Glen Affric día 4; Morvich de vuelta a la civilización

Al abrir los ojos por la mañana yo creo que a todos nos llegaron los gritos de ALERTA de nuestro sexto sentido (y el del oído claro) Desde no sé que hora (probablemente la mayor parte de la noche) estaba lloviendo, pero bien.

A pesar de seguir siendo 5 en la misma tienda aguantamos  hasta que A. llegó desde su tienda gritando que llevaba toda la mañana bajando la presión y que eso significaría que no pararía de llover y que podría agravarse. Bueno Mary y yo abrimos la tienda repetidas veces para ver si las nubes estaban altas o estábamos dentro de una nube. Y es que estábamos en la cima de una montaña y no queríamos que nos ocurriese lo que nos pasó en el Sgurr Nan Caethramhnan.

Quedamos que en 45 minutos recogeríamos el campamento fuese como fuese y nos pondríamos a andar… y bueno pues a las 10:30 los únicos que habíamos recogido todo y estábamos esperando eramos nosotros 5… los demás estaban cada uno en su tienda pidiendo 5 minutos más (en realidad 15 minutos más)

Como siempre que hay condiciones extremas el equilibrio del grupo se puso a flor de piel (este viaje hubiese sido un buen experimento psicológico al respecto) así que nos pusimos a gritar que nos íbamos, que íbamos a Morvich.

En un principio habíamos pensado acampar un día más pero realmente el tiempo era malo así que decidimos encaminarnos cuanto antes hasta Shieldbridge donde sabíamos que había un camping. Aunque con la lluvia la gente empezó a soñar secreta, y no tan secretamente con algún bed&breckfast.

Por supuesto hubo cruces de gritos sobre si había que esperarse a pesar del frío por solidaridad pero me alegre irme. Primero porque había sido incluso la primera de mi tienda en salir y llevaba como 30 min. bajo la lluvia. Y segundo porque luego nos enteramos que mientras nosotros eficazmente recogimos, los demás se pusieron tranquilamente a hacerse el desayuno continental (es fácil pensar en la solidaridad mientras desayunas pero el que se está helando es el que está fuera)

Pusimos el paso marcheta para que nos pudiesen coger por el camino, pero esta etapa era sencilla, tan solo consistía en seguir el camino que baja desde las cimas del Bealach Na Sroine hasta el bosque. En este tramo el camino estaba sorprendentemente bien cuidado pero bien sea por la lluvia intensa o por el cambio de paisaje no me pareció nada emocionante. Lo habían reforzado con piedras en algunos tramos para evitar el encharcamiento y practicamente iba suavemente cuesta abajo (aunque después de 3 días con la mochila yo ya ni sabía como llevarla) Justo antes de llegar a la única zona arbolada el resto del grupo nos alcanzó con Belén abriendo la marcha.

En el bosque (a parte de calmar nuestro temor ante el posible ataque de midges ya que seguía lloviendo a cantaros) nos cruzamos con un par de grupos que se dirigían hacia las cascadas y cambiamos el camino por una gran pista forestal que nos llevaba de nuevo al camino que atraviesa el Glen Affric.

Por parte de Dani y su hermano Alberto hubo intentos de que nos parásemos a comer, pero aun siendo cierto que apenas habíamos comido (los de la tienda de 5 ni siquiera habíamos desayunado) el tiempo era tan terrible que no permitía que parásemos. Lo único que sí que nos premitimos fue coger setas, que Jeppe, nuestro légolas danés particular identificó como comestibles. Esa misma tarde no nos arrepentimos, las mejores setas que he comido en mi vida era como de mantequilla.

Para acortar nuestro camino, nos metimos atravesando una finca, por un paso para ganado. Este paso estaba especialmente concebido, de forma que nosotros con nuestras mochilas abultábamos lo que una vaca, y más de uno tuvo problemas para pasar. Pero después ya estábamos en la pista asfaltada que nos enviaba de camino a Morvich, y es cierto, todos soñábamos con un pub, o algo similar, con comida caliente etc…. y bromeábamos con lo de a lo mejor era como Carnach

Al llegar a Morvich empezó a cundir cierto desconcierto, atravesamos una y otra y otra granja de ovejitas (con la carita negra y la lana blanca), con una granja de ciervos (si, si muy curiosa), incluso con granjas de llamas…. pero eso es lo que había granjas. Así que decidimos encaminarnos siguiendo la carretera hacia Shieldbridge donde sabíamos que había un camping.

