Cerro del Cristo Redentor

El título de la entrada también podría ser: cómo subir a un 4000 sin apenas esfuerzo.

20130320_163342

La primera vez que oímos de él fue visitando Mendoza. Y es que resulta que se trata de toda una institución turística en los Andes. La historia se remonta a principios del siglo XX cuando Argentina y Chile casi llegan a una guerra por temas fronterizos. La iglesia intervino y se fijó la frontera entre ambos países en la línea de aguas que hace la cordillera.

Para conmemorarlo, en el paso de Uspallata, al pie del cerro Santa Elena, se erigió una estatua de bronce de un cristo. En la mañana del día 13 de marzo de 1904, los ministros de Relaciones Exteriores de Argentina y Chile, junto a otras autoridades, inauguraron este monumento (una mole de 7m)  que constituye un símbolo de amistad argentino-chilena.

Subida por el camino chileno

La subida se hace por un camino desde el poblado de Las Cuevas en el lado argentino. Es inconfundible porque es el pueblo que está justo antes del peaje del túnel. Se trata de cuatro casas de alta montaña, donde vivirán unas 20 personas pero sobre todo llama la atención desde la carretera por el arco con dos torreones (imitando un estilo suizo)

Pero nosotros no lo sabíamos así que pagamos el peaje (y allí preguntamos). No nos quedó otra que cruzar el túnel. Al llegar al otro lado, antes de llegar a la aduana, dimos media vuelta y empezamos a subir por el mucho menos transitado y más peligroso camino chileno.

disfrutando del camino

Hay un cartelito que indica que la subida hay que hacerla en todoterreno bajo tu propio riesgo. Nosotros llevábamos un pequeñito Hyundai que se comportó como un campeón.

El camino es solo accesible en el verano, cuando no nieva, ya que se trata de roca y grava en medio del grandioso paisaje de la cordillera. Antiguamente, antes de la construcción del túnel, era conocido como el paso Bermejo, obligado entre las poblaciones de Uspallata y Los Andes. De hecho en época de San Martín y O’Higgins ésta era la ruta para cruzar con las huestes (vimos una plaquita debajo del cristo con el recordatorio)

glaciar del hombre cojo

Desafiando el zigzag de las curvas cerradas, mi vértigo pese a estar al volante, la cornisa y el abundante material suelto, llegamos hasta los 3854m donde está la explanada en la que se encuentra el Cristo, junto a un barracón del ejército. Las vistas de la subida nos dejaron con la boca abierta, son impactantes. Según te elevas te sientes rodeado de picos y picos escarpados, en algunos de ellos se veían glaciares, en la inmensidad de ese paisaje te sientes realmente pequeñito.

cerro cristo redentor

Bueno llegamos a la base del Cristo, aparcamos el coche en la explanada, intentamos salir y… pues a 3800m el viento es terrible. Justo al lado del barracón, un chamizo con plásticos anunciaba “chocolate caliente” Como apenas podíamos entendernos gritando, nos metimos en el chamizo para combatir el frío (y eso que íbamos bien preparados para la montaña) La estampa era surrealista. Un curtido viejecito llevaba el negocio donde vendía todo tipo de cosas (cristos, piedras, vírgenes, más cristos…) y el chocolate o té caliente con un alfajor “de regalo” (en realidad él dice que te regala el alfajor, lo cierto es que lo vende al mismo precio que lo venden en Uspallata, pero te regala el té o chocolate)  Y junto a él dos chicas jovencitas, intentando mantener el tipo con ropa nada de montaña, pantalones ajustados, blusas…

cerro santa elena

a éstas“, nos contó señalándolas, “las contrato para la temporada alta” “yo me quedo aquí hasta que cae la primera nevada, entonces ya recojo” “ayudé a montar el chamizo de los militares de aquí al lado” “yo me he subido todas estas montañas, en media hora llegáis al cerro de Santa Elena

Y poco a poco, nos metimos en una animada charla con él, hasta que nos fuimos al coche. Yo andaba enfadada ese día, me daba rabia no haber tenido un día de montaña de verdad así que de pronto dije en voz alta “¿Y si subimos al cerro?

cima cerro santa elena

Creí que Alfo e Isra me mandarían a freír espárragos (bueno Isra lo hizo) pero Alfo se animó. No sé si fue por darme un capricho, pero a día de hoy los tres estamos de acuerdo en que fue lo mejor que pudimos hacer.

Como nos explicó el viejecito, justo de la espalda de la estatua del Cristo Redentor (hacia el sur) salía un sendero bien marcado y muy empinado que subía al cerro de Santa Elena (cuyo punto más alto es 4200m) Al observar el cerro desde el monumento parece ser un itinerario relativamente fácil, lo que resulta engañoso ya que la trepada es empinada y la arena muy resbaladiza. Después de un desnivel de unos 300m, el camino se vuelve más rocoso. Va por la cresta de la montaña y en muchos puntos hay puestas cuerdas (para asegurarse en invierno) Lo cierto es que a partir de este  punto estás por encima de todo, andando por la cuerda, en la inmensidad de las montañas (y mi vértigo apareció más fuerte que nunca)

vistas desde el cerro

Enfrente teníamos el cerro Tolosa con su glaciar del hombre cojo, justo detrás el Aconcagua sobresalía con su nube en la cima, hacia el Este estaba el escarpado cerro Navarro, y a nuestros pies la zigzagueante carretera de bajada. El paisaje en ese momento era insuperable, nos hipnotizaba el cambio de color en las montañas. Y estando allí, con el mundo casi a nuestros pies, empezó la primera nevada del año.

