Ostia

Todo el mundo la recomendaba como excursión desde Roma. Así que finalmente un día me acerqué (y luego más tarde envié allí a mis padres) porque llegar es realmente fácil. Tan solo hay que coger el metro hasta Pirámide y en la misma estación cambiar al andén de la línea de tren ligero que lleva a la playa (vale con el mismo billete de metro)

ostia antica almacenes

El nombre, Ostia, hace referencia a puerta, y es que realmente es famosa por las ruinas de Ostia Antica el puerto de la ciudad de Roma en el siglo IV a.C para controlar el curso del Tiber. Luego el puerto no prosperó, sucumbió a un ataque sarraceno y simplemente la ciudad fue abandonada.

teatro ostia antica

Hacia la edad media, no muy lejos del antiguo puerto creció el Burgo di Ostia, que tampoco prosperó.

Finalmente hoy en día, más hacia el oeste, y para aprovecharlo como lugar de veraneo ha crecido el Lido di Ostia, típica ciudad de grandes chalets de playa.

Ostia Antica:

Para visitar las excavaciones de Ostia Antica solo hay que bajarse en la parada con el mismo nombre, cruzar la carretera por un puente y donde empieza el bosque (aquí llegar es un poco más intuitivo) girar a la izquierda.

Las ruinas son realmente impresionantes, se conservan muy bien, sobre todo una gran cantidad de frescos y mosaicos, y el número de turistas es muy reducido.

ostia antica

La visita a la antigua ciudad comienza en su necrópolis, que como siempre en la época romana, era lo que se encontraba más a las afueras de la ciudad. Seguidamente yendo por una amplia avenida llena de columnas, nos encontramos con la parte de edificios públicos que conservan asombrosas cantidades de mosaicos muy bien cuidados como en las termas de Neptuno, en la de los carreteros, y  sobre todo el piazzale de la corporazioni (plaza donde se situaba el mercado, en un increíble estado de conservación)

Antes de llegar a esta plaza (que se encuentra muy cercana al río) hay que pasar por el teatro, otro gran lugar. No es como el de Mérida desde luego, pero queda bastante del escenario, incluso adornado con columnas que soportan máscaras.

El resto de casas, y almacenes, es enorme. Muchas de ellas siguen en pie conservando dos pisos, frescos y mosaicos, y algunos elementos que permiten adivinar su función (fue el pasatiempo de Roberta y mío mientras paseábamos). Son muy fáciles de reconocer, la panadería, las tabernas, y los templos, incluso el serapeion, ya que como era un puerto había muchos extranjeros y este en concreto es un curioso templo egipcio dedicado al dios Serapis. En algunas mansiones se conservan bonitas estatuas, como la mansión del Amor y psique donde hay una preciosa estatua de cupido besando a psique.

ostia antica puerto

Es para ir con un buen mapa (se puede comprar en la entrada) y pasar un buen tiempo callejeando (recuerda mucho a Pompeya en chiquitito a la hora de visitarla)

Hacia el Tiber, nos desilusionó mucho que no quedase nada del antiguo puerto o alguna demostración de cómo eran los barcos entonces, pero lo que nos desilusionó más fue que el pequeño museo que hay en el centro de la ciudad de Ostia Antica, estuviese cerrado el Domingo, aunque el restaurante si que estuviese abierto.

teatro ostia antica

En venganza, aprovechamos para comer unos bocatas en las colinas que hay entre donde acaban las pequeñas casas más humildes y la muralla de la ciudad, sentados en el verde bajo la sombra de los pinos.

Burgo di Ostia:

Nada más salir de la antigua ciudad romana, a mano derecha se encuentra el Burgo di Ostia, fácil de llegar guiándose por la torre del homenaje del castillo.

Este sitio empezó siendo en el 200 d.C. una necrópolis donde enterraron a santa Áurea y por algún extraño motivo esto dio pie a que comenzase un asentamiento. Yo me quedo más con la teoría (propia) de que construyeron el castillo hacia el 1400 para defender el acceso a Roma desde el Tiber y a su alrededor comenzó a crecer una (muy) pequeña población para servir al mismo.

castello burgo di ostia

Al lado del burgo medieval fortificado se construyó la pequeñita y coqueta iglesia de santa aurea (esta iglesia es del siglo XV, la misma época que el castillo).