Pero el camino era realmente pesado, ni siquiera podíamos para de comer porque la lluvia estaba racheada con viento y no es lo cansado que estuvieses, sino el ánimo tan bajo que te dejaba. En Aultachruine cuando ya íbamos a coger la A87 encontramos un pub, el Jaco’bite, y allí la mujer se apiadó de nosotros, aunque ya estaba cerrado, nos dijeron que nos hacían cafés y quien quisiese podía entrar al baño.

Era pronto para acabar con nuestro raid, pero la llamada de la civilización fue más fuerte, quizás en otras condiciones hubiésemos aguantado un poco más, pero somos domingueros, domingueros profesionales (quizás después de estas vacaciones domingueros un poco extremos) y a partir del Jaco’bite nuestro viaje cambió. Aunque no por ello dejamos de descubrir cosas sorprendentes en estas tres pequeñas poblaciones del Loch Duich, pero esas ya son otras historias que os contaré otro día.

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Stonehenge

Al final no sé como me las apaño que casi siempre acabo yendo todos los años a Londres o París. Un día JM me propuso pasar un fin de semana en Londres. Las ciudades que ya me son conocidas las disfruto mucho pero nunca dejo pasar una oportunidad para hacer una escapadita y ver algo nuevo. En este caso mi amigo se moría de ganas por ver el complejo megalítico, y yo también. Pero francamente dudaba de que se pudiese visitar en un solo día desde la capital.

Finalmente me convenció de que en un día se podía ir a Stonehenge desde Londres. Cogimos uno de los muchos trenes que van a Salisbury. Hay que decir que nos lo tomamos con calma por la mañana, así que cogimos el de las 12:00 que llegaba a Salisbury antes de las 14:00 Y menos mal que lo cogimos porque al ser diciembre, a las 14:00 salía el último autobus hacia Stonehenge.

Se coge a la salida de la estación de tren. Nosotros cogimos uno turístico (en el que ya compras la entrada directamente) y tiene dos paradas: en Old Sarum y en Stonehenge. Supongo que tiene que haber algún autobús de línea que vaya hasta Amesbury (el pueblo más cercano al monumento) pero teniendo en cuenta que en el otro ya tienes la entrada (super cara como en casi todos estos sitios), que para en los dos yacimientos, y además tienes el guía… pues tampoco sale tan mal.

De lo demás no creo que vaya a contar nada que no sepáis. El complejo megalítico se encuentra rodeado por una vaya entre dos carreteras, con lo que mucha gente opta por acercarse en coche y verlo desde lejos. Y de todas maneras si se entra dentro uno no puede acercarse del todo, hay un camino que lo circunda a cierta distancia por el que hay que caminar, pero aún así creo que merece pagar las 15 libras y acercarse.

Se trata de tan solo una parte de un complejo mucho mayor que estaba formado por cuatro círculos y avenidas. En un principio se sabe que se construyó en madera y más tarde estos bloques de arenisca fueron traídos desde kilómetros hasta aquí.

De la estructura de los megalitos y para qué servía el complejo no se sabe absolutamente nada. De hecho lo que sí se sabe es que ya a principios de siglo unas fotos escandalizaron a la comunidad arqueológica en donde se veían con grúas colocando las piedras que hacían de dinteles sobre las columnas (aunque hoy se conservan siete, muchas fueron puestas entonces en aquella reconstrucción). Lo que también se sabe es que no fueron los druidas quienes lo construyeron, puesto que en la zona jamás los hubo. Por tanto se especula que tuviese fines astronómicos o bien fuese un monumento funerario, que tiene sentido dada la cantidad de túmulos que lo rodean.

Una cosa que me llamó mucho la atención fueron todos estos túmulos que hay alrededor (se identifican bien porque al ser una llanura, casi todas las pequeñas lomas con praderita, son enterramientos de la edad de bronce). Realmente el hombre del autobús que más que como guía actuaba en modo de animador, nos dió una información sencilla y muy clara, por eso quizás al llegar no me pareció tan misterioso como en un principio pensaba.

