Termas Geométricas

El penúltimo día de nuestro viaje decidimos dedicarlo al placer de no hacer nada. Echamos unos libros y un bañador al coche y fuimos de termas.

termas geometricas

A unas dos horas de Pucón se llega al pequeño pueblo de Coñaripe. Atravesamos el pueblo, lleno de autocares, para coger un camino que se adentra en el Parque Nacional Villarrica, hacia la misma falda del volcán Villarrica.

No es difícil llegar, pero está sin asfaltar por lo que hay que ir lento, con cuidado de las piedras grandes y el ripio suelto (Además de las curvas cerradas, que yo andaba al volante del todoterreno diciendo “no me creo que por aquí pasen autobuses”)

termas geometricas 2

El paisaje, según nos adentramos en el parque natural es muy bonito. A lo largo del camino nos encontramos con bosques de grandes coihues y robles, algunas granjas y mucha niebla que ese día bajaba del volcán.

plano termas geometricasEste camino se conoce como el camino de la salud ya que hay varios recintos termales, a 14 km de Coñaripe se encuenran las  Termas Vergara, luego las Termas del Rincón y 3 km más adelante, las de Termas Geométricas

Pancho, que es un enamorado de ellas, nos dijo que desde luego son las más impactantes que valen el precio que se paga por entrar en ellas (18000 pesos) La entrada es cara comparada con las de otros recintos de la zona (la región de los volcanes, lógicamente está llena de termas) Pero los servicios son muy buenos. Al llegar nos dieron un candado para la taquilla, pulsera para guardar las llaves y toallas.

Su nombre se debe al arquitecto Germán del Sol que diseñó el conjunto de 20 piscinas de diferentes formas geométricas unidas por pasarelas de madera roja. Las piscinas se van adentrando por el fondo de una quebrada donde fluyen aguas termales. Y es que lo que realmente impacta, es la arquitectura, el cuidado y mimo que tienen, el que se trata de un espacio al aire libre completamente integrado en el paisaje.

termas geometricas 3

De la tierra salen estas afloraciones de entre 60 y 80ºC Pero son canalizadas a las piscinas mezclándolas con agua fría del río y las cascadas, así controlan la temperatura. Solo abren una piscina si el agua está entre 37-41 grados. Y según la temperatura exterior lo llenan todo de niebla con un olor sulfuroso, debido a que están calentadas por el magma volcánico.

Nada más entrar te ves embriagado por la gigantesca vegetación que crece al calor del agua. Los paseos están repletos de enormes nalcas, chilcos y  helechos. Los vapores del agua se elevan entre las estrechas paredes del cañón y vuelve a caer en forma de gotas condensadas en las hojas de las plantas que las forran.

Además te acompaña en todo momento el relajante rumor del agua que baja por el río, el estruendo de las tres cascadas que  caen por la quebrada (la última fantástica en el fondo marcando el final de las Termas) e incluso el murmullo del agua en las canalizaciones recubiertas de madera para que no haya ningún impacto visual.

piscina la roca

Como ya he mencionado la temperatura de las piscinas varía, sobre todo según la temperatura exterior, y está marcada con un cartelito a la entrada de cada piscina. Las que están a más de 41ºC las tienen cerradas (aunque vimos a gente meterse dentro a las bravas)

Según se entra hay una piscina (de las más grandes) que es la que más mola, se llama “los niños” porque siempre está llena de niños y en ella el agua tiene un gradiente de 10ºC a 40ºC. Pero no nos metimos, porque estaba llena.