Es un sitio muy chiquitín que en seguida se recorre. Todas las casas son estilo pueblo, pueblo italiano claro. Algunas están pintadas de colores que contrastan con los adoquines grises de la calle y la piedra gris de la iglesia. Sus callejuelas, además, no pueden ocultar que son muy medievales por lo intrincadas y laberínticas que son para un lugar tan pequeño que en dos vueltas ya te lo has recorrido por completo. Lo cierto es que el conjunto, te hace más bien pensar que no estás al lado de una gran ciudad sino a kilómetros de un sitio habitado.

burgo di ostia

Lido di Ostia:

Finalmente dos paradas más adelante se encuentra la ciudad moderna Lido di Ostia donde está la playa de Roma.

La bucólica Ostia Antica, paraíso del turista agobiado, no permite hacerse a la idea, ni de lejos de lo que es la ciudad moderna. ¡Hay unas mansiones!, ¡cada casa! Pero en general, salvo por cotilleo, nada especial que ver.

Lo que si que hay son bares super chic en el paseo marítimo geniales para tomarse unos cocteles al atardecer.

Cuando llegas a la playa (que en realidad es difícil) la cosa se pone imposible. La playa es fea donde las haya, las veces que la puedes ver, porque es completamente privada (aunque algunos sectores realmente no tengan licencia de explotación), el caso es que levantan muros y no se puede ver la playa ni por fuera.

Lido di ostia

Y si vas a bañarte en temporada, está prohibido que extiendas tu toalla, puedes bañarte en el agua, pero no puedes disfrutar de la playa. Funcionan a modo de concesión donde tu formas parte de un club y pagas mensualidades para tener TU sitio e instalaciones de playa.

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Castel Gandolfo

También pertenecen al Estado del Vaticano, junto con la propia ciudad vaticana y otros terrenos extramuros en la misma ciudad de Roma, los terrenos italianos de Castel Gandolfo. Que es el lugar donde tienen tradicionalmente los Papas su residencia de verano.

castel gandolfo

Yo trabajaba y vivía soltera en Italia. Al enterarse de este dato todo italiano que conocía se veía en la obligación de presentarme a algún amigo. Así conocí a Lorenzo al que le impusieron sacarme a pasear un domingo. Y es que es costumbre romana salir los domingos a pasear alrededor del lago Albano, saboreando un helado, como no. (O bueno quizás esto lo hice yo porque no puedo vivir un día sin helado no importa la época del año)

Lago Albano 2

Llegamos al lago y me preguntó si conocía Castel Gandolfo y le dije “pues claro todo el mundo lo conoce” Se quedó muy extrañado ante mi respuesta pero se pasó riéndose toda la tarde cuando se enteró que este pequeño pueblecito de la Lazio era conocido fuera de Italia como “el Camp Davis del Vaticano”

Empezando por describir el lago pues sería realmente bonito si no fuese porque es un basurero. Hay que pasar por alto para no estropear el cuadro, es que en Italia los lugares públicos no están cuidados en absoluto. Aquí viene mucha gente de domingueros a pasar el día y bañarse cuando hace calor, lo dejan todo hecho un basurero (literalmente, te puedes encontrar desde sillas hasta ruedas de coches) y nadie cuida nada.

La parte buena es que como toda la zona, es de origen volcánico y el Albano se formó en la caldera de un volcán. Se encuentra rodeado de montañas llenas de bosques.

Me contaba Ravi que a ella no le gusta bañarse allí, porque tiene miedo del ojo de mar. Lo cual le conté, me traía recuerdos de mi más tierna infancia y las terroríficas leyendas sobre el ojo de mar en el centro de la laguna grande en Gredos.

Albano desde Castel Gandolfo

Es bastante grandecito de forma que hay embarcaderos y alguna que otra vela para navegarlo, incluso un barco que te da una vuelta por él.

