Ruta de los Moais

Moais hay también en Hanga Roa y a los pies del Terevaka, pero sin duda los 30km del camino de la costa sur que unen la ciudad con la playa de Anakena es el camino más impresionante de toda la isla.

Ahu Vinapu

El primer altar (ahu), es el ahu vinapu muy cercano a Hanga Roa, de hecho está detrás del aeropuerto. Desde la avenida Hotu Matu’a se coge el camino de la costa sur, que es un camino sin asfaltar, de tierra aplastada pero buena y se puede hacer sin necesidad de 4×4. Para llegar al Ahu Vinapu hay que girar en los contenedores de aceite y de allí veremos un letrerito desde el que se puede ir atravesando el pasto hasta la costa andando.

Ahu Vinapu II

En Vinapu hay en realidad dos ahus, pero los moais están en el suelo. De uno solo se ve una gran redondeada cabecita. De todas maneras lo curioso de estas estructuras es que algunos ahus muestran una forma de construcción muy trabajada similar a la de los Incas donde los bloques de piedra encajan en forma de puzzle sin huecos entre ellas. Curiosamente aunque otros ahus tengan un trabajo en piedra más pobre el Ahu de Vinapu es de los más antiguos que se construyeron.

Ahu Akahanga

Yendo hacia el sur por la ruta de la costa el siguiente ahu que no esncontramos es Vaihu, donde 8 altísimas estatuas están boca abajo, también en algún momento cayeron a causa de terremotos o tsunamis. Sus sombreros también están esparcidos a lo largo de la costa. El paisaje es impactante porque la isla es un páramo verde al frente las olas del mar rompen en los acantilados y los moais caídos en el suelo y rotos hacen que sea desolador.

3km más allá está el ahu Akahanga que presenta la misma estampa impactante y triste de los moais caídos. Según la leyenda este ahu sería en el que está enterrado Hotu Matu’a. Y por último nos encontramos con el ahu Hanga Te Tenga donde se encuentra el moai más alto con 9.94m que se llegó a poner en una plataforma en la isla.

Rano raraku en el interior

Para seguir con la ruta nos alejamos de la carretera de la costa y cogimos el camino de los moais para subir al Rano Raraku. Este cono volcánico es el segundo sitio protegido del parque nacional Rapa Nui (nosotros pagamos la entrada en el Rano Kao y te sirve para visitar los dos sitios, solo tienes que enseñarla). En esta mina de roca volcánica fue donde casi todas las figuras de la isla se produjeron. Fueron talladas una a una de la roca de las laderas interiores del volcán.

Según dejamos el coche nos pusimos a andar por el sendero de la izquierda casi cubierto por los arbustos. Va directamente al Rano, el lago dentro del cráter. Un sitio precioso de tierra roja, rodeado de juncos que además impacta al mirar sus laderas y ver pequeñas cabezas redondeadas que lo pueblan como si de setas se tratase. En estas partes de la ladera los moais se tallaban en la roca, casi todos están enterrados y a medio terminar. Impresionantes.

Rano raraku

Después desandamos el camino y nos dirigimos por el otro camino hacia el sur. Allí me emocioné y empecé a corretear como una niña pequeña llena de asombro. Vi miles de enormes cabezas sobresaliendo de la tierra como tulipanes. Son realmente moais finalizados que probablemente llevaban al exterior de la cantera para luego,  más tarde, transportarlos a los altares. En algunos de ellos hay tallados tatuajes, joyas, incluso barcos europeos. Entre todas estas tallas se encuentran algunas todavía sin extraer de la roca a medio tallar, como el moai más grande, llamado el gigante de 20 metros (que hubiese sido imposible poner de pie)

cantera de moais Rano raraku

La gran pregunta que uno se hace es ¿si ya tenían tantos tallados, cómo es que cambiaron de religión? Se dice que ellos mismos veían que no se mantenían en pie, que se caían por terremotos. Hasta los primeros europeos que llegaron vieron cómo dejaron de levantar moais de piedras y cambiaron a madera…. pero tenían tantos ya hechos… y abandonaron la cantera…

El este de este camino culmina en el moai arrodillado, el Moai Tukuturi, en roca roja. Mucho más antiguo que los demás, muestra cómo al principio les tallaban arrodillados pero debían ser más frágiles. Desde este punto la isla te da su visión más bonita, a lo lejos en el mar rompiendo en los altos y áridos acantilados, el impresionante Ahu tongariki.

moais rano raraku

Volviendo a coger la carretera hacia el sur llegamos a los 15 moais colosales que forman el Ahu Tongariki. Estos moais se cayeron de la plataforma en 1960 por un tsunami. En el 88 el arqueólogo Claudio Cristino (al que tuve ocasión de conocer) reconstruyó el ahu. El mismo reconoció que le quedó un pelín grande y se nota, los 15 están bien asentados pero el altar parece que le sobra de un lado. Pero es colosal en todos sus sentidos, 15 moais juntos en pie (algunos enormes) y se nota que cada uno representa a una persona, unos son más gorditos, otros más altos, otros más fuertes, incluso los rasgos, las narices, la cara…