En realidad me pareció un camino muy practicable sin nieve pero en invierno debe de ser muy complejo y con tramos de escalada.

camino argentino de bajada

Para bajar lo hicimos por el lado argentino esta vez, hasta Las Cuevas y mucho mejor. Se nota que los coches suben y bajan por este lado con mucha más frecuencia y estos 7 km de camino están mucho más pisados.

Anuncios

Termas Geométricas

El penúltimo día de nuestro viaje decidimos dedicarlo al placer de no hacer nada. Echamos unos libros y un bañador al coche y fuimos de termas.

termas geometricas

A unas dos horas de Pucón se llega al pequeño pueblo de Coñaripe. Atravesamos el pueblo, lleno de autocares, para coger un camino que se adentra en el Parque Nacional Villarrica, hacia la misma falda del volcán Villarrica.

No es difícil llegar, pero está sin asfaltar por lo que hay que ir lento, con cuidado de las piedras grandes y el ripio suelto (Además de las curvas cerradas, que yo andaba al volante del todoterreno diciendo “no me creo que por aquí pasen autobuses”)

termas geometricas 2

El paisaje, según nos adentramos en el parque natural es muy bonito. A lo largo del camino nos encontramos con bosques de grandes coihues y robles, algunas granjas y mucha niebla que ese día bajaba del volcán.

plano termas geometricasEste camino se conoce como el camino de la salud ya que hay varios recintos termales, a 14 km de Coñaripe se encuenran las  Termas Vergara, luego las Termas del Rincón y 3 km más adelante, las de Termas Geométricas

Pancho, que es un enamorado de ellas, nos dijo que desde luego son las más impactantes que valen el precio que se paga por entrar en ellas (18000 pesos) La entrada es cara comparada con las de otros recintos de la zona (la región de los volcanes, lógicamente está llena de termas) Pero los servicios son muy buenos. Al llegar nos dieron un candado para la taquilla, pulsera para guardar las llaves y toallas.

Su nombre se debe al arquitecto Germán del Sol que diseñó el conjunto de 20 piscinas de diferentes formas geométricas unidas por pasarelas de madera roja. Las piscinas se van adentrando por el fondo de una quebrada donde fluyen aguas termales. Y es que lo que realmente impacta, es la arquitectura, el cuidado y mimo que tienen, el que se trata de un espacio al aire libre completamente integrado en el paisaje.

termas geometricas 3

De la tierra salen estas afloraciones de entre 60 y 80ºC Pero son canalizadas a las piscinas mezclándolas con agua fría del río y las cascadas, así controlan la temperatura. Solo abren una piscina si el agua está entre 37-41 grados. Y según la temperatura exterior lo llenan todo de niebla con un olor sulfuroso, debido a que están calentadas por el magma volcánico.

Nada más entrar te ves embriagado por la gigantesca vegetación que crece al calor del agua. Los paseos están repletos de enormes nalcas, chilcos y  helechos. Los vapores del agua se elevan entre las estrechas paredes del cañón y vuelve a caer en forma de gotas condensadas en las hojas de las plantas que las forran.

Además te acompaña en todo momento el relajante rumor del agua que baja por el río, el estruendo de las tres cascadas que  caen por la quebrada (la última fantástica en el fondo marcando el final de las Termas) e incluso el murmullo del agua en las canalizaciones recubiertas de madera para que no haya ningún impacto visual.

piscina la roca

Como ya he mencionado la temperatura de las piscinas varía, sobre todo según la temperatura exterior, y está marcada con un cartelito a la entrada de cada piscina. Las que están a más de 41ºC las tienen cerradas (aunque vimos a gente meterse dentro a las bravas)

Según se entra hay una piscina (de las más grandes) que es la que más mola, se llama “los niños” porque siempre está llena de niños y en ella el agua tiene un gradiente de 10ºC a 40ºC. Pero no nos metimos, porque estaba llena.

Piscina AnaMaría

Casi todas son piscinas pequeñitas, por lo que hay que elegir una para estar cómodos, nosotros en nuestra búsqueda de piscina para 5 empezamos por la “Texaco” que estaba a 40º. Hay que reconocer que para comenzar esto fue DEMASIADO caliente. Así que después de probar la pequeña “La taza” de 39º y meternos varias veces en los 10º de la cascada chica, Isra localizo la piscina “Flotante” que estaba a unos gustosíisimos 37º y ahí nos tiramos horas. Después el tiempo cambió y empezó a llover, así que muchas piscinas que estaban cerradas abrieron con el cartel de 41º. Entonces si que empezamos a disfrutar del agua más caliente. El vapor subía a toda velocidad y nos metimos en la “Pablo” recién abierta a 41º

termas geometricas 4

No se puede entrar con comida pero la cafeteria es buena y no cara, como al principio pensábamos. Como todas las instalaciones es de madera y en el centro tiene un fogón hecho con restos de una tina recubierta con piedras. Recomiendo sobre todo el quiche de verduras que tienen (riquísimo y raciones generosas) mientras se disfruta un poco de la lectura.