Después de nuestro paseo empezamos la laboriosa subida zigzagueante hasta la cima de la caldera donde se alza el pueblo de Castel Gandolfo. Se trata de otro de los “Castelli Romani“, desde luego desde todas partes del lago se divisa el castillo amarillo que  es la residencia papal y que corona la parte más alta majestuosamente.

Por el camino nos cruzamos con auténticas villas (unas casas impresionantes que contrasta con la idea de ciudad dormitorio que tenemos nosotros, porque los Castelli Romani principalmente están habitados por familias que diariamente van a Roma a trabajar. Eso si no viven en bloques de edificios a las afueras de la ciudad sino en preciosas villas en el campo. La contraparte es que vivir aquí sin coche es estar vendido, no hay absolutamente nada que hacer y por otra parte tienes que enfrentarte diariamente al caos circulatorio romano).

piazza della libertad

Luego cruzamos todo el pueblo hasta la Piazza della Libertà donde  está la imponente residencia papal (aunque desde el lago se veía mejor. Es más sigo pensando que lo bonito es verlo desde abajo, el pueblo en sí no aporta mucho más)

En el 81dC aquí estaba la residencia de campo del emperador Domiciano (un “macro” palacio que iba desde la Via Appia hasta el lago Albano) pero luego los terrenos fueron abandonados y en el s.XIV se cogió el mármol para construir el duomo de Orvieto.

En el 1200 la familia Gandolfo construyó una fortaleza cuadrada con un patio (que todavía existe) que luego compraría la Iglesia. Fue el Papa Clemente VIII el primero en residir en el castillo y poco a poco se fue reformando. La fortaleza se amplió con nuevas estructuras, se construyó el ala del palacio junto al lago, y la parte izquierda de la fachada actual hasta la puerta de ingreso. Se realizó también el jardín del palacio (Jardín del Moro), es un jardín realmente grande del que todos los italianos hablan maravillas aunque no está abierto al público y al lado del palacio papal se encuentra el observatorio. Pero salvo la residencia papal que es el edificio que domina la plaza de la Piazza della Libertà, las demás dependencias (y jardines) no se pueden ver.

Lago Albano

En la misma plaza el genial Bernini diseñó la iglesia de San Tommaso di Villanova, que es el único atractivo propiamente turístico que podría tener el pueblo, más allá de escaparse del bullicio de la ciudad a un entorno bucólico a menos de 30km.

Tivoli

¡Uy! Un lugar tan maravilloso que ni siquiera sé por dónde empezar a contaros.

Tivoli

A Tivoli se llega desde Roma en autobús. Se coge en el intercambiador de Ponte Mammolo, y siendo domingo había uno cada 15 min. El pueblo se encuentra encaramado en una montaña, y el autobús te deja en una de las partes más altas, cerca del castillo.

calles Tivoli 3

Lo que es el pueblo en sí, merece mucho la pena callejear por el casco antiguo. Si os caza para hablar una viejecita de la zona os dirá que el casco antiguo es bonito por sus casa medievales.

Apuesto lo que quérais a que las casas de Tivoli no son lo que habían imaginado. Las casas son antiguas, tan antiguas que verdaderamente el paseante se tiene que preguntar ¿cómo es que se mantienen en pie? Las callejuelas son medievales, tanto que de nuevo uno se pregunta ¿y aquí la gente que hace con el coche?. En el camino os encontrareis con un supermercado con columnas, talleres mecánicos con vírgenes en las paredes (tal vez una antigua iglesia), ventanas ojivales que han visto pasar siglos, puertas que tienen cientos de años.

Para poder disfrutar la ciudad más a fondo echad un vistazo a este link con un montón de información, donde proponen algunos paseos.

calles Tivoli 2

Iglesias os encontraréis muchas, incluida la catedral de la que tan solo veréis entre las intrincadas callejuelas su torreón. Y de pronto os encontrareis cara a cara en la piazza dil duomo (para ser una catedral se encuentra muy escondidita entre las casas, se preserva todo como en la época medieval)

Mi primera labor fue bajar, recorriendo todo el barrio medieval hasta el río y cruzar el puente gregoriano hasta villa Gregoriana. Como yo ya sabía desde un principio, iba a estar cerrada porque la abren a partir de marzo, así que me quedé sin verla. Lo más impactante de la villa es el mirador que tiene en el jardín a media altura de la gran cascada del Aniene.

