Portofino

En un no tan perdido rincón de la Liguria, de improviso me topé con el pequeño pueblo de Portofino. De pronto y aunque sabía a dónde iba, allí estaba escondido, enterrado entre los mediterráneos árboles que cubren frondosamente el parque natural que lleva su nombre.

Panoramica portofino

Tengo que avisaros de que es otro de los peores lugares del mundo para ir con coche, nosotros fuimos desde Santa Margherita Ligure. En la carretera que serpentea por el parque natural empezamos a ver carteles luminosos con el tiempo estimado hasta Portofino y cantidad de plazas libres. Era invierno pero pronto nos hicimos a la idea de una cola monumental en verano esperando para entrar.

Bahia de portofino

Y en efecto, el pueblo es tan pequeño que no se puede circular, incluso la carretera muere aquí. La carretera es tan estrecha que por supuesto no se puede dejar el coche en ninguna parte, tan solo en el ÚNICO aparcamiento de pago del pueblo…. a 15€ (si, si han leído bien 15€) la hora. Nosotros al menos aparcamos allí sin problemas, pero no podíamos dejar de pensar en verano, en una cola tremenda de coches esperando que haya un sitio libre en este pequeño atraco de aparcamiento.

Portofino castel brown

De todas formas, el pueblo es maravilloso, alargado en forma de arco a lo largo de una recogida bahía. Es pequeña, protegida por el monte Portofino que se levanta suavemente sobre el mar formando acantilados durante unos tres kilómetros hasta Punta del Capo. Un auténtico puerto natural, muy chiquitito, repleto de barquitos pesqueros (y lujosos yates en simbiosis).

portofino cementerioEl pueblo en sí, es muy pequeño, unas cuatro calles aledañas al puerto, con casitas apiladas en forma de puzle llenas de colorido. En el s.XVII construyeron una fortaleza que ahora se conoce como el Castillo Brown (la compró un ministro inglés) y por supuesto muy italiano, son cuatro calles con tres iglesias. Con lo pequeño que es dentro del pueblo están la Iglesia de san Martín y el oratorio de la asunción (ambos del sXII) pero  fuera del pueblo, recorriendo un paseo por el promontorio que merece mucho la pena, se llega a la iglesia de San Jorge.

Este camino es totalmente imprescindible, yendo hacia el faro se suben las colinas para llegar a un grandísimo mirador en la misma plaza de la iglesia. Es el mejor lugar para ver el pequeño puerto en todo su esplendor, el entramado de casitas color pastel y las enormes villas entre las colinas más lejanas.

No hay que engañarse, Portofino es un sitio bellísimo como una joya, pero totalmente cosmopolita y burgués. Los barquitos pesqueros tan solo adornan el pequeño puerto, cerca rondan los grandes yates. Las casas de pescadores albergan tiendas de Dior (en un pueblo de no más de 70 habitantes) Es más llegué a conocer, tiempo después, a una italiana que trabajaba haciendo punto en una tienda de recuerdos del pueblo. Solo trabajaba 6 meses al año y ganaba una cantidad de dinero ingente por vender pañitos de cocina, para dueños de yates.

CAbo San jorge

Por más que la cabra que llevo dentro me lleve a la aventura, a veces me sale el lado burgués de gato. El del tomarte un café en uno de los puertos más caros del mundo, el de por un momento no caminar campo a través por un bosque sino verlo desde un cómodo mirador. Portofino es así, tiene una atmósfera mágica de cuento que te transporta. No me malinterpreten, no es un falso pueblo pesquero para turistas. Simplemente dejó de ser pesquero hace tiempo cuando las mayores celebridades del siglo XIX y XX empezaron a pasar por aquí y está completamente cuidado al milímetro, sería más bien como un cuadro preservado en el tiempo. Y te enamora (aunque tu presupuesto solo te dé para unas horas de aparcamiento)

Parque natural portofino

El parque natural que lo rodea por completo es difícil de describir, simplemente es muy bonito. Es un bosque mediterráneo (con pinos, olivos, retama…) muy frondoso que lo ocupa todo, hasta los mismísimos acantilados y el mar. Desde el pueblo salen miles de caminos que lo atraviesan (con apenas dificultad para caminar) Lo ideal es acercarse caminando hasta la abadía de San Fruttuoso o bucear en verano. Pero he de reconoceros que a 15€ la hora, no dejamos pasar demasiado tiempo.

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Ruta de los Moais

Moais hay también en Hanga Roa y a los pies del Terevaka, pero sin duda los 30km del camino de la costa sur que unen la ciudad con la playa de Anakena es el camino más impresionante de toda la isla.