De todas maneras se trata de un sitio especial, realmente un patrimonio de la humanidad. Miras los mastodontes de piedra y piensas ¿Cómo los arrastraron hasta aquí kilómetros y por qué? Pero la siguiente pregunta que hay que plantearse (y sorprende mucho su respuesta) es: Si muy bonito y enigmático pero mientras quí estaban erigiendo esto, en Egipto tenían ya una compleja civilización y construían pirámides.

Liverpool

La pregunta que debería hacerse uno antes de ir es ¿Pero qué tiene Liverpool? Entre mis amigos es conocido con grandes nombres (creo que compiten a ver quien saca el más original) que van desde Mordor (ojo antes de la película) hasta Gotham city. Solo hay dos cosas que puedan motivar un viaje hasta allí, el fútbol (si uno es forofo) o los Beatles (si uno es fan) y ya…

Realmente este era mi segundo viaje de vida adulta, sin padres (ni super tía mimi) y el primero en toda mi vida completamente organizado independientemente por nosotros. A nada que hubiésemos investigado un poco podríamos haber visitado cosas mucho más bonitas e interesantes cercanas a Nottingham. Pero a parte de no buscar nada, íbamos con dos fans de los Beatles que en seguida señalaron la ciudad como algo imprescindible en el viaje. A muchos les ha pasado, el nombre te suena de ciudad importante… así que piensas algo habrá… desengáñense, no hay nada.

Aparcamos el coche en el puerto, y es una de las cosas que me parecieron más bonitas de la ciudad (luego me he enterado que está declarado por la UNESCO patrimonio de la humanidad…) El caso es que a un lado se encuentra el palacio de justicia con otros dos rascacielos de principios de siglo que es el único toque elegante a la par que decadente que tiene la ciudad. Siempre me han gustado este tipo de construcciones que dan un aire de “cazafantasmas”. Al otro lado está el Albert doc. Hoy en día es sede de un montón de puestos para turistas, restauranes y hasta un par de museos. Allí sale el tour de los Beatles y donde dejamos a nuestros beatlemaniacos (uno de ellos no sabía mucho inglés así que nunca supimos de cuanto se enteró).

Nosotros nos pusimos a caminar por la ciudad, que no tiene nada. Se desarrolló a la par que la industria de la zona y lo único que cabe destacar son dos moles terribles que sobresalen por encima de todos los edificios. Una de ladrillo negro construida en un revival del gótico con “su torre oscura de Mordor” como un día Adri la definió. Es la catedral  anglicana de proporciones completamente desmesuradas y desde allí se domina toda la ciudad. Y otra una especie de sinagoga/mezquita, no queda muy claro lo que es pero otro mastodonte que sobre sale entre todos las casas de ladrillo.

Teníamos un mapa de la ciudad en el que estaba marcado para hacer andando el famoso recorrido de los Beatles (y ya por aburrimiento pues oye…) pero no sirvió de nada, porque o de verdad se conoce uno muy bien las canciones y los detalles de la trayectoria del grupo, o los sitios por los que pasas no te dicen nada.

Así que finalmente Mary y yo decidimos que tiendas hay en todas partes. Nos fuimos a la principal calle peatonal que atraviesa el centro de compras hasta que llegó la hora de recoger a los del tour en el pub “cavern” donde los Beatles dieron sus primeros conciertos.

Drumnadrochit

En nuestro día libre antes de nuestra Gran travesía, decidimos disfrutar un poco de Inverness. Pero claro no podíamos irnos de Escocia sin ver el Lago Ness. Así que Nacho miró horarios de autobuses y aprovechamos una tarde para ir a Urquhart Castle. No todos los autobuses paran allí, algunos solo paran en Drumnadrochit y habría que ir andando hasta el castillo (de hecho nosotros hicimos la vuelta andando son unos escasos 45 min)

La dificultad está en pronunciar el nombre del castillo más o menos de forma correcta en inglés y que el conductor del autobús te entienda. Superado eso, en seguida ves donde te tienes que bajar ya que la primera parada sería el pueblo de Drumnadrochit y la siguiente el castillo (que desde la carretera se ve presidiendo todo el lago)

Por desgracia la valla que lo rodea (y el aparcamiento) están muuuy lejos del castillo. Si se quiere disfrutar del lugar, más allá del paisaje de las Highlands hay que entrar y pagar. ¿Si merece la pena entrar? ya lo creo pero … ¡¡Con diferencia me pareció el precio más excesivo de todos!!

