Mónaco ville

Mónaco Ville es la originaria y antigua ciudad de Mónaco y hoy en día uno de sus distritos administrativos. Me pareció curioso cuando un día me explicaron que no hay que confundirla con la capital de Mónaco porque es una ciudad estado por sí mismo, todo ello es capital y no solo un trocito.

Monaco ville

Totalmente fortificado y encaramado a una roca viene a ser el casco antiguo entre todos esos rascacielos que escalan el acantilado (solo que como se ven de arriba abajo no te dan ese aspecto de ciudad vertical que realmente es, como pude comprobar en mi paseo por Montecarlo)

catedral de monaco

Entre sus murallas, que aún se conservan intactas, se encuentra el palacio de los príncipes de Mónaco. Su historia es realmente fascinante (perteneció a la corona española casi todo el s. XVI) y sin dudas debió de ser muy bella como ciudad, situada como un nido de águila y extendiéndose hacia el Mar Mediterráneo. Pero hoy en día, a causa de la especulación inmobiliaria han “ganado terreno” al mar construyendo y construyendo en todas direcciones. El resultado es que el antiguo casco histórico cuidado de piedra, con sus calles peatonales y casitas ocres al más puro estilo italiano, se ve rodeado por una jungla de cemento con la mayor densidad de inmuebles por habitante.

La explanada que hay enfrente del palacio es el principal punto turístico de la ciudad de Mónaco, creo que hay un cambio de guardia en el palacio, pero por las mañanas. No llegué a verlo porque llegamos más tarde. Al lado del palacio está la catedral, de estilo románico-bizantino. Otro punto especialmente turístico ya que contiene los restos de algunos príncipes, como efectivamente los de la Grace Kelly.

Pero sinceramente todo esto me aburría, como me aburrió el país en sí. Me seguía pareciendo una especie de “Disneyland”.

monaco ville

Lo que sí que me gustó fue visitar el famoso Museo oceanográfico de Mónaco. Lo fundó el mismísimo Jacques-Yves Cousteau (que os recuerdo era vecino de Mentón a unos escasos km) Si te gusta la navegación o cosas relacionadas con el mar, éste es tu sitio. Está en un fastuoso edificio sobre un falso promontorio rocoso que, como no, mira al mar. Lo más fascinante, y a lo que dediqué horas fue a los grandíiiisimos acuarios llenos de fauna marina del Mediterráneo. ¡y también tropicales! han reconstruido un arrecife de coral en uno de ellos. La exposición es muy dinámica, llena de historias de exploración y miles de curiosidades.

 

Anuncios

A la riviera italiana

Mi amigo Luis vivía en Freiburg (el alemán no confundir con el Friburgo suizo). El caso es que llegó el frío y en Alemania es obligatorio circular con ruedas de invierno… (lo de las ruedas de invierno es un concepto que en España no tenemos)

Para que no le multasen decidió volver con el coche en diciembre y para no hacerlo solo, me convenció de que le acompañase. Ya que estábamos (y éste es de los que se lían tan fácilmente para viajar como yo) decidimos pasar unos días recorriendo la riviera italiana.

¿por qué la riviera italiana?

Pues eran pueblos de pescadores, pero si toda la jet set se acabó rindiendo a su encanto para pasar las vacaciones (en ninguno faltará una tienda de Dior) ¡cómo un simple mortal puede no enamorarse!.

Así que el puente de diciembre quedamos en Basilea (hasta donde volé con easyjet) y desde allí empezamos nuestro recorrido rumbo al sur.

El aeropuerto, es un pequeño caos. Tiene tres salidas (a Francia, Suiza o Alemania) y se les habían acabado los francos suizos en las oficinas de cambio. De todas maneras el autobús para llegar a la estanción de tren, cerca del centro se puede pagar en euros.

Como yo no conocía la ciudad pasé allí un día entero. Me alojé en el Jugendherberge que creo que es el youth hostel  más caro que he pagado (¡35€!) Con muy buenas instalaciones, que no valen ese precio por noche no obstante.

Para circular por las autopistas suizas hay que comprar una vignete en gasolineras (30€) que sirve para todo un año (es muy cómodo si se piensa viajar varias veces por el país). El estado de las carreteras era nuestro principal miedo. Hasta entonces no había habido ninguna ola de frío pero en Suiza también son obligatorias las ruedas de invierno. Después de cruzar varias llamadas con María que vive allí permanentemente, decidimos coger el tunel de San Gotardo que atraviesa los Alpes. Si es cierto que todo estaba nevado, pero la carretera totalmente despejada y solo había retenciones en sentido contrario. En el tunel solo hay un carril por cada sentido y es bastante normal tener graaandes retenciones.

El paisaje de esta carretera es espectacular, pequeños pueblecitos en laderas realmente inclinadas a los pies de montañas realmente grandes y blancas. Pura postal suiza. Pero pasado Sant Gothard llegamos a la región del Ticino que nos decepcionó. En 3 horas cruzamos toda Suiza. Pensábamos parar en Bellinzona o Lugano, solo que ninguno nos resultó especialmente atractivo. Así que directamente cruzamos la frontera y nos instalamos en Como para el resto del día.

Riviera Italiana

De Como nuestra siguiente parada fué Bérgamo ciudad recomendada por todo el mundo. Acabamos en el hostal fragolino. Es un curioso hostal llevado por una española, en la parte baja de la ciudad (pese a estar cerca de la estación nos costó encontrar, eso sí se aparca muy bien en sus alrededores). Tienes que quedar con ella a una hora para que te de las llaves porque se trata de una casa, así que no hay recepción. Pero no os podéis creer lo increiblemente acogedor que es.

