Lo que echamos de menos es que en algunos es obligatorio ir en grupo organizado con guía naturista pero no se indica cuales son. Todos los que he mencionado (menos León dormido) se pueden visitar por tu cuenta. Lo de los guías naturistas pues es una lotería. Solo pueden ser los nacidos en las islas pero corre el rumor de que los mejores están en los cruceros. Nuestra muy corta experiencia fue la del que iba con Elise en León dormido. De naturaleza sabía más bien poco, y de inglés no sabía nada. Resultó que Elise era la única en el grupo que hablaba castellano, así que ella tuvo que ir traduciendo.

iguanas de mar

¿Qué es lo que tienen las galápagos? pues que yo me bañaba todos los días en una playa con lobos marinos bebes que venían a jugar. Que estabas en tu toalla y al lado una iguana tomaba el sol sin inmutarse. Que miraras a donde miraras había animales sin importarles que estuvieses allí. Lo que sí tenemos claro es lo que disfrutaría un niño de unos 8-12 años en un lugar como ese, así que no descartamos volver con prole.

bahia tortuga

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Cruzando el Ecuador

Otra vez el blog ha estado en silencio pero ¡¡¡es que me he pasado un mes en Ecuador!!! He de reconocer que ha sido un destino completamente inesperado

equateur08.cdr

¿Por qué Ecuador?

Pues tratándose de Sudamérica en general los países ofrecen mucho contraste de paisajes y climas, pero el disfrutarlos en un mismo viaje normalmente va asociado a viajes de cientos de kilómetros. Ecuador para eso es un país muy manejable que tiene desde el clima tropical de la costa, a la cordillera de los Andes pasando incluso por la selva Amazónica (y todavía no he incluido las Galápagos en la cuenta)

quito panorama

Una vez conocimos nuestro destino me puse a buscar información y… Nada, apenas nada de información del país. Poco a poco (descubriendo blogueros que desconocíamos), a cuenta gotas empezamos a encontrar información turística del país y nos fuimos haciendo una idea, decidiendo qué visitar y qué no.

Llegamos a Quito y estuvimos allí tres días alojados en el hostal colonial house Quito muy colorido, acogedor y cercano al centro. El típico lugar donde los mochileros pasan laargas temporadas.

quito viernes santo

Uno de esos días (coincidiendo con el sábado, día de mercado) cogimos el trole y un autobús hasta la estación en el norte de la ciudad, Carcelen. Allí tomamos un autobús que tardó casi tres horas por una Panamericana completamente en obras hasta el pueblo de Otavalo (volvimos por la noche).

Después de esos tres días, volvimos a recorrer el largo trayecto hacia el aeropuerto (al aterrizar tardamos como 2 horas y media al centro porque estaba totalmente atascado. Hay tres vías por carril, pero luego se llega a un puente de una sola vía y eso se hace completamente imposible). En pleno vuelo nos juntamos con Elise y Francisco para nuestra aventura en Galápagos.

quito

Como mucha gente pregunta solo por este punto y además la explicación se vuelve larga, me entretendré en esta parte del viaje en una entrada a parte. Os indicaré que fuimos y volvimos desde Baltra, porque cuando compramos billetes Elise y Francisco no podían elegir un aeropuerto diferente de entrada y salida. Estuvimos 7 días, 3 noches en San Cristobal (en las maravillosas cabañas Don Jorge) y 4 en Santa Cruz (en la modesta pensión germania pero para nosotros teníamos todas las comodidades).

galapagos

De vuelta al continente nos bajamos del avión en  Guayaquil, ciudad que no visitamos (todavía sigo guardando un recuerdo un poco pffff de ella) porque teníamos el tiempo justo para coger un autobús hacia Cuenca. Optamos por el que es más caro pero tarda menos tiempo (unas 4 horas), atravesando el Parque Nacional las Cajas. Bueno bueno bueno, ¡Qué carretera! ¡Qué espectáculo! ¡Qué belleza! ¡Qué memorable atardecer mientras subíamos por las montañas repletas de palmeras! merece la pena.

punta carola

En la colonial ciudad de Cuenca pasamos dos noches en el hostal Villa del Rosario. Muy céntrico, pequeñito, super mono. Era super bonito pero no sé por qué yo no encontraba la habitación acogedora. Y la ciudad de Cuenca me causó más o menos el mismo sí pero no. Es muy bonita, y pequeña. Tan pequeña que en medio día le habíamos dado 3 vueltas así que se nos quedó como corta.

el manzanillo

De Cuenca cogimos un autobús a Alausi (si, esta parte del viaje tuvo muuchas horas de autobús pero es el medio utilizado para desplazarse, es barato y hay inmensidad de servicios). El caso es que la distancia hasta este pueblo no es tanta, pero la panamericana es estrechita y con miles de curvas en este tramo por las montañas. Casi siempre fuimos rodeados de una profunda niebla (incluso estuvimos temiendo por el día siguiente nuestra bajada a la nariz del diablo) Y así rodeados de algodones llegamos al pequeño pueblo en medio de la nada. Allí no habíamos reservado nada, pero fuimos super eficaces. Llegamos al bar debajo de la pensión San Pedro, preguntamos y por 30$ la noche teníamos una ENORME habitación super cómoda. Lo que quedó de ese Martes lo dedicamos a explorar los alrededores, porque tuvimos la mala suerte de que los martes a las 15 horas ya no sale el tren. Fue al día siguiente cuando madrugamos para ir a comprar los primeros billetes del día y bajar hasta Simbabe.

