Portofino

En un no tan perdido rincón de la Liguria, de improviso me topé con el pequeño pueblo de Portofino. De pronto y aunque sabía a dónde iba, allí estaba escondido, enterrado entre los mediterráneos árboles que cubren frondosamente el parque natural que lleva su nombre.

Panoramica portofino

Tengo que avisaros de que es otro de los peores lugares del mundo para ir con coche, nosotros fuimos desde Santa Margherita Ligure. En la carretera que serpentea por el parque natural empezamos a ver carteles luminosos con el tiempo estimado hasta Portofino y cantidad de plazas libres. Era invierno pero pronto nos hicimos a la idea de una cola monumental en verano esperando para entrar.

Bahia de portofino

Y en efecto, el pueblo es tan pequeño que no se puede circular, incluso la carretera muere aquí. La carretera es tan estrecha que por supuesto no se puede dejar el coche en ninguna parte, tan solo en el ÚNICO aparcamiento de pago del pueblo…. a 15€ (si, si han leído bien 15€) la hora. Nosotros al menos aparcamos allí sin problemas, pero no podíamos dejar de pensar en verano, en una cola tremenda de coches esperando que haya un sitio libre en este pequeño atraco de aparcamiento.

Portofino castel brown

De todas formas, el pueblo es maravilloso, alargado en forma de arco a lo largo de una recogida bahía. Es pequeña, protegida por el monte Portofino que se levanta suavemente sobre el mar formando acantilados durante unos tres kilómetros hasta Punta del Capo. Un auténtico puerto natural, muy chiquitito, repleto de barquitos pesqueros (y lujosos yates en simbiosis).

portofino cementerioEl pueblo en sí, es muy pequeño, unas cuatro calles aledañas al puerto, con casitas apiladas en forma de puzle llenas de colorido. En el s.XVII construyeron una fortaleza que ahora se conoce como el Castillo Brown (la compró un ministro inglés) y por supuesto muy italiano, son cuatro calles con tres iglesias. Con lo pequeño que es dentro del pueblo están la Iglesia de san Martín y el oratorio de la asunción (ambos del sXII) pero  fuera del pueblo, recorriendo un paseo por el promontorio que merece mucho la pena, se llega a la iglesia de San Jorge.

Este camino es totalmente imprescindible, yendo hacia el faro se suben las colinas para llegar a un grandísimo mirador en la misma plaza de la iglesia. Es el mejor lugar para ver el pequeño puerto en todo su esplendor, el entramado de casitas color pastel y las enormes villas entre las colinas más lejanas.

No hay que engañarse, Portofino es un sitio bellísimo como una joya, pero totalmente cosmopolita y burgués. Los barquitos pesqueros tan solo adornan el pequeño puerto, cerca rondan los grandes yates. Las casas de pescadores albergan tiendas de Dior (en un pueblo de no más de 70 habitantes) Es más llegué a conocer, tiempo después, a una italiana que trabajaba haciendo punto en una tienda de recuerdos del pueblo. Solo trabajaba 6 meses al año y ganaba una cantidad de dinero ingente por vender pañitos de cocina, para dueños de yates.

CAbo San jorge

Por más que la cabra que llevo dentro me lleve a la aventura, a veces me sale el lado burgués de gato. El del tomarte un café en uno de los puertos más caros del mundo, el de por un momento no caminar campo a través por un bosque sino verlo desde un cómodo mirador. Portofino es así, tiene una atmósfera mágica de cuento que te transporta. No me malinterpreten, no es un falso pueblo pesquero para turistas. Simplemente dejó de ser pesquero hace tiempo cuando las mayores celebridades del siglo XIX y XX empezaron a pasar por aquí y está completamente cuidado al milímetro, sería más bien como un cuadro preservado en el tiempo. Y te enamora (aunque tu presupuesto solo te dé para unas horas de aparcamiento)

Parque natural portofino

El parque natural que lo rodea por completo es difícil de describir, simplemente es muy bonito. Es un bosque mediterráneo (con pinos, olivos, retama…) muy frondoso que lo ocupa todo, hasta los mismísimos acantilados y el mar. Desde el pueblo salen miles de caminos que lo atraviesan (con apenas dificultad para caminar) Lo ideal es acercarse caminando hasta la abadía de San Fruttuoso o bucear en verano. Pero he de reconoceros que a 15€ la hora, no dejamos pasar demasiado tiempo.

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Pisa

Antiguos palacetes de PisaSegún iba de la estación central, caminando, hacia la catedral la sensación fue pasando de “mmm esto tiene algo más que una torre inclinada” a  “mmm esto tiene bastante más que una torre inclinada“.

Llegué en un tren desde Florencia, para llegar hay que coger algún tren dirección Livorno, y hay que estar atento, porque en general en las estaciones de tren solo anuncian el destino final del tren y no las paradas intermedias.