Pero el paseo no fue en balde porque en esta zona más baja se encuentran los templos romanos más famosos de la que fuera la antigua Tibur, el templo de Vesta, y el templo de Sibilla (truco, hay que entrar a ellos por el restaurante).

Chiesa Santa Maria Maggiore

De vuelta recorriendo las murallas de villa d’Este lo último que visité de la ciudad de Tibur en sí fue la Iglesia de Santa Maria Maggiore, que aunque su fachada es románica y aunque la nave principal sea muy sencilla, las capillas de los laterales no tienen ningún desperdicio, con unos frescos góticos fascinantes. En la plaza donde se encuentra, también están los restos de una macro estatua romana (que me recordó taaantiiiisimo a “la vida de Brian” que no podía parar de reír) y a la derecha la entrada principal de villa d’Este.

Villa D’Este

La entrada a la villa del cardenal d’Este se hace desde esa plaza, por el antiguo claustro de un convento benedictino, directamente en el appartamento vecchio (que sería la primera planta). Aunque en esta planta las habitaciones apenas tengan decoración (solo en los techos) y estén vacías, de lo grandiosas y luminosas que son (y las vistas al jardín, por supuesto) me pasó algo que hacía mucho tiempo que no me pasaba; estaba andando de sala en sala y después de un rato me di cuenta de que tenía la boca abierta.

Villa d'Este

El asombro fue aún mayor al bajar a la planta de abajo, en el que todas y cada una de las habitaciones están profusamente decoradas con historias mitológicas, motivos geométricos, simulando columnas y tapices (Muy curiosa es la habitación de la fuente, ¿quién pondría una fuente dentro de casa?)

Del appartemento nobile se sale al jardín. Si la villa es un edificio majestuoso pero muy austero (el único adorno es el pórtico que da al jardín) los jardines son todo lo contrario, y son los que la han hecho famosa.

Organo villa d'Este

Al principio tuve miedo de que por ser invierno las fuentes estuviesen cerradas, pero por suerte no fue así. El jardín tiene varias avenidas y desde el palacio se va bajando a diferentes niveles hasta la avenida de las cien fuentes. En el lado pegado a la muralla, en estos desniveles del principio se encuentra, la fuente de Roma (es la que más me gustó, pasé un buen rato fascinada por las esculturas).

Villa d'Este fuente de roma

En el siguiente nivel está la avenida de los Dragones y en la parte más baja el vivero de Peces con tres grandes estanques.

Abajo del todo a la izquierda se encuentra el gran órgano hidráulico. Se puede subir por detrás para tener una increíble perspectiva de la muralla y el patio con las piscinas. A partir de aquí comienzan una serie de parterres definidos por cipreses que esconden las demás fuentes y algunas grutas escondidas en caminos secundarios mucho más estrechos.

Murallas villa d'Este

Una vez hube vagabundeado por todos los rinconcitos del jardín, volví a subir al pórtico del jardín donde hay una cafetería con una terracita en una de las almenas de la muralla. Allí me senté a tomarme una coca cola tranquilamente y poder disfrutar e interiorizar donde estaba. Todo me pareció tan bonito que considero realmente aconsejable y necesario hacer una paradita en este lugar (aunque te claven un poco obviamente)

Villa Adriana.

Villa Adriana no está en la misma Tivoli, sino que hay que coger un autobús y bajar a la parte baja de la montaña.

montes tiburinos

Es un lío (al menos, a mi me acabó desesperando un poco). Poderse coger, se pueden coger dos tipos de autobuses el local (CAT) o el nacional (COTRAL) pero para cada uno hay un billete diferente. Mi consejo, coged el cotral, porque cat no vi ni uno, y aunque algunos cotral te llevan mucho más cerca de la villa, absolutamente todos paran en la carretera (luego hay que andar un poquito) En todo momento preguntad a los conductores o gente del autobús, son todos muy amables.