Ahu Vinapu

El primer altar (ahu), es el ahu vinapu muy cercano a Hanga Roa, de hecho está detrás del aeropuerto. Desde la avenida Hotu Matu’a se coge el camino de la costa sur, que es un camino sin asfaltar, de tierra aplastada pero buena y se puede hacer sin necesidad de 4×4. Para llegar al Ahu Vinapu hay que girar en los contenedores de aceite y de allí veremos un letrerito desde el que se puede ir atravesando el pasto hasta la costa andando.

Ahu Vinapu II

En Vinapu hay en realidad dos ahus, pero los moais están en el suelo. De uno solo se ve una gran redondeada cabecita. De todas maneras lo curioso de estas estructuras es que algunos ahus muestran una forma de construcción muy trabajada similar a la de los Incas donde los bloques de piedra encajan en forma de puzzle sin huecos entre ellas. Curiosamente aunque otros ahus tengan un trabajo en piedra más pobre el Ahu de Vinapu es de los más antiguos que se construyeron.

Ahu Akahanga

Yendo hacia el sur por la ruta de la costa el siguiente ahu que no esncontramos es Vaihu, donde 8 altísimas estatuas están boca abajo, también en algún momento cayeron a causa de terremotos o tsunamis. Sus sombreros también están esparcidos a lo largo de la costa. El paisaje es impactante porque la isla es un páramo verde al frente las olas del mar rompen en los acantilados y los moais caídos en el suelo y rotos hacen que sea desolador.

3km más allá está el ahu Akahanga que presenta la misma estampa impactante y triste de los moais caídos. Según la leyenda este ahu sería en el que está enterrado Hotu Matu’a. Y por último nos encontramos con el ahu Hanga Te Tenga donde se encuentra el moai más alto con 9.94m que se llegó a poner en una plataforma en la isla.

Rano raraku en el interior

Para seguir con la ruta nos alejamos de la carretera de la costa y cogimos el camino de los moais para subir al Rano Raraku. Este cono volcánico es el segundo sitio protegido del parque nacional Rapa Nui (nosotros pagamos la entrada en el Rano Kao y te sirve para visitar los dos sitios, solo tienes que enseñarla). En esta mina de roca volcánica fue donde casi todas las figuras de la isla se produjeron. Fueron talladas una a una de la roca de las laderas interiores del volcán.

Según dejamos el coche nos pusimos a andar por el sendero de la izquierda casi cubierto por los arbustos. Va directamente al Rano, el lago dentro del cráter. Un sitio precioso de tierra roja, rodeado de juncos que además impacta al mirar sus laderas y ver pequeñas cabezas redondeadas que lo pueblan como si de setas se tratase. En estas partes de la ladera los moais se tallaban en la roca, casi todos están enterrados y a medio terminar. Impresionantes.

Rano raraku

Después desandamos el camino y nos dirigimos por el otro camino hacia el sur. Allí me emocioné y empecé a corretear como una niña pequeña llena de asombro. Vi miles de enormes cabezas sobresaliendo de la tierra como tulipanes. Son realmente moais finalizados que probablemente llevaban al exterior de la cantera para luego,  más tarde, transportarlos a los altares. En algunos de ellos hay tallados tatuajes, joyas, incluso barcos europeos. Entre todas estas tallas se encuentran algunas todavía sin extraer de la roca a medio tallar, como el moai más grande, llamado el gigante de 20 metros (que hubiese sido imposible poner de pie)

cantera de moais Rano raraku

La gran pregunta que uno se hace es ¿si ya tenían tantos tallados, cómo es que cambiaron de religión? Se dice que ellos mismos veían que no se mantenían en pie, que se caían por terremotos. Hasta los primeros europeos que llegaron vieron cómo dejaron de levantar moais de piedras y cambiaron a madera…. pero tenían tantos ya hechos… y abandonaron la cantera…

El este de este camino culmina en el moai arrodillado, el Moai Tukuturi, en roca roja. Mucho más antiguo que los demás, muestra cómo al principio les tallaban arrodillados pero debían ser más frágiles. Desde este punto la isla te da su visión más bonita, a lo lejos en el mar rompiendo en los altos y áridos acantilados, el impresionante Ahu tongariki.

moais rano raraku

Volviendo a coger la carretera hacia el sur llegamos a los 15 moais colosales que forman el Ahu Tongariki. Estos moais se cayeron de la plataforma en 1960 por un tsunami. En el 88 el arqueólogo Claudio Cristino (al que tuve ocasión de conocer) reconstruyó el ahu. El mismo reconoció que le quedó un pelín grande y se nota, los 15 están bien asentados pero el altar parece que le sobra de un lado. Pero es colosal en todos sus sentidos, 15 moais juntos en pie (algunos enormes) y se nota que cada uno representa a una persona, unos son más gorditos, otros más altos, otros más fuertes, incluso los rasgos, las narices, la cara…