Piscina AnaMaría

Casi todas son piscinas pequeñitas, por lo que hay que elegir una para estar cómodos, nosotros en nuestra búsqueda de piscina para 5 empezamos por la “Texaco” que estaba a 40º. Hay que reconocer que para comenzar esto fue DEMASIADO caliente. Así que después de probar la pequeña “La taza” de 39º y meternos varias veces en los 10º de la cascada chica, Isra localizo la piscina “Flotante” que estaba a unos gustosíisimos 37º y ahí nos tiramos horas. Después el tiempo cambió y empezó a llover, así que muchas piscinas que estaban cerradas abrieron con el cartel de 41º. Entonces si que empezamos a disfrutar del agua más caliente. El vapor subía a toda velocidad y nos metimos en la “Pablo” recién abierta a 41º

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No se puede entrar con comida pero la cafeteria es buena y no cara, como al principio pensábamos. Como todas las instalaciones es de madera y en el centro tiene un fogón hecho con restos de una tina recubierta con piedras. Recomiendo sobre todo el quiche de verduras que tienen (riquísimo y raciones generosas) mientras se disfruta un poco de la lectura.

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Dax

Realmente queríamos parar en Biarritz o Bayona, pero al tratarse del mes de julio, era plena temporada alta y no había nada libre. Después de mucho buscar a lo largo de nuestra ruta encontramos Dax.

De Dax en concreto mi guía de Francia ponía una foto con un frontón enorme (que por cierto lo vimos) y luego dos lineas.

Bueno es cierto que la guía no era muy optimista, pero la chunga buscó un poco y dijo: “al lado está Saint Paul lès Dax que tiene una iglesita mona (una iglesia románica de Saint Vicent que forma parte del camino de Santiago, mucho enamorado del románico viene hasta aquí solo para verla) y un lago que no pinta mal (bueno en el lago Christus era el pijerio extremo, campos de golf, casino, hoteles de aguas termales hiper-mega-pijos)”

Lo que nos ocurrió es que reservamos un hotel en Saint Paul lès Dax pero cuando llegamos ya no había recepcionista. La única forma de entrar a la habitación era que una máquina nos diese la clave y para ello necesitabamos tener una Carte Bleue, con cualquier otra tarjeta no funcionaba. Nos cobraron la habitación pero no podíamos entrar… Como la chunga era la que había reservado se dejó llevar por la ira.

Una vez encontramos alojamiento acorde con nuestro presupuesto, (realmente el mejor hotel de dos estrellas en el que he estado en Francia) decidimos explorar un poco la ciudad.

Sinceramente es deprimente. Se trata de uno de estos lugares de balnearios franceses que parece que todos los cortan y construyen con el mismo patrón optimizado para la tercera edad y reuniones de congresos. Dax es la quinta esencia del aburrimiento y la sosería. Por eso me sorprende cuando usando esta página de france-voyage (que recomiendo mucho ya que propone rutas por Francia según tus preferencias) pongas lo que pongas en la Aquitania, te harán pasar por Dax.

Pero a continuación os dejo con el relato de la chunga (con mis anotaciones):

En el puto pueblo ese de DAX nos querían chulear por todos los costados, grrrrrrrrrr… 1º nos dejan fuera del hotel y sin poder entrar (puta CARTE BLEUE GABACHA!!!!!!!!!!!!!)

Encima me cobran la noche aún así. Cuando conseguimos hostal alternativo e intentamos cenar, nos echan hasta del McDonalds ¡¡¡al que le faltaba supuestamente aún 25min pa cerrar!!!(imaginaros nuestra desesperación para rebajarnos a cenar en un McDonnals a las 23:00 de la noche en Francia) y muertas de hambre tenemos que pulular por una verbena de lo más choni donde acabamos con un crêpe que sabía a grasa.

Al estar muy cercano a España, las similitudes son asombrosas (incluida plaza de toros) y a la vez desconcertantemente diferentes. Un claro ejemplo era esta verbena. Era como cualquier fiesta de pueblo española, con su perrito piloto y sus coches de choque. Pero, a parte que habría cuatro gatos, sentíamos como que había algo raro, como si algo no encajase.