Bien ahora ya puedo hablar de la maravillosa villa Adriana.

canopio

Aquellos que me conocen saben que soy 100% fan del turismo con bocata. Recomendación número 1, haced lo posible para traeros unos bocatas y comerlos en villa Adriana si hace buen tiempo. Antes de entrar, en la billetería, hay un sitio donde venden, de cualquier otra forma os vais a arrepentir (dentro hay fuentes de agua y papeleras).

Recomendación número 2, una vez entrada a la villa no hay ningún tipo de indicación  sólo los yacimientos. Se pueden coger audioguías pero a mi no me gustan nada. Prefiero ir a mi tiempo y fijándome en lo que me llame la atención. Así que lo suyo es llevarse una buena guía e ir leyendo poco a poco (y con un mapa, importante, porque no sé donde leí que por el mapa te cobran una burrada)

Biblioteca villa adriana

La villa fue una inmensa posesión del emperador Adriano que se extiende por las laderas de los montes Tiburtinos. Sus dimensiones, variedad arquitectónica y belleza del entorno (olivares, pinos y cipreses) que hacen de ella uno de los lugares arqueológicos más extraordinarios de Italia y por ello es patrimonio de la humanidad.

Para entrar se recorre primero una gran avenida que me recordó muchísimo a la Quinta de los Molinos en Madrid. Tal vez fuese el paisaje con la mezcla de olivos, pinos y cipreses que acabo de comentar.

Muy al principio, se encuentran el teatro griego y un templo dedicado a Venus, pero cuando yo estuve no se podían visitar, así que llegué a una especie de centro de visitantes donde hay una reconstrucción de cómo fuera la villa.

Olivar villa adriana

Se trata de un gigantesco conjunto que  se organiza en una serie de pabellones diseminados en la naturaleza. Además del palacio hay instalaciones para el séquito del emperador, termas, biblioteca, un estadio, y kilómetros de galerías excavadas para el servicio. Dentro de la villa hay también un museo, al lado de la piscina del Canopio, de obligada visita donde se exponen las piezas encontradas durante las excavaciones.

Teatro villa adriana

El canopio es la parte más bonita y conocida del recinto. La viejecita octogenaria que previamente me encontré en el bus, me puso al corriente de toda la historia del palacio. Al parecer en verano hacen conciertos y obras de teatro por las noches (y me contó todo las obras que había visto, hasta a la Monserrat Caballe). Un año representaron “memorias de Adriano” y un bailarín “de un sitio raro, no era europeo no” represento la muerte de Antínoo. Porque Adriano tenía un novio (varios guiños de ojo en señal de complicidad) que se ahogó en el Nilo y por eso construyeron el Canopio.

Bagnaia

¡Dios mío! … y me llevé las manos a la cabeza.

Bagnaia

Me acababa de bajar de un tren de madera (si de madera) que había llegado con 20min de retraso, no había sido capaz de salir de la estación de Viterbo porque no conseguía arrancar. Habíamos atravesado una gran cantidad de huertos y campos con cerezos en flor por un camino con un solo raíl hasta llegar a aquel … ¿apeadero? Miré el pueblo y las casas que me rodeaban, dudo que encuentren en el mundo un pueblo más pueblo que esto, y me asaltó la duda: ¿Podré salir de aquí? (no es la primera vez que me pasaría el llegar a un sitio y no poder volver)

Era un sábado por la tarde al medio día y la plaza principal no presentaba un aspecto mejor, tan solo dos viejecitos sentados a la sombra de la terraza del bar del pueblo que me miraban (llevaba un vestido amarillo con mallas y chaqueta azul, hace falta mucho menos de esto en Italia para que te fichen como extranjero).

Bagnaia

Desde la parada del tren crucé un puente sobre un río completamente seco para llegar al pueblo al otro lado del cañón. Se llega por este puente (no hay otro acceso al pueblo) a la plaza principal. Como todos los pueblos de esta zona, Bagnaia se encuentra en un penacho de una profundísima garganta.

