Cerro del Cristo Redentor

El título de la entrada también podría ser: cómo subir a un 4000 sin apenas esfuerzo.

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La primera vez que oímos de él fue visitando Mendoza. Y es que resulta que se trata de toda una institución turística en los Andes. La historia se remonta a principios del siglo XX cuando Argentina y Chile casi llegan a una guerra por temas fronterizos. La iglesia intervino y se fijó la frontera entre ambos países en la línea de aguas que hace la cordillera.

Para conmemorarlo, en el paso de Uspallata, al pie del cerro Santa Elena, se erigió una estatua de bronce de un cristo. En la mañana del día 13 de marzo de 1904, los ministros de Relaciones Exteriores de Argentina y Chile, junto a otras autoridades, inauguraron este monumento (una mole de 7m)  que constituye un símbolo de amistad argentino-chilena.

Subida por el camino chileno

La subida se hace por un camino desde el poblado de Las Cuevas en el lado argentino. Es inconfundible porque es el pueblo que está justo antes del peaje del túnel. Se trata de cuatro casas de alta montaña, donde vivirán unas 20 personas pero sobre todo llama la atención desde la carretera por el arco con dos torreones (imitando un estilo suizo)

Pero nosotros no lo sabíamos así que pagamos el peaje (y allí preguntamos). No nos quedó otra que cruzar el túnel. Al llegar al otro lado, antes de llegar a la aduana, dimos media vuelta y empezamos a subir por el mucho menos transitado y más peligroso camino chileno.

disfrutando del camino

Hay un cartelito que indica que la subida hay que hacerla en todoterreno bajo tu propio riesgo. Nosotros llevábamos un pequeñito Hyundai que se comportó como un campeón.

El camino es solo accesible en el verano, cuando no nieva, ya que se trata de roca y grava en medio del grandioso paisaje de la cordillera. Antiguamente, antes de la construcción del túnel, era conocido como el paso Bermejo, obligado entre las poblaciones de Uspallata y Los Andes. De hecho en época de San Martín y O’Higgins ésta era la ruta para cruzar con las huestes (vimos una plaquita debajo del cristo con el recordatorio)

glaciar del hombre cojo

Desafiando el zigzag de las curvas cerradas, mi vértigo pese a estar al volante, la cornisa y el abundante material suelto, llegamos hasta los 3854m donde está la explanada en la que se encuentra el Cristo, junto a un barracón del ejército. Las vistas de la subida nos dejaron con la boca abierta, son impactantes. Según te elevas te sientes rodeado de picos y picos escarpados, en algunos de ellos se veían glaciares, en la inmensidad de ese paisaje te sientes realmente pequeñito.

cerro cristo redentor

Bueno llegamos a la base del Cristo, aparcamos el coche en la explanada, intentamos salir y… pues a 3800m el viento es terrible. Justo al lado del barracón, un chamizo con plásticos anunciaba “chocolate caliente” Como apenas podíamos entendernos gritando, nos metimos en el chamizo para combatir el frío (y eso que íbamos bien preparados para la montaña) La estampa era surrealista. Un curtido viejecito llevaba el negocio donde vendía todo tipo de cosas (cristos, piedras, vírgenes, más cristos…) y el chocolate o té caliente con un alfajor “de regalo” (en realidad él dice que te regala el alfajor, lo cierto es que lo vende al mismo precio que lo venden en Uspallata, pero te regala el té o chocolate)  Y junto a él dos chicas jovencitas, intentando mantener el tipo con ropa nada de montaña, pantalones ajustados, blusas…

cerro santa elena

a éstas“, nos contó señalándolas, “las contrato para la temporada alta” “yo me quedo aquí hasta que cae la primera nevada, entonces ya recojo” “ayudé a montar el chamizo de los militares de aquí al lado” “yo me he subido todas estas montañas, en media hora llegáis al cerro de Santa Elena

Y poco a poco, nos metimos en una animada charla con él, hasta que nos fuimos al coche. Yo andaba enfadada ese día, me daba rabia no haber tenido un día de montaña de verdad así que de pronto dije en voz alta “¿Y si subimos al cerro?

cima cerro santa elena

Creí que Alfo e Isra me mandarían a freír espárragos (bueno Isra lo hizo) pero Alfo se animó. No sé si fue por darme un capricho, pero a día de hoy los tres estamos de acuerdo en que fue lo mejor que pudimos hacer.