sombrero de paja toquilla

A la vuelta a Alausi cogimos otro autobús hacia Riobamba. Este fue un punto controvertido del viaje, no sabíamos dónde pasar la noche. Estábamos entre Latacunga o Riobamba pero no para quedarnos en ellas, sino como base de operaciones para ir a algún highlight de los andes como el Cotopaxi o el Chimborazo. Peeero de pronto surgió Baños y Alfo dijo que le gustaría pasar por allí sí o sí. Así que triangulamos a la perfección para pasar al menos día y medio en Baños. Peeero, el atleti llegó a semifinales de la champions. En vez de ir de un tirón desde Alausi a Baños, Alfo me pidió parar 3 horitas en Riobamba para ver el partido.

san cristobal

A Baños al final llegamos de noche, porque fue la única vez que tuvimos que esperar casi una hora a que saliese el autobús. Fuimos por la nueva línea de servicio de Riobamba a Baños, que prácticamente hace una circunvalación a Ambato (sigo sin saber si merece la pena no coger la Panamericana hasta Ambato) Nos hospedamos en el hostal chimenea (no confundir con el hotel chimenea). Se trata de un lugar genial, también otro de estos sitios donde mochileros de todo el mundo pasan una larga temporada. La verdad es que nos dio muuuucha rabia estar tan poco tiempo, ni siquiera nos dio tiempo a ir a los baños termales, es un pueblo a los pies de un volcán (que desde el mismo pueblo no se puede ver la cima) rodeado de espesas montañas verdes de las que caen cascadas. Es espectacular y si te gusta la aventura hay miles de cosas que hacer.

baños

Pero nosotros el día 1 por la noche obligatoriamente teníamos que estar en Latacunga. Y encima por ser día 1 el último autobús salía de Baños a las 16:00. Pasamos tan solo una noche en esa ciudad. No es que sea gran cosa pero el mayor atractivo son los trekkins al Cotopaxi, y el hostal (hostal cafe Tiana) en el que nos hospedamos, en pleno centro, parecía el mejor lugar como punto de exploración. Los dueños, super activos organizaban ellos mismos las rutas, otro lugar muy de mochileros y muy dinámico.

Lo importante en nuestro viaje era que el día 2 a las 10 de la mañana teníamos que coger un vuelo desde el aeropuerto de Latacunga hasta la ciudad de Coca de Orellana. Este iba a ser el final espectacular de nuestro viaje ¡LA SELVA! (haber hecho este trayecto en autobús suponía unas 11 horas de viaje)

volcan tungurahua

Tan solo el aterrizaje en Coca fue impresionante. En esta zona hay unos cuantos super lodges de lujo y casi todos ofrecen packs de 4 días/3 noches, pero los precios obviamente se nos iban mucho de lo que estamos acostumbrados. Otra opción más económica es ir con un guía (es obligatorio ir con guía) y acampar en la selva (cosa que mi madre rotundamente me prohibió) Al final después de mucho buscar encontramos un logde que sí que nos podíamos permitir, por unos 560€ (fue el regalo de cumpleaños de mi padre) El Sani. Al principio leímos que era de una comunidad indigena y pensamos que era publicidad. Pero al investigar más era cierto, pertenece a una comunidad, y además lo llevan fenomenal, nos encantó, fue un plus para nosotros que el dinero fuera directamente a la comunidad.

parque nacional yasuni

El avión de Latacunga llegó como con 1 hora de retraso y fuimos volando en un taxi hasta el embarcadero en el hotel la misión. Allí les encontramos a los pobres esperándonos ¡y es que éramos los únicos huéspedes del hotel! Decían que estaban en temporada baja pero en los otros lodges parecía haber más gente (me dio pena) Por otra parte parecía que estuviésemos de viaje de luna de miel… Aquí empezó mi no saber cómo comportarme. Ellos remaban y tu tenías que recrearte, pero es una forma de viajar a la que no estoy acostumbrada, el que llevasen ellos mi mochila, el que remasen ellos y nosotros no hacer nada, el no participar, el que te esperasen todos los días con un coctel o zumo en el embarcadero…

aterrizaje coca

En cuanto al viaje, increíble, hay tantos puntos que resaltar. Llevabámos jornadas de 7 de la mañana a 10-11 de la noche para aprovechar las horas de luz al máximo. Lo que os tengo que contar es sobre las historias que circulan de viajar por Ecuador. Al parecer ha cambiado mucho, no sufrimos apenas ningún percance. Cogimos taxis sin problemas (están muy bien señalados cuales son los legales y la mayoría llevan camara en el interior) Los autobuses son lentos pero eficaces y baratos, suelen llevar un ayudante del conductor que hace como de azafato, en algunos ponen música y en otros películas. Quito no es peligrosa para el viajero, como antes, de hecho hay como una zona moderna “turística” de la que huimos pues el centro es muy cómodo, lleno de policía y estuvimos muy a gusto.

selva amazonica

Los 19 días de viaje incluyendo aviones desde Madrid, comidas, caprichos y todo nos salió por 2200€. En lo que es la parte continental comer es super barato 1$-2$ por cabeza. Las islas Galápagos son las que suben el presupuesto, tanto el alojamiento, como las comidas, las excursiones y entrada al parque… todo es mucho más caro.