Ahu tongariki desde rano raraku

En nuestro recorrido nos saltamos la verde península de poike en forma de tortuga (yo creo que más bien de camello) Según Pancho el lugar es genial para caminar durante unas 4 horas y descubrir sus cuevas. La carretera para sortear la península se mete hacia el interior y se dirige directamente hacia las playas de Ovahe y Anakena.

los 15 de tongariki

Pero antes de llegar a las playas hay que parar y bajar hacia la costa andando en la bahía de La pérouse (está indicado) En este sitio se encuentra el ahu Te Pito Kura con su gran Paro, otro de los moais más altos que se llegaron a poner en pie en un altar en la isla. A la izquierda del ahu hay 5 piedras redondas, magnéticas, donde la gente va a pedir deseos. NO se trata de ninguna antiguedad, esas piedras las puso un artista allí no hace mucho. A Elise le habían encargado un deseo, pero nadie nos había contado cómo exactamente se tenía que pedir el deseo. Así que me puse a bailar el baile del pollo, que desde luego sería una forma de pedir deseos más al estilo de la isla (oye se cumplieron)

camino costa sur

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La Réunion (playas)

En la isla de la Réunion la mayoría de las playas se encuentran en el oeste, dado que la costa este está más castigada por los fuertes vientos del Índico.

salines1

Hay que tener en cuenta que hay dos tipos de playas; las que tienen barrera de coral y las que no.

Entre la barrera de coral y la orilla se forma una especie de balsa de agua, no muy profunda (quizás os suene más su nombre en inglés “lagoon”). Estas zonas son muy tranquilas, no hay oleaje, tienen mucha vida que cotillear haciendo snokel. A mi personalmente no me gustaban porque uno no puede nadar. Son tan poco profundas que lo más normal es que tengas que estar mirando donde hay coral para no rozarte.

Las que no tienen barrera de coral son las preferidas de los surferos porque el océano tiene unas olas increíbles. El gran contra que tienen son los tiburones.

lagoon

Junto a las típicas banderas para el baño hay otra bandera con un tiburón dibujado. Cuando se levanta la naranja es que se ha avistado un tiburón en la playa, y cuando está roja hay que salir del agua… A ver siéndoos sincera sobre el peligro que representan: absolutamente en todas las playas que estuvimos sin barrera de coral, HABIA tiburones. Pero se avistan a 10-20km de la orilla (una persona nadando, no es normal que vaya tan lejos) Lo que sí es cierto es que a esas distancias sí que puede haber surferos, y si se leen las noticias los que acaban siendo atacados son ellos.

Saint Paul

saint paul

La primera playa que nos encontramos es en Saint Paul. Saint Paul es una ciudad agradable y bulliciosa, sobre todo en días de mercado. Es justo delante de esta explanada del mercado donde está la amplia playa de arena negra (eso si) con lagoon. Que sea de arena negra hace que, pese a que está en plena ciudad haya poca gente. Como puntos fuertes están los chiringuitos cerca donde comprar comida 24horas y el espolón que construyeron ideal para pasear al atardecer y pescar.

Bucan Canot

Boucan canot

La siguiente playa del paseo costero es Bucan-Canot. Nada más pasar por ella veréis que es LA playa con ambiente. Antes de llegar al agua hay que pasar por decenas de discotecas y bares a pie de playa. Se usa como lugar habitual para celebrar conciertos. Cuesta poco imaginar que es la favorita de los surferos. Sin embargo jamás la llegamos a pisar porque la bandera roja de tiburón siempre estuvo ondeada.

Saint Giles

saint giles1

El pueblo de Saint Giles tiene dos playas. Al norte del puerto está la playa sin barrera de coral. Fue la primera playa que pisé en la Réunion y me encantó.

Justo esa misma tarde probamos por primera vez la que está al sur del puerto protegida por el arrecife.

Me quedó claro lo poco que me gustan las playas con laguna. La playa en sí es preciosa, ésta y las dos que le siguen son playas prácticamente salvajes aunque muy calmadas, y sin instalaciones (se accede a ellas a través de los huecos entre dos casas). En ellas crecen buganvillas y palmeras. Son de arena llena de esqueletos de corales.

saint giles 2

La peor parte es que el agua no cubre más allá de los muslos, nadar es imposible y en esta los corales eran enormes. Tanto que había que ir mirando todo el rato donde estaban. Mis rodillas acabaron muy magulladas.

l’Hermitage

La siguiente playa de esta barrera que acaba en Saint Leu es la playa de l’Hermitage. Se trata de la playa más familiar con diferencia. Antes de entrar hay un aparcamiento muy bien acondicionado con restaurantes y pasado un espeso bosque se llega a la laguna repleta de niños.

