Kilkenny

Se pierde en mi memoria cuándo, hace ya años, bebiendo una kilkenny (cerveza tostada irlandesa)  Suco, Fla y yo decretamos que una de las cosas que había que hacer en la vida era tomar una kilkenny en Kilkenny.

Una mañana cogimos un autobús desde la estación de autobuses de Dublin. La ida-vuelta salió por 11€ para un trayecto de 1h 45minutos en el que hay varios servicios al día.

En Kilkenny hay dos paradas, una a las afueras, en la estación de tren y otra en la High Street, enfrente de la plaza del castillo.

Quizás por ser agosto, en la cola estábamos muuchas más personas de las que cabían en el autobús. Tuvimos miedo de tener que esperar un par de horas hasta el siguiente, pero lo que hicieron fue fletar dos autobuses. A la vuelta también teníamos miedo, pero Kilkenny es chiquitita y a las 7 de la tarde ya habíamos visto todo lo que queríamos, así que no esperamos al último servicio de las 9.

castillo de kilkenny

Uno de los motivos por los que nos movilizamos todos, era que empezaba el festival de arte que celebran todos los veranos. En fin, pues el festival en sí… menos mal que la ciudad tiene muchos otros atractivos, porque no vimos mucho. La plaza del castillo sí que estaba llena de gente presentando sus obras, pero aunque nos habían hablado sobre demostraciones callejeras y otras actividades, realmente había poco más.

escaleras

En vista de lo cual, transportamos nuestros huesos al interior del castillo. Empezamos visitando la rosaleda en su parte frontal, para luego tumbarnos al sol en la gran colina de césped que tiene detrás.

Si ya lo sé, acabábamos de llegar, pero iba con gente que llevaba meses trabajando en Irlanda. Por un lado tenían el horario de comer a las 11 y por otro hacía sol y calor, algo que en meses habían visto.

Mientras montábamos el pic-nic comprobé que era cierto el rumor de que en Irlanda hay muchas avispas (es más en mi vida he visto tantas)

El castillo por fuera no está nada mal, es uno de los símbolos de la ciudad. Obviamente fue restaurado en el siglo XIX, pero se le intentó devolver la apariencia medieval que debía tener en el 1195 cuando lo construyeron los normandos. Por dentro, bueno. No esta tampoco mal pero yo entré con entrada reducida de 2€. Sinceramente, no creo que merezca la pena pagar el precio completo para lo que hay dentro (un par de reconstrucciones de la vida medieval en las partes de excavación más antiguas, unas cuantas salas con muebles y decoración de época y gran parte de una galería de arte. En la parte de las cocinas, eso si, han reproducido las cocinas antiguas y lo han transformado en cafetería, y esto si que es super curioso)

High street kilkenny

El castillo está encaramando en una colina sobre el río Nore, y después de estar mirando con envidia a la gente saltando al río desde sus puentes (debe ser profundo porque el salto era de varios metros), decidimos desperezarnos y comenzar nuestra visita.

Algo curioso de la ciudad, es que aunque todas las casitas son bajitas y bonitas, no obstante modernas, Se encuentran escondidas de vez en cuando, pequeñas y raquíticas casas de piedra que no puede ocultar de ninguna manera lo viejas que son. La ciudad está plagada de ellas, empezando por la misma oficina de información y turismo, una casa de 1582 estilo tudor, que merece la pena visitar. De este mismo estilo, en High Street tenemos el propio ayuntamiento, rothe house (una casa de mercaderes) y la courthouse, esta última quizás ni te llama la atención.

blak abbey kilkenny

Hacia la mitad de High Street, a un alérgico le picó una avispa y nos dedicamos a localizar una farmacia. Metiéndonos, de esta forma, en una calle perpendicular que lleva hasta una de las catedrales de la ciudad.