El salto del Huilohuilo

Esta es, probablemente, la caminata que hace todo el mundo que viene a la reserva de Huilohuilo. No íbamos a ser menos ya que da su nombre al bosque.

Salto del huilohuilo

Pero para nosotros por si sola se quedaba demasiado corta. Apenas es un paseíto de media horita a través del bosque donde se pueden observar las cascadas del río Huilohuilo y el Puma. Y el único “esfuerzo” que hay que hacer es subir una escalera de madera.

Por eso fuimos a informarnos en la entrada, un portalón a la salida de Neltume en el camino a Puerto Fuy. La chica que nos atendió nos dijo que el sendero del río Truful (que después de leer la información de los diferentes senderos es el que más nos gustó) justo acababa por donde pasaba el camino hacia los saltos del Huilohuilo y del Puma. Que era un sinsentido que pagásemos por los dos, ya que una vez allí nadie podría comprobar qué hacíamos o dejábamos de hacer, si habíamos pagado o no. Así que muy amablemente no solo nos cobró únicamente la entrada para ir al Truful sino que además nos animó a acercarnos hasta las cascadas.

canelos y coigues

Como decía en mi anterior entrada aunque ella no nos lo hubiese mencionado al ir terminando el sendero del río Truful nos encontramos con unas señales de madera en el camino que ponían “salto del Puma” y el ruido era tan atronador que seguramente nos hubiésemos acercado a ver de qué se trataba.

Salto del puma

Este camino era bastante diferente al del sendero del río Truful, se trataba de un camino muy amplio y bien marcado, señalizado con flechas de madera dónde las enormes raíces de los altos coigues y canelos salvaban “a modo de escalera natural” cualquier mínimo desnivel que pudiese existir y bordea el acantilado que da al río Fuy. El bosque que nos rodeaba, sin embargo era igual de exuberante  y no había perdido ni un ápice de su esplendor aunque claramente estábamos en una parte mucho más transitada.

descansando huilohuilo

Lo primero que hicimos fue bajar las escaleras de madera, que bajan verticalmente casi 80 metros, hasta la laguna dónde cae el río. Este salto es el conocido como Huilohuilo. El estruendo de los casi 40m de caida era realmente ensordecedor y es porque el río es grande (en mapuche se repite la palabra para indicar que algo es grande de ahí su nombre) Bajamos hasta la misma laguna y luego escalamos algunas rocas para sentarnos en la sombra a disfrutar un rato del hipnotismo de aquella bonita cascada. Aunque en realidad no hay que complicarse tanto haciendo el cabra. Si bajas hay unos “asientos” en la piedra, nada más acabar la escalera en los que uno civilizadamente puede recrearse. Y para los super vagos ni siquiera hay que bajar la escalera, desde arriba hay un mirador bastante bueno.

sendero del huilohuilo

Después subimos de nuevo y continuamos por el sendero siguiendo el acantilado, hasta el salto del Puma. Pero hemos de reconocer que éste otro salto nos decepcionó un poco. No se puede bajar, tan solo hay un mirador. Pero la vegetación había crecido tantísimo que apenas se podía ver algo escudriñando entre el verde… y en el único claro en el que parecía verse algo había una lápida conmemorativa de una chica que se murió allí. Una pena.

Volvimos por el mismo sendero hasta el gran portalón del parque. Os vuelvo a confirmar que este trozo es super familiar, en el paseo algunos árboles están con carteles informativos para aprender a identificarlos y es un sitio bonito. Eso sí, sigo recomendando que se combine con el sendero del Truful si uno quiere la experiencia de quedarse maravillado al completo. Los dos juntos hacen un camino bonito y sencillo a la par que divertido por sus múltiples escaleritas de madera. Y sobre todo se disfruta no solo del denso y asombroso bosque que rodea estos dos ríos sino también de uno mucho más húmedo y frondoso.

salto del huilohuilo desde mirador

Si, seguro que estáis pensando que podría haber contado todo esto en la entrada anterior pero no me podía resistir a poneros más y más fotos de este lugar tan TAN impresionante.

Sendero del río Truful

Dentro de la reserva natural de huilohuilo, optamos por hacer el sendero del río Truful. Según los folletos que nos encontramos en el recinto el paseo es de unos abordables 3.5km y muy llano, apenas un desnivel de 100m. El precio 5000 pesos chilenos.

prado al pie del volcan

Fuimos en coche desde los edificios de la reserva hasta casi la entrada a Neltume donde nos encontramos con otro portalón (estilo Jurassic Park) Allí aparcamos.

tramos de escaleras huilohuilo

Le explicamos a la chica de la entrada lo que queríamos hacer, nos cobró y nos señaló con la mano por dónde empezaba el camino y cuáles eran las señales que teníamos que seguir (un pollo fluorescente).