L'hermitage

Al igual que la de Saint Giles, de la que es continuación, se extiende durante varios kilómetros y andando se llega hasta la siguiente. Lo más característico de esta playa es el bosque de filaos (pino australiano es la traducción que he encontrado) que hay en la misma orilla. De forma que toda la arena está llena de acículas y hierba.

Salines les bains

Salines les bains (que era donde nos alojábamos) era la última de esta serie interminable y kilométrica de misma playa que va cambiando de nombre.

Me gustaba mucho el hecho de que esta zona es residencial así que la playa estaba casi desierta. La playa de la Saline es lo que yo siempre asociaría a una playa paradisíaca de revista.

salines 3

Por la mañana la disfrutábamos nosotras solas con lagartos que tomaban el sol en las palmeras y coloridos pájaros rojos. De nuevo los corales eran el principal problema para el baño que no fuese un rápido chapuzón, y el hecho de que la marea alta dejaba una franja muy finita de playa.

Saint Leu

saint leu

Saint Leu comienza con la playa kelonia que no se puede pisar. En un lado de esta playa que da al Índico, completamente llena de pedazos de coral que no dejan ver arena, los saltadores de parapente aterrizan. El otro está protegido pues es donde las tortugas van a desovar. Para bañarse hay que ir hasta el centro del pueblo, donde hay un gran paseo marítimo acondicionado con jardicitos y zonas de juego. Es un pueblo muy típico costero.

Étang-Salé

Es cierto que a partir de Saint Leu comienza una zona curiosa de acantilados, pero quizás haya otras playas que no visitamos. Nuestra siguiente parada fue el acuario de l’Étang-Salé.

etang sale

Esta mini playa está dentro de una barrera de coral que forma un lagoon grandíisimo y super calmado, con aguas cristalinas y nada profundas. Es como un acuario, desde su playa de arena negra lo mejor es llevar unas gafas e ir mirando. Aunque desde arriba y a simple vista vimos la lucha entre un pulpo y una anguila por un trozo de pez muerto, con eso os lo digo todo. Eso si, te cubre por la rodilla, no esperéis nadar mucho.

Saint Pierre

Saint Pierre

Saint Pierre es una ciudad con varias playas también. Hacia el oeste del puerto, entre el cementerio y la antigua estación de trenes, la playa de arena negra tiene laguna. Fue en esta playa donde más claramente pude observar como las tremendas olas de varios metros rompían en el arrecife de coral (tal vez porque sea el sur y haya cruce de corrientes o la barrera coralina esté más cerca de la costa)

Grand Anse

Por último en el sur se sitúa Grand Anse en una zona de sotobosque protegida. Para llegar a la playa hay que atravesar la espesa vegetación hasta llegar al palmeral. Allí se encuentra, imponente entre acantilados e islotes (donde alguna vez llegó una foca desorientada).

Grand anse

Aunque tiene una zona muy bien acondicionada con baños y mesas, no le pueden quitar el aspecto de salvaje que tiene. Las olas de varios metros estallan con fuerza en la orilla de arena blanca, la brisa es fuerte y la corriente también. No es una playa para bañarse quizás por esto pero hay una pequeña piscina natural marcada con piedras donde si que es posible darse un chapuzón sin el miedo de que el Índico te devore.

A partir de este punto hacia el este no conozco más playas que duren todo el año. Algunas solo aparecen en la época de ciclones.  Si que existen varias zonas de roca negra resultante de las coladas de Piton de la fournaise, donde se han hecho piscinas naturales en el mar. Así que se puede uno bañar mientras al lado rompen olas de 6m.

playas oeste

Ancud

San Carlos de Ancud es uno de los pueblos más grandes del archipiélago de Chiloé, pero de los menos turísticos. Se sitúa en el extremo norte, de forma que es la primera población que uno encuentra según sale del ferry que desde Puerto Montt lleva a la isla.

Ancud

El paseo en ferry apenas dura 30 minutos y cada cuarto de hora hay un barco. Lo aprovechamos para enfrentarnos al viento y gozar en este pequeño mar interior, de una gran cantidad de especies marinas que se pueden divisar. Desde pingüinos hasta delfines pasando por pelícanos y otras aves.

Bahia de ancud

Muertos de  hambre, a las 16h llegamos a Ancud donde rezábamos por encontrar algo abierto para comer. Y otra cosa no, pero ya os digo que la mejor comida, riquísima y super bien de precio, la encontramos en este rincón chilota: Curanto al hoyo, pastel de jaiba, ostras (estupendas y baratísimas) Todo un festín que no pudimos evitar repetir a los pocos días.

La ciudad se fundó en 1765 como fortaleza. De hecho restos de la fortaleza aún quedan dominando la bahía, convertidos en museo. Está construida sobre una serie de colinas que dominan la bahía que se extiende al norte. Pasamos por varias iglesias de madera (conté como unas 4 en el camino) mientras recorríamos sus desparramadas y destartaladas calles con casas de madera despintada.