Como nos explicó el viejecito, justo de la espalda de la estatua del Cristo Redentor (hacia el sur) salía un sendero bien marcado y muy empinado que subía al cerro de Santa Elena (cuyo punto más alto es 4200m) Al observar el cerro desde el monumento parece ser un itinerario relativamente fácil, lo que resulta engañoso ya que la trepada es empinada y la arena muy resbaladiza. Después de un desnivel de unos 300m, el camino se vuelve más rocoso. Va por la cresta de la montaña y en muchos puntos hay puestas cuerdas (para asegurarse en invierno) Lo cierto es que a partir de este  punto estás por encima de todo, andando por la cuerda, en la inmensidad de las montañas (y mi vértigo apareció más fuerte que nunca)

vistas desde el cerro

Enfrente teníamos el cerro Tolosa con su glaciar del hombre cojo, justo detrás el Aconcagua sobresalía con su nube en la cima, hacia el Este estaba el escarpado cerro Navarro, y a nuestros pies la zigzagueante carretera de bajada. El paisaje en ese momento era insuperable, nos hipnotizaba el cambio de color en las montañas. Y estando allí, con el mundo casi a nuestros pies, empezó la primera nevada del año.

En realidad me pareció un camino muy practicable sin nieve pero en invierno debe de ser muy complejo y con tramos de escalada.

camino argentino de bajada

Para bajar lo hicimos por el lado argentino esta vez, hasta Las Cuevas y mucho mejor. Se nota que los coches suben y bajan por este lado con mucha más frecuencia y estos 7 km de camino están mucho más pisados.

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Parque provincial Aconcagua

El parque provincial del cerro Aconcagua se encuentra entre la frontera de Chile y Argentina justo pasado el pequeño pueblo del Puente del Inca (si se va desde Uspallata hacia el cerro del cristo redentor)

cerro aconcagua

No pretendo quitarle nada del encanto que posee este paraje natural (que es mucho, de hecho volviendo a ver las fotos me sigue sorprendiendo lo bonito que es) Sin embargo tengo que hablar de él como un sitio que no disfruté nada, más aún me causó tremenda frustración y sobre todo por la desinformación.

Para entrar en el parque natural hay varios tipos de entradas según la actividad que uno piensa realizar. En la taquilla del parque solo venden las entradas para un día, si quieres hacer algo de más días tienes que comprar la entrada y el permiso en Mendoza.

laguna horcones

De todos modos a finales de Marzo ya se considera temporada invernal y solo se permite la ascensión o los trekkins de un día. Por cierto que la página web del parque no está nada actualizada, los precios que ponen no se corresponden con los que piden en la entrada del parque (al menos cuando yo lo consulté)

Hacer una marcha de tres días estaba totalmente descartado (aparte del clima) por los días de los que disponía y porque iba con dos personas que no son aficionadas a la montaña en absoluto. No obstante contaba con convencerles para realizar una de las marchas de un día (de unas 8 horas) hasta el campamento base de confluencia.

cerro aconcagua 2

El problema empieza en que hay un pequeño paseo del que todo el mundo hablaba como “caminata de 3 horas”. Claro, para dos personas que no están acostumbradas a andar esta parecía en principio la mejor opción. Puedo entender además la presión de los de información y turismo y los guardaparques en vender esta entrada como la mejor porque obviamente aquí llegará muchísima gente sin estar preparada. Pero lo que no estoy nada de acuerdo es que lo vendan como una caminata de 2 horas (3 con extensión hasta el puente) cuando como muchísimo tardas 30 minutos (parando a hacer fotos). El camino se puede hacer con tacones y todo.