Para empezar he de decir que la ciudad de Pisa fue prácticamente destruida durante la guerra, y por tanto, completamente reconstruida después. Pero en su conjunto las casitas de distintos colores tierra, forman un entramado pintoresco. Y es que se trata de una ciudad bonita, típicamente italiana, con sus callejuelas, pavimentada con adoquines, mercados y preciosas iglesias que te encuentras en los rincones menos esperados.

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Antes de llegar al Arno (que la atraviesa por la mitad) tenemos las dos primeras joyas escondidas de Pisa: la iglesia de San Paolo Ripa d’Arno que me recordó a muchísimas otras iglesias de la Toscana por cómo en la decoración se juega con el color de varios mármoles. Y justo detrás de su ábside la capilla de Santa Ágata. También en esta orilla se encuentra la pequeñita capilla de mármol gótica de Santa Maria della Spina. Es la única que no está “demasiado” escondida, justo a la orilla del río. Aunque ya había visto fotos de ella, es una cosa tan pequeñita, recargada y bonita, que me recordaba a una niña pequeña que se adorna con miles de collares de perlas y brillantes y ropa rosa. Además nos prepara para lo que será el contraste de la ciudad amarilla con el blanco del duomo… Esta pequeña joya de capilla sí que puede dar una idea de cómo era antes la estructura de la ciudad. Al igual que en Florencia, las casas se apilaban en pequeñas callejuelas hasta la mismísima ribera, incluso los puentes, hoy amplias carreteras despejadas, eran estrechas calles abarrotadas de casitas amarillas.

Santa Maria della spina

Siguiendo en dirección a la catedral (y zigzagueando un poco en el camino) llegué hasta la Piazza dei Cavallieri donde se encuentra el Palazzo della Carovana entre fachadas ricamente ornamentadas. Una buena plaza para pasar un buen rato. Tampoco muy lejos de allí se encuentra la iglesia de Santa Catarina, que al igual que San Michele (premio si encuentran esta iglesia que está super escondida, muy cerca de la facultad a orillas del Arno y ¡¡¡está también totalmente inclinada!!!) es del estilo románico pisano, aunque se encuentra mucho más deteriorada.

piazza dei miracoli Pisa

Pero claro luego se llega a la Piazza dei Miracoli casi al otro lado de la ciudad.

puerta del baptisterio

A ver, a mucha gente le he oído decir el “bah Pisa solo tiene la catedral“. Bueno, claro, es que el recinto de la catedral es… verdaderamente impresionante a falta de una descripción mejor y destaca considerablemente del resto de la amarilla ciudad con su blanco marmóreo. No sé si sabréis valorar estas afirmaciones. Apenas que hayáis leído un poco de este blog habréis visto que tiendo a castigar los lugares “demasiado turísticos”, por lo que tengo que reconoceros que llegué a Pisa sin demasiadas expectativas al respecto…

Llegué por un lateral y con lo primero que me encontré fue il campanile (la famosa torre). Y si, aunque ya sabes que es lo que vas a ver, lo primero que pensé instintivamente (y bastante asombrada) fue: “¡Está inclinada!” me sorprendí a mi misma repitiéndome “¡Está realmente inclinada!” (quizás lo ves y lo sientes más en la realidad que si lo miras en fotos) y lo siguiente que inevitablemente piensas, aunque ya te conozcas toda la historia es “¡Y está retorcida!“.

duomo y campanile en Pisa

Cuando conseguí superar el influjo hipnótico que ejerce la torre, llegué hasta las taquillas. El complejo sistema de entradas es parecido al de Siena, para el campanile la entrada es diferente (15€ y va por horas) y los demás edificios va por número de edificios que quieras visitar (mi recomendación, es no perderse ninguno de los 4, todos son magníficos)

Mi visita empezó por el camposanto; nada de tétricas tumbas de piedra ennegrecida estilo Edimburgo o Kilkenny, sino un pulcro edificio de mármol en forma de claustro, con bellas lápidas en el suelo gravadas (algunas modernas) y un patio interior con césped y rosas que invita a la meditación.

cementerio Pisa

El baptisterio es más bonito por fuera que por dentro. El pórtico tiene una entrada con una decoración muy rica, repleto de pequeñísimas estatuas. Desde la segunda planta de este edificio se tienen las mejores vistas de la catedral y el campanario.

baptisterio

La catedral es de nuevo del estilo románico pisano, como casi todas las iglesias de la ciudad, construida alrededor del 1064. Del estilo toscano es la idea de que el campanario esté separado del duomo, pero la torre de Pisa es muy diferente a otros campanarios de la región. Y no solo porque esté inclinada, bueno, el que se empezase a inclinar ayuda a que no es muy alto, en comparación con los de otras ciudades claro, y es algo que me sorprendió también. Se trata de un campanile realmente pequeño. Pero, en la Toscana, suelen ser de planta cuadrada con decoración similar a los pórticos del duomo. Sin embargo la torre es circular de un único mármol blanco y cada planta está decorada con una arcada.