Montmorency

“La chute de Montmorency” es una gran catarata a las afueras de la ciudad de Québec. Está como a 15 minutos en coche del centro, en un pueblo que se llama Beauport, que no es más que una zona muy industrial y pegada al puerto de la capital de la provincia.

La chute de montmorency

Se forma por la desembocadura del río Montmorency en el San Lorenzo (a la altura de la Isla de Orleans) cayendo desde un acantilado de 84 metros de altura. Esto hace que sea realmente altísima. Es difícil hacerse una idea de las proporciones pero es 30 metros más alta que las del Niágara. Estos 84m se te hacen más presentes cuando decides empezar a subir hasta lo alto.

parque de montmorency

Las cascadas, (y digo las porque en realidad son tres, pero dos de ellas son pequeñas en comparación al salto principal y solo aparecen cuando el río tiene mucho caudal) se encuentran en un parque que se ha creado a su alrededor, con mucha vegetación, mesitas de pic-nic y una serie de rampas, escaleras y pasarelas que te llevan hasta lo alto (también un teleférico para los más vaguetes)

Subimos por las zigzagueantes escaleras que primero remontan una pelada colina, ofreciéndonos 20000 puntos de vista diferentes de las cascadas, luego el camino se aleja y por último vuelve hacia la cascada al punto más fuerte de la visita: El puente colgante sobre el borde. Yo me cagué en todo para cruzarlo; el estruendo del agua, la rapidez con la que se acelera, la caída de ¡80m! pero eso sí, para compensar el pavor en el horizonte el enorme San Lorenzo se recorta la silueta de la ciudad de Québec y la bonita isla de Orleans. Al otro lado del puente, donde está el teleférico (obedeciendo al humor canadiense, supongo) hay un cartel que explica todas las veces que el puente se ha caído.

chute de montmorency 2

Como aportación cultural para los amantes de la estrategia militar, a lo largo de todo este recorrido se suceden carteles explicativos (en francés) de las batallas de 1690 (y 1759) entre ingleses y franceses por el puerto de Québec, y cómo los franceses usaron la posición estratégica de la catarata para defenderse.

Por cierto, en cuanto os acerquéis un poco por el camino os vais a empapar. El chorro de la cascada moja todo el camino en la parte más baja. Tanto es así que en invierno esto forma delante de la cascada una inmensa colina de hielo llamada “el pan de azúcar” (mis amigos tienen fotos de este curioso efecto)

parque de montmorency

Ejem, bueno sí este es el problema que uno tiene cuando va a visitar una cascada y luego escribe sobre ello. No hay mucho que decir y es difícil de transmitir la magia que te cautiva cuando estás cerca de ella. Se trata de una serie de sensaciones que uno tiene que experimentar: disfrutar de la hipnosis que produce el agua corriendo, el estruendo del río, las desproporcionadas dimensiones que las fotos jamás podrán transmitir…

Después de unas horas de exploración y de relajación, pese al mal tiempo, tuvimos que poner rumbo a Montréal para pasar de un gran espectáculo natural al espectáculo puro y duro del festival internacional de jazz.

Ville de québec desde beauport

Pero esta parada a parte de impresionante y muy recomendable en nuestro caso fue necesaria. Estaba lloviendo mucho y los amigos que iban en el segundo coche casi tuvieron un gran susto por una furgoneta blanca que circulaba sin luces (nosotros que lo vimos todo desde nuestro coche sufrimos por ellos) Así que recuerdo que al poner mi primer pié en este parque estaba todavía temblando y lo primero que hicimos fue abrazarnos todos para luego salir trotando eufóricos.

Ancud

San Carlos de Ancud es uno de los pueblos más grandes del archipiélago de Chiloé, pero de los menos turísticos. Se sitúa en el extremo norte, de forma que es la primera población que uno encuentra según sale del ferry que desde Puerto Montt lleva a la isla.

Ancud

El paseo en ferry apenas dura 30 minutos y cada cuarto de hora hay un barco. Lo aprovechamos para enfrentarnos al viento y gozar en este pequeño mar interior, de una gran cantidad de especies marinas que se pueden divisar. Desde pingüinos hasta delfines pasando por pelícanos y otras aves.

Bahia de ancud

Muertos de  hambre, a las 16h llegamos a Ancud donde rezábamos por encontrar algo abierto para comer. Y otra cosa no, pero ya os digo que la mejor comida, riquísima y super bien de precio, la encontramos en este rincón chilota: Curanto al hoyo, pastel de jaiba, ostras (estupendas y baratísimas) Todo un festín que no pudimos evitar repetir a los pocos días.

