Peyrahout

Dudo mucho que este sitio aparezca en ninguna guía de Francia ya que se trata de una pequeña aldea en el departamento de la Haute Vienne.

Peyrahout palacio

Pero las vueltas que da la vida, hasta alli fuimos con el propósito principal de MARUJEAR. Mi amiga Yu volvia a tener problemas con su familia que le estaba concertando un segundo matrimonio del que se quería volver a escapar y fuimos a visitarla. Coincidió que ese verano estaba cuidando en su residencia del campo a una abuelita octogenaria y la señora, muy amablemente, nos invitó a ir.

Allí era en medio de la nada, nuestras indicaciones al salir de España eran “en fait il est un tout petit village même pas un village; juste un quatre ou enviros de maison enssemble… c’est vrai régardez sur google maps” y que nuestro único punto de referencia que SI aparecía en el mapa era Sain Junien.

Antiguas cuadras

Llegamos y sobre la carretera Yu nos hizo señales para que girásemos.

Cual no sería nuestra sorpresa cuando nos encontramos cara a cara con un palacio en mitad del campo. Claro, nos hicimos ilusiones “ala que bien se lo monta la viejecita” Pero según atravesábamos la verja nos volvió a hacer indicaciones de girar (que pena). Así llegamos a una pequeña casita de piedra y madera encantadora. Con su establo lleno de burritos, ovejitas, su pajar, las vigas de madera retorcida, completamente decorada como una casa de campo antigua. Decir que estábamos emocionadas era poco, a todo el mundo le llamábamos diciendo que estábamos en la casita de Heidi.

burritos

Después de instalarnos, según cenábamos ya nos enteramos que efectivamente todo pertenecía a la familia. Todo era de los terrenos del palacete pero que como ya no se usaba parte de las cuadras (sip, estábamos durmiendo en las cuadras) se había reconvertido en casita y allí nos habían instalado para que estuviésemos cómodas nosotras solas.

Incluso el granero en la parte de atrás mucho más alejado del palacio, una casa enorme, la habían convertido en una enorme casa rural (gîte de France, os dejo el enlace por si alguien se anima, la finca es increible y alrededor solo hay campo).

Antiguas cuadras

Podeis imaginaros cómo se rieron cuando se enteraron que habíamos llevado sacos de dormir, la respuesta fue risas, cara de horror y oír a la dueña decir “Dios mío pero que imagen tienen en el exterior de la campiña del limousin

En cuanto a nuestros anfitriones todos parecían sacados de una novela de época, la abuelita (para nosotras Mme Robert), nos contó sus anécdotas de jovencita y de cuando viajo durante todo un año sola por europa en coche…. nos la imaginábamos como una francesa descocada y liberada de la Belle Epoque, viajando con el sombrerito medio caído y una botella de wisky.

Patio

Su hija era una neo hippie de éstas que compra todo biológico, prefiere morirse de dolor antes que operarse o tomar analgésicos, enganchada a varias organizaciones de salvar burritos, salvar labreles, etc y estaba encantada de tener en su casa a gente tan multicultural aunque probablemente fuésemos los únicos no franceses que han pisado su casa en siglos (jejeje de éstos ya me he encontrado muchos en francia).

El hijo era todo un personaje, tan solo hay una palabra que le puede describir; sibarita. Las conversaciones con él solo se centraban en gastronomía, fiestas regionales, hoteles caros y coleccionaba antiguedades.

casas de javerdat

En cuanto a nuestra estancia más idílica imposible, si alguna vez se han imaginado la vida en Francia, descubrí que no es atribuible a Paris sino a este tipo de vida que se lleva en el campo: Paté de canard del bueno, desayunos con Brioches, las barras de mantequilla en la mesa para ir cortando, el queso de cabra mas tierno, un grand cru bordelais para las comidas, cerveza lillois, las ensaladas con la lechuga sin cortar y vinagreta de mostaza, conejo con receta secreta, perdices rellenas de mostaza, verduritas recién cogidas de la huerta.

Todo ésto rodeadas de bosques de castaños, robles y ovejitas (nos han contado que la mejor época para ir es otoño donde los colores son preciosos)

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Les Monts de Blond

chateau de mortemartEn el departamento de la Haute-Vienne se esconde una bucólica región formada por dulces colinas completamente cubiertas por un denso bosque, plagada de pequeñísimas aldeas. En ella encontramos grandes lagos, encantadores caminos, yacimientos megalíticos.