Interior del duomo de Pisa

Para poder descansar y asimilar toda la belleza del complejo está la hierba (donde la gente se sienta a disfrutar tranquilamente) y si consiguen apartar la vista de la torre, se darán cuenta que a un lado aún se conservan las murallas de la ciudad. Y justo en el otro lado, hay un gran paseo donde miles de tiendecitas venden los típicos souvenires.

Terni

Terni es una pequeña ciudad de la Umbría. Su centro histórico fue bombardeado durante la guerra y ahora no queda nada especial. En un pequeño paseo en seguida se ve que es una ciudad más bien industrial ya que en sus alrededores han prosperado un singular número de empresas. ¿Y entonces por qué la chunga, la guarra y yo fuimos a parar aquí?

Cascadas sin agua

En realidad gracias a sus habitantes vivimos las situaciones más surrealistas y divertidas del viaje.

En el 271 a.C. la ciudad de Rieti sufría enfermedades a causa del agua así que se construyó un canal para que el río Velino fuese hasta un acantilado natural. Esto implicó que el agua fuese a Terni. Así se crearon en tiempo de los romanos las Cascata delle Marmore, con 165m la cascada más grande construida por el ser humano.

minicascadas

Hoy en día se ha creado una especie de reserva natural en torno a la cascada y también construyeron una planta hidroeléctrica, de forma que le sacan todo el partido posible.

Para llegar se coge el bus 21 (también sirve el 7) en la estación de autobuses, que está al lado de la del tren. Pero ojo, aunque sea la última parada en el término urbano de Terni, que es lo que indica el mapita de las rutas, el autobus sigue su camino. El consejo más práctico que puedo daros es que hay que bajarse es justo después del túnel.

Allí hay montada una macro entrada pensada para el turismo masivo, con miles de puestos de souvenirs de lo mas kish y puestos de comida, por los que hay que pasar desde la taquilla hasta la entrada al parque (No esperaba yo que este lugar fuese así la verdad, y me sigo preguntando si de verdad acaba viniendo tanta gente hasta aquí para que hayan montado semejante Disneyland)

el bosque de Terni

En la taquilla hay un montón de información sobre el parque y te dan la entrada (que sirve para varias cosas, incluso coger un autobus que te lleve a la parte de arriba pero que fuera de temporada no funciona) con un panfleto con los horarios. Entrar puedes entrar cuando quieras, pero esos horarios son en los que sueltan el agua y cambian obviamente según sea temporada turística alta o baja.

Llegamos en Marzo a las 14h y el agua no se liberaría hasta las 16h con lo que nos asaltó el temor de que se nos fuese el sol, más estando en un valle. Pero por mucho que quisiésemos no podíamos organizarnos de otra forma. Luego resultó que no tuvimos ningún problema.

cascata delle marmore

En el mapa del parque aparecen descritos 4 senderos diferentes para realizar. El primero va del mirador inferior al superior y se supone que se tarda unos 45min en recorrer. En nuestro miedo por perder la luz, decidimos que eso es lo que haríamos, mientras no hubiese agua, subiendo tranquilamente.

Al entrar en el mirador inferior ya nos dimos cuenta de que aunque el agua estuviese “cortada” había ya bastante agua en las cascadas. Eso sí nada en comparación a cuando abrieron la presa, en esos momentos te llegas a empapar completamente incluso en esta parte baja más alejada.

mirador inferior

Empezamos a subir por un camino a través de un bosque delimitado por vayas de madera muy bonito, que pasa entre varias cuevas y puentecitos de madera. En 20min llegamos al mirador superior para nuestra sorpresa.

Así que nos pusimos a tomar el sol tranquilamente en un puente creado para poder ver mejor la cascada superior (sale de la roca y acaba en un torreón) Justo al lado, un poco más arriba está la central hidroeléctrica (que está muy bien construida y mimetizada en el paisaje, para nada molesta conservándose completamente la belleza natural del entorno. Realmente hay que darles un 10 en la forma de explotación del recurso)

minicascadas

La apertura de la presa (es un lago justo en la cima) se anuncia con una sirena (bueno creo que la sirena la tocaron como 5 veces desde las 16:30) no es algo instantáneo, sino que poco a poco te va pareciendo que la cascada lleva más agua. Después de un rato decidimos bajar para verla desde el túnel de los enamorados, cuando llegamos allí abajo era imposible asomarse al balcón por el agua que empapaba. Mi consejo es que este mirador mejor se use cuando la cascada sea pequeñita, porque realmente el agua de uno de los saltos iba a parar allí.