Ostras

Desde luego tiene un aspecto típico marinero, más aún cuando nos dirigimos hasta el puerto pesquero en una punta de la bahía. Desde el puerto se tiene la mejor panorámica de la ciudad gracias a la costanera Avenida Salvador Allende. Es una calle con varios monumentos y parques que recorre toda la bahía.

Allí encontramos nuestro restaurante favorito abierto casi 24 horas, (la pincoya) al lado del mercado artesanal abarrotado de puestos con lana y madera.

Bahia de Ancud

No sé como describírselo, pero el clima lluvioso, la bruma, el puerto, era todo como parte de un embrujo. De pronto las leyendas de la mitología típica de la isla se iban fraguando en nosotros. Las dos veces que estuve en Ancud me sentí como parte de una novela ¿será por ese influjo romántico de los sitios costeros?. Me pregunté cómo sería pasar un invierno.

Islotes Puñihuil 2

A menos de 20 km del pueblo, siguiendo la carretera que va hacia el océano se llega a una playa entre granjas y marismas de esta isla que es un 80% espeso bosque inexplorado. El camino supongo que de aquí a un tiempo estará por completo asfaltado, pero hasta ahora solo parcialmente. La carretera no va a ninguna parte que no sea la misma playa. En ella se levantan los islotes de Puñihuil, declarados monumento nacional. Es un área protegida de tres impresionantes islotes muy cercanos a la orilla donde anidan todos los años pingüinos (de Magallanes y Humboldt) de diciembre a marzo.

Islotes Puñihuil

Hay que avanzar con el coche un poquito por la arena y dejarlo bajo un palafito reconvertido en restaurante.  Al lado se levanta el chamizo de madera de la fundación alemana Otway. Esta fundación desarrolló el proyecto de conservación natural de las pingüineras, no permitiendo el desembarco en los islotes. Son los propios pescadores los que navegan y guían alrededor de los islotes vírgenes en pleno océano, intentando no molestar a los animales. Aunque encontré que eran mucho más osados que en el Parque Nacional Pan de Azúcar y se acercaban mucho más (a algunos lobos marinos con crías se les notaba incómodos por nuestra cercanía)

Como ya he dicho los pingüinos anidan de diciembre a marzo, acababan de irse justo la semana anterior a nuestra llegada (la última de marzo). Así que tuvimos mucha suerte y vimos a alguno en el agua, aunque los impresionantes islotes, llenos (llenísimos) de las pequeñas cuevecitas donde hacían sus nidos estaban totalmente abandonados.

Lobos marinos 2

Pero desde luego no nos fuimos de vacío. En vez del paseo de cuarto de hora por los islotes cercanos, navegamos mar a dentro hasta otros islotes repletos de lobos de mar. La única palabra que lo describe es ASOMBROSO. Comenzamos a rodear el islote y divisamos a cientos de lobos marinos que descansaban recostados sobre las grandes rocas muy cerca de nosotros. Tomaban pacientemente el sol, pescaban, nos miraban con curiosidad con esos grandes ojazos, oíamos sus extraños grititos… Como nos explicaron los pescadores compartían el lugar con ellos varios tipos de cormoranes como los imperiales (elegantes blancos y negros) o lile (con patas y cuello rojo), también vimos pelícanos y gansos.

Lobos marinos

Después volvimos por una franja de mar que da al Pacífico donde el agua creaba un extraño fenómeno. Al juntarse el océano con el mar interno se producían olas de 6 metros. Era increíble ver cómo, delante de nosotros, el mar crecía de repente y nos elevaba. Y fue en esta franja donde, entre cabecitas de lobos marinos pescando, vimos todo un espectáculo. Un albatros planeando. Es el pájaro con mayor envergadura y hasta que no veáis uno en directo no podréis haceros a la idea. Nos dejó a todos con la boca abierta.

Cormoranes

De vuelta con la barquita estuvimos un rato explorando los islotes Puñihuil. Estaban prácticamente vacíos de pingüinos pero sí que había mucha vegetación y otras aves criando. Además tuvimos el placer de disfrutar de las nutrias que se acercaban a la barca sin ningún miedo. De nuevo en la vida había visto animales en libertad tan cerca. Andaban pescando cangrejos y hasta se las podía oir mascarlos.

nutrias

Circo de Mafate

Dedicado a Maria, que fiel a su naturaleza fue protestando todo el camino, y a Lidia que no dijo ni mu pero su cara de mato gratis lo decía todo. Gracias por aguantar mi capricho

Mapa ruta Mafate

Desde el mirador de Maïdo se puede ver el circo volcánico de Mafate (impresionante) Pero solo se puede acceder a él de una manera, andando.

Llanura de Tamarindos

Antiguamente estos circos sirvieron de refugio a los esclavos que huían de las plantaciones. Pero hoy en día sorprendentemente, a pesar de la falta de carreteras, Mafate sigue habitado. Gracias a un sistema de ayudas del gobierno, abastecimiento vía helicóptero y buena propaganda turística, hacen que entre esos escarpadísimos salientes cubiertos de vegetación dentro del cono volcánico, haya mesetas con pequeños pueblos llenos de blancos B&B, bares, iglesias, pequeñas plantaciones y sean el paraíso de los senderistas.