Lo primero que llamó mi atención (a parte del aspecto 100% típico pueblo italiano) fue el palacio de la logia. Fijaros atentamente, a pesar de su aspecto de edificio que parece que se va a derrumbar de un momento a otro por el acantilado, en la terraza de las columnatas veréis unos frescos asombrosos.

Villa Lante

En la historia Bagnaia apenas hubiese pasado como conocida por sus termas (Bagno, como las que pululan por toda la Tuscia) sino fuese porque en el siglo XV fue elegida como residencia de verano por los cardenales de Viterbo. Pero resultó que el castillo que había dentro de los muros era para su gusto “demasiado modesto” con lo que fue dividida en dos partes.

A la izquierda se encuentra la città di dentro, se trata de la antigua ciudad medieval de dentro de la muralla cuya puerta está en el torreón del reloj y da a la plaza del castillo (del castillo en sí no queda nada, sólo el torreón del reloj, y la plaza es una plaza más de cuatro casas) Más allá si se quiere, siguiendo las callejuelas que culebrean entre casas de piedra muy antiguas, se llega al palacio que ahora es el ayuntamiento.

Villa lante

Pero lo realmente asombroso de este pueblo se encuentra a la derecha. En el 1471 se empezó a construir la città di fuori y verán que tres calles semiparalelas salen de la plaza principal, por cualquiera de ellas llegaran a un pequeño paraíso escondido:

Villa Lante:

Esta villa es realmente un pequeño paraíso y encima fuera del turismo masivo de Villa D’Este o Aldobrandini. El precio de la entrada también esta lejano al de éstas últimas siendo tan solo 2 euros.

Villa Lante

Para empezar no se trata de un gran palacio sino que son dos pequeños casinos (casitas de campo) prácticamente gemelos uno en frente del otro, aunque se construyeron en diferentes épocas. En la parte baja ambos tienen unas grandes arcadas acristaladas decorados con frescos muy recargados y en la planta superior se encuentran los pisos nobles.

Pero el principal motivo de su fama se debe a los jardines, que la han llevado a ser una de las más conocidas villas ajardinadas del siglo XVI italiano especialmente por sus fuentes y cascadas.

Casino de villa lante

Para respetar y realzar la simetría, todo el jardín y las fuentes presentan perfectas figuras geométricas. Desde la entrada principal se ve de frente los dos casinos y delante de ellos, a la izquierda una compleja fuente con avenidas, varios surtidores y esculturas que es la más grande de la villa.

En cada lateral de las casas hay parterres al estilo francés con diferentes geometrías y justo entre los dos edificios hay un laberinto.

A partir de este punto La villa  asciende escalonada en terrazas que permiten tener una perspectiva diferente desde cada fuente (y normalmente cada fuente posee una o varias cascadas de forma que nunca se pierde el rumor del agua cuando se pasea) Si se mira hacia abajo se ve al fondo el antiguo pueblo de Bagnaia, en su tiempo la diferencia entre el jardín y el pueblo (que se ve en todo momento) debió de ser mucho más grande que la que existe ahora.

Villa Lante

En la parte final se encontrarán un paseo de columnas que llevan a dos Belvederes en forma de kioskos de jardín cuadrados y entre ellos un estanque con 6 cascadas que caen desde los mismos muros de la villa, esta parte es menos simétrica y más asalvajada.

Los terrenos adyacentes a la villa, y antes parte de los jardines también son un gran parque público con árboles y césped donde también se encuentran numerosas fuentes curiosas y espectaculares.

Viterbo

Apenas pensaba pasar un par de horas visitando Viterbo, mi idea era ir a las termas y darme una vueltecita antes por el pueblo. Nada más pisarlo supe que tenía que volver y dedicarle más tiempo.