Pero lo mejor es pensar “da iguaaaaaaal, hay una cocktelería debajo del hotel y me la voy a pillar super gorrrrrrrrda” y al llegar ver que también la han cerrado!!! Entonces decidimos hacer algo de turismo nocturno, y resulta ser la ciudad más fea de toda Francia, eso sí, con muchos balnearios pa pijos!!Y pateamos en busca de una fuente famosa, que si echa agua termal bla bla… y cuando la encontramos yo cual gili meto la mano…

Dax resulta que es el primer destino termal en Francia, gracias a que está sobre una zona que eran lagos calientes (muy calientes). Ya en la época de la república romana la ciudad era conocida como Aquae Tarbellicae y se trataba el reuma. En el siglo XVII el mismo Mazarino iba por allí. Así que siempre se ha dedicado al turismo para reumatosos de lujo. No queda ningún rastro del pasado. Todo se derribó y se construyeron nuevos edificios.

Y ME QUEMO!!!!!! Porque la tía perra salía a una temperatura de 62º!! Claro, yo ya queriendo prender fuego a la puta comarca y la gata maricona de fondo “si sabías que sacaba agua caliente tú pa que vas y metes toda la manaza” con toda la razón del mundo, vale, pero no estaba yo para razonar!!! Jajajaja, me acuerdo del “Rocío, conduce mejor tú que si no yo me los llevo a todos por delante”. ¿Se nota cual de todos los sitio que hemos visitado es el que más me ha marcado? Jejeje.

En el Hamman (II)

A pesar de la experiencia predecesora, por supuesto que iba a probar un hammam en Turquía, es más de hecho se le conoce como baño turco ya que en europa se conoció y difundió gracias al contacto con los otomanos.

Aunque creía que iba a ser diferente a nuestra experiencia en Marruecos, realmente en el proceso en sí no hay, ya que el hammam es una forma de limpiarse continuación de las termas romanas y el proceso es más o menos el mismo, primero entrar en contacto con calor húmedo, luego tumbarte en el suelo que está aún más caliente y por último enfriarte.

Con notables diferencias, no se trataba de un baño público cualquiera de cualquier barrio. Fuimos al hamman Çemberlitaş en Estambul, un baño construido por el gran arquitecto otomano Sinan en el 1580. Además de hacerse mundialmente conocido por ser visitado por muchos famosos. Por fuera es un gran edificio de piedra negra y vieja en frente de la mezquita de Atik Ali Pasa, donde en todos los bajos hay algún tipo de negocio, aunque se pueden avistar las cúpulas del baño sobresaliendo en lo alto. Lo suyo nos costó encontrar la entrada, una cosa chiquitita entre dos tiendas, como si de una gruta se tratase. Pero ya desde el primer momento (aunque íbamos con Selen) se ve que está 100% optimizado para el turista. No obstante pese al lujo y el aire de spa caro, Selen nos dijo que los precios de todos los cosméticos que vendían era el precio normal en Turquía de este tipo de cosas.

Obviamente no nos cambiamos en una especie de granero esta vez, sino en un cuartito estilo spa, con sus bancos y armarios de cálida madera que me recordaban al Géllert iluminado por una gran bóveda con tragaluz que se mantiene tal cual y en el centro una fuente de agua.

Al entrar en la sala caliente, toda ella de mármol, una gran piedra hexagonal ocupaba casi todo su centro y en los laterales de un octaedro estaban las pequeñas fuentecitas de donde salía el agua caliente. En algunos lados del polígono había pequeñas cabinas con más fuentes para un espacio más íntimo, y cada fuente estaba profusamente decorada con un labrado geométrico en el mármol rematado en forma de tulipán. Lo más bonito era la bóveda que cubría todo con sus pequeños agujeritos por los que entraba la escasa luz que lo iluminaba todo.

Sin embargo, al contrario que en Marruecos las tayabastes (creo que en Turquía se llaman Natires) muchas indicaciones no nos dieron. Fue Selen la que nos dijo qué es lo que teníamos que hacer. En Turquía para el baño se utilizan toallas muy finas rojas de rayas que se extienden en el suelo. Nos sentamos al lado de cada fuente de donde cada una cogimos un cacito y  nos empezamos a echar agua caliente por encima durante mucho tiempo para que se abriesen los poros. Después nos tumbamos en la piedra central caliente y como fuimos muy temprano por la mañana, horas en las que el baño está más limpio casi nos quedamos dormiditas… eso sí de nuevo nos volvía a invadir la duda de posibles hongos pese a lo increíblemente bonito que era el sitio por dentro.