Mafate desde Maïdo

Como no todos compartíamos el amor por la montaña, pactamos elegir UN solo día de caminar intensivamente. Finalmente fui yo la que decidió que le parecía imprescindible ir al Circo de Mafate, uno de los lugares más remotos del planeta.

El camino más transitado, clásico, fácil, sin dificultades técnicas y que se puede hacer en un solo día de marcha, es el GRR3-GRR1 que va desde el paso de Col des Boeufs, en el circo de Salazie, hasta la Nouvelle, que con 150 habitantes es la capital de la zona. Unos 11km (ida-vuelta) con un desnivel de 600m.

Pero dentro de la caldera hay miles de posibilidades, solo echando un vistazo desde Maïdo se pueden ver rutas super aéreas bajando a lo largo del desfiladero que me despertaban la sed de aventuras.

Bosque de tamarindos 2

Por circunstancias  nosotros empezamos a andar a las 12 pero, como en el trópico anochece a las seis de la tarde, es importante comenzar muy temprano. Además hay que tener en cuenta que para llegar hasta Col des Boeufs, el principio de la ruta, hay que atravesar todo el Circo de Salazie que está en el lado este de la isla (unas 2-3horas en coche) Después el camino se lleva unas 2h y media de bajada y unas 3h de subida (aunque nosotras hicimos el camino en 4h)

Antes de empezar la ruta hay un aparcamiento vigilado (nosotros dejamos el coche en un aparcamiento gratuito que hay un poco antes). Para llegar hasta el paso entre los dos circos hay que atravesar andando todo el aparcamiento y seguir por una pista forestal hasta la cima del Col des boefus. Esta parte tiene unas vistas espectaculares al circo de Salazie (que realmente fueron las que más disfrutaron María y la chunga)

La pista termina pasando por un estrecho pasillo rocoso, y se llega a la plataforma del helicóptero (a 1900m). Desde aquí ya se puede ver la maravillosa caldera del circo de Mafate. En frente está el mirador de Maïdo y a la izquierda el pico de Piton des Neiges que separa este circo del de Cilaos.

Selva Reunionesa

A la izquierda sale un estrecho sendero que en seguida baja por unas piedras en forma de escalones. El solo pensar en la subida de después hace que duelan las piernas pero creedme, a la vuelta éste no será el trozo con más pendiente, son 200m de desnivel en poco más de 2km.

En la bajada por las colosales paredes de la caldera, nos acompañaron los helechos de 4m, los líquenes y la espesa vegetación tropical. Selva que cubre hasta el último centímetro cuadrado de los escarpados pitones del circo.

Piton des caloumets

El descenso escalonado acaba en la llanura de los tamarindos. En esta llanura hay una espectacular vista del circo y se encuentra una de los paisajes más bellos que he visto en mi vida, el bosque de tamarindos. De la fruta yo no soy nada de forofa, pero los árboles (de la familia de las acacias) forman un bosque  encantador de cuento de hadas, de los que caen hojas en forma de racimos con despeinados líquenes (Barbe de Saint Antoine) por todas partes. Tomáos vuestro tiempo en atravesarlo, dejaros encantar por sus troncos retorcidos, caídos y tumbados por el viento.

Profundidades de Mafate

En esta llanura el camino está señalado por una pasarela de madera para tener un mínimo impacto en el entorno, aunque nosotros encontramos que caminar por ella era muy difícil y resbaladizo.

Después de unos 15 minutos de andar sobre esta meseta llegamos a un lugar llamado  “La Découverte” (1750 m)  Un precioso mirador al Piton des Calumets y desde donde pudimos comenzar a ver la meseta que ocupa la pequeña población de La Nouvelle.

La Nouvelle

El último tramo de bajada es mucho más pronunciado y en seguida llegamos a los 1400m donde un cartel nos dio la bienvenida al pueblo. Se trata de un pequeño enjambre de casas blancas con coloridos tejados, esparcidas al pié de enormes picos dentados. Hay una escuela, una iglesia de madera, un camping, un buen número de bares.

Llanura de Tamarindos

Lo primero que hicimos fue tumbarnos en la hierba a comernos nuestros bocatas, luego paseamos por el pueblo y lo atravesamos hasta uno de sus miradores, para descubrir que aún quedaba mucho para bajar hasta el fondo del cráter y atisbar las otras pequeñas poblaciones de la zona (aún más remotas y perdidas) Antes de partir nos acercamos a uno de los bares a tomar un café y finalmente pasamos por el camping con la intención de llenar las cantimploras (no pudimos porque el agua estaba mal, así que tuvimos que racionar el único litro de agua en la subida)

Estando en el café a la chunga se le cayó el mito de lugar desolado. Al entrar al baño encontró ambientadores de cuatro fragancias diferentes y salió protestando diciendo que era un timo. Durante todo el día pudimos comprobar cómo el helicóptero servía paquetes al pueblo sin interrupción.