Pasamos delante de un parque infantil que hay al lado del portalón y localizamos el sendero que empieza con un camino poco marcado, salvo por los pollos que usan de señalización. Este camino empieza atravesando una llanura de pasto seco con inmejorables vistas del volcán Mocho-Choshuenco. En ella pastaban miles de bandurrias estaban muy cerca y no paraban de piar de esa forma tan curiosa suya (yo hasta este viaje no las conocía y me siguen pareciendo unos animalitos la mar de curiosos) Según andábamos miles de saltamontes se apartaban a nuestro paso. Nos dirigimos en línea recta hacia el volcán que exhibía sus helados glaciares en pleno otoño.

rio Truful

El sendero gira a la derecha al llegar a los árboles y se adentra en un bosque denso. La pisada del camino, en este primer tramo de bosque seguía igual de poco trazada que en el pasto y de pronto nos encontramos que el camino se cortaba atravesado por un grandísimo tajo de tierra que cruzaba todo el bosque. Como si una buldócer acabase de pasar para hacer una carretera. Se nota que estaba recién hecho y poco previsto porque tuvimos que reptar un poco por el tajo, atravesar la carretera y por fin volvimos a encontrar el camino al otro lado, esta vez con escaleras de madera por las bajamos.

bosque humedo templado

A pesar de que bajamos un poco, todavía no llegamos al río sino que lo fuimos remontando paralelamente a la orilla pero a cierta distancia a través del denso bosque, mucho más denso que el bosque superior que habíamos dejado atrás. En esta maraña de troncos empezamos a ver miles de copihues rojos colgando de entre las copas. Hasta Elise y Pancho se sorprendieron porque aunque sea la flor típica de Chile es muy difícil de criar (era la primera vez que Elise en 20 años la veía) En este bosque había muchísimos que brillaban con un flamante rojo entre el verdor del bosque húmedo templado, que por cierto no dejaba de sorprendernos. Las copas de coigues y canelos se encontraban a decenas de metros por encima de nuestras cabezas, la espesura y el verdor eran incomparables.

tajo en mitad del camino

Por fin descendimos hasta el río y empezamos a seguir la corriente a cierta altura desde su rivera, no hay pasarela pero sí una valla de madera para no caerse, ya que la orilla es inexistente. Pasado medio kilómetro, en el que fuimos descendiendo río abajo por la orilla, nos encontramos con una escalera de madera por la que subimos y parecía que momentáneamente nos alejaríamos definitivamente del Truful.

Pero de pronto las pasarelas de madera volvían a bajar, en un descenso muy vertical en el que aproveché para resbalarme en la madera mojada y darme un buen culetazo, hasta llegar a la parte más bonita de este bosque.

copihues

No había llovido la noche de antes y sin embargo todo estaba empapado de rocío. Por los troncos, suelos y paredes asomaban sin cesar algunas fexias (pocas) pero también mucho mucho líquenes, paraguitas y pompones. Finalmente el camino se adentraba en la sombra más profunda de los fríos arrayanes rojos. El camino iba totalmente pegado a la pared de piedra de la rivera derecha del río donde crecía un auténtico jardín de cintas que la acolchaban por completo y entre una arboleda tan densa que el sol no podía pasar. Estaba muy oscuro, vamos.

Paralelos a esta pared fuimos subiendo poco a poco por una pendiente moderada alejándonos del río. El bosque empezó a clarear hasta una curva a la derecha donde el camino pasó a ser una huella en la que apenas cabía una persona entre la pared y la valla de madera que en todo momento nos acompañó.

Cuando el camino por fin se ensanchó decidimos sentarnos en el forraje marrón del suelo del bosque a comer  nuestros bocatas pero: ¡¡ojo, cuidado con las tarántulas!! Nos encontramos alguna por el camino (cosa que nos emocionó bastante) pero el problema no son las mordeduras sino que dejan unos pelitos urticantes por donde andan…

bosque húmedo templado

Al final notamos como la pendiente se hacía menor (aunque en general, salvo los tramos de escaleras, el sendero es muy llano) y el camino se aleja definitivamente del río, el bosque dejó de ser tan húmedo y frondoso cambiando por completo. El suelo, lleno de raíces, hace como una escalera natural que te lleva hasta los últimos metros del camino.

tarantulas huilohuilo

Pero al llegar a este punto en vez de volver a la salida hicimos caso a las recomendaciones de la chica de la puerta que nos dijo que el sendero del Truful terminaba justo donde empieza el sendero a los saltos del Huilohuilo y el Puma. Aunque si no nos lo hubiese dicho el gran estruendo que se oía hubiese podido con nuestra curiosidad.

inmenso bosque huilohuiloUPDATED:

Vale que según escribí esta entrada me limité demasiado a los datos más técnicos del paseo y apenas os he comentado lo muuucho que me gustó. Pero es que me dejó sin habla este bosque tan profundo. Solo tenéis que mirar las fotos, en especial esta última, para ver la inmensidad a la que intento referirme pobremente y lo sobrecogedor del paisaje (porque una imagen vale más que mil palabras)

 

Huilohuilo

En realidad no suelo publicar este tipo de entrada, en general me limito a comentar brevemente dónde me alojé y si me gustó o no. Pero creo que en este caso puede abrir un interesante debate, sobre todo por los sentimientos contradictorios que a todos nos quedaron de este lugar.