La ciudad se fundó en 1765 como fortaleza. De hecho restos de la fortaleza aún quedan dominando la bahía, convertidos en museo. Está construida sobre una serie de colinas que dominan la bahía que se extiende al norte. Pasamos por varias iglesias de madera (conté como unas 4 en el camino) mientras recorríamos sus desparramadas y destartaladas calles con casas de madera despintada.

Ostras

Desde luego tiene un aspecto típico marinero, más aún cuando nos dirigimos hasta el puerto pesquero en una punta de la bahía. Desde el puerto se tiene la mejor panorámica de la ciudad gracias a la costanera Avenida Salvador Allende. Es una calle con varios monumentos y parques que recorre toda la bahía.

Allí encontramos nuestro restaurante favorito abierto casi 24 horas, (la pincoya) al lado del mercado artesanal abarrotado de puestos con lana y madera.

Bahia de Ancud

No sé como describírselo, pero el clima lluvioso, la bruma, el puerto, era todo como parte de un embrujo. De pronto las leyendas de la mitología típica de la isla se iban fraguando en nosotros. Las dos veces que estuve en Ancud me sentí como parte de una novela ¿será por ese influjo romántico de los sitios costeros?. Me pregunté cómo sería pasar un invierno.

Islotes Puñihuil 2

A menos de 20 km del pueblo, siguiendo la carretera que va hacia el océano se llega a una playa entre granjas y marismas de esta isla que es un 80% espeso bosque inexplorado. El camino supongo que de aquí a un tiempo estará por completo asfaltado, pero hasta ahora solo parcialmente. La carretera no va a ninguna parte que no sea la misma playa. En ella se levantan los islotes de Puñihuil, declarados monumento nacional. Es un área protegida de tres impresionantes islotes muy cercanos a la orilla donde anidan todos los años pingüinos (de Magallanes y Humboldt) de diciembre a marzo.

Islotes Puñihuil

Hay que avanzar con el coche un poquito por la arena y dejarlo bajo un palafito reconvertido en restaurante.  Al lado se levanta el chamizo de madera de la fundación alemana Otway. Esta fundación desarrolló el proyecto de conservación natural de las pingüineras, no permitiendo el desembarco en los islotes. Son los propios pescadores los que navegan y guían alrededor de los islotes vírgenes en pleno océano, intentando no molestar a los animales. Aunque encontré que eran mucho más osados que en el Parque Nacional Pan de Azúcar y se acercaban mucho más (a algunos lobos marinos con crías se les notaba incómodos por nuestra cercanía)

Como ya he dicho los pingüinos anidan de diciembre a marzo, acababan de irse justo la semana anterior a nuestra llegada (la última de marzo). Así que tuvimos mucha suerte y vimos a alguno en el agua, aunque los impresionantes islotes, llenos (llenísimos) de las pequeñas cuevecitas donde hacían sus nidos estaban totalmente abandonados.

Lobos marinos 2

Pero desde luego no nos fuimos de vacío. En vez del paseo de cuarto de hora por los islotes cercanos, navegamos mar a dentro hasta otros islotes repletos de lobos de mar. La única palabra que lo describe es ASOMBROSO. Comenzamos a rodear el islote y divisamos a cientos de lobos marinos que descansaban recostados sobre las grandes rocas muy cerca de nosotros. Tomaban pacientemente el sol, pescaban, nos miraban con curiosidad con esos grandes ojazos, oíamos sus extraños grititos… Como nos explicaron los pescadores compartían el lugar con ellos varios tipos de cormoranes como los imperiales (elegantes blancos y negros) o lile (con patas y cuello rojo), también vimos pelícanos y gansos.

Lobos marinos

Después volvimos por una franja de mar que da al Pacífico donde el agua creaba un extraño fenómeno. Al juntarse el océano con el mar interno se producían olas de 6 metros. Era increíble ver cómo, delante de nosotros, el mar crecía de repente y nos elevaba. Y fue en esta franja donde, entre cabecitas de lobos marinos pescando, vimos todo un espectáculo. Un albatros planeando. Es el pájaro con mayor envergadura y hasta que no veáis uno en directo no podréis haceros a la idea. Nos dejó a todos con la boca abierta.

Cormoranes

De vuelta con la barquita estuvimos un rato explorando los islotes Puñihuil. Estaban prácticamente vacíos de pingüinos pero sí que había mucha vegetación y otras aves criando. Además tuvimos el placer de disfrutar de las nutrias que se acercaban a la barca sin ningún miedo. De nuevo en la vida había visto animales en libertad tan cerca. Andaban pescando cangrejos y hasta se las podía oir mascarlos.

nutrias

Parque provincial Aconcagua

El parque provincial del cerro Aconcagua se encuentra entre la frontera de Chile y Argentina justo pasado el pequeño pueblo del Puente del Inca (si se va desde Uspallata hacia el cerro del cristo redentor)

cerro aconcagua

No pretendo quitarle nada del encanto que posee este paraje natural (que es mucho, de hecho volviendo a ver las fotos me sigue sorprendiendo lo bonito que es) Sin embargo tengo que hablar de él como un sitio que no disfruté nada, más aún me causó tremenda frustración y sobre todo por la desinformación.