Para nuestro día de excursión, el alma caritativa de Odile nos dio un mapa muy muy detallado. Creedme que hay que tener un buen mapa de “los caminitos”

Mortemart

La región des Monts de Blond se extiende por toda la zona cercana a Bellac (para los interesados, pueblo al que al día siguiente fuimos  a una bodega de allí, a comprar unas cajas de vino) Estos montes (colinas mejor) son como las primeras estribaciones del Massif central, aunque la altura no supere los 500m.

Pero la ruta la empezamos no tan arriba sino en Mortemart, pueblo que os quiero describir con más detalle:

mercado de mortemart

En una de nuestras agradables comidas al más puro estilo francés, Madame Robert nos preguntó si conocíamos la región. Al oír que no, nos dijo categóricamente “Pues tenéis que ir a visitar Mortemart que es donde está el Château de la familia de mi marido, antes íbamos siempre a veranear allí hasta que nos compramos este palacio de verano
Como siempre, en estos casos que la realidad supera la ficción, primero comprobábamos entre nosotras que lo habíamos comprendido bien “¿Ésta ha dicho que vayamos a ver el castillo de su marido, verdad?

Mortemart es uno de los pueblos que figuran en la lista de los pueblos más bonitos de Francia. Las fachadas de las casas son de piedra de granito blanco, como en toda la tierra del Limousin, pero es que parece como si se hubiese quedado anclado en el siglo X con todas sus fachadas de piedra y madera antiguas.

chateau mortemart

Hay que girar a la derecha en la carretera principal para llegar a la antigua plaza de mercado. Está techada y sostenida por 12 pilares de madera también del siglo XII  que, de por sí (sin necesidad del castillo), le da ese gran toque medioevo al pueblo. La vida en la villa se desarrolló alrededor del castillo al más puro estilo feudal y todos los gremios estaban presentes, con lo que al rededor del mercado se encuentran algunas casas burguesas importantes y la maison du Sénéchal.

Como nos dijo Mme Robert antes de salir “el castillo está ahora a disposición del ayuntamiento” se puede entrar a visitarlo sin problemas. El día que fuimos las puertas levadizas de madera estaban bajadas. Entramos por la más cercana al foso que todavía lo rodea por tres lados. Se construyó en el 955 y consta de un foso con agua y dos puentes levadizos de forma que el castillo forma un cuadrilátero organizado entorno a un patio central.

convento

Estuvimos un buen rato deambulando de estancia en estancia (las tres imaginábamos cómo sería aquello con muebles, con las enormes chimeneas de piedra y las pequeñas ventanas enrejadas) Íbamos corriendo y gritando, “vamos a elegir habitación para el verano que viene

Las dos alas del castillo están unidas por una pequeña terracita llena de geranios, que da al patio central, y justo allí en la intersección se encuentra la torre del homenaje que empezamos a subir hasta que casi al final nos quedamos sin escalones para seguir subiendo (esto da un poco de vértigo y es bastante peligroso a decir verdad) Salimos por el patio y rodeamos el foso que ahora es una especie de jardín acuático lleno de juncos, patos y cisnes (con muy mala leche por cierto).

Desde esta especie de jardín que rodea al castillo se pueden ver otras dos edificaciones que han hecho famoso al pueblo. En el 1330 se construyeron tres complejos religiosos, un hospital de las carmelitas, un convento de agustinos y un monasterio de monjes de la cartuja.

Montrolsenard (2)

Hoy en día solo queda la vieja capilla de los agustinos que sirve hoy de parroquia. Está coronada por un campanario de teja de pizarra con forma de bulbo, en su interior hay retablos en madera dorada del s.XVII En una de las dependencias del antiguo convento se encuentra una especie de tienda donde venden cerámica típica y característica del Limousin. Justo en frente se encuentra el convento de las carmelitas que, al igual que el de los agustinos, es de planta cuadrada con cuatro torreones y que hoy en día funciona como preciosa gîte de Francia.

montrolsenard

Montrol-Sénard

Dirigiéndonos al siguiente “pueblo” en el mapa (la definición a partir de aquí es más tirando a aldea) y llegamos a Montrol-Sénard.