Después de pasar menos tiempo del que nos hubiese gustado en Bérgamo dejamos Lombardía para dedicarnos a la Liguria en exclusiva. ¡Claro que todo el mundo nos preguntaba que por qué no íbamos a Cinque terre! Haber bajado hasta allí habría sido un viaje muy poco realista para el tiempo que disponíamos.

No les voy a engañar, la región es sorprendentemente cara. Pensábamos tener Génova como centro de pequeñas excursiones pero el sitio con alojamiento más barato sin embargo, lo encontramos en Santa Margherita Ligure. Esto solo fue posible porque era temporada baja, y el hotel Park suisse estaba a un cuarto de su precio. Se trata de un hotel completamente antiguo polvoriento y destartalado con decoración estilo “el resplandor” por el que no comprendo como alguien puede llegar a pagar el precio normal de la habitación.

Desde el pequeño pueblo por supuesto estuvimos en el parque natural de Portofino, que antes de partir yo consideraba que sería la perla del viaje, y también fuimos a Génova. Sin palabras Génova, fue la auténtica ganadora.

Ya en nuestro viaje de vuelta tuvimos la suerte de parar en Finale Ligure, otra gran sorpresa (sinceramente, todos los sitios que visitamos hasta este punto increibles, fue un viaje en el que pasábamos de un lugar bello a otro de encontrar cosas sorprendentes cada kilómetro que recorríamos, es normal que haya tanta gente enamorada de la riviera italiana)

Pasamos la frontera a Francia, donde decidimos pasar la noche en Menton, uno de tantos pueblos de la costa azul donde más o menos encontramos un buen precio (sigue siendo un lugar caríiiisimo) Estando tan cerca de Mónaco nos hizo ilusión pasar antes de que anocheciera por la ciudad estado. Eso sí decepción total, es un “disneyland” y absolutamente nada que ver con la calidad de los sitios que llevábamos visitando hasta entonces. Antes de que se hiciese muy tarde pasamos por Niza para comprar cervezas francesas y llevarlas a España.

El último día fue el gran viaje. No paramos, solo nos turnábamos para conducir desde Menton hasta Madrid. 1300km, muuuchos peajes (unos 60€ diria yo pero no recuerdo exactamente) unas 12 horas de viaje… solo apto para auténticos amantes de la conducción.

Montecarlo

Aunque el principado de Mónaco se trate de uno de los países más pequeños del mundo (el segundo después del Vaticano) y su superficie esté completamente urbanizada, en él se distinguen dos sectores; Montecarlo y Mónaco Ville (uno en una montaña y otro en la de enfrente) unidos por el puerto conocido como la Condamine.

Whole Monaco

Si me preguntan por mi opinión sobre el país en general, pues salvo lo exótico de poder decir que has estado en otro país, lleno de ferraris y porsches, por lo demás es totalmente prescindible. El paisaje urbano no es otro que el de Benidorm: lleno de torres de apartamentos, un puerto con yates pero quizás con unos cuantos palacetes más. Es que a cada paso que daba no se me quitaba la idea que estaba como en un parque de atracciones o una especie de Disneyland para ricachones.

En concreto, es en Montecarlo donde se agolpan palacetes estilo siglo XIX (aunque supongo que realmente la construcción es mucho más moderna) Por supuesto, la atracción central en el medio de todo es el gran casino. Se encuentra en lo alto de la montaña y a él se accede por la parte de atrás precedido por una gran avenida ajardinada llena de fuentes, palmeras, una combinación muy kitsch de luces. Por supuesto en la puerta nos encontramos con una gran selección de coches (todos deportivos, desde masseratis hasta porches).

Es en este mismo palacio, pero por su parte delantera que da directamente sobre el acantilado al mar, donde se encuentra el palacio de la ópera. Una vez de cerca pude ver que efectivamente la llaman la Sala Garnier, y es que el edificio fue construido por el arquitecto Charles Garnier, y claramente recuerda (aunque éste es de dimensiones mucho mayores) al antiguo palacio de la ópera de Paris, aunque mucho más opulento con sus pinturas doradas y esculturas, curiosamente, es un lugar bonito.

Al casino también se puede entrar aunque solo sea de visita y es que no deja de ser el interior del palacio ricamente decorado, si entras en las salas de juegos ya tienes que pagar (dependiendo de cuanto se apueste en la sala), pero eso sí incluso para darte solo una vuelta la estricta etiqueta es requerida.

Alrededor del gran casino pululan las tiendas de lujo hiper-caras como grandes joyerías y de famosos diseñadores como Dior, Prada y compañía. Sobre todo por la zona cercana a las terrazas del casino y el Auditorio Rainieri, que son muy buenos miradores por otra parte para hacerse una idea del resto del principado. Me sorprendió que mientras intentaba curiosear los escaparates el polaco me dijese exactamente lo mismo que dijo mi padre cuando mi madre y yo hacíamos lo propio en Florencia, algo así como “mira todo lo que quieras con calma que como no puedes comprarte nada

En el auditorio está uno de los múltiples ascensores que conectan la ciudad, puesto que está construida directamente ganándole altura a la roca, éste da justo al final del famoso túnel del circuito de fórmula 1 cerca del puerto. Y otro gran ascensor es el de la gare, que encontramos por casualidad ya que aparcamos el coche en el parking de la estación en la planta, atención al dato, -13. Yo me impresioné bastante con la altura, pero claro si desciendes en coche te das cuenta de cómo la ciudad está trepando por el acantilado hasta el mar.

Como nada más aparcar no sabíamos hacia donde ir, salimos en la planta que justo da a los Jardines Exóticos, otra de las grandes atracciones de esta montaña. Se trata de uno de los muchos jardines de Mónaco, donde hay bastantes plantas exóticas y el paseo es único debido a la altura a la que se encuentra sobre la ciudad.