Kilkenny

Se pierde en mi memoria cuándo, hace ya años, bebiendo una kilkenny (cerveza tostada irlandesa)  Suco, Fla y yo decretamos que una de las cosas que había que hacer en la vida era tomar una kilkenny en Kilkenny.

Una mañana cogimos un autobús desde la estación de autobuses de Dublin. La ida-vuelta salió por 11€ para un trayecto de 1h 45minutos en el que hay varios servicios al día.

En Kilkenny hay dos paradas, una a las afueras, en la estación de tren y otra en la High Street, enfrente de la plaza del castillo.

Quizás por ser agosto, en la cola estábamos muuchas más personas de las que cabían en el autobús. Tuvimos miedo de tener que esperar un par de horas hasta el siguiente, pero lo que hicieron fue fletar dos autobuses. A la vuelta también teníamos miedo, pero Kilkenny es chiquitita y a las 7 de la tarde ya habíamos visto todo lo que queríamos, así que no esperamos al último servicio de las 9.

castillo de kilkenny

Uno de los motivos por los que nos movilizamos todos, era que empezaba el festival de arte que celebran todos los veranos. En fin, pues el festival en sí… menos mal que la ciudad tiene muchos otros atractivos, porque no vimos mucho. La plaza del castillo sí que estaba llena de gente presentando sus obras, pero aunque nos habían hablado sobre demostraciones callejeras y otras actividades, realmente había poco más.

escaleras

En vista de lo cual, transportamos nuestros huesos al interior del castillo. Empezamos visitando la rosaleda en su parte frontal, para luego tumbarnos al sol en la gran colina de césped que tiene detrás.

Si ya lo sé, acabábamos de llegar, pero iba con gente que llevaba meses trabajando en Irlanda. Por un lado tenían el horario de comer a las 11 y por otro hacía sol y calor, algo que en meses habían visto.

Mientras montábamos el pic-nic comprobé que era cierto el rumor de que en Irlanda hay muchas avispas (es más en mi vida he visto tantas)

El castillo por fuera no está nada mal, es uno de los símbolos de la ciudad. Obviamente fue restaurado en el siglo XIX, pero se le intentó devolver la apariencia medieval que debía tener en el 1195 cuando lo construyeron los normandos. Por dentro, bueno. No esta tampoco mal pero yo entré con entrada reducida de 2€. Sinceramente, no creo que merezca la pena pagar el precio completo para lo que hay dentro (un par de reconstrucciones de la vida medieval en las partes de excavación más antiguas, unas cuantas salas con muebles y decoración de época y gran parte de una galería de arte. En la parte de las cocinas, eso si, han reproducido las cocinas antiguas y lo han transformado en cafetería, y esto si que es super curioso)

High street kilkenny

El castillo está encaramando en una colina sobre el río Nore, y después de estar mirando con envidia a la gente saltando al río desde sus puentes (debe ser profundo porque el salto era de varios metros), decidimos desperezarnos y comenzar nuestra visita.

Algo curioso de la ciudad, es que aunque todas las casitas son bajitas y bonitas, no obstante modernas, Se encuentran escondidas de vez en cuando, pequeñas y raquíticas casas de piedra que no puede ocultar de ninguna manera lo viejas que son. La ciudad está plagada de ellas, empezando por la misma oficina de información y turismo, una casa de 1582 estilo tudor, que merece la pena visitar. De este mismo estilo, en High Street tenemos el propio ayuntamiento, rothe house (una casa de mercaderes) y la courthouse, esta última quizás ni te llama la atención.

blak abbey kilkenny

Hacia la mitad de High Street, a un alérgico le picó una avispa y nos dedicamos a localizar una farmacia. Metiéndonos, de esta forma, en una calle perpendicular que lleva hasta una de las catedrales de la ciudad.