Para entrar en el parque natural hay varios tipos de entradas según la actividad que uno piensa realizar. En la taquilla del parque solo venden las entradas para un día, si quieres hacer algo de más días tienes que comprar la entrada y el permiso en Mendoza.

laguna horcones

De todos modos a finales de Marzo ya se considera temporada invernal y solo se permite la ascensión o los trekkins de un día. Por cierto que la página web del parque no está nada actualizada, los precios que ponen no se corresponden con los que piden en la entrada del parque (al menos cuando yo lo consulté)

Hacer una marcha de tres días estaba totalmente descartado (aparte del clima) por los días de los que disponía y porque iba con dos personas que no son aficionadas a la montaña en absoluto. No obstante contaba con convencerles para realizar una de las marchas de un día (de unas 8 horas) hasta el campamento base de confluencia.

cerro aconcagua 2

El problema empieza en que hay un pequeño paseo del que todo el mundo hablaba como “caminata de 3 horas”. Claro, para dos personas que no están acostumbradas a andar esta parecía en principio la mejor opción. Puedo entender además la presión de los de información y turismo y los guardaparques en vender esta entrada como la mejor porque obviamente aquí llegará muchísima gente sin estar preparada. Pero lo que no estoy nada de acuerdo es que lo vendan como una caminata de 2 horas (3 con extensión hasta el puente) cuando como muchísimo tardas 30 minutos (parando a hacer fotos). El camino se puede hacer con tacones y todo.

cerro aconcagua 3

Yo ya sabía antes de entrar que era un camino muy sin dificultades y para turistas, pero no que fuese tan corto. Ya me mosqueó mucho el argumento con el que intentaron convencer a mis amigos “el trekking de un día no merece tanto la pena porque más allá del camino básico ya se deja de ver el Aconcagua”  ¡¡Como si uno fuese al parque del Aconcagua solo a ver el Aconcagua de lejos!! ¿y qué queda de meterse en el cañón del río, en recorrer los canchales, en acercarte a las paredes de otras montañas y ver cómo cambian sus colores? Está claro que ese camino no es para amantes de la montaña.

Ya os digo que no fue el Aconcagua lo que más me impresionaba de todo, ahí estaba una montaña de casi 7000m con su gorrito de nieve, pero eran más otros macizos montañosos los que llamaban mi atención. Aún más, para eso fuimos a otro sitio donde se podía ver la cima del Aconcagua al fondo.

pajaritos aconcagua

Además semejante afirmación se traduce en que en el camino de la entrada básica solo se ve el mismo paisaje (todo lo que se puede acercar en menos de un par de kilómetros una montaña de 6960m). La entrada al circo montañoso antes de la gran cima se hace a través del valle del río Horcones. El camino comienza en el lago Horcones y acaba en un puente. A partir de este puente, sigue el camino entre rocas hasta el campamento base, pero se deja de ver el Aconcagua porque el camino gira con el río y se encañona entre paredes más profundas. Este camino que discurre por una pista forestal hasta el puente que cruza el río es la extensión que te permiten hacer y que puede “alargar una hora más el camino, si paras a comer un rato, claro”

Antes de eso hay una pista circular que sale del aparcamiento, pasa por la laguna espejo llega hasta el mirador y vuelve por la laguna Horcones.

cerro aconcagua 4

En fin, no lo disfruté nada, para mí es como si no hubiese estado. Imaginad estar en un sitio donde sabes que no volverás en tu vida y del que solo vas a poder ver el más pequeño de los salientes de un iceberg. Encima para aumentar mi mortificación mis amigos se pusieron a pasear a ritmo de “estoy viendo escaparates en la ciudad” Ritmo que en general no tolero en el campo (que mi madre y María den fe de ello) Por lo menos quería que me dejasen disfrutar de ANDAR.

Desde luego este tipo de paseos dista mucho de lo que yo entiendo por “disfrutar de la montaña” Y me frustró mucho el estar allí y no poder “disfrutarla” a mi manera. Sinceramente, para hacer lo que hicimos, ni me hubiese molestado en ir hasta el parque del Aconcagua, hubiese preferido hacer otra cosa.

Aconcagua 5

Para que me podáis entender, es como cuando estando en la isla de la Réunion, como mis compañeras no eran buceadoras y sacar tiempo trastornaba todos los planes, deseché la idea de intentarlo. Pero luego en un momento del viaje propusieron alquilar un barco con el suelo de cristal. Entonces ahí sí que protesté porque yo ese tipo de actividad no la iba a disfrutar en absoluto, si me montaba en ese barco solo iba a estar pensando en lo que disfrutaría buceando y me hubiese dado mucha rabia.