Volcán Mocho

Huilohuilo es una reserva privada en la región de los lagos, a los pies del volcán Mocho Choshuenco. Para llegar hasta allí hay que ir al lago Panguipulli (un sitio espectacular, aunque ya había anochecido paramos el coche) A partir de aquí sale una pista de tierra hasta el pequeño pueblo de Neltume (esa misma noche en este camino pinchamos una de las ruedas del todoterreno) Justo pasado Neltume, empieza la reserva. Los sitios para alojarse se encuentran a lo largo del camino hasta Puerto Fuy donde se coge el ferry que atraviesa el lago Pirehueico hasta Argentina.

lago Panguipulli

Los lugares para alojarse de la reserva son, construcciones con diseños expectaculares de cuento. Además el año que fuimos acababan de ganar un premio mundial de sostenibilidad ecológica. Sus joyas son el baobab spa (al que le han cambiado el nombre por Nothofagus) donde estuvimos pero no alojados, y justo al lado el pequeñito pero moniiiisimo lodge de la montaña mágica (parece grande en las fotos pero es muy pequeñito). He comprobado los precios y veo que los han bajado muuuchoo (cumpliéndose mis perspectivas para el lugar) ahora están por 150$ la noche pero el año en el que fuimos rondaban los 3baobab spa00$-500$. Pero descubrimos que no era un sitio exclusivo y que tenían alojamientos bonitos y especiales para todos los rangos de precios, así que nos decantamos por el canopy village. Es más tengo que añadir que elegimos ir a Huilohuilo porque a todos nos gustaba mucho además la idea de un alojamiento sostenible.

Ese día salimos tarde de Ancud así que llamamos para informar que llegaríamos tarde. Nos dijeron que no pasaba nada, que podríamos llegar a cualquier hora, que fuéramos al spa y desde allí nos atenderían. Así hicimos, una hora después seguía la recepcionista intentando contactar con la mucama del canopy village. Nos dijeron que estaba avisada, llamaron al guarda para que fuese a despertarla, el guarda dijo que este episodio ya se había repetido varias veces que habría que hablar con su superiora… Al principio aprovechamos para estar por el spa (ir al bar, al baño, quedarnos con la boca abierta…) pero estábamos muy cansados, queríamos canopy villagedescansar y nos tenían allí esperando. Al final el guarda nos llevó hasta el canopy village, la mucama estaba recién levantada y super enfadada. Nos dijo que la habían avisado pero que no le pagaban para eso. Imaginaros nuestra cara, cansados y encima echándonos una regañina por algo que no era culpa nuestra (le dijimos que habíamos llamado y que nos contestaron que no habría ningún problema)

El alojamiento muy justito (bueno pero esto no entra dentro de mi principal motivo de queja) Lo surrealista es que la luz se había ido. Nadie nos avisó ni nos dio ninguna explicación. ¡El frío que pasamos sin calefacción! y ¡nos tuvimos que duchar a oscuras! Nos sentimos como huéspedes de segunda categoría. Yo he estado en lugares baratos, incluso cutres pero nunca, nunca jamás me habían tratado TAN mal.

Así que mientras que los chicos se fueron a Neltume a vulcanizar la rueda, nosotras fuimos a poner una reclamación.

canopy village

No tienen hojas de reclamaciones. Puedes escribir en el libro de visitas.

El número de quejas era asombroso, y no solo del canopy village (que todos escribían lo mismo, la sensación de ser clientes de segunda categoría), sino también muchas quejas de los super lodges. Y leyéndolas poco a poco se dejaba entrever el motivo principal, la reserva será muy eco-sostenible pero poco humanitaria. El sueldo de los empleados debe de ser demasiado mínimo y muchos usan a los clientes para quejarse por ellos.

Neltume

Momentos más tarde aprendimos cómo funciona la reserva. En resumen es un macro parque de atracciones con una política agresiva al más puro estilo estadounidense (con puertas a lo Jurassic Park incluidas) Hay que pagar por absolutamente todo, aunque hayas estado alojado dentro. Lo único es que si te has alojado puedes “comprar” una pulserita que te hace un ligero descuento en las actividades (imaginaros las reclamaciones de los que gastaban 300$ la noche encima tener que pagar por cada caminata del parque) Aquí nos encontramos con otra forma de actuar, disuadir al cliente de que gaste dinero que solo va a reportar a la empresa. El chico nos dijo que nos colásemos en el canopy village de nuevo que allí teníamos el criadero de jabalíes y ciervos y el museo de los volcanes (que nos informó no merecía la pena)

criadero de ciervos y jabalis

Volvimos a pasar por las puertas a lo jurassic park y estuvimos buscando los animalitos, que como vaticinamos no aparecieron porque sabiendo un poco de hábitos en la naturaleza, ciervos y jabalíes son animales vespertinos (bien que les habíamos oido durante la noche eso sí). De hecho parafraseábamos la película riéndonos “¿Y cree usted señor Hammond que se verán animales en su parque de animales?