En serio, algo que sorprende es la cantidad de iglesias que hay en un sitio tan pequeño, y en concreto la cantidad de iglesias con aspecto de catedral. Ésta en concreto era la catedral católica de St. Mary, del XIX y que recuerda mucho a St Patrick solo que de proporciones mucho más modestas.

saint cannice

De allí, en vez de volver a la calle principal nos alejamos, llegando a un Kilkenny más estilo pueblo irlandés tanto en calles como en casas (de hecho me recordó mucho a cuando estuvimos en Avoca, un pueblito de las montañas)

Un par de calles más adelante, fuimos transportados directamente a la edad media. Nos encontramos cara a cara con la abadía negra. Una preciosa abadía de 1225 de los dominicos. En su tiempo debía estar a las afueras de la ciudad puesto que justo a su lado se encuentra una de las antiguas puertas y callejuelas que todavía conservan el aire medieval y parte de la muralla. Este rincón de la ciudad me encantó.

cementerio saint cannice

Volvimos a la calle principal pero solo para subir unas angostas escaleras que nos llevaron a la catedral de St. Canice otro de los mejores lugares de la ciudad.

Aunque el edificio que hay ahora data del s.XIII, al parecer la torre circular es parte de la formación original del siglo IX. Por dentro se puede subir para ver la ciudad y cuando fuimos era lo único que se podía visitar porque la iglesia estaba en obras. Por supuesto, todo el jardín que rodea a esta catedral es el propio cementerio con lápidas bien antiguas en las que ni se leen los nombres.

Completamos nuestro recorrido desviándonos hacia el río donde encontramos los restos de la abadía de St Francis y por supuesto la fábrica de cerveza St. Francis, donde se tuesta la Smithwicks y ¡¡¡la Kilkenny!!!

Una kilkenny en Kilkenny

Para terminar el día decidimos aprovechar el sol y dar la vuelta a todo el río por el hermoso paseo que hay. Pero fuimos incapaces, las avispas y mosquitos eran demasiado poderosos. Desistimos a medio camino, justo cuando andábamos ya a los pies del castillo y fuimos a un pub a refugiarnos del calor.

En resumen, es una ciudad pequeñita, coqueta y con buena cerveza… ¿qué más se le puede pedir?

Howth

La mayor parte de la gente que ha estado en Dublin unos cuantos días termina yendo de excursión a este pequeño pueblito costero, ya que se encuentra muy próximo a la capital, y se llega de forma rápida, sencilla y barata con el Dart.

Howth faro

Pero la impresión que te puede dejar me temo que depende muchísimo (sobre todo del tiempo). La Zuazua y yo íbamos a pasar una semana en Dublín. Como las dos ya conocíamos la ciudad, nos pusimos a la búsqueda de posibles pequeñas excursiones de un día y en seguida, como no, apareció Howth. Pero cuando se lo dije ella me contó que ya había estado y que no lo recomendaba nada. Resultó que nada más llegar a Irlanda, Ruperta vino emocionado contándonos lo bien que lo pasó en el pueblito y le dijo a la Zuazua que tenía que volver ya que cuando ellos estuvieron no lo pudieron disfrutar para nada.

Así que una mañana soleada nos plantamos en la península en la que se encuentra Howth y fuimos directas al puerto (a la salida de la estación del Dart, se encontrarán un gracioso mapa de la península que merece la pena tener)

Howth mapa

El puerto, es realmente un auténtico tradicional puerto pesquero (de los que me gustan a mi) y a lo largo de los atracaderos hay restaurantes de pescado. A parte de mi obsesión/fascinación por los puertos, el principal motivo de explorar los amarres (y mi principal curiosidad e insistencia por ir a Howth) son ¡¡las focas!! (focas, que la primera vez que la Zuazua estuvo allí jura y perjura que no vio) Pues bien, las focas son unos pedazo bichos increíbles, sobrealimentadas por los turistas (algunos pescadores venden allí mismo pescado para tirárselo a los animalitos), que están flotando medio varadas entre los barcos atracados esperando su ración de pescado. O durmiendo, incluso oí roncar a algunas.

Howth focas

El puerto, que es bastante grande, tiene vistas permanentes a un islote completamente rocoso que se llama la isla de Eye que es una reserva natural donde se pueden observar pájaros.