Circo de Salazie

El tramo de subida que más puede costar es desde el pueblo hasta la llanura de los tamarindos  300m de desnivel en 2.5km. Pasada esa parte, lo demás es muy llevadero y las escaleras del último tramo hasta col des boeufs no tienen peldaños muy grandes.

Ma’unga Terevaka

Terevaka1El volcán Ma’unga Terevaka es el más joven de los tres conos (junto con Rano Kao y Poike) de Isla de Pascua. Todos ellos inactivos.

Con sus 511m (sí, ya sé que no es muy impactante) es la cima más alta de la isla, aunque seguro que os impresiona más saber que desde las profundidades marinas alcanza los 3000m.

El caso es que subir al Terevaka no es una proeza muy grande, pero lo que sí es, es un paseo muy agradable hasta el punto más alto de la isla. Donde, si el tiempo lo permite, en los 360º de horizonte solo hay mar.

Isla de pascua tiene forma de triángulo y si os fijáis en un mapa, el Terevaka se encuentra en el vértice norte de forma que su cono irregular ocupa la mayor parte de ella.

Terevaka2

Para subir hasta la cima hay un camino que empieza en el ahu Akivi. Para llegar allí no es necesario seguir el tortuoso camino de piedra de la ruta de las Anas que hicimos unos días antes. En la parte este de Hanga Roa, sale una carretera que va paralela al cerro con las tres cruces (yo pregunté y me contaron que quisieron escenificar una semana santa y nunca encontraron voluntarios) Al lado de ese cerro está la cantera Puna Pau de los sombreros de los moais. En la carretera, antes de llegar a la cantera de piedra roja hay una desviación (con una curva cerrada) a la izquierda que lleva hasta ahu Akivi. La carretera deja de estar asfaltada y os metéis por la pista de arena que lleva hasta la misma falda del Terevaka.

Terevaka3

Se deja el coche allí  a los pies del único ahu en el que los moais miran misteriosamente hacia el mar en vez de al interior, y caminando hacia la parte posterior del altar, empieza el camino. Esto es importante, ¡NO hay que seguir el cartel que pone tour Terevaka! sino los carteles amarillos que ponen: “autos no, zona recuperación vegetal” (este es uno de esos pequeños detalles del Rapa nui’s style o surrealismo de la isla)

Veréis que el camino discurre al principio paralelo a una cerca llena de guayabas mientras que a vuestra derecha se extienden amplios pastos. Luego gira hacia la izquierda separándose de la valla y atravesando las colinas poco a poco. Siguiendo siempre las dos rodadas veréis muchas bifurcaciones e incluso podréis tener dudas de hacia donde vais. Pero el secreto es muy sencillo, en cada bifurcación tomad el camino de la izquierda y llegaréis a la cima sin pérdida.

Terevaka4

En hora y media ya se está en la cima, puesto que sube con una pendiente moderada y constante, entre suaves lomas, durante unos 4km de una forma muy sencilla. Tened cuidado con los bonitos pastos que os rodean ¡son plantas urticantes! y también tened mucho cuidado con las manadas de caballos salvajes que os encontraréis por el camino, rodeadlas con bastante holgura, en seguida os daréis cuenta que son muy rápidos dando coces.

La cima aunque muy irregular es inconfundible porque ha sido marcada con un hito casero de madera y huesos de res. Nosotros la alcanzamos cuando por dos lados se acercaban a la isla sendas tormentas. El paisaje es inigualable (aunque no pudiésemos ver los famosos 360º de océano)

Terevaka5

El problema vino después, empezó a llover. Pero primero poquito, con lo que nos animamos a explorar otros pequeños cráteres que hay a su alrededor. Campo a través (las piernas se nos urticaron) llegamos al denso bosque de eucaliptos que hay al lado de la cima y de allí queríamos bajar al Rano Aroi. Rano es el nombre que los pascuenses dan a los cráteres volcánicos con lagos en su interior (hay tres en la isla) En éste se encuentra una cueva con la entrada llena de hibiscos que era lo que Francisco nos quería enseñar.

Pero pronto la lluvia fue demasiado intensas y tuvimos que guarecernos en una de las muchas cuevas que hay en este cráter. Con fascinación (en realidad escogimos la que nos pareció más grande para guarecernos los tres) nos metimos en una llena de geoglifos hasta que amainó un pelín para poder bajar del volcán.

Tapati

¿Vais a ir hoy al Maunga Pui al haka pei?¿y después al curanto?

Había demasiadas palabras incomprensibles para que esa frase tuviese algún significado para mi. Como respuesta a mi cara de interrogación  me informaron de que había llegado a la isla en las fiestas regionales, lo que se conoce como Tapati.