Después la tayabaste nos frotó con el guante de crin (que nos dieron uno a cada una) y luego con una especie de jabón de Alepo a base de aceite de oliva, que creó una tremenda cantidad de espuma en la que me envolvieron mientras me daban un masaje (y me frotaban con un pañuelo…. y ese para todas era el mismo) Por último en una de las habitaciones del polígono central se abrían unos aljibes donde nos dejaron un rato.

Como veis cosméticamente sí que hay mucha diferencia y es más, creo que en Marruecos me exfoliaron mucho más y mejor y salí mucho más suave que esta vez.

En el Hamman (I)

El otro día en una cena volvió a relucir esta GRAN anécdota, experiencia única encuadrada en el apartado de: si mi madre supiese en donde me meto…

Cosas que hacer en Marruecos hay miles pero, pregunté a una compañera que había estado un verano trabajando como voluntaria:
Mira lo que tienes que hacer es ir a un hamman, pero no a uno turístico. Los hammanes son los baños públicos de ellos. Nosotras fuimos, que ya ves tu íbamos sin jabón y sin nada y la tía del hamman alucinando nos miraba y decía ¿pero no tenéis nada? El caso es que tu entras y allí te digo que te puedes encontrar de todo, cuando yo fui había una afeitándose las ingles. Pero es una experiencia única, las ves a ellas en un ambiente muy diferente de como están por la calle, es muy íntimo

Yo transmití la información a mis amigas y en seguida las tres llegamos a la conclusión de que podíamos ahorrarnos semejante experiencia antropológica, pero que sí que nos apetecería mucho ir a uno turístico en plan spa.

Jabon negro

En el riad donde nos alojábamos preguntamos por algún sitio turístico y nos dijeron “hombre, hay miles, pero aquí lo que suelen hacer las chicas es irse con la cocinera que les lleva a uno de verdad”  Aunque íbamos super convencidas de que queríamos uno turístico pero fue instintivo decir el si (quizás nos echaba para atrás el ir solas a un lugar que desconocíamos completamente como funcionaba). Nos dijeron que cogiésemos toalla, jabón, y el dinero justo que ibamos a necesitar.

En estos sitios tienen un horario para hombres y otro para mujeres. A la entrada hay una gran sala, que a mi me recordó a un pajar… Cochambroso, es la palabra que estoy pensando pero la podéis cambiar por “con sabor local” o “muy auténtico”. El techo de madera tenia agujeros y había un poyete corrido a lo largo donde nos desnudamos y dejamos la ropa y toallas (tal y como nos habían pedido, era lo único que llevábamos. Aún así la mujer lo tapó todo con un chal)

La seguimos por una pesada puerta que daba al interior del baño.  En este caso eran dos salas rectangulares recubiertas de losas blancas (grises) y marrones conectadas entre sí. Ambas estaban recorridas por tuberías de agua caliente que hacían que la temperatura fuese muy agradable para estar desnudo. En la primera había grifos de agua para llenar cubos que luego se echaban por el suelo. En la segunda, había un pequeño tragaluz, por lo que estaba ligeramente (y solo ligeramente) más iluminada, y allí en el suelo no había agua, pero la sala era igual de húmeda.

Cogimos unos hules y los extendimos por el suelo en la primera sala, luego cogimos los cubos de agua caliente y los echamos sobre los hules para sentamos. La mujer nos echo agua a todas, sacó henna natural la mezcló con jabón negro (un jabón hecho a base de aceitunas negras, con propiedades exfoliantes) y exprimió una naranja. La corteza de la naranja la fuimos mojando en la mezcla y nos fuimos untando por todo el cuerpo. Esta especie de mascarilla te broncea y se supone que realmente ellas la usan para ocasiones especiales. Nos mandaron tumbarnos 10 minutos en la otra sala mientras se absorbía. Se estaba bien y calentito, pero de pronto empecé a hacer suma mental “eeh, esto es un lugar muy húmedo, calentito, sin apenas luz… ¿donde están los hongos?