Aunque no hay referencias de ninguna fortificación en este enclave hasta el VI, el castillo fue construido en el 460. Hoy en día solo quedan las ruinas del mismo, desde que en el 1692 lo destruyeron los ingleses para evitar que cayera en el poder de los jacobitas. Se encuentra justo a orillas del lago Ness de forma que su muralla se extiende a lo largo del mismo y son el mejor lugar para admirar el paisaje.

Queda en pie un gran torreón de 5 plantas en el lado norte de todo lo demás hay que hacerse a la idea usando la imaginación. Antes de llegar a la pradera donde se extiende el castillo hay que bajar a un pozo y desde allí se sale a una macro tienda de recuerdos donde también te ponen un video con la historia de la fortificación (yo supongo que esto es para justificar lo exagerado del precio de la entrada) Desde este centro de visitantes salen dos caminos, muy bien cuidados, en los que se exponen antiguas armas de asalto y llega hasta el foso del castillo por donde se entra por el puente levadizo.

Cuando literalmente nos echaron de Urquhart Castle, porque cerraron, decidimos hacer el paseo hasta el pueblo. Es una bonita senda de arena entre campos cercados donde las ovejitas pastan sobre la manta de césped que cubre todas las suaves colinas. Al andar nos saltaban algunas ranitas, quien nos iba a decir que en dos días estaríamos hasta las narices de las ranitas. La senda se aleja del lago y se va hacia el valle donde se encuentra el pequeño pueblo de Drumnadrochit dentro de un remanso que hace el lago Ness hacia el interior.

El pueblo realmente son seis casas (seis bed&breakfast en concreto, donde mis padres durmieron en uno que no tenía ni ducha) y como no, su pub correspondiente donde lo primero que hicimos fue sentarnos y tomar unas cervezas. Realmente repito que es muy chiquitín, aunque bonito y típicamente escocés, con más bien pocas cosas que ver y hacer. En un pequeño jardín hay una reconstrucción del castillo hecha con arbustos y flores (una auténtica obra de arte de la jardinería, pero nada realmente asombroso que merezca la pena el viaje hasta aquí). Tiene un centro de interpretación del Lago Ness a la entrada del pueblo, reconocible por el monstruo que tiene en la entrada (pura propaganda turística) y por supuesto el lago que es por lo que sí que merece la pena. Además de la principal atracción que es el castillo de Drumnadrochit que desde el pueblo no se puede divisar por estar situado en un valle donde el lago hace una entrada

Con nuestro chofer, al día siguiente, estuvimos hablando sobre la leyenda. Él nos contó que una vez creyó ver al monstruo, pero luego se dio cuenta de que no podía ser. Lo que ocurre, nos  contaba, es que es un lago realmente grande y en ocasiones tiene olas, entonces puedes estar tranquilamente en los bosques que rodean las orillas y sin que haya pasado ningún barco te encuentras con movimiento sospechoso en el agua.

El Bosque de Sherwood

El bosque de Sherwood debería ser exactamente el mismo en el que se escondían Robin Hood y sus compinches ya fuesen héroes o villanos, por supuesto mucho más chiquitín de lo que habría sido en la edad media. Se encuentra al bastante al norte de Nottingham. Nosotros fuimos en coche hasta Edwinstowe (pero creo que también hay servicio de autobuses).

Edwinstowe es un pueblecito que vive de la leyenda, incluso se dice que fue allí donde el forajido se casó con lady Mariam. Después de tanta ciudad industrial, como son todas las que hay por la zona, vinimos a este pequeño pueblo para tomarnos un respiro. Está rodeado por lo poco que queda ya del bosque original y donde se encuentra el aparcamiento (amplio y gratuito) y el centro de interpretación del parque.

Quizás el parque recibe muchas vistas (no lo sé, porque fuimos en febrero) está muy en plan recuperación medio ambiental. Hay un camino con vayas de madera que te hace un recorrido por todo el parque y se pueden ver diversos paneles explicativos con la flora y la fauna. En los comederos para pájaros situados en casitas de madera cerca del camino, (supongo que están estratégicamente colocados para que la gente los pueda observar de cerca) pudimos ver verderones y petirrojos.

En general, me parece que está montado un poco en plan granja-escuela, es para ir en plan muy familiar con niños. Hasta venden arquitos de madera con sus flechas para los niño.