En serio, algo que sorprende es la cantidad de iglesias que hay en un sitio tan pequeño, y en concreto la cantidad de iglesias con aspecto de catedral. Ésta en concreto era la catedral católica de St. Mary, del XIX y que recuerda mucho a St Patrick solo que de proporciones mucho más modestas.

saint cannice

De allí, en vez de volver a la calle principal nos alejamos, llegando a un Kilkenny más estilo pueblo irlandés tanto en calles como en casas (de hecho me recordó mucho a cuando estuvimos en Avoca, un pueblito de las montañas)

Un par de calles más adelante, fuimos transportados directamente a la edad media. Nos encontramos cara a cara con la abadía negra. Una preciosa abadía de 1225 de los dominicos. En su tiempo debía estar a las afueras de la ciudad puesto que justo a su lado se encuentra una de las antiguas puertas y callejuelas que todavía conservan el aire medieval y parte de la muralla. Este rincón de la ciudad me encantó.

cementerio saint cannice

Volvimos a la calle principal pero solo para subir unas angostas escaleras que nos llevaron a la catedral de St. Canice otro de los mejores lugares de la ciudad.

Aunque el edificio que hay ahora data del s.XIII, al parecer la torre circular es parte de la formación original del siglo IX. Por dentro se puede subir para ver la ciudad y cuando fuimos era lo único que se podía visitar porque la iglesia estaba en obras. Por supuesto, todo el jardín que rodea a esta catedral es el propio cementerio con lápidas bien antiguas en las que ni se leen los nombres.

Completamos nuestro recorrido desviándonos hacia el río donde encontramos los restos de la abadía de St Francis y por supuesto la fábrica de cerveza St. Francis, donde se tuesta la Smithwicks y ¡¡¡la Kilkenny!!!

Una kilkenny en Kilkenny

Para terminar el día decidimos aprovechar el sol y dar la vuelta a todo el río por el hermoso paseo que hay. Pero fuimos incapaces, las avispas y mosquitos eran demasiado poderosos. Desistimos a medio camino, justo cuando andábamos ya a los pies del castillo y fuimos a un pub a refugiarnos del calor.

En resumen, es una ciudad pequeñita, coqueta y con buena cerveza… ¿qué más se le puede pedir?

Howth

La mayor parte de la gente que ha estado en Dublin unos cuantos días termina yendo de excursión a este pequeño pueblito costero, ya que se encuentra muy próximo a la capital, y se llega de forma rápida, sencilla y barata con el Dart.

Howth faro

Pero la impresión que te puede dejar me temo que depende muchísimo (sobre todo del tiempo). La Zuazua y yo íbamos a pasar una semana en Dublín. Como las dos ya conocíamos la ciudad, nos pusimos a la búsqueda de posibles pequeñas excursiones de un día y en seguida, como no, apareció Howth. Pero cuando se lo dije ella me contó que ya había estado y que no lo recomendaba nada. Resultó que nada más llegar a Irlanda, Ruperta vino emocionado contándonos lo bien que lo pasó en el pueblito y le dijo a la Zuazua que tenía que volver ya que cuando ellos estuvieron no lo pudieron disfrutar para nada.

Así que una mañana soleada nos plantamos en la península en la que se encuentra Howth y fuimos directas al puerto (a la salida de la estación del Dart, se encontrarán un gracioso mapa de la península que merece la pena tener)

Howth mapa

El puerto, es realmente un auténtico tradicional puerto pesquero (de los que me gustan a mi) y a lo largo de los atracaderos hay restaurantes de pescado. A parte de mi obsesión/fascinación por los puertos, el principal motivo de explorar los amarres (y mi principal curiosidad e insistencia por ir a Howth) son ¡¡las focas!! (focas, que la primera vez que la Zuazua estuvo allí jura y perjura que no vio) Pues bien, las focas son unos pedazo bichos increíbles, sobrealimentadas por los turistas (algunos pescadores venden allí mismo pescado para tirárselo a los animalitos), que están flotando medio varadas entre los barcos atracados esperando su ración de pescado. O durmiendo, incluso oí roncar a algunas.

Howth focas

El puerto, que es bastante grande, tiene vistas permanentes a un islote completamente rocoso que se llama la isla de Eye que es una reserva natural donde se pueden observar pájaros.

Y el pueblo también es muy tradicional, solo que no le hicimos mucho caso. Hay algunas ruinas ennegrecidas de una iglesia antigua, casas oscuras y subiendo la loma una especie de castillo. Como hacía muy bueno, después de recorrernos lo que sería el paseo marítimo cogimos la carretera que rodea la costa hasta que se acaba, y allí empieza un sendero de tierra por el borde de los acantilados.