Hacia Puerto Fuy (que nos acercamos porque los paisajes son impresionantes) tienen montado hasta una fábrica de cerveza y un “mercadillo artesano” que tiene una pinta de ser una tienda de souvernirs super fake. Luego volvimos a Neltume, donde está la otra parte de la reserva sin atracciones, para hacer rutas a pie. Solo pagamos por el sendero del Truful porque la chica de la entrada dijo que solo pagásemos una que total ella no iba a poder comprobar si hacíamos luego la del salto del Huilohuilo o no (Misma actuación, si la empresa no cuida de los trabajadores, para qué se van a preocupar ellos por la empresa)

puerto fuy

Que yo no digo que no haya que pagar, porque el negocio está montado para ganar dinero y los senderos y bosques hay que mantenerlos ¿pero por cada caminata que hagas? eso es excesivo (ojo que hablo de las caminatas por tu cuenta y no de las atracciones que tienen montadas). Funcionaría mejor pagando una entrada en plan parque natural.

Mi reflexión final… Fueron los paisajes más bonitos del viaje. ¿Recomendaría ir a huilohuilo? creo que sí, pero recomendaría que se alojasen en el pequeño pueblo de Neltume. Un pueblo de cuatro casas estilo far far west, donde hay cabañas y varios tipos de alojamiento.

senderos huilohuilo

¿Tiene futuro una reserva privada como Huilohuilo en un país como Chile? Es un país que es un parque natural tras otro, así que disfrutar del bosque templado patagónico es relativamente sencillo, lo que quiero decir es un sistio muy muy bonito, pero no el único. Por otra parte, su política de desarrollo sostenible falla y mucho en el lado humano y está montado como un negocio muy agresivo. En un país como Chile que ya de por sí se paga poco a los trabajadores en la hostelería esto puede hacer que el negocio falle. En su día le pronostiqué 5 años más si siguen con esta mala política.

Valparaíso

colinas valparaiso

No sé qué me pasó con esta ciudad. Supongo que como todos, había oído maravillas de ella, gente enamoradísima de sus calles, su color y su arte callejero. Sin embargo, la primera vez que estuve; fui, vi y me dije a mi misma “pufff pues no es para tanto, original sí, pero parece un gran poblado de chabolas” Como algo que en su día fue bello y hoy está en plena decadencia.

cerro alegre

Pero volví a ir otra vez, e incluso una tercera y me di cuenta de cómo habían cambiado mis sentimientos. La segunda vez me descubrí a mí misma deseando llegar, anticipando el momento en que la autopista que va desde Santiago desciende abruptamente. En ese instante el Pacífico se abre a los pies de las montañas repletas de coloridas casitas de uralita.

La tercera vez, se podía decir que de verdad soy una enamorada de sus polvorientas y laberínticas calles.

Creo que es la ciudad más distintiva e intrigante de Chile (Quizás de toda Sudamérica, porque ahora cada vez que me encuentro una colorida ciudad portuaria en este continente inevitablemente pienso con cierta nostalgia “como Valparaíso“)

cerro carcel

Se encuentra literalmente esparcida sobre un anfiteatro de colinas que contornan la gran bahía hasta Viña del Mar. Lo más impactante es justamente eso, la fila de casas que como en un caótico y colorido laberinto caen hacia abajo por las colinas hasta una pequeña franja de tierra antes del mar donde se sitúa el gran puerto.

ascensores valparaiso

Como son muy pocas las calles que llegan hasta lo alto de estas pendientes, a parte de una surtida población de escaleras hay antiguos ascensores de madera que te pueden llevar hasta los mejores miradores.

cerro concepcion

Abajo está lo que sería el barrio del puerto, una serie de calles paralelas con la costa. Se extiende desde la entrada de la ciudad, donde hicieron el nuevo y terriblemente feo congreso de Chile (es impactante de lo feo que es), hasta el cerro Santo Domingo. Es a los pies de este cerro donde se encuentra la parte “más pintoresca” del barrio que no se parece en nada a los de las colinas. Aquí no hay coloridas casas, sino que se mezclan feos y modernos bloques con elegantes casas coloniales reconstruidas, incluso la pobreza parece que se hace más evidente. De todas formas es el mejor lugar para empezar la exploración; ir a la Plaza de Sotomayor donde está la marina, el puerto y el ascensor “El peral” que sube hasta el cerro Alegre.

pinturas valparaiso

O por la Plaza Victoria, donde se encuentra la catedral de Valparaíso. No es que sea muy especial, pero me parece un lugar agradable. Además que cerca de esta plaza empiezan a asomarse las grandes casonas coloniales y se encuentra, en la calle Condell, la casa de comidas J.Cruz, un lugar de visita obligatoria. Era una antigua casa de carabineros donde solo sirven chorrillana. Tuvimos que esperar una buena cola para entrar pero es un lugar tan especial y único (a parte que la chorrillana esta increíblemente buena)

Cerro Santo Domingo

Esta plaza se encuentra a los pies de los cerros Cárcel y Yungay que están rematados en lo alto por un verde y frondoso cementerio. La última vez que visité estos cerros, aunque mucho menos conocidos, me parecieron realmente muy bonitos y nos divertimos un montón callejeando y descubriendo sus pintadas en las hiper-coloridas casas.

pasaje tempelman

El secreto para descubrir el laberíntico Valparaíso es: patear, patear y patear.