Entre muchos claros se perfila el bosque de robles centenarios, hay algunos árboles realmente viejos. El que se vé en la foto es el gran Oak (el más viejo de todos) delante del cual “comimos” con un pic-nic tardío a las 5 de la tarde, me parece que la poca gente que nos miraba al pasar pensaba que estábamos cenando. (Esa mañana habíamos desayunado tarde, a las 11. Mientras tomábamos tostadas, la compañera de piso alemana de Mary estaba comiendo su hamburguesa de pescado y consiguió que se nos quitase el hambre para el resto del día)

En algún momento del año (creo que en verano, pero no recuerdo muy bien puesto que fue en el 2005) se hace una fiesta donde todos se disfrazan y se recupera el espíritu medieval.

Es bonito, pero la verdad no es impresionante, en realidad te imaginas más escondiéndose a unos forajidos en cualquier bosque de los Pirineos que en este robledal. Vamos que más que al Ivanhoe de Walter Scott me recordó a Jane Austen con caballeros y jóvenes señoritas dando un paseo por el campo.

Nottingham

Uff, ¿Nottingham?, pues la verdad lo único que se te venía en mente era Robin Hood, desde luego… ¿porqué se habría ido Mary a vivir ahí? además no parábamos de recibir mails con “esto no tiene nada“, “menuda ciudad”  (jejejeje todavía hoy lo dice

Por desgracia, por aquellos años (2005) todavía Ryanair no volaba a las Midlands. Así que no nos tocó otra que alquilar un coche (vale si podíamos haber ido en autobús pero casi todos nos acabábamos de sacar el carnet y nos hacía ilu lo de conducir por el otro lado).

Cuando llegamos a Stanted serian las 17 y era invierno (para variar) así que ya no había luz. Conducir hasta Nottingham fue toda una odisea, de hecho conducíamos los cuatro: el conductor tenia ya bastante con atinar con el cambio de marcha y no dejarse el codo derecho en el cristal, el copiloto miraba a la izquierda y decía aquí te puedes acercar un poquito más, el de la derecha le decía ten cuidado que por aquí vas muy pegado, y el cuarto de la izquierda se dedicaba a mirar los carteles de la autopista que están todos a la izquierda y en letreros chiquititos (y sin luz para darle más emoción).

Cuando ya estábamos llegando leímos un letrero que decia: Boston… nos quedamos sin palabras, creo que dije “¿alguien sabe si vamos bien?, yo creía que eso estaba en América” Sí que hay un Boston en Inglaterra (el primero como no) pero está justo en la otra dirección a Nottingham con lo que nos tocó dar la vuelta en mitad de una carretera secundaria … (no había rotonda ni nada de cambio de sentido, simplemente paramos el coche lo cruzamos y rezamos todo lo inimaginable para que nadie viniese. Que acertáramos con el carril adecuado al dar la vuelta no es evidente)

Pasada nuestra exótica aventura de conducción (según pasó el tiempo mejoramos con la conducción, en seguida te acostumbras). Conseguimos llegar hasta Beeston, que es el pueblecito que está al lado de la universidad de Nottingham y donde se alojan los estudiantes.

Los siguientes días los tomamos con calma, Mary fue la primera de todos en irse de erasmus, así que se dedicó un poco a mostrarnos la vida que llevaba; fuimos a fiestas de erasmus, a comprar al súper, ahora que teníamos coche era todo un lujo, ver un poco los alrededores (en el campus de la universidad hasta había peluquería), desayunar taaardeee, jugar con la nieve, conocer a gente un poco de todas partes. Parecía como si retrasásemos lo más posible la obligada visita a la ciudad, y es que siempre que hablábamos de ella nos decía “bah, si no tiene nada“.

Una tarde, después de haber pasado la mañana en Edwinstowe, fuimos al centro de Nottingham. Aparcamos cerca de la plaza del ayuntamiento (Old market square) y fuimos hasta el ayuntamiento que es blanco con una cúpula muy a lo parlamento (según Mary: hortera).