Personalmente me sorprendió mucho porque no me lo había imaginado así. A nosotras nos contaron que se trata de un pueblo-museo. Para que quede constancia de las antiguas tradiciones de la región han recreado escenas típicas de la vida cotidiana en diferentes casas del pueblo haciendo como un recorrido por él.

Lo que nos encontramos al llegar, era que al principio no lo veíamos nada claro. Allí no hay ni “información y turismo” ni un cartel ni nada.

Nos pusimos a andar por el pueblo y al lado de una casa (completamente normal, pensamos que estaba habitada) la puerta estaba abierta y había un panel con un mapa y un numero. Entramos dentro, y con gran sorpresa por nuestra parte descubrimos que exactamente han conservado algunas casas del pueblo tal cual decoradas como debieran estarlo hace siglos.

Montrolsenard (3)

A veces en algunas había una pequeña parte más bien en plan museo explicando cosas como el pastoreo, el cultivo, la forma de vestir, que era lo que mayormente yo me esperaba que fuera un pueblo-museo.

Pero en general tienes que ir descubriendo que casa es en la que puedes entrar y qué es lo que tendrá dentro (no se diferencian en nada de las demás pequeñas casitas de piedrecita que conforman el pueblo). Es un sitio bonito, la idea es genial, llevada a cabo de una manera sorprendente, lo tienen todo muy bien conservado y es muy instructivo. Eso sí ahora que estoy escribiendo sobre Montrol-Sénard creo recordar que todo estaba en francés como único idioma.

montrolsenard

En la plaza de la Iglesia además, los sábados a partir del medio día, hay mercadillo local de agricultores, venden cosas del lugar, mermeladas caseras, miel, cerveza (compramos una ambré de la región nada mala), vino (por supuesto). El pueblo en sí me recordaba muchísimo a cualquier pueblecito español con sus casitas todas bajitas, de granito y muy muy florido.

Cinturat y Cieux

Nuestro siguiente rumbo se encaminaba a explorar verdaderamente la región de los Monts de Blond a través de sus bosques.

Montrolsenard (4)

Lo interesante es que esta región fue una de las primeras zonas habitadas del Massif central, prueba de ello es la gran cantidad de dólmenes y menhires neolíticos encontrados. Realmente hay muchos y nosotras simplemente, con la poca información que disponíamos en ese momento (google maps) hicimos una pequeña rutita.

Por diferentes caminos, ya no eran carreteras, fuimos primero por entre los bosques hasta el lago de Fromental, se trata de un lago grande pero en esta parte encontramos los árboles y la maleza realmente espesos.

Limousin

Seguimos bajando hasta la aldea de Cinturat. Aquí paramos el coche y por un camino de piedra (y luego por algo que ni siquiera era camino y que nos costó mucho encontrar) llegamos hasta la piedra de sacrificios. Ejem… si alguien dice que eso es una piedra de sacrificios me lo creeré pero a mi me parecía simplemente una piedra en mitad del bosque.

Proseguimos hacia Cieux, y antes de llegar nos paramos para ver el menhir de Cieux que con sus 5 metros y 2 más enterrados es el más grande de la región. Para llegar hasta él de nuevo por caminos de piedra (la chunga que de por sí estaba sufriendo por su coche casi sufre colapso cuando un chuleta de pueblo le pasó con la moto demasiado cerca y casi se baja para matarle).

Mehenir

Como punto final a nuestra búsqueda de megalitos nos pusimos a buscar el dolmen de Javerdat que es una aldea ya más cercana a Peyrahout a donde no podíamos volver demasiado tarde.

Saint Junien

Considerábamos  Saint Junien nuestro punto de referencia por tratarse del último pueblo que aparecía en el mapa antes de llegar a Peyrahout. Y realmente fue el centro de referencia para muchas cosas más, puesto que al estar en lo más profundo del Limousin, Saint Junien es el centro de abastecimiento (tenemos mucho que agradecerle al carrefour de Saint Junien), compras y ocio de todas las pequeñas aldeas que rodean la zona.

No obstante no crean que es otra cosa más que un pueblecito chiquitín (pero con una agrupación de casas un poco mayor que en el resto de las aldeas).