Cerros Alegre y Concepción son los más turísticos y conocidos. Siempre he aparcado en ellos el coche sin problemas, sin ser zona de pago, tanto en temporada alta en verano (Febrero) como fuera de temporada (Abril o Noviembre).

cerro concepcion

Por estas dos colinas se extienden los barrios residenciales en un entramado de calles y pequeñas avenidas decoradas con casas elegantes, pintadas de forma brillante y con tiendas de todo tipo de artistas en sus bajos. Algunas mansiones aristocráticas penden elegantemente en los precipicios de las colinas. Crecieron como enclave de los inmigrantes Valparaíso, especialmente ingleses y su influencia se puede ver en muchas casas adornadas con maderas en la fachada.

Desde la parte baja de la ciudad hay dos puntos de acceso, el ascensor de la Concepción (escondida cerca de la torre del reloj Turri en la calle Prat, al que se entra por una puerta muy estrechita) que te sube hasta el Paseo Gervasoni. Y el ascensor el peral, al lado de los tribunales de justicia en la plaza Sotomallor que asciende hasta el cerro Alegre por el paseo Yugoslavo, uno de los miradores de la ciudad.

pinturas valparaiso

Lo  que normalmente hago cuando voy, es andar entre los dos ascensores caminando por estrechas calles y escondidos pasadizos. Visito una y otra vez los lugares más entrañables de estos cerros como la verde iglesia luterana en lo alto del cerro entre despejadas avenidas de casas arco iris, nuestra heladería de confianza, la pequeña y blanquita iglesia anglicana, el pasaje Templeman, el pasaje Bavestrello (el de las hormiguitas en cada escalón) Cada rincón tiene algo que descubrir, hay pintadas en cada esquina, fachada, poste, cuadro de luz, cada tienda tiene un tesoro para tentarte.

pinturas valparaiso

Más a las afueras se nota que las casas de los cerros no están tan cuidadas y remodeladas para convertirlas en hostalitos para turistas. Se extiende un Valparaíso más de sus habitantes pero no por ello exento del colorido, las surrealistas pinturas y los perros de sus calles, lugares maravillosos para seguir errando y descubriendo sus pequeños rincones. En mi segundo viaje descubrí el cerro Polanco, donde está el ascensor Polanco, muy diferente a los funiculares de los otros cerros. Incluso también conduje el coche sin ningún rumbo por los cerros más altos y alejados disfrutando de las mejores vistas de pájaro de la ciudad.

pinturas valparaiso

O el cerro Bellavista, al que me llevaron en mi primera visita y hasta la tercera no he sabido cómo volver hasta él.  Se encuentra por encima del cerro Yunguay y no siendo tan colorido como los otros de los que he hablado es visita obligada. Entre sus vertiginosas bajadas y subidas se esconde (aunque está bien indicada con carteles, la casa está escondida) la casa de Pablo Neruda. La Sebastiana es la casa, de las tres del poeta, que más me ha gustado con diferencia. Esta casa la compartían él y Matilde Urrutia con unos artistas y cada rincón es una maravilla. Hasta que no la visité no me había imaginado lo importante que es poner una barra de bar en una casa, o tener un carrusel en el salón, por no hablar de las vistas al Pacífico.

Cerro polanco

Si le das una oportunidad, Valparaíso te robará el corazón.

Montréal

Era la primera vez que salía de Europa. Bueno la segunda, pero como en Egipto (mi primer viaje) fue todo organizado, no la cuento. Y allí llegué sola… pero mejor indicado imposible. Todos los carteles señalaban al autobús que, desde el aeropuerto, te dejaba en Berry Uqam, la estación central de autobuses y a la sazón punto de encuentro de todos nosotros que en distintos días iríamos llegando a la ciudad.

Mont Royal

En la gigantesca ciudad de Montréal, que se extiendes a las faldas del Mont Royal, espaciéndose hasta las orillas del Saint Laurent, lúgubre cual Gotham city, me esperaba Sergi (y yo fui la primera de un grupo de 5 personas en llegar). Lo primero que me endosó fueron varias cervezas québequois y una poutine. Entre el jet lag, que nunca había tenido, y la borrachera fui un auténtico zombie en los conciertos de la fête de la musique que se celebraban aquella noche.

Saint Denis Montréal

Porque otra cosa no, pero en verano Montréal es una auténtica capital cultural. Todos los días que estuvimos disfrutamos de grandes conciertos en directo, unimos las franco folies, con la fête de la musique y las fiestas de Saint Jean. Por supuesto, después de nuestro viaje por la provincia de Québec, regresamos a la ciudad para su famoso festival internacional de Jazz (oh! yeah!).