cerro aconcagua 3

Yo ya sabía antes de entrar que era un camino muy sin dificultades y para turistas, pero no que fuese tan corto. Ya me mosqueó mucho el argumento con el que intentaron convencer a mis amigos “el trekking de un día no merece tanto la pena porque más allá del camino básico ya se deja de ver el Aconcagua”  ¡¡Como si uno fuese al parque del Aconcagua solo a ver el Aconcagua de lejos!! ¿y qué queda de meterse en el cañón del río, en recorrer los canchales, en acercarte a las paredes de otras montañas y ver cómo cambian sus colores? Está claro que ese camino no es para amantes de la montaña.

Ya os digo que no fue el Aconcagua lo que más me impresionaba de todo, ahí estaba una montaña de casi 7000m con su gorrito de nieve, pero eran más otros macizos montañosos los que llamaban mi atención. Aún más, para eso fuimos a otro sitio donde se podía ver la cima del Aconcagua al fondo.

pajaritos aconcagua

Además semejante afirmación se traduce en que en el camino de la entrada básica solo se ve el mismo paisaje (todo lo que se puede acercar en menos de un par de kilómetros una montaña de 6960m). La entrada al circo montañoso antes de la gran cima se hace a través del valle del río Horcones. El camino comienza en el lago Horcones y acaba en un puente. A partir de este puente, sigue el camino entre rocas hasta el campamento base, pero se deja de ver el Aconcagua porque el camino gira con el río y se encañona entre paredes más profundas. Este camino que discurre por una pista forestal hasta el puente que cruza el río es la extensión que te permiten hacer y que puede “alargar una hora más el camino, si paras a comer un rato, claro”

Antes de eso hay una pista circular que sale del aparcamiento, pasa por la laguna espejo llega hasta el mirador y vuelve por la laguna Horcones.

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En fin, no lo disfruté nada, para mí es como si no hubiese estado. Imaginad estar en un sitio donde sabes que no volverás en tu vida y del que solo vas a poder ver el más pequeño de los salientes de un iceberg. Encima para aumentar mi mortificación mis amigos se pusieron a pasear a ritmo de “estoy viendo escaparates en la ciudad” Ritmo que en general no tolero en el campo (que mi madre y María den fe de ello) Por lo menos quería que me dejasen disfrutar de ANDAR.

Desde luego este tipo de paseos dista mucho de lo que yo entiendo por “disfrutar de la montaña” Y me frustró mucho el estar allí y no poder “disfrutarla” a mi manera. Sinceramente, para hacer lo que hicimos, ni me hubiese molestado en ir hasta el parque del Aconcagua, hubiese preferido hacer otra cosa.

Aconcagua 5

Para que me podáis entender, es como cuando estando en la isla de la Réunion, como mis compañeras no eran buceadoras y sacar tiempo trastornaba todos los planes, deseché la idea de intentarlo. Pero luego en un momento del viaje propusieron alquilar un barco con el suelo de cristal. Entonces ahí sí que protesté porque yo ese tipo de actividad no la iba a disfrutar en absoluto, si me montaba en ese barco solo iba a estar pensando en lo que disfrutaría buceando y me hubiese dado mucha rabia.

Por lo demás el parque está muy bien cuidado y protegido. Se intentan mantener las zonas muy transitadas apartadas de las de protección total. En general las únicas que se salen del camino trazado son las mulas que algunos usan para cargar hasta el campamento base. La fauna que sí tuvimos suerte de contemplar y desde muy cerca son los miles de tipos de pajaritos que hay en el parque que se abalanzaron sobre nosotros según sacamos los bocadillos de la mochila.

Puente del Inca

En el pueblo Puente del Inca paramos un día para satisfacer la curiosidad. No es gran cosa, pero se trata de uno de esos pueblos que al quedar abandonado el ferrocarril que atravesaba la cordillera terminaron desiertos. Quedan restos de vías y de casas, al igual que muchos otros en este tramo de la frontera, como si de pueblos fantasma se tratase.