Y el pueblo también es muy tradicional, solo que no le hicimos mucho caso. Hay algunas ruinas ennegrecidas de una iglesia antigua, casas oscuras y subiendo la loma una especie de castillo. Como hacía muy bueno, después de recorrernos lo que sería el paseo marítimo cogimos la carretera que rodea la costa hasta que se acaba, y allí empieza un sendero de tierra por el borde de los acantilados.

Howth puerto

El paseo es realmente bonito, merece mucho la pena y no es demasiado largo ya que se recorre en 3-4 horas (también hay caminos alternativos que suben directamente la loma atravesando por mitad del pueblo para llegar al faro que está en la otra punta) Nosotras elegimos el paseo que circunda toda la península ya que el día era muy bueno y permitía disfrutar de los verdes prados.

Howth acantilados

Los acantilados no son extremadamente altos, pero si que son bonitos, y además todo el campo estaba verde con el brezo morado florecido. Justo en la punta diametralmente opuesta al pueblo, se encuentra el mayor faro de la península lugar en el que decidimos parar para tomarnos nuestros bocatas. Más hacia el sur, siguiendo por este camino, se tienen vistas de Dublín. Para terminar el paseo abandonamos el borde de los acantilados y cruzamos atravesando la península de vuelta al pueblo.

Parque Nacional de las Montañas de Wicklow

Siguiendo la estrecha carretera que une Enniskerry con Glencree nos adentramos en el corazón del condado de Wicklow. Es a partir de estos dos pequeños y curiosos pueblos irlandeses donde comienza el parque natural.

sally gap

El Parque Nacional de las Montañas de Wicklow cubre gran parte de las tierras altas de Wicklow y contiene una zona de casi 20.000 hectáreas, con suaves laderas (Teniendo en cuenta que el pico más alto Lugnaquilla mide 925m aquí a cualquier cosa le llaman “montañas”) y robledales en los valles.

Glencree:

Comenzamos nuestra visita por la carretera militar más serpenteante y estrechita aún que la que descubrimos que llegaba a Enniskerry, que lleva hasta Glencree subiendo una pequeña pendiente a lo largo del río Dargle.

Panorama desde Glencree

El pueblo se encuentra en lo alto de un valle en forma de v de unos 400m. A los piés se pueden ver los amplios prados de powerscourt en  Enniskerry, todo lo demás montañas. El terreno siempre fue pobre y rocoso pero en las partes más fértiles del valle del río crecen los bosques de pequeños robles.

Las vistas son muy bonitas y el pueblecito en sí es muy chiquitin y 100% irlandés con su iglesia y pub. Su población creció a partir de la de los alrededores que parcelaron el terreno del valle en pequeñas huertas (como se puede ver). El único edificio que sobresale es un reformatorio de 1858 (Hoy una cafetería con muy buenas vistas) Aunque lo que más me gustó fue la pequeña iglesia casi caída que te recibe a la entrada del pueblo.

Sally gap:

Subiendo un poco más se llega a lo más alto de las montañas, unas suaves cimas en forma de falsas llanuras en lo que se conoce como los gaps. Las laderas superiores y los picos redondeados están cubiertos por brezo morado y pantanos. También se pueden ver las turberas donde la gente hace carbón vegetal.

On the road

En concreto Sally Gap, se sitúa entre las montañas de Kippure y Djouce. Es famoso por salir en películas tan dispares como “braveheart” o “ps I Love you” Paramos varias veces y la verdad es que el paisaje no paraba de recordarme al Glen Affric de las Highlands donde estuve caminando 4 días. Es un bonito páramo lleno de arbustos, con una mezcla de verde amarillo y morado y el correr de riachuelos de agua, solo que no me sorprendió porque en ese momento no me parecía algo nuevo.

Pasado Sally gap merece la pena hacer una parada en un lado de la cuneta de la carretera (o más sensato y menos peligroso, ya que la carretera es estrecha, llegar hasta el aparcamiento más adelante y volver andando por la carretera)

En un momento nos fijamos que apareció una valla de roca muy grande. Aunque podía haber estado marcando pastos de ovejas lo que encierra es un valle donde se encuentra el lago Lough Tay donde la familia guiness tiene su mansión con playa artificial incluida entre las montañas.