Una vez abajo empezamos el sendero número dos que es con diferencia el más bonito. Discurre por los saltos más bajos de las cascadas teniendo las mejores vistas y más impactantes con diferencia. Ahora que el agua bajaba con todo su caudal era impresionante, en algunas zonas el agua entraba en el camino y todo y por supuesto no nos habíamos secado después de asomarnos al balcón de los enamorados pero es que en este camino también te empapabas vivo (e incluso cuando volvimos al mirador inferior te mojabas) Los otros dos caminos, que decidimos no hacer para mejor tomarnos una merendola campestre tranquilamente ya que a estas alturas del fin de semana estábamos muy cansadas, recorren otras dos montañas que rodean el valle para ver las cascadas desde ellas.

sendero inferior

Realmente es un lugar muy familiar (como luego diría Ravi al llegar a casa) ideal para llevarte la comida y pasar todo el día paseando por el campo. Las vistas del resto del valle que se tienen desde lo alto del todo de la cascada son muy bonitas, tanto más cuando fuimos que las cimas aún estaban nevadas.

Un accidentado viaje a la Umbría

Con esta simpática anécdota pretendía ilustraros un poco sobre cómo funciona el sistema ferroviario en Italia, que puede parecer un tanto misterioso si no se conoce.

Habitacion con vistas

Yo vivía en Roma por aquella época en el piso de Ravi, una maestra yogi. Me vinieron a visitar dos amigas y decidimos pasar el fin de semana en la Umbría, región que las tres desconocíamos. Por otra parte, ese fin de semana se celebraba la meditación tántrica (desconozco exáctamente por qué ese fin de semana) El caso es que era algo importante, al parecer, y el centro de yoga no podía albergar a todo el mundo. Así que Ravi accedió a que se hospedase en nuestra casa una americana importante, experta en masaje tántrico. Pero Ravi tenía que irse a dar un curso a Bolonia de kundalini (cosa que  recuerdo le molestaba porque al parecer no habían tenido en cuenta ese fin de semana de meditación tántrica que era importante)

Bien, nuestra casa era una casa realmente preciosa. Todo era antiguo, muebles en plan anticuario, vajilla, cocina estilo siglo pasado pero de gas… todo estaba sacado de un anticuario, cuidado y mimado. Y esta americana resultó ser de otro planeta. No sabía usar cocinas que no fuesen eléctricas, ni el horno de gas, los grifos antiguos, las cisternas antiguas… Mis amigas estuvieron la semana cuidando de que esta Rompetechos no acabase con la casa y los muebles.

Cocina

El problema es que llegó el fin de semana y se iba a quedar sola en la casa (yo pensé que saldría ardiendo) Nos despertamos pronto el sábado y mientras mis amigas se duchaban y desayunaban yo hacía mi maleta. No habíamos comprado los billetes antes porque yo estaba acostumbrada a sacarlos en las máquinas de la estación y sabía que lo podíamos hacer minutos antes de que saliese el tren.

Pero cuando me tocó mi turno de baño me contaron que la americana había roto un grifo (ambas lo habían intentado arreglar antes y por eso no me dijeron nada) No podía cortar el agua e irme porque estoy segura de que entonces la americana no sabría lo que pasaba y estaba descartado que se le ocurriese buscar la llave del agua para usarla. Así que mandé a mis dos amigas al tren a comprar los billetes mientras sacaba todas las herramientas de fontanería.

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En menos de 10 minutos arreglé el grifo, recogí todo el desayuno (que con las prisas había quedado) y terminé mi maleta. Corriendo llegué a Termini despeinada con mi maleta en una mano y la llave inglesa en otra, justo cuando el tren a Foglino iba a partir. Allí estaban Lidia y Guada con cara de perplejidad frente a una de las máquinas. No sabían cómo usarla y las ventanillas donde atendían tenían unas colas kilométricas. Así que perdimos el tren.

Estas máquinas, que seguro que os habréis encontrado en Fumicino al aterrizar en Roma, en realidad funcionan como página web pero con un rodillo y una pantalla poco amigable. Con el rodillo eliges la salida y la llegada. Lo que ocurre es que en la primera pantalla te pone los destinos más habituales pero puedes elegir la letra por la que empieza tu estación y girar el rodillo hasta encontrarla. Entonces pulsas el rodillo para elegirla.

Opciones de trayecto

Luego lo que hace es que te muestra todos los horarios y las posibles combinaciones de trenes para llegar, exactamente igual que la página de trenitalia.

Hay tres tipos de trenes, los frecce de alta velocidad (y cuidado al usar la web porque hay que pinchar en la pestaña de tuti i treni sino solo realizará la búsqueda en los frecce), los intercity (IC) y los regionales. En los dos primeros hay que elegir asiento (son más rápidos y más caros) Pero en los regionales, si estáis usando internet desde otro país, os puede llegar a poner que no están disponibles para reservar. Solo se pueden comprar en las estaciones italianas y SIEMPRE hay billetes, porque el asiento no está garantizado.

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Para este viaje, que era de unas cuantas horas hasta Perugia, el primer tren que cogimos estaba TAN lleno que tuvimos suerte de poder sentarnos en el suelo en las puertas del tren. Una chica que iba de pié se desmayó del agobio.