En éste además a finales del s. XVIII había un hotel balneario (debía ser alucinante) aprovechando un puente de roca natural y una fuente termal que desemboca en el río Mendoza. El hotel fue destruido  por un alud un invierno pero la floración termal continuó brotando. Dicen que hasta hace poco todavía se utilizaba y uno se podía bañar pero los gendarmes lo cerraron hace poco para mantener las formaciones calizas que se han ido formando con los años (estilo Pamukkale).

Puente del Inca 2

Es gracias a estas ruinas que parece que el pueblo está más visitado que el resto y por eso lo han llenado de chamizos donde venden souvenirs.

Cruzar los Andes por el paso de los libertadores

Hace unas semanas crucé eCarretera 1n coche uno de los pasos en la cordillera de los Andes. Fueron tantas las peripecias de este viaje que todos mis compañeros sentenciaron que debían ser narradas en el blog. Aprovecho de esta forma para daros cierta información MUY necesaria que no encontré en la red.

Para empezar, en la página del ministerio se informa de que el carnet de conducir español es válido en Chile. Pero ¿Se puede conducir con un permiso español en Argentina?

Busqué en foros de internet encontrando información  MUY contradictoria. La página de la DGT tampoco aportaba nada; “el permiso español es válido temporalmente en Europa y en países que adoptaron los convenios de Ginebra o Viena”  pero no especifican qué países entran en esos convenios. Cuando ya estaba rellenando la solicitud de un permiso internacional encontré una pagina del consulado argentino con un enlace al BOE de 2002:

“la República Argentina y el Reino de España reconocen recíprocamente los permisos de conducir, por lo que el titular está autorizado a conducir temporalmente en el territorio de los mismos”

Carretera 2

Luego NO es necesario el carnet internacional, estando de turismo me valió con el español. Pero si te quedases a vivir tienes que convalidarlo (al igual que te pasaría en Suiza, Francia o Italia).

Lo que sí hizo falta, que miraron mucho y que tuvo que hacer Elise, que fue la persona que me prestó el coche, fue un poder ante notario para poder cruzar con el vehículo. Por último, tuvimos que sacar unos días antes un seguro especial para Argentina (cosas de Chile, hubo varíos accidentes en la cordillera muy MUY feos, así que es obligatorio contratar por días un seguro a terceros) Si alquiláis un coche, tenéis que avisar si pensabais cruzar la frontera para que os hagan el seguro y los papeles necesarios.

Paso de los libertadores

Salimos de Santiago a las 10 de la mañana camino a Los Andes, pueblo que hay antes del paso de los libertadores. Cuando estábamos a punto de dejar la autopista Isra se puso muy muy serio (tuvo que ponerse muy serio para que le tomásemos en cuenta porque creiamos que era uno de sus chistes) y dijo “¡el pasaporte!” Dimos media vuelta.

Habíamos perdido el día. Alfo tuvo la idea de llamar al hotel en el que nos alojaríamos y aunque hicimos la reserva con booking, el dueño super atento, nos la cambió de día sin cargo alguno. Así que desde Santiago, decidimos ir a comer a Valparaíso y pasar la tarde.

Eran las 11 de la noche cuando volvimos a cenar a casa de Elise y nos dijo “¿os apetece ir ahora a la frontera, o mejor a las 3 de la mañana?” (De nuevo pensamos que era un chiste) Su madre había llamado porque se había enterado de que el paso de los libertadores estaba cortado por obras.

El caso es que la frontera de Chile a Argentina solo estaba abierta de 21:00 a 7:00  mientras que de Argentina a Chile desde las 9:00 hasta las 19:00. El que se nos hubiese olvidado un pasaporte nos ahorró la cara de tontos que se nos habría quedado al llegar al paso, y encima pudimos aprovechar el día. Pero eso no arreglaba la situación surrealista de: qué hacer entonces. Al final decidimos dormir algo y levantarnos a las 3 de la mañana para cruzar por la noche la cordillera. Me hizo gracia, porque antes de salir de viaje, lo que nos recomendaba todo el mundo, era que bajo ningún concepto cruzásemos los Andes por la noche, que era muy peligroso.