Tapati

El Tapati, se celebra varios días durante el mes de febrero. Según Elise: “bueno dura según tengan el ánimo de fiesta, cada año lo hacen de una manera” Se presentan dos chicas para ser la reina. Apoyadas por sus familias y amigos hacen dos equipos que, en diferentes pruebas, tienen que ir ganando puntos. Las pruebas son actividades tradicionales de Rapa Nui con lo que la fiesta tiene cierto caracter de preservación cultural.

Ese día, en concreto, se disputaba el Haka pei. Consiste en fabricarse con troncos de plátano una especie de silla y luego tirarse desde el Maunga Pui, un volcán que tiene su buena pendiente, así a las bravas. Justo antes estaba el Tau’a que consistía en cortar plátanos y se ponen a correr cargándolos unos 15 kilómetros para luego nadar en el cráter del Rano Raraku… A todo esto, se me informó que todo se hace con el traje típico, es decir plumas sobre la cabeza y un Hamí (taparrabos) entre las piernas.

Farandula

Ajam, osea que ¿que vamos a ver a unos hombres en tanguita hacer el macho?” pregunté

Exactamente. Al medio día llegamos al Maunga Pui, y comenzamos a subirlo para verlo desde arriba. Toda una proeza porque está MUY empinado, tanto que da miendo (Elise se quedó a medio camino) y las hierbas resbalan mucho (yo subí mejor descalza) Arriba, mereció la pena llegar porque les vimos preparándose, hasta se pusieron hacer un baile tipo rugby antes de empezar, y construyendo las planchas con las que luego se tirarían. El peligro es que conforme cogen velocidad con los baches botan y se pueden caer de los troncos a los que solo se agarran con hojas trenzadas.

El Hoko Haka Opo es otra cosa que nos impactó. Se trata de un concurso de cantos entre los dos grupos, y entonces Elise me miró y me dijo “pero no, no es lo que estás pensando, no es que chica canta mejor, es más gracioso. Empiezan a cantar canciones populares hasta que alguno de los grupos repita una canción y ese pierde, se pasan toda la noche cantando“. Y sí, se pasan toda la noche cantando.

Otra noche, usando el mismo escenario al lado del puerto, juntaron a un montón de niñas cada grupo y hacían lo mismo con bailes típicos. Que conste que estas cosas musicales nos encantaban porque nos gustaba muchísimo oír el sonido del ukelele (y estar atentas a las canciones que hablan de varúas). Era una de las cosas que te llenaban de esa sensación del “oooh estoy en la polinesia”.

(Sé que el video se ve fatal, estábamos lejos del escenario, pero sí que se puede oir la música)

Este año (2012) las candidatas a reinas eran la Lily y la Celine. Al poco de llegar teníamos una clara preferida solo que al segundo día de estar en la isla Elise sugirió que deberíamos preguntar a quién teníamos que apoyar, porque esto es una cuestión de familias y no podíamos ofender.

Haka pei

Hubo muchas pruebas que no vimos como la de tirar con jabalina a un tronco. O el Pora que me dió mucha pena perderme donde hacen con troncos de plataneros sus propias totoras y luego compiten remando desde la playa de Anakena.

Tapati

Pero el gran día, sí que no nos lo pudimos perder porque toda Hanga Roa cierra por fiesta. El día final se llama la farándula y está todo el mundo invitado a hacerse de un equipo o del otro. Para ello tu también tienes que vestir con el traje típico y te pintan el cuerpo entero con dibujos, como si fuesen tatuajes. Es muy fácil (y las turistas se sienten más cómodas) hacerse con un traje estilo Tahïti hechos de cocoteros, solo que los verdaderamente típicos de isla de Pascua usan exclusivamente plumas y pescado (vimos a un chico comprar la piel de un atún para hacerse un Hami) De forma que no se lleva nada en el pecho y la falda de plumas no tapa tanto como las otras. Después de conseguir tu traje hay que ir a uno de los dos patios en los que se pinta el cuerpo según quieras apoyar a un bando o al otro.

Tapati

Cuando todo el mundo está listo se hace un gran pasacalles para el que cada equipo hace carrozas. Todo el mundo desfila  para que se puedan contar a los disfrazados de cada bando y mientras las bandas vuelven a cantar para animar el ambiente. Al igual que en otras pruebas cada equipo está obligado a ir cantando canciones sin repetirse. Después viene el baile, la locura y la gran borrachera como en cualquier fiesta de pueblo que se tercie. (por cierto que ganó la Lily)

Tapati

Ahora bien, voy a hacer una pequeña advertencia, la farándula no es el Samu Samu (restaurante para turistas con cena espectáculo) donde trabajan chicos en taparrabos pagados para entretener al turista. Esto no es una atracción turística, es una fiesta de pueblo y la gente bebe y se emborracha… etc.

Mykonos Chora

La palabra Chora en griego es el equivalente a polis, sería como el lugar donde se encuentra el asentamiento principal de la isla (y cada isla tiene su Chora). La de Mykonos surgió extrañamente porque en su vecina isla de Delos, un importante centro en la edad antigua, por algún extraño motivo estaba prohibido nacer y morir.