Ahu tongariki desde rano raraku

En nuestro recorrido nos saltamos la verde península de poike en forma de tortuga (yo creo que más bien de camello) Según Pancho el lugar es genial para caminar durante unas 4 horas y descubrir sus cuevas. La carretera para sortear la península se mete hacia el interior y se dirige directamente hacia las playas de Ovahe y Anakena.

los 15 de tongariki

Pero antes de llegar a las playas hay que parar y bajar hacia la costa andando en la bahía de La pérouse (está indicado) En este sitio se encuentra el ahu Te Pito Kura con su gran Paro, otro de los moais más altos que se llegaron a poner en pie en un altar en la isla. A la izquierda del ahu hay 5 piedras redondas, magnéticas, donde la gente va a pedir deseos. NO se trata de ninguna antiguedad, esas piedras las puso un artista allí no hace mucho. A Elise le habían encargado un deseo, pero nadie nos había contado cómo exactamente se tenía que pedir el deseo. Así que me puse a bailar el baile del pollo, que desde luego sería una forma de pedir deseos más al estilo de la isla (oye se cumplieron)

camino costa sur

La Grave-La Meije

prod_photo1_111Yo estaba trabajando (que quede claro). Aunque eso es decir poco, tenía dos experimentos en dos líneas en el ESRF. Traduciéndolo trabajábamos rotándonos en los experimentos 24 horas con tan solo unas 4 horas para dormir. Como dato anecdótico, en la residencia de investigadores, donde todas las habitaciones están decoradas con los carteles de publicidad turística francesa de la belle époque, en  mi cuarto estaba el de La Grave-La Meije.

Después de 5 días en ese plan, el sábado por la tarde y mi jefa (claro esto solo lo pueden hacer los jefes) entró y nos dijo a mi compañera Ana y a mi: “poned los ordenadores con una macro de unas horas que vamos a salir”

Ante nuestro asombro ella no tenía en mente el tradicional “paseito para desconectar” por la ciudad de Grenoble. Fuimos directamente a la gare y alquilamos un coche.

No teníamos mapas, ni siquiera una idea de dónde ir, pero os voy a contar una cosa de esta región de Francia. No tiene muchos puntos turísticos que visitar, pero lo que si que tiene son cantidad de parques naturales. Y como mi jefa es una muy buena aficionada al esquí, en seguida puso rumbo al corazón del parque nacional des Écrins.

A unos 50km de Grenoble  y como por arte de magia llegamos a un lago de la alta montaña, el Lac du Chambon.

lac du chambon

No sé si eran las horas metidas en el anillo de hormigón pero… bastante impresionante. A pesar de que tan solo se trata de una presa enorme en la vallée de la Romanche, el lago tiene ese color azul clarito-grisáceo tan característico de los lagos que vienen del deshielo de glaciares.

Está rodeado de montañas alpinas (todas ellas pistas de esquí en invierno) desde donde bajan en forma de cascadas miles de arroyos al río. Y a lo lejos, al ser pleno septiembre, se distinguía con mucha claridad los glaciares de La Meije.

Justo al lado de la carretera, hay un panel de información enorme, y allí leímos que cerca se encontraba el pueblo de La Grave-La Meije (curiosa esta costumbre francesa de poner al lado del nombre del pueblo la montaña más cercana) que tenía el honor de encontrarse dentro de la lista de los pueblos más bonitos de Francia.

Llegamos al pueblo pero… era imposible concentrarse en el pueblo, nuestras cabezas miraban en dirección contraria hacia el cielo. Porque allí estaba la imponente Meije con sus 3985m, con el blanco/azul de sus cuatro glaciares resplandeciendo bajo el sol.

Eglise de la grave

Haciendo un esfuerzo nos centramos en el pueblo, había que descubrir por qué es de los más bonitos de Francia. El pueblo original se encuentra en promontorio rocoso que antiguamente estaba fortificado y en la cima del penacho se encarama la iglesia.

La avenida principal no aporta nada nuevo, aunque sean casas decoradas con maderita y flores, en definitiva, los típicos hoteles de montaña que se encuentran cerca de las estaciones de esquí. Mientras subíamos descubrimos que las casas no eran precisamente bonitas. Se notaba que era un pueblo antiguo pero los negros tejados de pizarra habían dado paso a la uralita y la piedra había sido recubierta de yeso… en general es un pueblo de montaña normal y corriente.