Lough tay

Esta carretera va directamente al pueblo de Laragh, que es la entrada al recinto arqueológico de Glendalough. Pero antes de llegar al pueblo, está el aparcamiento que he mencionado antes, al lado del lago superior. En este punto del camino se dejan atrás los impresionantes páramos desolados de los gaps y empiezan los frondosos robledales, así que es el mejor sitio para disfrutar de ambos tipos de paisajes. Por falta de tiempo no pudimos hacer ninguna caminata,  solo disfrutar del paisaje momentáneamente. Debe merecer la pena pero igual después de mi aventura en las Highlands supongo que seguría comparando ambos lugares por lo parecidos que son. Se va por caminos que están bien indicados e incluso se pueden hacer rutas de varios días recorriendo todo el parque.

Avoca:

A la salida ya de todo el valle montañoso, atravesando varios kilómetros de espeso robledal, en el cruce de dos ríos, se encuentra el pequeño pueblo de Avoca donde nos sorprendió la lluvia y paramos. Igual que otros pueblos de este condado rural, son cuatro casitas de colores dispuestas en hilera una iglesia y un bar, en el que entramos a calentarnos.

Avoca

Pues al parecer es famoso por salir en una popular serie de televisión  ‘Ballykissangel’ (Ninguna la conocíamos pero en el bar la andan poniendo constantemente)

Galway

Esta es, probablemente, información interesante. La Zuazua y yo pretendíamos ir desde Dublin, en un día, a los acantilados de Moher con transporte público, sin tener que ir en uno de los múltiples tours organizados. En teoría poderse se puede, si se madruga muchiiisimo. Cogimos el segundo tren a Galway, a las 9 de la mañana y llegamos a las 12 y algo. Allí mismo en la estación de tren está la de autobuses, pero el siguiente bus (y último) hacia los acantilados era a las 14:00. Esto en sí no era un problema, el problema era que volvía a Galway a las 20:00 y que el último tren de vuelta a Dublin ¡¡¡sale a las 18:00!!!

Catedral de Galway

Así que cambiamos de planes y pasamos el día explorando la pequeña ciudad de Galway. En sí no es gran cosa. Merece la pena para quedarse un par de días y tenerla como base para ir a los acantilados y a las islas de Arán (como, siguiendo nuestro consejo más tarde hizo Ruperta)

Aunque no tenga grandes cosas que ver, pronto descubrimos que lo que la hace realmente especial es el ambiente. Y no sabría contaros el qué es en concreto, pero tiene una atmósfera de ciudad viva y a la vez tranquila, gente amable … en general, el conjunto hace que la ciudad transmita un aire acogedor de bienvenida a todo el que a ella llega.

Corrib

El centro neurálgico se localiza en la zona peatonal justo debajo de la plaza Eyre square. Se trata de una serie de calles donde se pueden encontrar todo tipo de tiendas, pubs y restaurantes en clásicos edificios, algunos históricos, de casitas bajas y tejados de pizarra. Desde luego, fue el primer sitio al que fuimos a parar.

Como se hacía la hora de comer, acabamos en una de estas calle peatonales (Middle Street) donde cansadas de comida rápida nos quedamos mirando un restaurante, el Viña Mara, con menus a 10€. Como parecíamos no decidirnos un hombre que estaba paseando se puso a hablar con nosotras (he aqui una pequeña muestra de ese ambiente de bienvenida que en seguida te embarga) Nos dijo que si entrábamos en el sitio comeríamos realmente bien y al final le hicimos caso. Comimos realmente bien y barato comida casera, típica irlandesa.

calles Galway

Seguimos el recorrido dirigiéndonos hacia el puerto para ver el spanish arc. En el XV y XVI  Galway fue un importante puerto europeo donde llegaban principalmente barcos españoles y portugueses. Como recuerdo queda este pequeño trozo arcado de la antigua muralla (realmente queda muy poco). El puerto que allí parecía curioso y donde nos sentamos en la praderita verde, a mirar los pájaros y ver la gente pasar, en fotos no parece nada del otro mundo.