El caso es que seleccionas el trayecto que más te convenga con el rodillo. Primero el de ida y luego el de vuelta (andata e ritorno) y se puede pagar con tarjeta o billetes. Es mucho más rápido que la taquilla y te dan todos los billetes que necesitas por separado (si tienes que hacer varios trasbordos)

En los trenes regionales hay que validar el billete en una de las máquinas antes de montarse (porque el billete no tiene fecha, lo puedes usar cualquier día) Y suelen pasar varios revisores poniendo multas. Pero en los frecca y los intercity no es necesario ya que tú tienes tu asiento asignado previamente.

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Tienes que asegurarte bien, usando internet o un mapa, de cual es la línea de tren que estas cogiendo y no solo la parada en la que debes bajarte o hacer trasbordo. En la estación no aparecen las paradas que hace el tren, sino solo su destino final. Puedes pasarte horas en Florencia buscando el tren a Pisa, si no sabes que el que tienes que coger es el que va a Livorno.

La página de trenitalia tiene otra poderosa herramienta útil. Son constantes las quejas de los italianos sobre su transporte público. Yo que normalmente lo cogía todos los días a Tor Vergata no ví retrasos mayores de 10 minutos pero un día estuve esperando hora y media. Para hacer esto más llevadero, si pones el trayecto que quieres hacer en internet, te saldrá todo el horario del tren y al lado de la hora el número del tren. Usando ese número, en la casilla de viaggiatreno, abajo a la izquierda, puede saber exactamente en qué parada se encuentra en el momento que lo consultes.

Asis

De Italia todo el mundo adora la Toscana. Su paisaje campestre entre suaves colinas se ha vendido de forma internacional como lo más bonito del país. Así que dejádme que os hable de la Umbría la región más bella en mi opinión. Si tuviese que explicar el por qué me saldrá la misma palabra que a Ravi: porque parece más frágil. Y sin embargo no tiene suaves colinas sino nevadas montañas. A la vez parece más salvaje.

Asis

Esa es la estampa de Assisi. En nuestro accidentado viaje a Perugia, el tren se detuvo durante su media hora y nos quedamos embobadas mirando cómo el pequeño pueblo medieval se levantaba a los pies del monte Subasio dominando el valle verde. Así que un fin de semana más tarde volví.

Parece austero con las rectas líneas de la silueta de sus edificios, parece fornido en este marco montañoso, místico con la atmósfera que le rodea, y sin embargo el conjunto me transmitía una sensación de fragilidad. Asis es un ejemplo soberbio de una ciudad de la Umbría.

Basilica de san francisco

Fue el lugar donde Giovanni Francesco di Bernardone, conocido como San Francisco, nació. Hasta entonces sería un pequeño pueblito que los romanos asentaron pero a partir del s.XIII fue cuando la ciudad se desarrolló más allá de sus muros. La ciudad ha cumplido con creces su objetivo de ser el depósito de las obras maestras del arte y la arquitectura creados para honrar el legado del santo

Desde la estación de tren que os prometo está en mitad del campo, cláramente se vé que hay que subir por una de las tres carreteras paralelas hasta la mitad del promontorio donde se alza la ciudad (atravesando algunos campos sembrados).

plaza del pueblo

En la izquierda se agolpan miles de casitas y palacios de piedra blanca y rosada. Se ven que las calles son serpenteantes y medievales, mientras que a la derecha de forma solemne sobre unas arcadas (para dar la sensación de que el monasterio sale de la piedra) se levanta la basílica del santo.

Fue construida en 1228 y en verdad es como dos iglesias superpuestas pero independientes. La parte inferior de la basílica es románica con bóvedas muy achatadas, mientras que la superior es más gótica y alargada. Pero lo que me sorprendió fue el interior que constrasta un montón con la poca ornamentación exterior. Ambas están pintadas con frescos del suelo al techo (en el suelo hay mosaicos de baldosines. No hice fotos pero os dejo un archivo de wikimedia commons:

" Assisi " 0001

Espectacular, en fin, espectacular. Y por cierto que visitarla es gratuito.

Tras callejear un rato entre palacios medievales, que se conservan tal cual aunque sus fachadas se rehicieron en el s.XVI, me senté a tomarme unos trozos de pizza y descansar en la piazza del comune (que vendría a ser el centro de la ciudad) En esta plaza, aprovechando un antiguo templo romano dedicado a Minerva se levanta una pequeña iglesia, pero no es lo que más me gustó. Lo bonito son las casas bajas en las que nada diferencia ventanas de puertas y de soportales (todos tienen el mismo tipo de arcada) alrededor de la fuente.

En general todo el pueblo, hecho de casas de piedras, escaleras y pasadizos entre arcadas, rezuma ese sabor de pueblo montañés. Creo que no hay que perderse ni un solo rincón de sus calles medievales.