Nos volvimos a duchar con cubos de agua caliente para quitarnos el jabon y la cocinera nos empezaron a frotar con una kessa (guante de crin super rugoso) de forma que nos quedamos completamente rojas pero se cayeron todas las pieles muertas que pudiésemos tener.

Como teníamos que esperar a que acabasen con Zuazua, otra vez nos mandaron tumbarnos en la otra sala. Pero esta vez, en vez de dar rienda suelta al lado hipocondríaco, me dediqué a observar relajadamente lo que había a mi alrededor. Y es verdad que es toda una experiencia. En la misma sala sentadas de dos en dos, todas las mujeres desnudas se hacían unas a otras lo mismo que nos estaban haciendo, se peinaban y se desenredaban unas a otras, se pasaban el guante de crin, charlaban, había una con un niño y una niña, que no paraban de corretear por el baño y por supuesto miraban a las extrangeras que estaban allí con curiosidad.

Después, llegó otra experiencia cuanto menos chocante; la hora de lavarse el pelo. Con nuestros champús nos enjabonaron y de algún sitio sacó una esponja con la que nos frotaba el jabón como cuando nuestras madres lo hacían cuando éramos pequeñas… exactamente igual… en algún momento pensé que no, que a lo mejor no lo haría pero si, ahí que de pronto una completa extraña pasaba una esponja entre mis piernas. Finalmente nos peinaron y nos perfumamos con perfume sólido que habíamos comprado en Essaouira.

Quedamos tan suaves, tan bien olíamos, nos sentíamos tan bien. Por un lado teníamos un miedo mortal a haber cogido hongos, por otro salimos sintiéndonos tan guapas y por otro (tercer) lado habiamos vivido una experiencia tan única (y sumamente rara) porque puede parecer una tontería pero lo vives y luego piensas: es que yo a día de hoy con esta mujer tengo más confianza que con mi madre casi. La mujer por cierto un amor, super cariñosa con nosotras. El día que nos fuimos salió y no paraba de darnos besos y abrazos (nosotras desde el día del baño nos sentíamos como sus hijas adoptivas)

Las termas de Puritama

Las termas de puritama se encuentran a unos 30km al norte de San Pedro de Atacama (y a unos 3500m sobre el nivel del mar) Se trata del río de aguas calientes Puritama, que en este punto de la quebrada cae en varias pozas. Su agua cristalina junto con la aridez del paisaje, forman en conjunto un lugar muy acogedor ideal para relajarse.

Para llegar hasta ellas hay que coger la ruta que sube a los geysers del Tatio, pero, aunque prácticamente todas las agencias del pueblo te ofrecen un transfer para subir hasta aquí, se puede hacer perfectamente en coche propio. Nosotros fuimos cuando hacía muy mal tiempo debido al invierno Boliviano, y la carretera al ser de bischofita (aunque lo pronuncien como bichufita) con el agua en seguida desaparece. Por lo pronto al Tatio no se podía subir ni con 4×4 así que teníamos mucho miedo porque nos contaron que teníamos que cruzar un río con el coche. Aunque las condiciones no podían ser peores es una carretera con no mucha pendiente en este tramo y el río no es nada.

Desde una plataforma, hay que bajar hasta el fondo del cañón de roca rojiza hasta el río donde desde arriba se ve como en su curso se agolpan las únicas plantitas de todo el entorno. Sinceramente allí entre las paredes de roca roja (aunque de momento no he estado en Jordania es de un rojo del color de Petra) con el verde de los juncos el paraje es incomparable. Al llegar abajo se paga la entrada (unos 10€ al cambio) y justo al lado de la taquilla hay una choza donde están los servicios y algunos cuartos para cambiarse, algo muy básico vamos, con asientos de madera y sin taquillas. Nosotros realmente fuimos avanzando por la pasarela de madera a lo largo de todo el río hasta llegar a la última poza. Nos quitamos la ropa allí, dejándola junto a nosotros en la pasarela y cuando nos cambiábamos de poza la cogíamos y la subíamos.