Justo por allí desemboca el río Corrib que atraviesa de lado a lado la ciudad y a la derecha del río se ha hecho un pequeño sendero muy cuidado entre jardines y puentes que realmente nos pareció agradable. Algunas de las casas que están asomándose al río son realmente muy antiguas, hay hasta un viejo molino y todo. En algunas partes del río se hay pequeños diques de forma que la gente se puede poner a pescar en él. Siguiendo este camino llegamos hasta la catedral de nuestra señora de la Asunción y San Nicolás y más arriba a la universidad. En resumen estos son los puntos más importantes que ver de la ciudad, y se recorren en poco tiempo.

Puerto Galway

Después callejeamos un poco encontrándonos con algún edificio oficial y más iglesias. Nos sorprendió que por primera vez oíamos por la calle hablar gaélico (“hablan élfico” como decía Zuazua, nos hacía mucha gracia) También nos fijamos de que, al contrario que en la capital, aquí era más difícil encontrarse con letreros traducidos en los dos idiomas. Esto nos alegró porque es parte del aire tradicional que se respira en la ciudad, muy auténtico.

Glendalough

El valle de Glendalough es considerado uno de los sitios más hermosos en Irlanda. Recuerdo que un día en el trabajo comenté que pasaría mucho tiempo en Dublin (que ya conocía) y pregunté por sitios cercanos. M.A. fue la primera que me lo recomendó. Me contó que fue el primer lugar que de pequeña visitó sola, cuando fue a un intercambio en Irlanda. Lo recordaba como un sitio sobrecogedor que le impactó mucho, a ella le pareció una de las siete maravillas del mundo. Es probable que esta gran impresión que le produjo se viese influenciada porque era pequeña, era lo primero de fuera que veía… pero es un lugar muy bonito, con diferencia, si bien quizás yo no lo viví con tanto impacto.

Para llegar a hasta él hace falta coche si o si. A las malas existen miles de tours diarios que salen desde el mismo Dublin.

No hay que confundirlo con el pueblo de Glendalough, que existe en algun otro condado de Irlanda, este es el valle de Glendalough dentro del parque nacional de las montañas de Wicklow. Para llegar hasta él, hay que seguir las indicaciones hasta el pueblo más cercano que es Laragh, repleto de b&b y bares (son cuatro casas).

Lo que es archiconocido del conjunto, seguro que lo habéis visto en fotos, son las ruinas de la catedral de San Pedro y San Pablo que conserva con su gran torre circular de 33m.

Glendalough fue un importante complejo monástico a finales del siglo VI que se encuentra ubicado en medio de un frondoso bosque  rodeado por dos lagos (llamados Upper Lake y Lower Lake en un alarde de imaginación)  De hecho la traducción de su nombre literalmente significaría valle glaciar (glen, dato cultural aprendido de nuestro taxi driver en las Highlands) de los lagos (lough que es similar al escocés loch).

Inicialmente comenzó siendo una pequeña ermita donde San Kevin llevó reliquias que consiguió de un viaje a Roma. Poco a poco alrededor fueron construyéndose más edificios hasta convertirse en una gran ciudad monástica y sede episcopal.

Finalmente en 1583 el monasterio fue abandonado, después de haber sufrido invasiones vikingas y normandas (pese a estar en el medio de la nada). Y hoy en día lo que se conservan son las ruinas de la catedral varias iglesias y varias casas monacales todo ello rodeado entre un mar de tumbas decoradas con cruces celtas muy ornamentadas, de piedra de granito negra.

Para entrar al complejo se entra por el pórtico que tiene una arcada de granito (de la que andan muy orgullosos pero no me llamó la atención tanto como el resto del conjunto) En sus tiempos estaba cubierto por un techado de madera, mientras que las paredes de este antiguo pasillo están grabadas. El edificio más grande era, sin duda, la catedral construida en el siglo XII junto con su torre que tenía seis pisos conectados por escaleras. Estas torres circulares se construían como campanarios obviamente pero al estar en constante peligro por invasiones vikingas pues también eran torres de vigía como en muchas otras partes del mundo.