Después de sortear varios tranvías nos llevó hasta la plaza del castillo (según Mary: feo). Hombre no es un castillo antiguo, ya que fue destruido, este es del s.XIX. En una pequeña placita justo a las puertas del castillo hay una estatua de Robin Hood y como estaba cerrado nos dedicamos a dar una vuelta alrededor de la fortificación y luego bajar la cuestecita del castillo. Justo aquí al lado del castillo hay dos cosas que me hubiese gustado ver (y que guardo un poquito de rabia al no haber podido) Nottingham fue muy importante en la producción de textiles y hay un museo dedicado a ello, y otro en el que se han reconstruido en casitas típicas cómo era el Nottingham de la revolución industrial.

Pero bueno, por fin conseguimos llegar a los pies del castillo, al único sitio de la ciudad para el que Mary solo tenía alabanzas (y no es para menos) Ye Olde trip to Jerusalem. Se trata de un pub (dicen que el más antiguo de Inglaterra) donde los cruzados se reunían y está encaramado en el acantilado bajo el castillo, de forma que está escavado en las cuevas. Supongo que ahora se habrá convertido en un lugar muy turístico, pero era un sitio encantador, típico pub inglés de dos pisos cuyas paredes son las de las cuevas donde se encuentra. Y de allí a otro pub Pitcher & Piano pero este por muy impresionante que fuese su exterior, ya que se trata de toda una antigua iglesia anglicana reconvertida, su interior deja muchíiiiiiiisimo que desear. Decoración super moderna que no pega nada con los pulpitos y las vidrieras y música mala y demasiado alta (quizás la mala acústica se deba a la reverberación en las iglesias).

Vale, si se relee esto pues cualquiera llegará a la conclusión de que en Nottingham estuvimos de fiestas y de bares, que sí más o menos si que es cierto. Como también lo es que Nottingham es una ciudad principalmente industrial y tiene más bien poco que ver, alguna cosilla más de las que he puesto si que hay pero también puedo poner las definiciones de Mary al respecto (alguna de ellas está calificada como timo)

También debería incluir que esta ciudad está considerada la más peligrosa de Inglaterra. Años después, en Londres, tras un atraco, al policía que nos estaba ayudando le hacía mucha gracia cuando Mary le contaba “un año viviendo en Nottingham y núnca jamás me pasó nada”

Un paseo por las Highlands

De como pasamos del típico viaje por Escocia yendo de B&B a raid aventura en las Highlands en tan solo 2 minutos aún no lo puedo explicar, simplemente hay que conocernos. Pero de pronto mis vacaciones de verano ya me gustaban más.

Dividimos el viaje en dos etapas, la salvajita al comienzo y una más civilizada después. Así que íbamos con una pequeña maleta que según aterrizamos en Edimburgo, dejamos (mis padres dejaron) en la consigna de la estación de tren Waverley.

Corriendo, porque el vuelo de easyjet se demoró 2 horas, cogimos un autobús que nos llevó hasta Inverness (un servicio low cost que costó 5 libras, habíamos cogido el billete con mucho tiempo de adelanto) armados con nuestras mochilas de montaña llevando lo necesario para sobrevivir 5 días.

En un principio el viaje no planteaba lo que se catalogan de dificultades técnicas ya que Escocia es principalmente monte bajo. La idea del recorrido por el Glen Affric la sacamos del libro de Lonely planet “walking in Scotland” (calculábamos cuatro/cinco días sin pasar por ningún pueblo). Desde luego, que no seguimos el recorrido que se marca en dicho libro al pié de la letra, pero nos sirvió para hacernos una idea de por donde ir, y sobre todo los mapas necesarios y cómo llegar hasta el parque.

Una semana antes de iniciar el viaje mis padres estaban en Escocia y me llamó mi madre para preguntar cual sería el recorrido, le dije “más o menos iremos desde el lago Ness hasta el loch Duich” y me dijo “pues ésa es la parte más bonita de todo lo que hemos visto con diferencia

Fuimos hasta Inverness donde  pasamos las dos peores noches de nuestra vida en el  inverness hostel. No suelo quejarme del alojamiento, pero es que no habían cambiado las sábanas en años, así que decidimos que era más sano dormir esas dos noches en nuestros propios sacos. El lado bueno vino por la tienda de montaña con la que previamente contactamos (pero ya os aviso que hay cientos en la ciudad) Nos trataron muy bien, cuando llegamos habían preparado un paquete con todo lo que les habíamos pedido, contestaron a todas nuestras dudas y nos aconsejaron.