En total hay 8 pozas pero dado que las termas pertenecen al hotel Explora, la primera estaba cerrada y se la reservan para uso especial. En las tres horas que estuvimos nos dedicamos a disfrutar de las siguientes pozas (eso sí, pasar de una a otra lo hacíamos corriendo como valientes porque era todo un reto del frío que hacía fuera)

Poza nº8. Es la más fría se supone (aunque la temperatura solo decae de 34 a 33 grados en el conjunto) Lo cierto es que con el frío que hacía fuera la temperatura estaba muy en el límite de lo agradable (un pelín más caliente habría estado mejor) Al estar la más alejada es la que menos gente tiene y la cascada que cae en ella es de las más grandes (ideal para un masaje en la espalda)

Poza nº7. Aunque ninguna de las pozas es muy profunda, ésta junto con la número 5 son de las más profundas. Lo que le ocurre a las dos, es que no ves la cascada que baja hasta ellas sino que están rodeadas por enormes rocas que las encajonan.

Poza nº6. En principio esta poza no sorprendería más que ninguna otra pero esconde un pequeño secreto que solo Judío en un arranque de espíritu aventurero encontró. Se ve como un pequeño cauce de río, que es por donde le llega el agua a la piscina formada entre las rocas. Pues bien gateando por ese pequeño cauce (y digo gateando porque el caudal de agua no es gran cosa y la vegetación lo cubre todo como un precioso pasillo abovedado naturalmente) se llegan a las dos cascadas que alimentan la poza. Es un sitio genial y para disfrutar en solitario.

En esta misma poza coincidimos con una familia de atacameños (unas viejitas viejitas, que hasta se estaban bañando vestidas) Probablemente vinieron a estar un rato tranquilos, ellos pueden entrar en las termas gratis siempre que quieran, pero se toparon con nosotros. No pararon en un solo momento de reírse, creo que pasaron muy buen rato con las tonterías que decíamos. Pues antes de llegar a Chile yo ya había dado por sentado que por mucho que lo tratara de evitar cualquier cosa que dijese lo haría con palabras que allí tendrían connotación sexual pero justo hasta ese momento no nos habíamos topado con ningún desliz. Dijéramos lo que dijésemos todo fueron meteduras de pata

Poza nº2. Sin duda la más bonita, en cuanto a profundidad iguala a la nº8 en poquíiiisima profundidad, pero sin embargo es la más grande. Al no estar tan encajonada en las rocas discurre como un río un tramo muy grande donde te encuentras grandes juncos a ambos lados hasta llegar a la cascada que baja de la poza nº1 El salto es tan bueno que te puedes meter incluso detrás de la cascada.

En uno de nuestros momentos de relax, Diego (uno de los amigos argentinos que conocimos en San Pedro) hizo una gran reflexión sobre la vida y el turismo termal: “cuando empiezas a ir de turismo termal es clara señal de que estás envejeciendo…” puede ser cierto, pasamos una mañana muy tranquila como garbanzos en remojo. Pero el entorno que lo rodea me encantó, el cañón es como una pequeña jungla de juncos dentro de un árido desierto.

Viterbo

Apenas pensaba pasar un par de horas visitando Viterbo, mi idea era ir a las termas y darme una vueltecita antes por el pueblo. Nada más pisarlo supe que tenía que volver y dedicarle más tiempo.