No muy lejos de la catedral quedan algunas pequeñas iglesias  desparramadas por el bosque se conservan muy bien, como la de San Kevin. Otras, se han reconstruido con piedra original y sinceramente son las que más me gustaron. En general todo el conjunto desprende un gran aire de baja edad media.

Aparte de disfrutar del conjunto arqueológico lo que son realmente bonitos, son los alrededores. Como ya he mencionado todo lo que lo rodea es un bosque frondoso, recorrido por arroyos, por donde se han trazado gran cantidad de senderos todos ellos muy sencillos de recorrer y sin apenas dificultad.

El más conocido y popular (y el único que nos dio tiempo a hacer a nosotras) es el que va desde el lago inferior al lago superior que se encuentra ya encajonado entre las montañas y al que cae una gran cascada. Pero realmente merece la pena pasar medio día entero allí, hacerse varios recorridos, disfrutar de la naturaleza (y si la lluvia da una tregua incluso es muy agradable para un pic nic, que si no la da, que todos conocemos cómo es Irlanda, pues hay bares estratégicamente en los aparcamientos de ambos lagos)

Enniskerry

Dentro del gran apartado de: “Cosas que hacer cuando vas a pasar una semana en Dublin”  sobre todo si ya se conocía la ciudad de antes, lo primero que nos encontramos es este pequeño pueblecito del condado de Wicklow. Y es que llegar hasta él es toda una aventura en sí, que merece la pena desde el principio.

Ruperta ese día no tenía que trabajar, y quería aprovechar para conocer algo nuevo lógicamente. Pero no se nos ocurría nada hasta que nos levantamos ese mismo día. Tenía que reunir los requisitos de ser un sitio cercano a la capital y que alguien que llevaba un mes viviendo allí todavía no conociese. Por suerte yo paso mucho tiempo buscando este tipo de destinos por internet y a las 9 de la mañana me acordé de Powerscourt.

Para empezar no me había quedado exactametne con el nombre, pero si había leido que allí habían rodado la película de “las amistades peligrosas” (y luego he descubierto que un montón de películas más, solo hace falta poner la serie Los Tudor y ves palacio y jardines 7 veces en cada capitulo)

Con esos datos y google, en 5 minutos ya sabíamos como llegar: O directamente desde el centro de Dublin con el autobús 44C, o (lo que hicimos) cogiendo el Dart hasta Bray y de allí el 185 hasta Enniskerry.  El caso es que el sistema de buses es especialmente complejo porque aunque en la estación del Dart pongan los horarios hay dos 185 y no siempre tiene las mismas paradas, así que pregunten, nosotros al tercer intento dimos con el que era adecuado.

El pueblo de Enniskerry lo forman cuatro casas y cuatro pubs (uno por casa). Está a los pies de las montañas de Wicklow, con lo que según se va uno acercando las carreteras se van estrechando, los bosques se hacen más espesos y la sensación de que estás de camino hacia lo más profundo de Irlanda aumenta (tanto más cuando nos terminamos dando cuenta de que por la carretera a duras penas cabía el autobús, cada vez que se cruzaba con cualquier otra cosa tenía que parar en sitios insospechados).

Llegados a la plaza del pueblo donde hay un enorme reloj en el centro, andamos por el arcén de la carretera (por donde está la iglesia) y recorrimos los 2.5km que separan el pueblo de la mansión de Powerscourt. Este pueblo creció a partir de las necesidades de servir a la mansión del vizconde de Powerscourt, pero hoy en día lo tienen muy arregladito y mono para el turismo. Las casitas son 100% típicas y adornadas todos los días del año con lucecitas como si siempre fuese Navidad. La iglesia, que data de la misma época que la mansión, está rodeada por un gran cementerio y después de mucho tiempo volví a ver las mesitas de pic-nic entre las tumbas como en aquel verano en Molde en Noruega.

Una vez entrados en los grandes dominios de la mansión recorrimos un par de kilómetros más entre campos de golf y vistas excepcionales a las montañas (aquí a cualquier cosa le llaman montaña) para finalmente llegar a la renombrada mansión.