Por lo demás el parque está muy bien cuidado y protegido. Se intentan mantener las zonas muy transitadas apartadas de las de protección total. En general las únicas que se salen del camino trazado son las mulas que algunos usan para cargar hasta el campamento base. La fauna que sí tuvimos suerte de contemplar y desde muy cerca son los miles de tipos de pajaritos que hay en el parque que se abalanzaron sobre nosotros según sacamos los bocadillos de la mochila.

Puente del Inca

En el pueblo Puente del Inca paramos un día para satisfacer la curiosidad. No es gran cosa, pero se trata de uno de esos pueblos que al quedar abandonado el ferrocarril que atravesaba la cordillera terminaron desiertos. Quedan restos de vías y de casas, al igual que muchos otros en este tramo de la frontera, como si de pueblos fantasma se tratase.

En éste además a finales del s. XVIII había un hotel balneario (debía ser alucinante) aprovechando un puente de roca natural y una fuente termal que desemboca en el río Mendoza. El hotel fue destruido  por un alud un invierno pero la floración termal continuó brotando. Dicen que hasta hace poco todavía se utilizaba y uno se podía bañar pero los gendarmes lo cerraron hace poco para mantener las formaciones calizas que se han ido formando con los años (estilo Pamukkale).

Puente del Inca 2

Es gracias a estas ruinas que parece que el pueblo está más visitado que el resto y por eso lo han llenado de chamizos donde venden souvenirs.

Going to the southside

southside  mapaVolví a aterrizar en Chile… Si os soy sincera, al principio pensamos pasar 15 días en la Patagonia. Pero como no sabíamos que clima nos encontraríamos, optamos por algo sencillo: bajar en coche hasta Chiloé durante 10 días. La primera semana la ocupamos con trepidantes aventuras por la frontera Argentina.

¿Porqué hacia el sur?

En algún sitio leí que si Dios enrollase el mundo como si fuese una pajita eso sería Chile. Después de haber conocido el inmenso desierto en el norte, en es ta ocasión decidimos coger la Panamericana (esta vez toda ella de peaje pero mucho mejor carretera y mucho más cuidada) rumbo a los espesos bosques de Chiloé y la región de los lagos.

Selva patagónica

Antes del viaje, alguien se atrevió a decir que íbamos a la zona más fea de Chile. A ver, impactantes son otras zonas, pero éstas son con diferencia las más bonitas del país. Todo lo llenan lagos, bosques y volcanes en una sucesión de parques naturales. Quizás también las más parecidas a Europa (salvo los volcanes humeantes claro) y por eso no las encontramos tan sobrecogedoras.

Pensábamos salir temprano un viernes de Santiago saltándonos la poco atractiva región central. Encontramos un alojamiento pasado Chillan para pasar la noche.

Granjas de Chillan

“El mirador”, unas cabañas de madera en medio del Chile más rural rodeado de granjas resultó ser un sitio de ensueño donde dio pena pasar tan solo una noche. Los dueños nos contaron que la mayor parte de la gente lo usa para pasar una noche, camino al sur. Pero el sitio es realmente bonito, acogedor (aunque pasados tres días yo creo que sería un poco aburrido si se quiere algo de emoción) Por la mañana buscamos desayuno en las granjas de alrededor. En todas había letreros de “se vende leche (miel, vino, vinagre, mermelada, pan amasado…)” cada una tenía su especialidad.

Al día siguiente, nuestro destino final era Puerto Octay pero sufrimos varios desvíos en el camino.

Salto del Laja

A los pocos kilómetros de coger la Panamericana volvimos a salirnos (un desvío pequeño) al Salto del Laja, una de las cascadas  más impresionantes de Chile. En verano es un típico lugar vacacional, llenas de campings y cabañas, incluso hay montado un parque de atracciones de tiendas de recuerdos (estilo Terni en Italia) Merece mucho pararse un instante y estirar las piernas paseando.

Chiloe

Más adelante elegimos Temuco para comer. Fue una gran idea, es una ciudad fea como ella sola, al salir del coche te invade el olor a leña, pero fuimos al mercado central. En Chile cuando no se conoce un sitio, no se sabe donde comer, lo mejor y más sensato es acercarse al mercado central. Entre puestos y puestos de comida y artesanía hay pequeñas tascas donde comimos de vicio a muy poco precio.

A partir de esta ciudadnos embarcamos en un viaje a través de un territorio histórico que nunca fue español, ni siquiera chileno (hasta el siglo XX) Fue tierra de mapuches que siempre lo defendieron. En el horizonte se levantan uno tras otro los volcanes. Cada uno nos parecía más majestuoso que el anterior.

Llanquihue

Nuestro tercer y último desvío se debió a que nos pistolearon (ejem) Los carabineros, en ocasiones se ponen en los arcenes a medir la velocidad con una especie de pistolas. El problema es que más tarde te para otro coche y te quitan el carnet in situ. Tienes que ir al juez del lugar, estés donde estés, a recuperarlo cuando la policía lo entregue (es un verdadero trastorno) En realidad es fácil de verlos, no se esconden ni van en coches de paisano.