La historia de esta ciudad se remonta a los tiempos etruscos pero realmente fue muy importante en todo el mundo cuando cayó en poder de los papas en el 1100. Cuando el papado se trasladó a Orvieto, y más adelante a Avignon la ciudad empezó a decaer (también ayudó mucho la peste negra que lo asoló en un par de ocasiones)

Flanqueado por una muralla, que aún conserva en pie muchos de los imponentes torreones sobriamente cuadrados, se encuentra uno de los pueblos medievales mejor conservados de Italia. Aunque la ciudad haya crecido, se siguen conservando perfectamente sus intrincadas callejuelas góticas con las casas amontonadas (las curiosas cassapontes que son casas que se conectan por el segundo piso haciendo un puente sobre las calles)

Entré por porta fiorentina y fui pasando por una serie interminable de plazas con fuentes y mucho encanto hasta llegar a la plaza del Plebiscito. Aquí se encuentra el ayuntamiento y un curioso museo de arte etrusco, donde desde sus jardines se puede contemplar la parte baja de la ciudad y en frente la gran iglesia de santa Rosa con su gran cúpula, a la que son muy devotos aquí con fiesta popular y mucha parafernalia.

Realmente en la ciudad hay varias iglesias diseminadas, merecen mucho la pena todas (como la pequeña franciscana en la subida al palacio papal escondida en su tan agradable plaza). Sobre todo pasearse sin perder detalle de los escudos que abundan por sus fachadas y desde luego hay que ir al barrio de San Pellegrino apoyado en la muralla. En el es donde se guarda todo el esplendor medieval de la ciudad, realmente lleno de recovecos que explorar.

Definitivamente lo más famoso de la ciudad es el palacio papal justo al lado de la catedral, y me fue difícil encontrarlo (tuve que consultar uno de los muchos planos que hay en la ciudad) para llegar a esta plaza hay que cruzar un puente que salva el precipicio, flanqueado por dos suntuosos palacios de los Farnese enraizados en el acantilado. Allí está a la izquierda la pequeña catedral y luego el gran palacio al que se accede por la escalinata cruzando la arcada gótica y entrando en el patio interior con las vistas más vertiginosas de Viterbo ya que está sobre un penacho por encima de toda la ciudad.

De la catedral de San Lorenzo, aunque es románica se nota que se ha reconstruido muchas veces. Su interior contrasta mucho con el campanario que tiene un estilo más renacentista, mezcla las franjas de mármol blanco y verde. Pero lo realmente bonito de ella es el interior. El techo conserva todas las vigas de madera y un pequeño artesonado, hasta está decorado. El suelo, le sigue a la par y está todo hecho de mosaicos de mármol (el estilo al parecer se llama cosmatesco y era típico de la Lazio en la edad media)

Pese a todo esto, el mayor reclamo turístico que tiene ¡incluso mencionadas por Dante en su Divina Comedia! son sus termas.

Era mi cumpleaños y Ravi me preguntó que cómo pensaba celebrarlo. ¡Claro que lo había pensado! En menos de un mes viviendo es imposible no enterarse.

Había oído hablar de unas termas que había a las afueras de Viterbo y le dije que me gustaría que me llevase. Le encantó la idea, incluso estuvimos viendo la posibilidad de ir a las termas de Saturnia en Toscana, pero al final con la cantidad de trabajo que tenía fuimos a las termas de Bulicame que son las más cercanas a Roma (a hora y media de trayecto. A Viterbo hay trenes frecuentes desde Roma Ostiense, pero no a las termas que están a un par de kilómetros de la ciudad).

Hay dos tipos de termas; unas que pertenecen a un hotel que son las termas dei Papi (por cierto a las del hotel sí que se puede ir en transporte público desde Roma, sale de porta flaminio un autobús que llega directamente al hotel) y las públicas. Antes la entrada era gratuita pero ahora hay que pagar un poquito. Pese a que muchos protestan yo creo que simplemente han mejorado las instalaciones, porque antes la gente iba a cualquier hora por la noche bebían y lo dejaban un poco mal.

Las termas no son muy espectaculares a lo que paisaje se refiere, simplemente es una piscina. De un lado brota agua a 55ºC y según te alejas el agua se enfría, así que tu te puedes ir hasta la temperatura que te gusta. Además hay una fuente de agua fría para refrescarse, con el plus de que se trata ni más ni menos que de una fuente romana.

Os he de transmitir el consejo que me dió mi jefe en Frascati: “Haces bien en ir ahora que hace frío, la gente espera a ir a las termas cuando hace calor pero entonces es insoportable y no puedes meterte en el agua