El camino lo hicimos en unas 2 horas, incluidas las intrincadas curvas que escalan la montaña, sin ningún camión y prácticamente solos. Aunque hubo que sumar media hora que estuvimos parados porque los camiones de la obra se tenían que desplazar por el único carril abierto.

Haciendo amigos

Pero el llegar hasta el paso de los libertadores fue completamente angustioso. En la autopista, antes de llegar al primer peaje de Colina, encontramos una gasolinera que estaba cargando combustible así que no nos dejaron repostar. Según avanzábamos, encontrar gasolineras a las 4 de la mañana abiertas en Chile parecía imposible. Como no nos atrevíamos a subir la cordillera sin el depósito lleno, nos salimos a Los Andes hasta que localizamos una (aunque nos dijeron que a 50km de la frontera había una, y efectivamente estaba abierta, pero no quisimos arriesgarnos)

Pagamos el peaje en el lado de Chile y la carretera empezó a subir a oscuras por las 25 curvas cerradas que llevan hasta la cima. En muchas zonas no había ni siquiera carretera y había que ir por el arcén de ripio.

Paso de los libertadores

Al llegar a lo alto en una garita un carabinero nos pidió únicamente el seguro del coche. Lo examinó y nos dio un trocito de papel mugriento sellado que casi perdemos. Pues ese papelito que es solo un trocito de papel, sin nada escrito, es importantísimo. Pasamos el túnel del Cristo redentor y llegamos a la aduana, donde pasamos por 4 garitas (2 de Chile y 2 argentinas) hasta que todos los papeles estuvieron sellados (incluido el pequeño trocito de papel mugriento) Pasado Puente del Inca, hay un control de la gendarmería donde me pidieron el papelito mugriento para poder continuar.

La vuelta a Chile también fue tremenda. En Uspallata nos avisaron que si el tráfico era alto cerraban el paso allí mismo a las 17:00. Salimos con tiempo, llegamos a las 18:00 al peaje que hay en el lado argentino, antes del túnel del Cristo redentor. Los gendarmes me dejaron pasar, pero ya estaban cortando el paso.

Curvas del paso de los libertadores

En la frontera me dijeron que era el último coche, pero que el galpón estaba lleno, así que si no entraba dentro antes de las 19:00 nos quedaríamos fuera a pasar la noche. Creo que me metieron miedo a propósito porque dos minutos después ya estaba yo dentro aparcada y haciendo los trámites fronterizos.

Al pasar a Chile, (cosa que no se hace para ir a Argentina) tuvimos que declarar no llevar nada vegetal ni animal, al igual que cuando llegas en avión, y nos revisaron todo el coche. Ya sabíamos que iba a pasar, pero mi abuela me había pedido una hoja de los viñedos y por suerte no encontraron. Fue un trámite muy rápido y salimos antes que otros coches.

Atasco en el paso

Cinco segundos después  estábamos parados. Un camión había volcado en las famosas curvas. Kilómetros y kilómetros de camiones detenidos durante horas. Solo había un carril y por él tenían que remolcar al camión averiado. Aprovechamos para hacer amigos mientras que atardecía en las montañas y nos intentábamos comunicar con la familia que en Santiago nos esperaba para cenar.

El problema fue que cuando se abrió al tráfico, la cola de camiones era inmensa e imposible de adelantar puesto que al llegar a la zona de dos carriles, miles de camiones y coches estaban detenidos en el otro carril esperando para pasar hacia Argentina cuando abriese ese lado de la frontera.

Unos camioneros muy majos que Alfo había conocido nos dijeron con sorprendente exactitud que llegaríamos sobre las 23:00 a Santiago.