La Chora de Mykonos es realmente bonita, uno de los mejores ejemplos de la arquitectura de las Cícladas. Pequeñas casas de adobe blanco con balcones de madera pintados junto con las ventanas de azul intenso o rojo. Las estrechas calles, con el curioso suelo empedrado de negro que destaca del uniforme blanco de la ciudad, se disponen de forma auténticamente laberíntica de forma que una vez cogida una callejuela nunca se sabe dónde se va a acabar.

He de reconocer que el pasear por la ciudad me produjo un placer infinito, al contrario de lo que me había imaginado por la fama de la isla, todo parecía muy bonito y tradicional. Eso sí si paseas por ella antes de las 11 de la mañana, cuando las tiendas están cerradas, las discotecas silenciadas y la gente en general durmiendo la mona.

A las 11 de la noche estar por Mykonos era toda una auténtica prueba al más urbanita: las calles se estrechaban aún más porque todas las tiendas (una tras otra todo era una marea donde se codean tiendas de super lujo, restaurantes caros, discotecas y joyerías) extendían sus escaparates plegables hacia afuera. Era además un hormiguero humano, tanto más cuando entre tanta gente el intrincado de sus callejuelas solo te podía recordar a los regueros que hacen las hormigas. En ocasiones cerca de los pub las aglomeraciones eran terribles y la música se oía alta desde fuera, dentro eso era rompe tímpanos.

Otra cosa realmente pintoresca es que mientras sigues el caminito pavimentado con piedra negra entre las casitas blancas se encontrarán tanto con grandiosos templos como con pequeñitas iglesias, todas ellas blancas, camufladas entre las demás casas, con grandes cúpulas azules o granates que aparecen en el aire. Lo más increíble aún es que son casi 200 iglesias que hay como setas por la isla. Como fuimos por la mañana muy temprano algunas estaban abiertas y me sorprendieron, puesto que me esperaba una decoración estilo ortodoxo ruso, decoradas profusamente del suelo al techo. Sin embargo las pocas que vimos eran muy sencillas, pero muy bonitas, aunque tenían más bien el aire de antiguas cocinas.

Nuestra exploración de la ciudad empezó en los blancos molinos de viento, que se sitúan en lo alto de una colina en el extremo sur dominando todo. Desde allí las vistas son espectaculares. Pero sobre todo, es que enfrente de estos antiguos molinos se encuentra la pequeña Venecia y la subida al kastro. Es una de las partes más bonitas de la Chora ya que la ciudad se encuentra como en una pequeña península, donde casas de dos pisos estilo veneciano y decoradas con balcones de colores muy brillantes, acordes con el resto de la isla. Están construidas muy pegaditas y casi cayendo en el mar (y sin el casi, en nuestra subida al kastro pudimos comprobar por la parte posterior de estas casas, que las calles entre ellas acababan en el mismo rompiente).

Todo esto forma una imagen única y maravillosa que encanta a todo el mundo por su increíble belleza y su ambiente mágico, claro está que en esta zona también aprovechan los restaurantes más caros para plantar sus terrazas.

Metiéndonos de nuevo en el laberinto 100% peatonal que sube a la colina que forma el antiguo castillo veneciano nos encontramos, casi de casualidad, con la iglesia más bonita e impactante de todas. En lo más alto del todo se encuentra dominando la iglesia de Panagia Paraportiani. Su arquitectura es realmente excepcional, se recorta toda blanca de adobe en el cielo azul y lo que más me sorprendió es que su forma es indeterminada, más bien como si hubiesen hecho una iglesia dentro de una cueva.

Bajando por aquí hasta el puerto (con saludo incluido al pelícano adoptivo que anda por la ciudad) se llega a una de las zonas más pintorescas. Donde descansan las barquitas de colorines de los pescadores, en uno de los espolones del puerto, hay una iglesia cuadrada, angios Nikolaos, con su cúpula azul claro realmente pequeña y bonita, justo en frente el ayuntamiento, y como no también la lonja del pescado. Además en la parte del final del muelle del puerto abundan las típicas tabernas griegas con sus sillas de madera y sus luces colgadas como estrellas a modo de “techo”.

Ojo, aunque en este pequeño puerto hay una pequeña parte donde llegan ferris, no sé dónde van estos, pero no son los ferris que parten hacia Atenas. Nosotras que pensábamos que así era, menos mal que el sobrino de la dueña del hotelito donde estábamos nos acercó, existe otro puerto a varios kilómetros de la ciudad.

En resumen, en mi estancia lo pasé muy bien, tuvimos mucha playa, mucha fiesta, trasnochamos muchísimo (en una discoteca no pararon de invitarnos desde que entramos hasta que salimos) La isla se ha hecho famosa por ser una “Ibiza” griega, destino de hippies ricos, estudiantes, despedidas de solteros y gays. Así que hay que saber a lo que se viene, está especialmente concebida para la fiesta. Aquí no se encontrará un turismo orientado a la paz el candor y la autenticidad de una isla griega, eso existirá similar en otras islas.