Esos dos días los aprovechamos para organizar los últimos preparativos del viaje, ponernos redondos en los pubs de Inverness e incluso escaparnos hasta Drumnadrochit para admirar el famoso lago Ness (Estarán conmigo en que no es un viaje a Escocia si no se ha estado en el lago Ness)

Segundo problema de logística fue cómo llegar al Glen Affric. En principio desde Inverness hasta Cannich hay servicio de autobuses (tres a la semana) pero la entrada al glen Affric esta a 16km de Cannich. Siguiendo los consejos de la lonely planet, ya que éramos un grupo grande, llamamos a Ross minibuses que nos dieron presupuesto. Salió a unas 6 libras por persona ir desde Inverness hasta la entrada al parque natural.

Y así llegamos al Glen, el primer día discurrió tal y como se describe en el libro (muy sencillito) La primera noche decidimos que teníamos que probarnos al día siguiente que todavía estábamos fuertes e intentar llegar a las cataratas de Glomach subiendo el Sugrr nan Caethreamhnan. Intentábamos evitar a toda costa el Glen Gaorsaic que tenía pinta de ser un pantanal terrible… como así acabó siendo.

Debido a los problemas que tuvimos el segundo día, el tercero decidimos llegar a las cascadas de Glomach dando una vuelta por Carnach y realmente si que mereció mucho la pena. Los caminos más bonitos y los paisajes más impactantes los descubrimos aquel día. Finalmente el tiempo se volvió muy inestable y aunque nos apetecía en un principio alargar nuestra aventura un día más, de las cascadas volvimos al camino del Glen Affric, por el desvío natural marcado en la ruta subiendo las montañas de Bealach na Sroine. En retrospectiva este camino no es ni la mitad de impresionante que el de Carnach, bien merece la pena el rodeo.

En general la raid aventura, estuvo muy bien, no obstante hubo momentos muy penosos por la lluvia constante e intensa, la humedad en general (todo era pantano) y las midges. Como incidentes hay que resaltar que:  a algunas personas desde el primer dia se les mojó todo (en general por buena que fuera la ropa que llevabamos hubo un momento en el que todos estuvimos calados durante un día o más),  la FALTA de agua no era precisamente el problema, las tiendas fueron un problema cuando perdimos una (y una de las tiendas no resistía tal cantidad de agua). En cuanto a las temperaturas, óptimas para caminar y dormir (Nacho que llevaba un saco de 10° pasó frío por las noches, los que dormíamos 5 en una tienda de 3 y encima llevábamos sacos de -2° obviamente pasamos calor).

La segunda parte del viaje fue más normalita. El camino nos llevó hasta Morvich en el lago Duich donde durante tres noches dormimos en el camping de Shielbridge. Uno de esos días aprovechamos para ir hasta Dornie ya que todos nos moríamos de ganas (y fue uno de los motivos por el que elegimos el Glen Affric, poder llegar fácilmente hasta aquí)

Nuestro regreso a la capital consistió en coger otro autobús, también de Megabus, hasta Fort Williams, donde se encuentra el gran Glen, el centro del montañismo en Escocia (tanto que nuestro aspecto estaba completamente integrado con el de los demás visitantes) De aquí tomamos el famoso tren  panorámico hasta Glasgow (quizás fue el trayecto más caro). De Glasgow a Edimburgo hay muchos servicios de trenes y finalmente en la capital pasamos tres días en pleno festival. Estaba todo completísimo, por suerte algunos habíamos reservado con tiempo en el St. Christopher, es una cadena que tiene más albergues por Inglaterra, y aunque las habitaciones eran realmente pequeñas, era un lugar agradable, con su propio bar. Eso sí spamean mucho al mail.

Si creían que nuestro viaje acababa aquí (como pensamos nosotros) pues no. Resultó que Fla cumplía 30 años y dijo que él lo celebraría por todo lo alto, así que en menos de 30 minutos nos plantamos en Dublin donde pasamos otros tres días. Como éramos muchos nos dividimos en dos albergues, el Candem Place y el Marlborough. El primero no es que estuviese mal pero un poco alejado para mi gusto. En el segundo dio la casualidad de que la siguiente vez que estuve en Irlanda me alojé. Es típico albergue para mochileros, donde todo el mundo se acaba conociendo. Recuerdo volver algunas noches con muchas ganas de ir a la cama y rezar para no cruzarme a nadie por el pasillo porque sino la noche se alargaba hasta el infinito.