El primero de los días que fuímos era un sabado de mercado y nos mandaron a hacer las compras (como Odile, la anfitriona, solo tomaba productos bio, pues teníamos la difícil tarea de encontrar los puestos adecuados de gente con su propia huerta. No sé si estáis habituados a este tipo de negocios pero, obviamente, no siempre tienen de todo lo que hay que comprar para hacer la comida ese día). El mercadillo lo ponen justo al lado del mercado estable en los alrededores de la colegiata, asi que ya aprovechamos para conocerla.

La colegiata de Saint Junien es del s.XII y se construyó sobre la cueva donde vivía un hermitaño (el tal San Juniano). Es de granito y de estílo románico típico del Limousin, con un campanario de rigurosas proporciones geométricas. Por dentro hay que destacar la tumba del santo, los frescos y los murales antiguos (echar un ojo al apocalipsis), y una gran cantidad de estatuas policromadas (que como todavía no había estado en Suiza por aquel entonces, tan solo las había podido apreciar antes en Brujas).

Al parecer cada siete años se celebra una gran procesión donde todo el pueblo se viste a la época y la colegiata se engalana con estandartes. La fiesta había sido un par de días antes (junio de 2009, por si alguien quiere hacer las cuentas para la próxima) pero aún así nosotras nos encontramos la iglesia con las mejores de las mejores galas, completamente decorada.

De la colegiata sale la calle de tiendas principal del pueblo, donde se encuentran las casas más antiguas que anteriormente estaban protegidas por una muralla, y llega hasta una curiosa plaza con una macro libelula en la rotonda (que a mi, no sé por qué, me hacia mucha gracia).

Yendo hacia el otro extremo del pueblo junto a la Vienne, nosotras solo la vimos al final cuando atravesamos el pueblo para ir a Rochechuart, se encuentra una auténtica maravilla de capilla: la chapelle de notre dame du pont, conservada a través del tiempo. Es una capilla medieval, como el resto del pueblo, pero en concreto esta tiene un aire de fragilidad y vejez que no posee el resto.

Otro de los días que pasamos en el campo, nos mandaron a Le Site Corot. Para llegar a él desde la rotonda de la libélula hay que ir hacia la piscina municipal.

Camille Corot fue un pintor paisajista francés cuya obra más tarde influiría en los pintores impresionistas. Da la casualidad que era en las afueras Saint Junien (Haute Vienne) donde tenía una pequeña cabaña para venir a pintar.
Tras varias generaciones de pintores franceses pasando por el mismo lugar rememorando al maestro, el sitio se ha conservado tal cual, respetando el impresionante bosque de robles y castaños.

Te puedes sentir como Hansel y Grëtel recién abandonados ya que existen múltiples senderos para pasear pero débilmente marcados. Hay zonas donde solo puedes ver árboles sin que entre la luz del sol y el cercano murmullo de los rápidos de agua en el río. Los caminos en sí no son difíciles de recorrer pese a todo, se trata de una zona muy boscosa pero llana, así que apenas presentan dificultades.

Aunque la cantidad de paseos posibles innumerable y exentos de cualquier dificultad (pusimos a pasear a la chunga que tiene una severa “alergia” a caminar por el campo) marcados con puntos de diferentes colores (azul, amarillo y rojo). Nosotros recorrimos unos 10km de forma circular justo siguiendo el curso de La Glane, y así pudimos ver la casita de madera del pintor y a varias personas que habían llegado para hacer pic-nic en las orillas fresquitas del río, incluso a algunos valientes nadando (a pesar de que Yu no podía comprender como se bañaban sin que les picasen los zapateros, mosquitos, arañas y todos los demás insectos que ya habían decidido que ella era un mordisco mucho más apetitoso que un francés)

Descubriendo la Haute Vienne por la ruta de Ricardo Corazón de León

La ruta de Ricardo Corazón de León la trazan una serie de ciudades fortificadas y castillos que recorren de norte (Etagnac) al sur-oeste (Arnac-Pompadour) toda el departamento de la Haute Vienne. Unos 180 km en total que discurren por carreteras (secundarias).

Nosotras tan solo hicimos el tramo que va desde Rochechouart a Etagnac y no porque conociésemos la existencia de la ruta, sino porque conocíamos la existencia de los castillos. Lo cual me da pie a explicarles como organizamos en mi grupo de amigos los viajes… imaginensé que, como en esta ocasión, va a un lugar del mundo (sobre todo alejado de los circuitos turísticos) y no sabe muy bien qué ver por allí.