Acercándome al otro extremo, llegué a la basílica de Santa Clara. Asis es un pueblo propenso a los santos y aquí también nació Santa Chiara (fundadora de las clarisas) Su basílica es gótica italiana. Así que la entrada es por un pórtico muy rectangular con las típicas bandas de marmol (en este caso rosa)

Asis desde el parque Margherita

Pero antes de irme de la ciudad me quedaba un paseo más hacia arriba, hasta llegar al castillo que se levanta por encima Rocca Maggiore. Para subir hasta el, aproveché para rodear un poco el Parco Regina Margherita y poco a poco ganar altura sobre la villa. Hay que pagar para visitarlo pero se trata de las ruinas de un castillo medieval desde el que se tiene la mejor panorámica de todo el pueblo y sus alrededores con diferencia.

Ostia

Todo el mundo la recomendaba como excursión desde Roma. Así que finalmente un día me acerqué (y luego más tarde envié allí a mis padres) porque llegar es realmente fácil. Tan solo hay que coger el metro hasta Pirámide y en la misma estación cambiar al andén de la línea de tren ligero que lleva a la playa (vale con el mismo billete de metro)

ostia antica almacenes

El nombre, Ostia, hace referencia a puerta, y es que realmente es famosa por las ruinas de Ostia Antica el puerto de la ciudad de Roma en el siglo IV a.C para controlar el curso del Tiber. Luego el puerto no prosperó, sucumbió a un ataque sarraceno y simplemente la ciudad fue abandonada.

teatro ostia antica

Hacia la edad media, no muy lejos del antiguo puerto creció el Burgo di Ostia, que tampoco prosperó.

Finalmente hoy en día, más hacia el oeste, y para aprovecharlo como lugar de veraneo ha crecido el Lido di Ostia, típica ciudad de grandes chalets de playa.

Ostia Antica:

Para visitar las excavaciones de Ostia Antica solo hay que bajarse en la parada con el mismo nombre, cruzar la carretera por un puente y donde empieza el bosque (aquí llegar es un poco más intuitivo) girar a la izquierda.

Las ruinas son realmente impresionantes, se conservan muy bien, sobre todo una gran cantidad de frescos y mosaicos, y el número de turistas es muy reducido.

ostia antica

La visita a la antigua ciudad comienza en su necrópolis, que como siempre en la época romana, era lo que se encontraba más a las afueras de la ciudad. Seguidamente yendo por una amplia avenida llena de columnas, nos encontramos con la parte de edificios públicos que conservan asombrosas cantidades de mosaicos muy bien cuidados como en las termas de Neptuno, en la de los carreteros, y  sobre todo el piazzale de la corporazioni (plaza donde se situaba el mercado, en un increíble estado de conservación)

Antes de llegar a esta plaza (que se encuentra muy cercana al río) hay que pasar por el teatro, otro gran lugar. No es como el de Mérida desde luego, pero queda bastante del escenario, incluso adornado con columnas que soportan máscaras.

El resto de casas, y almacenes, es enorme. Muchas de ellas siguen en pie conservando dos pisos, frescos y mosaicos, y algunos elementos que permiten adivinar su función (fue el pasatiempo de Roberta y mío mientras paseábamos). Son muy fáciles de reconocer, la panadería, las tabernas, y los templos, incluso el serapeion, ya que como era un puerto había muchos extranjeros y este en concreto es un curioso templo egipcio dedicado al dios Serapis. En algunas mansiones se conservan bonitas estatuas, como la mansión del Amor y psique donde hay una preciosa estatua de cupido besando a psique.

ostia antica puerto

Es para ir con un buen mapa (se puede comprar en la entrada) y pasar un buen tiempo callejeando (recuerda mucho a Pompeya en chiquitito a la hora de visitarla)

Hacia el Tiber, nos desilusionó mucho que no quedase nada del antiguo puerto o alguna demostración de cómo eran los barcos entonces, pero lo que nos desilusionó más fue que el pequeño museo que hay en el centro de la ciudad de Ostia Antica, estuviese cerrado el Domingo, aunque el restaurante si que estuviese abierto.

teatro ostia antica

En venganza, aprovechamos para comer unos bocatas en las colinas que hay entre donde acaban las pequeñas casas más humildes y la muralla de la ciudad, sentados en el verde bajo la sombra de los pinos.

Burgo di Ostia:

Nada más salir de la antigua ciudad romana, a mano derecha se encuentra el Burgo di Ostia, fácil de llegar guiándose por la torre del homenaje del castillo.

Este sitio empezó siendo en el 200 d.C. una necrópolis donde enterraron a santa Áurea y por algún extraño motivo esto dio pie a que comenzase un asentamiento. Yo me quedo más con la teoría (propia) de que construyeron el castillo hacia el 1400 para defender el acceso a Roma desde el Tiber y a su alrededor comenzó a crecer una (muy) pequeña población para servir al mismo.

castello burgo di ostia

Al lado del burgo medieval fortificado se construyó la pequeñita y coqueta iglesia de santa aurea (esta iglesia es del siglo XV, la misma época que el castillo).