La casa por dentro está repleta de tiendas que son el paraíso para cualquier niña entre 4 y 8 años. Todo es hiper-mega-cursi hasta extremos insospechados, y luego para entrar a los jardines hay que pagar.

En la entrada te dan además un folletito con la historia de la mansión y jardines y con un recorrido marcado en un mapa con todos los caminos, pues son 190000 m2 de jardín. Según entramos, miramos a derecha e izquierda y Ruperta sentenció, “esto tiene muchas posibilidades, de aquí vamos a sacar las cámaras con megas y megas” y no se equivocaba solo que empezó a llover (a ratos) y deslució todo un poco.

Los jardines hay que verlos porque son realmente increíbles, pero una breve descripción sería:

El castillo está unido a un lago por una gran escalinata y a sus piés se encuentra un embarcadero. Aquí se encuentran los jardines italianos con sus motivos geométricos, rodeados de unas colinas de césped dignas de las mejores croquetas jamás vistas. A la derecha hay un curioso cementerio de mascotas (primera vez en la vida que veo uno), después una bonita fuente y justo al lado, el jardín tapiado donde hay todas las flores que te puedas imaginar. En el flanco izquierdo sin embargo se extiende un bosque frondoso con los árboles más altos que he visto en mi vida. Entre ellos se esconde un viejo torreón perdido, y el maravilloso jardín japonés.

En la terraza de la mansión (que si se compara con el tamaño de los jardines tampoco es TAN grande) hay una pequeña cafetería, y ya saben lo que opino, que en estos sitios hay que darse el lujazo, pero esta vez la lluvia no nos dejó disfrutar de nuestro café señorial.

Un paseo por las Highlands

De como pasamos del típico viaje por Escocia yendo de B&B a raid aventura en las Highlands en tan solo 2 minutos aún no lo puedo explicar, simplemente hay que conocernos. Pero de pronto mis vacaciones de verano ya me gustaban más.

Dividimos el viaje en dos etapas, la salvajita al comienzo y una más civilizada después. Así que íbamos con una pequeña maleta que según aterrizamos en Edimburgo, dejamos (mis padres dejaron) en la consigna de la estación de tren Waverley.

Corriendo, porque el vuelo de easyjet se demoró 2 horas, cogimos un autobús que nos llevó hasta Inverness (un servicio low cost que costó 5 libras, habíamos cogido el billete con mucho tiempo de adelanto) armados con nuestras mochilas de montaña llevando lo necesario para sobrevivir 5 días.

En un principio el viaje no planteaba lo que se catalogan de dificultades técnicas ya que Escocia es principalmente monte bajo. La idea del recorrido por el Glen Affric la sacamos del libro de Lonely planet “walking in Scotland” (calculábamos cuatro/cinco días sin pasar por ningún pueblo). Desde luego, que no seguimos el recorrido que se marca en dicho libro al pié de la letra, pero nos sirvió para hacernos una idea de por donde ir, y sobre todo los mapas necesarios y cómo llegar hasta el parque.

Una semana antes de iniciar el viaje mis padres estaban en Escocia y me llamó mi madre para preguntar cual sería el recorrido, le dije “más o menos iremos desde el lago Ness hasta el loch Duich” y me dijo “pues ésa es la parte más bonita de todo lo que hemos visto con diferencia

Fuimos hasta Inverness donde  pasamos las dos peores noches de nuestra vida en el  inverness hostel. No suelo quejarme del alojamiento, pero es que no habían cambiado las sábanas en años, así que decidimos que era más sano dormir esas dos noches en nuestros propios sacos. El lado bueno vino por la tienda de montaña con la que previamente contactamos (pero ya os aviso que hay cientos en la ciudad) Nos trataron muy bien, cuando llegamos habían preparado un paquete con todo lo que les habíamos pedido, contestaron a todas nuestras dudas y nos aconsejaron.

