A la riviera italiana

Mi amigo Luis vivía en Freiburg (el alemán no confundir con el Friburgo suizo). El caso es que llegó el frío y en Alemania es obligatorio circular con ruedas de invierno… (lo de las ruedas de invierno es un concepto que en España no tenemos)

Para que no le multasen decidió volver con el coche en diciembre y para no hacerlo solo, me convenció de que le acompañase. Ya que estábamos (y éste es de los que se lían tan fácilmente para viajar como yo) decidimos pasar unos días recorriendo la riviera italiana.

¿por qué la riviera italiana?

Pues eran pueblos de pescadores, pero si toda la jet set se acabó rindiendo a su encanto para pasar las vacaciones (en ninguno faltará una tienda de Dior) ¡cómo un simple mortal puede no enamorarse!.

Así que el puente de diciembre quedamos en Basilea (hasta donde volé con easyjet) y desde allí empezamos nuestro recorrido rumbo al sur.

El aeropuerto, es un pequeño caos. Tiene tres salidas (a Francia, Suiza o Alemania) y se les habían acabado los francos suizos en las oficinas de cambio. De todas maneras el autobús para llegar a la estanción de tren, cerca del centro se puede pagar en euros.

Como yo no conocía la ciudad pasé allí un día entero. Me alojé en el Jugendherberge que creo que es el youth hostel  más caro que he pagado (¡35€!) Con muy buenas instalaciones, que no valen ese precio por noche no obstante.

Para circular por las autopistas suizas hay que comprar una vignete en gasolineras (30€) que sirve para todo un año (es muy cómodo si se piensa viajar varias veces por el país). El estado de las carreteras era nuestro principal miedo. Hasta entonces no había habido ninguna ola de frío pero en Suiza también son obligatorias las ruedas de invierno. Después de cruzar varias llamadas con María que vive allí permanentemente, decidimos coger el tunel de San Gotardo que atraviesa los Alpes. Si es cierto que todo estaba nevado, pero la carretera totalmente despejada y solo había retenciones en sentido contrario. En el tunel solo hay un carril por cada sentido y es bastante normal tener graaandes retenciones.

El paisaje de esta carretera es espectacular, pequeños pueblecitos en laderas realmente inclinadas a los pies de montañas realmente grandes y blancas. Pura postal suiza. Pero pasado Sant Gothard llegamos a la región del Ticino que nos decepcionó. En 3 horas cruzamos toda Suiza. Pensábamos parar en Bellinzona o Lugano, solo que ninguno nos resultó especialmente atractivo. Así que directamente cruzamos la frontera y nos instalamos en Como para el resto del día.

Riviera Italiana

De Como nuestra siguiente parada fué Bérgamo ciudad recomendada por todo el mundo. Acabamos en el hostal fragolino. Es un curioso hostal llevado por una española, en la parte baja de la ciudad (pese a estar cerca de la estación nos costó encontrar, eso sí se aparca muy bien en sus alrededores). Tienes que quedar con ella a una hora para que te de las llaves porque se trata de una casa, así que no hay recepción. Pero no os podéis creer lo increiblemente acogedor que es.

Después de pasar menos tiempo del que nos hubiese gustado en Bérgamo dejamos Lombardía para dedicarnos a la Liguria en exclusiva. ¡Claro que todo el mundo nos preguntaba que por qué no íbamos a Cinque terre! Haber bajado hasta allí habría sido un viaje muy poco realista para el tiempo que disponíamos.

No les voy a engañar, la región es sorprendentemente cara. Pensábamos tener Génova como centro de pequeñas excursiones pero el sitio con alojamiento más barato sin embargo, lo encontramos en Santa Margherita Ligure. Esto solo fue posible porque era temporada baja, y el hotel Park suisse estaba a un cuarto de su precio. Se trata de un hotel completamente antiguo polvoriento y destartalado con decoración estilo “el resplandor” por el que no comprendo como alguien puede llegar a pagar el precio normal de la habitación.

Desde el pequeño pueblo por supuesto estuvimos en el parque natural de Portofino, que antes de partir yo consideraba que sería la perla del viaje, y también fuimos a Génova. Sin palabras Génova, fue la auténtica ganadora.

Ya en nuestro viaje de vuelta tuvimos la suerte de parar en Finale Ligure, otra gran sorpresa (sinceramente, todos los sitios que visitamos hasta este punto increibles, fue un viaje en el que pasábamos de un lugar bello a otro de encontrar cosas sorprendentes cada kilómetro que recorríamos, es normal que haya tanta gente enamorada de la riviera italiana)

Pasamos la frontera a Francia, donde decidimos pasar la noche en Menton, uno de tantos pueblos de la costa azul donde más o menos encontramos un buen precio (sigue siendo un lugar caríiiisimo) Estando tan cerca de Mónaco nos hizo ilusión pasar antes de que anocheciera por la ciudad estado. Eso sí decepción total, es un “disneyland” y absolutamente nada que ver con la calidad de los sitios que llevábamos visitando hasta entonces. Antes de que se hiciese muy tarde pasamos por Niza para comprar cervezas francesas y llevarlas a España.

El último día fue el gran viaje. No paramos, solo nos turnábamos para conducir desde Menton hasta Madrid. 1300km, muuuchos peajes (unos 60€ diria yo pero no recuerdo exactamente) unas 12 horas de viaje… solo apto para auténticos amantes de la conducción.

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