Es un sitio muy chiquitín que en seguida se recorre. Todas las casas son estilo pueblo, pueblo italiano claro. Algunas están pintadas de colores que contrastan con los adoquines grises de la calle y la piedra gris de la iglesia. Sus callejuelas, además, no pueden ocultar que son muy medievales por lo intrincadas y laberínticas que son para un lugar tan pequeño que en dos vueltas ya te lo has recorrido por completo. Lo cierto es que el conjunto, te hace más bien pensar que no estás al lado de una gran ciudad sino a kilómetros de un sitio habitado.

burgo di ostia

Lido di Ostia:

Finalmente dos paradas más adelante se encuentra la ciudad moderna Lido di Ostia donde está la playa de Roma.

La bucólica Ostia Antica, paraíso del turista agobiado, no permite hacerse a la idea, ni de lejos de lo que es la ciudad moderna. ¡Hay unas mansiones!, ¡cada casa! Pero en general, salvo por cotilleo, nada especial que ver.

Lo que si que hay son bares super chic en el paseo marítimo geniales para tomarse unos cocteles al atardecer.

Cuando llegas a la playa (que en realidad es difícil) la cosa se pone imposible. La playa es fea donde las haya, las veces que la puedes ver, porque es completamente privada (aunque algunos sectores realmente no tengan licencia de explotación), el caso es que levantan muros y no se puede ver la playa ni por fuera.

Lido di ostia

Y si vas a bañarte en temporada, está prohibido que extiendas tu toalla, puedes bañarte en el agua, pero no puedes disfrutar de la playa. Funcionan a modo de concesión donde tu formas parte de un club y pagas mensualidades para tener TU sitio e instalaciones de playa.

Tivoli

¡Uy! Un lugar tan maravilloso que ni siquiera sé por dónde empezar a contaros.

Tivoli

A Tivoli se llega desde Roma en autobús. Se coge en el intercambiador de Ponte Mammolo, y siendo domingo había uno cada 15 min. El pueblo se encuentra encaramado en una montaña, y el autobús te deja en una de las partes más altas, cerca del castillo.

calles Tivoli 3

Lo que es el pueblo en sí, merece mucho la pena callejear por el casco antiguo. Si os caza para hablar una viejecita de la zona os dirá que el casco antiguo es bonito por sus casa medievales.

Apuesto lo que quérais a que las casas de Tivoli no son lo que habían imaginado. Las casas son antiguas, tan antiguas que verdaderamente el paseante se tiene que preguntar ¿cómo es que se mantienen en pie? Las callejuelas son medievales, tanto que de nuevo uno se pregunta ¿y aquí la gente que hace con el coche?. En el camino os encontrareis con un supermercado con columnas, talleres mecánicos con vírgenes en las paredes (tal vez una antigua iglesia), ventanas ojivales que han visto pasar siglos, puertas que tienen cientos de años.

Para poder disfrutar la ciudad más a fondo echad un vistazo a este link con un montón de información, donde proponen algunos paseos.

calles Tivoli 2

Iglesias os encontraréis muchas, incluida la catedral de la que tan solo veréis entre las intrincadas callejuelas su torreón. Y de pronto os encontrareis cara a cara en la piazza dil duomo (para ser una catedral se encuentra muy escondidita entre las casas, se preserva todo como en la época medieval)

Mi primera labor fue bajar, recorriendo todo el barrio medieval hasta el río y cruzar el puente gregoriano hasta villa Gregoriana. Como yo ya sabía desde un principio, iba a estar cerrada porque la abren a partir de marzo, así que me quedé sin verla. Lo más impactante de la villa es el mirador que tiene en el jardín a media altura de la gran cascada del Aniene.

Pero el paseo no fue en balde porque en esta zona más baja se encuentran los templos romanos más famosos de la que fuera la antigua Tibur, el templo de Vesta, y el templo de Sibilla (truco, hay que entrar a ellos por el restaurante).

Chiesa Santa Maria Maggiore

De vuelta recorriendo las murallas de villa d’Este lo último que visité de la ciudad de Tibur en sí fue la Iglesia de Santa Maria Maggiore, que aunque su fachada es románica y aunque la nave principal sea muy sencilla, las capillas de los laterales no tienen ningún desperdicio, con unos frescos góticos fascinantes. En la plaza donde se encuentra, también están los restos de una macro estatua romana (que me recordó taaantiiiisimo a “la vida de Brian” que no podía parar de reír) y a la derecha la entrada principal de villa d’Este.

Villa D’Este

La entrada a la villa del cardenal d’Este se hace desde esa plaza, por el antiguo claustro de un convento benedictino, directamente en el appartamento vecchio (que sería la primera planta). Aunque en esta planta las habitaciones apenas tengan decoración (solo en los techos) y estén vacías, de lo grandiosas y luminosas que son (y las vistas al jardín, por supuesto) me pasó algo que hacía mucho tiempo que no me pasaba; estaba andando de sala en sala y después de un rato me di cuenta de que tenía la boca abierta.

Villa d'Este

El asombro fue aún mayor al bajar a la planta de abajo, en el que todas y cada una de las habitaciones están profusamente decoradas con historias mitológicas, motivos geométricos, simulando columnas y tapices (Muy curiosa es la habitación de la fuente, ¿quién pondría una fuente dentro de casa?)