La historia de esta ciudad se remonta a los tiempos etruscos pero realmente fue muy importante en todo el mundo cuando cayó en poder de los papas en el 1100. Cuando el papado se trasladó a Orvieto, y más adelante a Avignon la ciudad empezó a decaer (también ayudó mucho la peste negra que lo asoló en un par de ocasiones)

Flanqueado por una muralla, que aún conserva en pie muchos de los imponentes torreones sobriamente cuadrados, se encuentra uno de los pueblos medievales mejor conservados de Italia. Aunque la ciudad haya crecido, se siguen conservando perfectamente sus intrincadas callejuelas góticas con las casas amontonadas (las curiosas cassapontes que son casas que se conectan por el segundo piso haciendo un puente sobre las calles)

Entré por porta fiorentina y fui pasando por una serie interminable de plazas con fuentes y mucho encanto hasta llegar a la plaza del Plebiscito. Aquí se encuentra el ayuntamiento y un curioso museo de arte etrusco, donde desde sus jardines se puede contemplar la parte baja de la ciudad y en frente la gran iglesia de santa Rosa con su gran cúpula, a la que son muy devotos aquí con fiesta popular y mucha parafernalia.

Realmente en la ciudad hay varias iglesias diseminadas, merecen mucho la pena todas (como la pequeña franciscana en la subida al palacio papal escondida en su tan agradable plaza). Sobre todo pasearse sin perder detalle de los escudos que abundan por sus fachadas y desde luego hay que ir al barrio de San Pellegrino apoyado en la muralla. En el es donde se guarda todo el esplendor medieval de la ciudad, realmente lleno de recovecos que explorar.

Definitivamente lo más famoso de la ciudad es el palacio papal justo al lado de la catedral, y me fue difícil encontrarlo (tuve que consultar uno de los muchos planos que hay en la ciudad) para llegar a esta plaza hay que cruzar un puente que salva el precipicio, flanqueado por dos suntuosos palacios de los Farnese enraizados en el acantilado. Allí está a la izquierda la pequeña catedral y luego el gran palacio al que se accede por la escalinata cruzando la arcada gótica y entrando en el patio interior con las vistas más vertiginosas de Viterbo ya que está sobre un penacho por encima de toda la ciudad.

De la catedral de San Lorenzo, aunque es románica se nota que se ha reconstruido muchas veces. Su interior contrasta mucho con el campanario que tiene un estilo más renacentista, mezcla las franjas de mármol blanco y verde. Pero lo realmente bonito de ella es el interior. El techo conserva todas las vigas de madera y un pequeño artesonado, hasta está decorado. El suelo, le sigue a la par y está todo hecho de mosaicos de mármol (el estilo al parecer se llama cosmatesco y era típico de la Lazio en la edad media)

Pese a todo esto, el mayor reclamo turístico que tiene ¡incluso mencionadas por Dante en su Divina Comedia! son sus termas.

Era mi cumpleaños y Ravi me preguntó que cómo pensaba celebrarlo. ¡Claro que lo había pensado! En menos de un mes viviendo es imposible no enterarse.

Había oído hablar de unas termas que había a las afueras de Viterbo y le dije que me gustaría que me llevase. Le encantó la idea, incluso estuvimos viendo la posibilidad de ir a las termas de Saturnia en Toscana, pero al final con la cantidad de trabajo que tenía fuimos a las termas de Bulicame que son las más cercanas a Roma (a hora y media de trayecto. A Viterbo hay trenes frecuentes desde Roma Ostiense, pero no a las termas que están a un par de kilómetros de la ciudad).

Hay dos tipos de termas; unas que pertenecen a un hotel que son las termas dei Papi (por cierto a las del hotel sí que se puede ir en transporte público desde Roma, sale de porta flaminio un autobús que llega directamente al hotel) y las públicas. Antes la entrada era gratuita pero ahora hay que pagar un poquito. Pese a que muchos protestan yo creo que simplemente han mejorado las instalaciones, porque antes la gente iba a cualquier hora por la noche bebían y lo dejaban un poco mal.

Las termas no son muy espectaculares a lo que paisaje se refiere, simplemente es una piscina. De un lado brota agua a 55ºC y según te alejas el agua se enfría, así que tu te puedes ir hasta la temperatura que te gusta. Además hay una fuente de agua fría para refrescarse, con el plus de que se trata ni más ni menos que de una fuente romana.