Elise que conducía lo primero que intentó fue pegarse a un camión para que la siguiente patrulla no pudiese darle el alto. Pero pronto descubrimos que se habían situado mal. En una estrategia a lo Mortadelo y Filemón, antes de llegar a la siguiente patrulla, la autopista tenía una salida. Así que fuimos a parar al precioso y bien conservado pueblo de Rio Bueno, para  meternos en la carretera kilómetros más tarde.

Piñones de Araucaria

Desde luego el Osorno es el volcán que más nos impactó, elegante como el solo. Pero al día siguiente, cuando pretendíamos incluso subirlo, se escondió entre una las nubes para no volver a salir. Nos decepcionó bastante.

En vez de ir directamente a Chiloé, recorrimos el lago Llanquihue para ir hacia Puerto Montt y coger el ferry a la isla. Los ferris pasan cada 15 minutos y son rápidos.

Salto del Huilohuilo

Llegamos a Chiloé pasada una hora razonable para comer. Fue así por casualidad que acabamos en Ancud y aunque no sea lo más bonito de la isla se ganó nuestro cariño (y sobre todo estómago). Después pasamos la tarde en Castro, pero por la noche, entre carreteras secundarias y teniendo cuidado con los misteriosos paseantes de la carretera llegamos a Cucao.

No, no nos dedicamos a ver pueblecitos de madera patrimonio de la humanidad. Pasamos las siguientes dos noches en las cabañas del parque nacional y lo dedicamos a excursiones en el Parque Nacional de Chiloé y el más desconocido pero impresionante Parque Tepuheico. El día de vuelta, no queríamos dejar la isla sin volver a pasar por Ancud, comer, ver la ciudad, visitar las pingüineras…

Muelle de las animas

La siguiente parte del viaje se centró en la región de los lagos. Esa noche dormimos dentro de la reserva natural Huilohuilo y los siguientes días en Pucón.

Pucón es para “turistas exploradores” el equivalente a San Pedro de Atacama en el sur. Lleno de negocios de deportes de aventuras, y por las calles de mochileros expectantes. Una parte de la ciudad da al enorme lago Villarrica con playa incluida y al lado se encuentra el pueblo de Villarrica, mucho menos turístico, más familiar y apacible. Alfo llegó a la conclusión que después de haber hecho el cabra loca en Pucón la gente acaba escogiendo Villarrica para pasar sus vacaciones relajados.

Volcanes

Primero estuvimos en Omilen, unas cabañas de lujo a las afueras de la ciudad (que tenían hasta piscina climatizada) y luego improvisamos. Después de presentar nuestra visita al mismísimo cráter del volcán en el Parque Nacional Villarrica pensamos que lo mejor sería disfrutar unos días más en la zona no haciendo absolutamente nada. Así que buscamos otras cabañas, esta vez hacia Villarrica. Dormimos en las boomerang, estupendas y llevadas por una pareja de emigrantes australianos muy simpáticos.

Termas geométricas

El día de antes de tomar los 900km hasta Santiago lo pasamos en las termas geométricas de Coñaripe, y haciendo un asado. Fue tan relajado que el camino de vuelta no se nos hizo nada pesado.

Cruzar los Andes por el paso de los libertadores

Hace unas semanas crucé eCarretera 1n coche uno de los pasos en la cordillera de los Andes. Fueron tantas las peripecias de este viaje que todos mis compañeros sentenciaron que debían ser narradas en el blog. Aprovecho de esta forma para daros cierta información MUY necesaria que no encontré en la red.

Para empezar, en la página del ministerio se informa de que el carnet de conducir español es válido en Chile. Pero ¿Se puede conducir con un permiso español en Argentina?

Busqué en foros de internet encontrando información  MUY contradictoria. La página de la DGT tampoco aportaba nada; “el permiso español es válido temporalmente en Europa y en países que adoptaron los convenios de Ginebra o Viena”  pero no especifican qué países entran en esos convenios. Cuando ya estaba rellenando la solicitud de un permiso internacional encontré una pagina del consulado argentino con un enlace al BOE de 2002:

“la República Argentina y el Reino de España reconocen recíprocamente los permisos de conducir, por lo que el titular está autorizado a conducir temporalmente en el territorio de los mismos”

Carretera 2

Luego NO es necesario el carnet internacional, estando de turismo me valió con el español. Pero si te quedases a vivir tienes que convalidarlo (al igual que te pasaría en Suiza, Francia o Italia).

Lo que sí hizo falta, que miraron mucho y que tuvo que hacer Elise, que fue la persona que me prestó el coche, fue un poder ante notario para poder cruzar con el vehículo. Por último, tuvimos que sacar unos días antes un seguro especial para Argentina (cosas de Chile, hubo varíos accidentes en la cordillera muy MUY feos, así que es obligatorio contratar por días un seguro a terceros) Si alquiláis un coche, tenéis que avisar si pensabais cruzar la frontera para que os hagan el seguro y los papeles necesarios.

Paso de los libertadores

Salimos de Santiago a las 10 de la mañana camino a Los Andes, pueblo que hay antes del paso de los libertadores. Cuando estábamos a punto de dejar la autopista Isra se puso muy muy serio (tuvo que ponerse muy serio para que le tomásemos en cuenta porque creiamos que era uno de sus chistes) y dijo “¡el pasaporte!” Dimos media vuelta.