Howth puerto

El paseo es realmente bonito, merece mucho la pena y no es demasiado largo ya que se recorre en 3-4 horas (también hay caminos alternativos que suben directamente la loma atravesando por mitad del pueblo para llegar al faro que está en la otra punta) Nosotras elegimos el paseo que circunda toda la península ya que el día era muy bueno y permitía disfrutar de los verdes prados.

Howth acantilados

Los acantilados no son extremadamente altos, pero si que son bonitos, y además todo el campo estaba verde con el brezo morado florecido. Justo en la punta diametralmente opuesta al pueblo, se encuentra el mayor faro de la península lugar en el que decidimos parar para tomarnos nuestros bocatas. Más hacia el sur, siguiendo por este camino, se tienen vistas de Dublín. Para terminar el paseo abandonamos el borde de los acantilados y cruzamos atravesando la península de vuelta al pueblo.

Parque Nacional de las Montañas de Wicklow

Siguiendo la estrecha carretera que une Enniskerry con Glencree nos adentramos en el corazón del condado de Wicklow. Es a partir de estos dos pequeños y curiosos pueblos irlandeses donde comienza el parque natural.

sally gap

El Parque Nacional de las Montañas de Wicklow cubre gran parte de las tierras altas de Wicklow y contiene una zona de casi 20.000 hectáreas, con suaves laderas (Teniendo en cuenta que el pico más alto Lugnaquilla mide 925m aquí a cualquier cosa le llaman “montañas”) y robledales en los valles.

Glencree:

Comenzamos nuestra visita por la carretera militar más serpenteante y estrechita aún que la que descubrimos que llegaba a Enniskerry, que lleva hasta Glencree subiendo una pequeña pendiente a lo largo del río Dargle.

Panorama desde Glencree

El pueblo se encuentra en lo alto de un valle en forma de v de unos 400m. A los piés se pueden ver los amplios prados de powerscourt en  Enniskerry, todo lo demás montañas. El terreno siempre fue pobre y rocoso pero en las partes más fértiles del valle del río crecen los bosques de pequeños robles.

Las vistas son muy bonitas y el pueblecito en sí es muy chiquitin y 100% irlandés con su iglesia y pub. Su población creció a partir de la de los alrededores que parcelaron el terreno del valle en pequeñas huertas (como se puede ver). El único edificio que sobresale es un reformatorio de 1858 (Hoy una cafetería con muy buenas vistas) Aunque lo que más me gustó fue la pequeña iglesia casi caída que te recibe a la entrada del pueblo.

Sally gap:

Subiendo un poco más se llega a lo más alto de las montañas, unas suaves cimas en forma de falsas llanuras en lo que se conoce como los gaps. Las laderas superiores y los picos redondeados están cubiertos por brezo morado y pantanos. También se pueden ver las turberas donde la gente hace carbón vegetal.

On the road

En concreto Sally Gap, se sitúa entre las montañas de Kippure y Djouce. Es famoso por salir en películas tan dispares como “braveheart” o “ps I Love you” Paramos varias veces y la verdad es que el paisaje no paraba de recordarme al Glen Affric de las Highlands donde estuve caminando 4 días. Es un bonito páramo lleno de arbustos, con una mezcla de verde amarillo y morado y el correr de riachuelos de agua, solo que no me sorprendió porque en ese momento no me parecía algo nuevo.

Pasado Sally gap merece la pena hacer una parada en un lado de la cuneta de la carretera (o más sensato y menos peligroso, ya que la carretera es estrecha, llegar hasta el aparcamiento más adelante y volver andando por la carretera)

En un momento nos fijamos que apareció una valla de roca muy grande. Aunque podía haber estado marcando pastos de ovejas lo que encierra es un valle donde se encuentra el lago Lough Tay donde la familia guiness tiene su mansión con playa artificial incluida entre las montañas.

Lough tay

Esta carretera va directamente al pueblo de Laragh, que es la entrada al recinto arqueológico de Glendalough. Pero antes de llegar al pueblo, está el aparcamiento que he mencionado antes, al lado del lago superior. En este punto del camino se dejan atrás los impresionantes páramos desolados de los gaps y empiezan los frondosos robledales, así que es el mejor sitio para disfrutar de ambos tipos de paisajes. Por falta de tiempo no pudimos hacer ninguna caminata,  solo disfrutar del paisaje momentáneamente. Debe merecer la pena pero igual después de mi aventura en las Highlands supongo que seguría comparando ambos lugares por lo parecidos que son. Se va por caminos que están bien indicados e incluso se pueden hacer rutas de varios días recorriendo todo el parque.