Os he de transmitir el consejo que me dió mi jefe en Frascati: “Haces bien en ir ahora que hace frío, la gente espera a ir a las termas cuando hace calor pero entonces es insoportable y no puedes meterte en el agua

Palestrina

Amigos del step, bienvenidos a Palestrina. Es un pueblecito que está en la Lazio a los pies de una montaña, encaramándose a ella, por eso está lleno de escaleras. Delicioso para recorrer sin más las callejuelas entre las casitas de piedra, ya que muchas de ellas no llevan a ninguna parte (es como un pequeño laberinto donde perderse, me encantó pasarme horas de arriba a bajo explorando los recovecos, pensando mmm y estas escaleras ¿dónde me llevarán?)

 No se trata de un sitio muy turístico, más bien nada turístico ya que hoy en día todavía muchos italianos me preguntan con mucho interés y asombro “Ma Palestrina como???” pero, como muchas de las personas que acaban leyendo esta entrada (la más visitada según las estadísticas) viviendo en Roma un viernes leí en un blog sobre este lugar y mi interés fue tal que tuve que ir hasta allí en persona. He de reconocer que en el autobús andaba muy despistada y me baje antes de llegar al pueblo, en una zona de casas bastante nueva a los pies de la montaña donde se extiende el centro histórico.

A parte de los encantos típicos de un pueblo de montaña, allá por el s.II a.C. se enriqueció con el comercio con oriente y la ciudad se hizo muy próspera y famosa. En ella se construyó un macro-templo dedicado a la Diosa de la fortuna primigenia, el cual hoy en día es aún considerado uno de los complejos más grandes de la época romana.

El santuario esta formado a base de una serie de terrazas escalonadas (alrededor de las cuales ha ido creciendo la ciudad moderna). Se entra por dos grandes rampas oblicuas que suben hasta la terraza de los hemiciclos y luego una escalera lleva a la terraza de las hornacinas para, por último llegar a un tercer nivel. Donde se supone que estaría el templo, en el 1630 los Barberini compraron la ciudad y sobre él construyeron un palazzo. Hoy en día es un museo arqueológico (la entrada para el templo y el museo es la misma, como si de una parte más se tratase, además hoy por tener mi día de suerte, la entrada era gratis).

El museo es chiquitito pero muy completo, me ha gustado mucho la verdad además tiene el plus de tratarse de un antiguo palacio con lo que en algunas de sus salas se conservan los frescos de las paredes y el techo. La mayor parte de lo que tienen son restos arqueológicos de la misma ciudad (aquellos que no han ido a parar a los museos Capitolinos); de la acrópolis, del templo de la fortuna primigenia y de algunos otros templos. El tesoro más preciado es sin duda el mosaico del Nilo es precioso y recomiendo observarlo con tiempo y calma, en el se representa desde el alto Nilo hasta Alejandría.

Palestrina iglesia

Mmm si que es cierto que a parte del museo arqueológico no hay mucho más que hacer más que vagabundear, sentarse en algún café o simplemente relajarse.

Mosaique du Nil (palais Barberini)

Justo al lado de la parte baja del templo hay un convento que es a la vez la biblioteca (os recomiendo que le echéis un vistazo). En la parte baja de la ciudad está la catedral que también tiene algunos frescos y pinturas interesantes que merecen la pena. Y por la parte alta de la ciudad (hay que ir callejeando por diferentes escaleritas) se llega a un paseo empedrado (ojo que no es la carretera de coches) que sube hasta el pueblo de arriba de la montaña Castel San Pietro Romano desde el que debe ser muy bonito ver todas las montañas (y sé que hay un castillo) Yo no subí porque empezó a llover a mares y finalmente decidí coger el autobús de vuelta. Por cierto que también merece la pena coger un bus hasta Zagarolo, el pueblo de al lado, que debe ser también realmente bonito de ver.

Para llegar hasta Palestrina, desde Roma hay que coger el autobús en el intercambiador de Anagnina, hasta aquí es fácil. Pero os recomiendo que os llevéis estudiados los horarios desde casa, porque a la vuelta no hay nada en la parada (ni tan siquiera hay parada) tienes que saber cual es el autobús que quieres coger (ante la duda siempre preguntar)