Bueno, no , no diría que es bonita, en absoluto. Pero sí que está llena de vida.

Mi primera visita turística fue, como no, al Mont Royal. Aunque luego volvería varias veces, la primera fue una exploración bien a fondo de este gran parque, en medio de la ciudad y sus alrededores. Las vistas del downtown desde aquí son famosas gracias a la peli de “falsas apariencias” El monte que da nombre a la ciudad lo han convertido en un auténtico gimnasio público donde los habitantes (todos ellos super deportistas) lo usan para correr, esquiar…. lo que haga falta. Después de la subida al mirador, el parque se sigue extendiendo, tanto que Sergi me contó que en invierno, con todo nevado, se perdió varias veces. En su centro está el lago de los castores, único lugar de Canadá donde NO ví castores.

lago de los castores Montreal

Alejándonos del distrito financiero y rozando los barrios más señoriales adornados con antiguos palacetes, llegamos al cementerio. Un lugar al que expresamente me llevaron mis amigos porque es excepcional. Todo un estudio antropológico. La gente anda enterrada por “barrios” que vienen a ser, chinos, polacos, portugueses, griegos… De cada nacionalidad están juntos y puedes ver las diferentes formas de adornar, cuidar y tratara los familiares. Se entra por una avenida de antiguos panteones familiares del s XVIII y la gente lo usa para pasear en bici, hacer más deporte, es como una continuación del parque.

Casco antiguo montréal

Más allá del cementerio se encuentra la réplica de la catedral de San Pedro del Vaticano que se montaron los canadienses (sé lo que os estáis preguntando, 5 años después de aquel viaje yo también me pregunto ¿por qué?). Es una réplica exacta, si, y desde el mismo Mont Royal se puede ver su gran cúpula sobresalir de entre las copas de los árboles.

En el downtown pasados los rascacielos de oficinas del distrito financiero, de vez en cuando te encuentras con antiguas y no tan antiguas iglesias. Mark Twain dijo de Montréal que echabas una piedra y dabas con una (Hay varias, si pero llegué a pensar que este hombre jamás había estado en Roma). Si me sorprendió, que era la primera vez que veía ese contraste de piedra ennegrecida y espejos de cristal de los rascacielos.

Estadio olimpico montréal

Saint Denis y Sainte Catherine forman el centro neurálgico de salida de la ciudad (y donde pasamos el 80% de los primeros días, al estar al lado la estación Berry Uqam) Los conciertos del festival de Jazz tienen lugar en estas calles y plazas y miles de sitios para salir se alinean a lo largo de Saint Denis.

Biodome montreal

Nuestra segunda gran visita importante (porque cuando iba al centro lo hacía más bien de un modo familiar, para comprar, salir, beber, recibir amigos) fue al estadio olímpico. Los juegos tuvieron lugar en el 76 y de ellos sigue quedando la mole del estadio con su percha. Me lo pasé muy bien en la visita. Pero mejor me lo pasé en el jardín botánico que está justo al lado. Sergi nos llevó a todos, combatiendo la poca expectación que suponía en algunos entrar a un jardín botánico. Pero la visita es divertidísima, tienen un rincón super didáctico donde tienes que ir haciendo ciertas actividades: tocar, oler ¡¡e incluso comer plantas!!

ANtiguo puerto montréal

El “casco antiguo” de la ciudad, está pegado al distrito financiero con su jungla de oficinas de cristal. Justo debajo se encuentra un gran subterráneo, como otra ciudad, donde la gente sale en invierno (creí que era leyenda urbana pero no, existe) Y lo más bonito del centro es el viejo puerto. Está justo al lado del barrio chino (no muy grande, no muy impactante incluso sus puertas son modestas, pero uno de los barrios chinos del mundo que hasta el momento más me ha gustado) Este puerto probablemente sea el lugar más antiguo de la ciudad donde por primera vez el general Cartier acampó. A su alrededor se alza la catedral de notre dame, el ayuntamiento, el palacio de justicia… y bordeando el Saint Laurent entre antiguos silos mercantiles el puerto se ha reconvertido en un jardín sobre el agua donde la llamativa carpa del “cirque du soleil” contrata con el gris de la ciudad.

Quartier chinoise montréal

Por último no se me debe olvidar nuestra visita a la isla Sainte Hèlene, en el centro del anchísimo Saint Laurent. Esta isla es otro gran parque donde hay un museo de ciencias, el biodôme. Lo más impactante es la entrada, una estructura del arquitecto Richard Buckminster Fuller. El paseo alrededor de la isla también me encantó. Desde ella se tienen las mejores vistas del Downtown.

Skyline Montreal

Toda la gente la pone como uno de los mejores sitios para vivir en Canadá, mucho mejor que Toronto (con más vida) Lo que a mí no me gustó, es que para cualquier desplazamiento pasábamos horas y usábamos bus+metro+andar un montón…  Y otra cosa que me pareció demencial era que el billete de 1 día SOLO se podía conseguir en Beery Uqam ¡Con lo grande que es la ciudad y la cantidad de veces que tienes que cogerlo! Pero todos los amigos que vivían y viven allí andan enamorados de la ciudad.