Habíamos perdido el día. Alfo tuvo la idea de llamar al hotel en el que nos alojaríamos y aunque hicimos la reserva con booking, el dueño super atento, nos la cambió de día sin cargo alguno. Así que desde Santiago, decidimos ir a comer a Valparaíso y pasar la tarde.

Eran las 11 de la noche cuando volvimos a cenar a casa de Elise y nos dijo “¿os apetece ir ahora a la frontera, o mejor a las 3 de la mañana?” (De nuevo pensamos que era un chiste) Su madre había llamado porque se había enterado de que el paso de los libertadores estaba cortado por obras.

El caso es que la frontera de Chile a Argentina solo estaba abierta de 21:00 a 7:00  mientras que de Argentina a Chile desde las 9:00 hasta las 19:00. El que se nos hubiese olvidado un pasaporte nos ahorró la cara de tontos que se nos habría quedado al llegar al paso, y encima pudimos aprovechar el día. Pero eso no arreglaba la situación surrealista de: qué hacer entonces. Al final decidimos dormir algo y levantarnos a las 3 de la mañana para cruzar por la noche la cordillera. Me hizo gracia, porque antes de salir de viaje, lo que nos recomendaba todo el mundo, era que bajo ningún concepto cruzásemos los Andes por la noche, que era muy peligroso.

El camino lo hicimos en unas 2 horas, incluidas las intrincadas curvas que escalan la montaña, sin ningún camión y prácticamente solos. Aunque hubo que sumar media hora que estuvimos parados porque los camiones de la obra se tenían que desplazar por el único carril abierto.

Haciendo amigos

Pero el llegar hasta el paso de los libertadores fue completamente angustioso. En la autopista, antes de llegar al primer peaje de Colina, encontramos una gasolinera que estaba cargando combustible así que no nos dejaron repostar. Según avanzábamos, encontrar gasolineras a las 4 de la mañana abiertas en Chile parecía imposible. Como no nos atrevíamos a subir la cordillera sin el depósito lleno, nos salimos a Los Andes hasta que localizamos una (aunque nos dijeron que a 50km de la frontera había una, y efectivamente estaba abierta, pero no quisimos arriesgarnos)

Pagamos el peaje en el lado de Chile y la carretera empezó a subir a oscuras por las 25 curvas cerradas que llevan hasta la cima. En muchas zonas no había ni siquiera carretera y había que ir por el arcén de ripio.

Paso de los libertadores

Al llegar a lo alto en una garita un carabinero nos pidió únicamente el seguro del coche. Lo examinó y nos dio un trocito de papel mugriento sellado que casi perdemos. Pues ese papelito que es solo un trocito de papel, sin nada escrito, es importantísimo. Pasamos el túnel del Cristo redentor y llegamos a la aduana, donde pasamos por 4 garitas (2 de Chile y 2 argentinas) hasta que todos los papeles estuvieron sellados (incluido el pequeño trocito de papel mugriento) Pasado Puente del Inca, hay un control de la gendarmería donde me pidieron el papelito mugriento para poder continuar.

La vuelta a Chile también fue tremenda. En Uspallata nos avisaron que si el tráfico era alto cerraban el paso allí mismo a las 17:00. Salimos con tiempo, llegamos a las 18:00 al peaje que hay en el lado argentino, antes del túnel del Cristo redentor. Los gendarmes me dejaron pasar, pero ya estaban cortando el paso.

Curvas del paso de los libertadores

En la frontera me dijeron que era el último coche, pero que el galpón estaba lleno, así que si no entraba dentro antes de las 19:00 nos quedaríamos fuera a pasar la noche. Creo que me metieron miedo a propósito porque dos minutos después ya estaba yo dentro aparcada y haciendo los trámites fronterizos.

Al pasar a Chile, (cosa que no se hace para ir a Argentina) tuvimos que declarar no llevar nada vegetal ni animal, al igual que cuando llegas en avión, y nos revisaron todo el coche. Ya sabíamos que iba a pasar, pero mi abuela me había pedido una hoja de los viñedos y por suerte no encontraron. Fue un trámite muy rápido y salimos antes que otros coches.

Atasco en el paso

Cinco segundos después  estábamos parados. Un camión había volcado en las famosas curvas. Kilómetros y kilómetros de camiones detenidos durante horas. Solo había un carril y por él tenían que remolcar al camión averiado. Aprovechamos para hacer amigos mientras que atardecía en las montañas y nos intentábamos comunicar con la familia que en Santiago nos esperaba para cenar.

El problema fue que cuando se abrió al tráfico, la cola de camiones era inmensa e imposible de adelantar puesto que al llegar a la zona de dos carriles, miles de camiones y coches estaban detenidos en el otro carril esperando para pasar hacia Argentina cuando abriese ese lado de la frontera.

Unos camioneros muy majos que Alfo había conocido nos dijeron con sorprendente exactitud que llegaríamos sobre las 23:00 a Santiago.