Del appartemento nobile se sale al jardín. Si la villa es un edificio majestuoso pero muy austero (el único adorno es el pórtico que da al jardín) los jardines son todo lo contrario, y son los que la han hecho famosa.

Organo villa d'Este

Al principio tuve miedo de que por ser invierno las fuentes estuviesen cerradas, pero por suerte no fue así. El jardín tiene varias avenidas y desde el palacio se va bajando a diferentes niveles hasta la avenida de las cien fuentes. En el lado pegado a la muralla, en estos desniveles del principio se encuentra, la fuente de Roma (es la que más me gustó, pasé un buen rato fascinada por las esculturas).

Villa d'Este fuente de roma

En el siguiente nivel está la avenida de los Dragones y en la parte más baja el vivero de Peces con tres grandes estanques.

Abajo del todo a la izquierda se encuentra el gran órgano hidráulico. Se puede subir por detrás para tener una increíble perspectiva de la muralla y el patio con las piscinas. A partir de aquí comienzan una serie de parterres definidos por cipreses que esconden las demás fuentes y algunas grutas escondidas en caminos secundarios mucho más estrechos.

Murallas villa d'Este

Una vez hube vagabundeado por todos los rinconcitos del jardín, volví a subir al pórtico del jardín donde hay una cafetería con una terracita en una de las almenas de la muralla. Allí me senté a tomarme una coca cola tranquilamente y poder disfrutar e interiorizar donde estaba. Todo me pareció tan bonito que considero realmente aconsejable y necesario hacer una paradita en este lugar (aunque te claven un poco obviamente)

Villa Adriana.

Villa Adriana no está en la misma Tivoli, sino que hay que coger un autobús y bajar a la parte baja de la montaña.

montes tiburinos

Es un lío (al menos, a mi me acabó desesperando un poco). Poderse coger, se pueden coger dos tipos de autobuses el local (CAT) o el nacional (COTRAL) pero para cada uno hay un billete diferente. Mi consejo, coged el cotral, porque cat no vi ni uno, y aunque algunos cotral te llevan mucho más cerca de la villa, absolutamente todos paran en la carretera (luego hay que andar un poquito) En todo momento preguntad a los conductores o gente del autobús, son todos muy amables.

Bien ahora ya puedo hablar de la maravillosa villa Adriana.

canopio

Aquellos que me conocen saben que soy 100% fan del turismo con bocata. Recomendación número 1, haced lo posible para traeros unos bocatas y comerlos en villa Adriana si hace buen tiempo. Antes de entrar, en la billetería, hay un sitio donde venden, de cualquier otra forma os vais a arrepentir (dentro hay fuentes de agua y papeleras).

Recomendación número 2, una vez entrada a la villa no hay ningún tipo de indicación  sólo los yacimientos. Se pueden coger audioguías pero a mi no me gustan nada. Prefiero ir a mi tiempo y fijándome en lo que me llame la atención. Así que lo suyo es llevarse una buena guía e ir leyendo poco a poco (y con un mapa, importante, porque no sé donde leí que por el mapa te cobran una burrada)

Biblioteca villa adriana

La villa fue una inmensa posesión del emperador Adriano que se extiende por las laderas de los montes Tiburtinos. Sus dimensiones, variedad arquitectónica y belleza del entorno (olivares, pinos y cipreses) que hacen de ella uno de los lugares arqueológicos más extraordinarios de Italia y por ello es patrimonio de la humanidad.

Para entrar se recorre primero una gran avenida que me recordó muchísimo a la Quinta de los Molinos en Madrid. Tal vez fuese el paisaje con la mezcla de olivos, pinos y cipreses que acabo de comentar.

Muy al principio, se encuentran el teatro griego y un templo dedicado a Venus, pero cuando yo estuve no se podían visitar, así que llegué a una especie de centro de visitantes donde hay una reconstrucción de cómo fuera la villa.

Olivar villa adriana

Se trata de un gigantesco conjunto que  se organiza en una serie de pabellones diseminados en la naturaleza. Además del palacio hay instalaciones para el séquito del emperador, termas, biblioteca, un estadio, y kilómetros de galerías excavadas para el servicio. Dentro de la villa hay también un museo, al lado de la piscina del Canopio, de obligada visita donde se exponen las piezas encontradas durante las excavaciones.

Teatro villa adriana

El canopio es la parte más bonita y conocida del recinto. La viejecita octogenaria que previamente me encontré en el bus, me puso al corriente de toda la historia del palacio. Al parecer en verano hacen conciertos y obras de teatro por las noches (y me contó todo las obras que había visto, hasta a la Monserrat Caballe). Un año representaron “memorias de Adriano” y un bailarín “de un sitio raro, no era europeo no” represento la muerte de Antínoo. Porque Adriano tenía un novio (varios guiños de ojo en señal de complicidad) que se ahogó en el Nilo y por eso construyeron el Canopio.