Avoca:

A la salida ya de todo el valle montañoso, atravesando varios kilómetros de espeso robledal, en el cruce de dos ríos, se encuentra el pequeño pueblo de Avoca donde nos sorprendió la lluvia y paramos. Igual que otros pueblos de este condado rural, son cuatro casitas de colores dispuestas en hilera una iglesia y un bar, en el que entramos a calentarnos.

Avoca

Pues al parecer es famoso por salir en una popular serie de televisión  ‘Ballykissangel’ (Ninguna la conocíamos pero en el bar la andan poniendo constantemente)

Galway

Esta es, probablemente, información interesante. La Zuazua y yo pretendíamos ir desde Dublin, en un día, a los acantilados de Moher con transporte público, sin tener que ir en uno de los múltiples tours organizados. En teoría poderse se puede, si se madruga muchiiisimo. Cogimos el segundo tren a Galway, a las 9 de la mañana y llegamos a las 12 y algo. Allí mismo en la estación de tren está la de autobuses, pero el siguiente bus (y último) hacia los acantilados era a las 14:00. Esto en sí no era un problema, el problema era que volvía a Galway a las 20:00 y que el último tren de vuelta a Dublin ¡¡¡sale a las 18:00!!!

Catedral de Galway

Así que cambiamos de planes y pasamos el día explorando la pequeña ciudad de Galway. En sí no es gran cosa. Merece la pena para quedarse un par de días y tenerla como base para ir a los acantilados y a las islas de Arán (como, siguiendo nuestro consejo más tarde hizo Ruperta)

Aunque no tenga grandes cosas que ver, pronto descubrimos que lo que la hace realmente especial es el ambiente. Y no sabría contaros el qué es en concreto, pero tiene una atmósfera de ciudad viva y a la vez tranquila, gente amable … en general, el conjunto hace que la ciudad transmita un aire acogedor de bienvenida a todo el que a ella llega.

Corrib

El centro neurálgico se localiza en la zona peatonal justo debajo de la plaza Eyre square. Se trata de una serie de calles donde se pueden encontrar todo tipo de tiendas, pubs y restaurantes en clásicos edificios, algunos históricos, de casitas bajas y tejados de pizarra. Desde luego, fue el primer sitio al que fuimos a parar.

Como se hacía la hora de comer, acabamos en una de estas calle peatonales (Middle Street) donde cansadas de comida rápida nos quedamos mirando un restaurante, el Viña Mara, con menus a 10€. Como parecíamos no decidirnos un hombre que estaba paseando se puso a hablar con nosotras (he aqui una pequeña muestra de ese ambiente de bienvenida que en seguida te embarga) Nos dijo que si entrábamos en el sitio comeríamos realmente bien y al final le hicimos caso. Comimos realmente bien y barato comida casera, típica irlandesa.

calles Galway

Seguimos el recorrido dirigiéndonos hacia el puerto para ver el spanish arc. En el XV y XVI  Galway fue un importante puerto europeo donde llegaban principalmente barcos españoles y portugueses. Como recuerdo queda este pequeño trozo arcado de la antigua muralla (realmente queda muy poco). El puerto que allí parecía curioso y donde nos sentamos en la praderita verde, a mirar los pájaros y ver la gente pasar, en fotos no parece nada del otro mundo.

Justo por allí desemboca el río Corrib que atraviesa de lado a lado la ciudad y a la derecha del río se ha hecho un pequeño sendero muy cuidado entre jardines y puentes que realmente nos pareció agradable. Algunas de las casas que están asomándose al río son realmente muy antiguas, hay hasta un viejo molino y todo. En algunas partes del río se hay pequeños diques de forma que la gente se puede poner a pescar en él. Siguiendo este camino llegamos hasta la catedral de nuestra señora de la Asunción y San Nicolás y más arriba a la universidad. En resumen estos son los puntos más importantes que ver de la ciudad, y se recorren en poco tiempo.

Puerto Galway

Después callejeamos un poco encontrándonos con algún edificio oficial y más iglesias. Nos sorprendió que por primera vez oíamos por la calle hablar gaélico (“hablan élfico” como decía Zuazua, nos hacía mucha gracia) También nos fijamos de que, al contrario que en la capital, aquí era más difícil encontrarse con letreros traducidos en los dos idiomas. Esto nos alegró porque es parte del aire tradicional que se respira en la ciudad, muy auténtico.