Pues bien para planear posibles excursiones cerca del destino cogemos google maps, ponemos fotos y vamos mirando que pinta tienen los sitios (cutre, si, pero muy efectivo)

El caso es que ya estábamos allí en ruta y vimos muchos carteles de “route Richard Coeur de Lion

Bueeeno, pensamos, aqui ponen nombre a cualquier cosa ¿será el camino que cogió para las cruzadas? pues por esa regla de tres toda europa debería de estar con rutas… Aaaaaaaaaaay amigo, es que nos faltaba en ese momento un poquito de historia.

Ricardo Corazón de León fue hijo de Eleonor de Aquitania, así que cuando en 1189 subió al trono, no solo fue monarca de Inglaterra sino también duque de la Normandía y de la Aquitania, lo cual le colocaba por encima del rey de Francia. Así que con el paso del tiempo aunque fueron aliados, al final entraron en guerra por los dos territorios, y Ricardo decidió llevar la guerra al Limousin ya que el Vizconde del Limousin era su vasallo. Pero al presionarle el rey francés y un pequeño lio con un tesoro de un castillo que se quedó Ricardo el caso es que le traicionó y Ricardo Corazón de León murió aquí, en el castillo de Chalus. (No me digan que no es una buena historia, tiene guerras, odio, traición, robo y muerte y todo eso pasó por los castillines de por aquí, eso sí no hay nada explicativo, los deberes hay que traérselos hechos desde casa).

Rochechouart

Para empezar nuestro regreso desde el Limousin salimos de Peyrahout hacia Rochechouart. En un principio no habíamos decidido ir aunque habíamos visto las fotos del château. Pero duarante nuestra estancia nos contaron la historia del castillo y la curiosidad fue la que nos llevó.

Se llama Rochechuart que traducido del francés antiguo, significa la roca caída. Y es que se construyó donde había caído un meteorito, con roca de meteorito. Es más, el crater que dejó está justo al lado del castillo (claro ahora lleno de arbolitos, no es algo muy dramático de ver porque la erosión y la naturaleza han ido borrando las huellas, pero sin embargo es un cráter bastante grande, el meteorito más grande que cayó en Europa)

Hay bastantes senderos para recorrer el cráter en la réserve naturelle de l’Astroblème de Rochechuart-Chassenon . justo al lado del castillo hay un panel de madera con las posibles caminatas por “le pays de la metéorite”. Pero fueron más allá, y es que las piedras con las que se construyó el castillo fortificado en el siglo X fueron sacadas del meteorito (claro que luego en el siglo XV fue un poco reconstruido para darle un estilo renacentista) Ahora es un museo de arte contemporáneo, hay que atravesar todo el pueblo y se llega a la gran explanada del castillo donde se puede aparcar perfectamente, y luego pasas gratuitamente. Nosotras visitamos el patio y los jardines porque luego fuimos a dar una vueltecita por el pueblo. Es mono, como todos los de esta región con las casitas de piedra blanquecina con un toque anaranjado (no sé que tipo de piedra sera parece arenosa, pero es típica de todos los pueblos que pasamos) y la iglesia de Saint Sauveur, es del siglo IX aunque fue sufriendo transformaciones es un ejemplo de arte románico. Pero lo realmente especial que tiene esta pequeña iglesia es el campanario, ¡fijaos en el campanario! (imposible no hacerlo si lo veis) Es una torre octogonal que termina en un tejado ¡helicoidal!, igual que las columnas del patio del castillo. Me he informado y es algo arquitectonicamente extraño, al parecer circulan muchas leyendas alrededor del campanario.

Chassenon

Nuestro viaje siguió hasta Chassenon antes conocido como Cassinomagus, famoso por los yacimientos romanos (si, sé que ésto en particular no tiene mucho que ver con Ricardo Corazón de León) y en general el pueblo tampoco tiene mucho para ver, pero sigue en plena reserva natural.

La entrada a los yacimientos nos pareció desorbitadamente cara para lo que había. Lo que se conserva en mejor estado son las termas romanas del siglo I, quedan restos de los suelos, muros de hasta cinco metros, el sistema de calefacción y estatuas, pero bueno que unas termas a la larga son unas piscinas y los canales de calefacción vamos. Además quedan algunos restos de un templo y un teatro. En general no es nada grandioso, sobre todo comparado con los restos que hay en ciudades españolas y o italianas y sobre todo no vale ese precio.