Esos dos días los aprovechamos para organizar los últimos preparativos del viaje, ponernos redondos en los pubs de Inverness e incluso escaparnos hasta Drumnadrochit para admirar el famoso lago Ness (Estarán conmigo en que no es un viaje a Escocia si no se ha estado en el lago Ness)

Segundo problema de logística fue cómo llegar al Glen Affric. En principio desde Inverness hasta Cannich hay servicio de autobuses (tres a la semana) pero la entrada al glen Affric esta a 16km de Cannich. Siguiendo los consejos de la lonely planet, ya que éramos un grupo grande, llamamos a Ross minibuses que nos dieron presupuesto. Salió a unas 6 libras por persona ir desde Inverness hasta la entrada al parque natural.

Y así llegamos al Glen, el primer día discurrió tal y como se describe en el libro (muy sencillito) La primera noche decidimos que teníamos que probarnos al día siguiente que todavía estábamos fuertes e intentar llegar a las cataratas de Glomach subiendo el Sugrr nan Caethreamhnan. Intentábamos evitar a toda costa el Glen Gaorsaic que tenía pinta de ser un pantanal terrible… como así acabó siendo.

Debido a los problemas que tuvimos el segundo día, el tercero decidimos llegar a las cascadas de Glomach dando una vuelta por Carnach y realmente si que mereció mucho la pena. Los caminos más bonitos y los paisajes más impactantes los descubrimos aquel día. Finalmente el tiempo se volvió muy inestable y aunque nos apetecía en un principio alargar nuestra aventura un día más, de las cascadas volvimos al camino del Glen Affric, por el desvío natural marcado en la ruta subiendo las montañas de Bealach na Sroine. En retrospectiva este camino no es ni la mitad de impresionante que el de Carnach, bien merece la pena el rodeo.

En general la raid aventura, estuvo muy bien, no obstante hubo momentos muy penosos por la lluvia constante e intensa, la humedad en general (todo era pantano) y las midges. Como incidentes hay que resaltar que:  a algunas personas desde el primer dia se les mojó todo (en general por buena que fuera la ropa que llevabamos hubo un momento en el que todos estuvimos calados durante un día o más),  la FALTA de agua no era precisamente el problema, las tiendas fueron un problema cuando perdimos una (y una de las tiendas no resistía tal cantidad de agua). En cuanto a las temperaturas, óptimas para caminar y dormir (Nacho que llevaba un saco de 10° pasó frío por las noches, los que dormíamos 5 en una tienda de 3 y encima llevábamos sacos de -2° obviamente pasamos calor).

La segunda parte del viaje fue más normalita. El camino nos llevó hasta Morvich en el lago Duich donde durante tres noches dormimos en el camping de Shielbridge. Uno de esos días aprovechamos para ir hasta Dornie ya que todos nos moríamos de ganas (y fue uno de los motivos por el que elegimos el Glen Affric, poder llegar fácilmente hasta aquí)

Nuestro regreso a la capital consistió en coger otro autobús, también de Megabus, hasta Fort Williams, donde se encuentra el gran Glen, el centro del montañismo en Escocia (tanto que nuestro aspecto estaba completamente integrado con el de los demás visitantes) De aquí tomamos el famoso tren  panorámico hasta Glasgow (quizás fue el trayecto más caro). De Glasgow a Edimburgo hay muchos servicios de trenes y finalmente en la capital pasamos tres días en pleno festival. Estaba todo completísimo, por suerte algunos habíamos reservado con tiempo en el St. Christopher, es una cadena que tiene más albergues por Inglaterra, y aunque las habitaciones eran realmente pequeñas, era un lugar agradable, con su propio bar. Eso sí spamean mucho al mail.

Si creían que nuestro viaje acababa aquí (como pensamos nosotros) pues no. Resultó que Fla cumplía 30 años y dijo que él lo celebraría por todo lo alto, así que en menos de 30 minutos nos plantamos en Dublin donde pasamos otros tres días. Como éramos muchos nos dividimos en dos albergues, el Candem Place y el Marlborough. El primero no es que estuviese mal pero un poco alejado para mi gusto. En el segundo dio la casualidad de que la siguiente vez que estuve en Irlanda me alojé. Es típico albergue para mochileros, donde todo el mundo se acaba conociendo. Recuerdo volver algunas noches con muchas ganas de ir a la cama y rezar para no cruzarme a nadie por el pasillo porque sino la noche se alargaba hasta el infinito.