Glendalough

El valle de Glendalough es considerado uno de los sitios más hermosos en Irlanda. Recuerdo que un día en el trabajo comenté que pasaría mucho tiempo en Dublin (que ya conocía) y pregunté por sitios cercanos. M.A. fue la primera que me lo recomendó. Me contó que fue el primer lugar que de pequeña visitó sola, cuando fue a un intercambio en Irlanda. Lo recordaba como un sitio sobrecogedor que le impactó mucho, a ella le pareció una de las siete maravillas del mundo. Es probable que esta gran impresión que le produjo se viese influenciada porque era pequeña, era lo primero de fuera que veía… pero es un lugar muy bonito, con diferencia, si bien quizás yo no lo viví con tanto impacto.

Para llegar a hasta él hace falta coche si o si. A las malas existen miles de tours diarios que salen desde el mismo Dublin.

No hay que confundirlo con el pueblo de Glendalough, que existe en algun otro condado de Irlanda, este es el valle de Glendalough dentro del parque nacional de las montañas de Wicklow. Para llegar hasta él, hay que seguir las indicaciones hasta el pueblo más cercano que es Laragh, repleto de b&b y bares (son cuatro casas).

Lo que es archiconocido del conjunto, seguro que lo habéis visto en fotos, son las ruinas de la catedral de San Pedro y San Pablo que conserva con su gran torre circular de 33m.

Glendalough fue un importante complejo monástico a finales del siglo VI que se encuentra ubicado en medio de un frondoso bosque  rodeado por dos lagos (llamados Upper Lake y Lower Lake en un alarde de imaginación)  De hecho la traducción de su nombre literalmente significaría valle glaciar (glen, dato cultural aprendido de nuestro taxi driver en las Highlands) de los lagos (lough que es similar al escocés loch).

Inicialmente comenzó siendo una pequeña ermita donde San Kevin llevó reliquias que consiguió de un viaje a Roma. Poco a poco alrededor fueron construyéndose más edificios hasta convertirse en una gran ciudad monástica y sede episcopal.

Finalmente en 1583 el monasterio fue abandonado, después de haber sufrido invasiones vikingas y normandas (pese a estar en el medio de la nada). Y hoy en día lo que se conservan son las ruinas de la catedral varias iglesias y varias casas monacales todo ello rodeado entre un mar de tumbas decoradas con cruces celtas muy ornamentadas, de piedra de granito negra.

Para entrar al complejo se entra por el pórtico que tiene una arcada de granito (de la que andan muy orgullosos pero no me llamó la atención tanto como el resto del conjunto) En sus tiempos estaba cubierto por un techado de madera, mientras que las paredes de este antiguo pasillo están grabadas. El edificio más grande era, sin duda, la catedral construida en el siglo XII junto con su torre que tenía seis pisos conectados por escaleras. Estas torres circulares se construían como campanarios obviamente pero al estar en constante peligro por invasiones vikingas pues también eran torres de vigía como en muchas otras partes del mundo.

No muy lejos de la catedral quedan algunas pequeñas iglesias  desparramadas por el bosque se conservan muy bien, como la de San Kevin. Otras, se han reconstruido con piedra original y sinceramente son las que más me gustaron. En general todo el conjunto desprende un gran aire de baja edad media.

Aparte de disfrutar del conjunto arqueológico lo que son realmente bonitos, son los alrededores. Como ya he mencionado todo lo que lo rodea es un bosque frondoso, recorrido por arroyos, por donde se han trazado gran cantidad de senderos todos ellos muy sencillos de recorrer y sin apenas dificultad.

El más conocido y popular (y el único que nos dio tiempo a hacer a nosotras) es el que va desde el lago inferior al lago superior que se encuentra ya encajonado entre las montañas y al que cae una gran cascada. Pero realmente merece la pena pasar medio día entero allí, hacerse varios recorridos, disfrutar de la naturaleza (y si la lluvia da una tregua incluso es muy agradable para un pic nic, que si no la da, que todos conocemos cómo es Irlanda, pues hay bares estratégicamente en los aparcamientos de ambos lagos)