Etagnac

Finalmente pusimos rumbo hacia Etagnac, que se encuentra en el límite ya en el departamento de la Charentes. En el camino pillamos a un camion/monstruo de éstos que recogen la paja de los campos de cereales, los 5 km que separan un lugar de otro los recorrimos no por encima de 15km/h así que se nos hizo eterno.  En ese momento no sabíamos que teníamos prisa, pero esto trastocó un poco el resto de nuestro viaje.

En Etagnac nos esperaba otro castillo medieval, este realmente antiguo. El castillo fortificado de La Rochebrune, que data de la primera cruzada. Está sobre un foso que todavía tiene agua, consta de cuatro torreones, y sus muros tienen dos metros de espesor. Pese a que en el todavía viven los descendientes del general d’etagn se puede visitar (aunque cuando nosotras llegamos ya estaba cerrado) al parecer en su interior todas las salas tienen decoración estilo primer imperio y es bastante bonito. Los jardines, en los que sí que estuvimos, también son del primer imperio y hay una granja muy antigua que también data del siglo X.

Viajando a la Francia profunda (el Limousin)

En un principio iba a ir a ver, a Burdeos, a Yu, la china que fue mi coloc en Lille. Pero resultó que durante el mes de julio iba a cuidar de una abuelita octogenaria a una aldea perdida en el centro del Limousin profundo. C’est pas grave, si hay que ir se va.

El resultado fue un viaje de 2200km en compañía de la chunga (que siempre está dispuesta a prestarse para estas cosas) lleno de anécdotas y cosas curiosas (como prometía desde el comienzo)

Subimos lentamente por la A-1 haciendo paradita para comer en Lerma y directas a Pamplona donde nos esperaban amigos de erasmus con casa para acogernos.

Siendo 9 de julio, nos fuimos de fiesta de San Fermín (pero no hasta muy tarde) porque a la mañana siguiente fuimos a ver el encierro desde el balcón de la calle Estafeta de la tía de nuestros amigos. Habiendo dormido 4 horitas y desayunado a las 6 de la mañana, cogimos la carretera de la Landas en Francia.

Esta carretera es un infierno para cualquier conductor, se trata de una recta infinita de unos 200km donde solo hay pinos y pinos y pinos. El problema es que solo es de dos carriles y si a un camión se le ocurre adelantar a otro el atasco está asegurado. Hacia la hora de comer, depués de una breve meditación, nos desviamos 50km para paramos en Pyla sur mer (cerca de Arcachon) donde vimos La gran Duna de Arena (es como una montaña).

Y por fin llegamos al Limousin profundo: Peyrahout una aldea de un palacio y cuatro casas fue nuestro campamento base. Y lo de aldea de 4 casas no es una frase hecha, ya me lo avisó Yu “en fait il est un tout petit village même pas un village; juste un dix ou enviros de maison enssemble, je rigole pas regarde sur google maps“. Desde alli vimos Saint Junien con su colegiata (y su carrefour donde compramos cervecita del norte), el château de papi Maurice (fallecido marido de la octogenaria) en Mortemart, dolmenes y menhires esparcidos por Les monts de Blond, el gran castillo de Rochefoucauld, ovejas, burritos, el château de Rochechuart al lado del cráter que dejo el meteorito que da nombre al pueblo y donde cogimos la ruta de Ricardo Corazón de León (estos franceses ponen nombre a cualquier cosa) que nos llevó a las termas de Chassenon y al castillo de Rochebrune en Etagnac.

De vuelta de nuestra idílica estancia de en la Francia profunda, nos encontramos cara a cara con Dax (donde casi la chunga decide hacer exterminio de franceses. Habíamos hecho una reserva en el étape de Saint Paul lès Dax al que llegamos pasadas las 20:00 (debido a la retención que sufrimos por un macro camión que recogía heno) La recepción ya no funcionaba y solo podías conseguir un código si tenías Carte Bleu. Sin poder entrar no nos quedó más remedio que buscar un sitio y acabamos en un pequeño hotel estupendo, aunque la ciudad no nos gustó en absoluto.

Para relajarnos al día siguiente de vuelta nos bañamos y tostamos en la elegante Biarritz. Volvimos a hacer paradita para comprar quesos y cosas mas perecederas, y fue por casualidad que llegamos a Saint Jean de luz que nos conquisto (como los ferrero-rocher)