Llegamos arriba, a la iglesia. Para entrar hay que pasar por el cementerio, donde todas y cada una de las tumbas tienen un corazón de metal con el nombre y la fecha. Al ser en un espacio limitado, si quitan la tumba el corazón se pone en un muro donde hay un montón de ellos. Había tumbas muy antiguas de 1800, un montón de muertos de la segunda guerra mundial y curiosamente muchos niños.

cimentiere de la grave

El cementerio es como un balcón de nuevo a la Meije. Con los campos de sembrado alrededor de la ladera en forma de pequeños escalones en las montañas más bajas.

Al entrar en la iglesia se nos abrió la boca de lo claramente románica que era. Es un claro ejemplo del románico lombardo del siglo XI y muy bonita por cierto. Justo al lado hay otra capilla La chapelle des Pénitants blancs, y las tres cosas juntas (la iglesia, la capilla y el cementerio) en ese entorno formaban como parte de un cuadro precioso, con las montañas y los glaciares rodeándolas.

Bajamos de nuevo puesto que desde un principio habíamos descubierto qué era lo que hace a La Grave ser uno de los pueblos más bonitos de Francia, La Meije, y decidimos coger el teleférico que sube hasta 3200m donde se encuentra la estación de esquí de La Meije. Desde esta estación se puede llegar a la estación de esquí de Deux Alpes. La ida y vuelta en el teleférico, hasta el final fueron unos 19€ y desde el pueblo se organizan paseos por los glaciares y a una cueva de hielo.

La grave-la Meije

A tanto no nos dio tiempo, (a parte de que el teleférico estaba a punto de hacer su último viaje de vuelta) Pero mientras miraba La Meije, me impresionaba cada vez más… casi 4000m de altura, y la vista de los glaciares me imponía bastante, y sentí esa sensación de reto.

Parque provincial Aconcagua

El parque provincial del cerro Aconcagua se encuentra entre la frontera de Chile y Argentina justo pasado el pequeño pueblo del Puente del Inca (si se va desde Uspallata hacia el cerro del cristo redentor)

cerro aconcagua

No pretendo quitarle nada del encanto que posee este paraje natural (que es mucho, de hecho volviendo a ver las fotos me sigue sorprendiendo lo bonito que es) Sin embargo tengo que hablar de él como un sitio que no disfruté nada, más aún me causó tremenda frustración y sobre todo por la desinformación.

Para entrar en el parque natural hay varios tipos de entradas según la actividad que uno piensa realizar. En la taquilla del parque solo venden las entradas para un día, si quieres hacer algo de más días tienes que comprar la entrada y el permiso en Mendoza.

laguna horcones

De todos modos a finales de Marzo ya se considera temporada invernal y solo se permite la ascensión o los trekkins de un día. Por cierto que la página web del parque no está nada actualizada, los precios que ponen no se corresponden con los que piden en la entrada del parque (al menos cuando yo lo consulté)

Hacer una marcha de tres días estaba totalmente descartado (aparte del clima) por los días de los que disponía y porque iba con dos personas que no son aficionadas a la montaña en absoluto. No obstante contaba con convencerles para realizar una de las marchas de un día (de unas 8 horas) hasta el campamento base de confluencia.

cerro aconcagua 2

El problema empieza en que hay un pequeño paseo del que todo el mundo hablaba como “caminata de 3 horas”. Claro, para dos personas que no están acostumbradas a andar esta parecía en principio la mejor opción. Puedo entender además la presión de los de información y turismo y los guardaparques en vender esta entrada como la mejor porque obviamente aquí llegará muchísima gente sin estar preparada. Pero lo que no estoy nada de acuerdo es que lo vendan como una caminata de 2 horas (3 con extensión hasta el puente) cuando como muchísimo tardas 30 minutos (parando a hacer fotos). El camino se puede hacer con tacones y todo.

cerro aconcagua 3

Yo ya sabía antes de entrar que era un camino muy sin dificultades y para turistas, pero no que fuese tan corto. Ya me mosqueó mucho el argumento con el que intentaron convencer a mis amigos “el trekking de un día no merece tanto la pena porque más allá del camino básico ya se deja de ver el Aconcagua”  ¡¡Como si uno fuese al parque del Aconcagua solo a ver el Aconcagua de lejos!! ¿y qué queda de meterse en el cañón del río, en recorrer los canchales, en acercarte a las paredes de otras montañas y ver cómo cambian sus colores? Está claro que ese camino no es para amantes de la montaña.

Ya os digo que no fue el Aconcagua lo que más me impresionaba de todo, ahí estaba una montaña de casi 7000m con su gorrito de nieve, pero eran más otros macizos montañosos los que llamaban mi atención. Aún más, para eso fuimos a otro sitio donde se podía ver la cima del Aconcagua al fondo.

pajaritos aconcagua

Además semejante afirmación se traduce en que en el camino de la entrada básica solo se ve el mismo paisaje (todo lo que se puede acercar en menos de un par de kilómetros una montaña de 6960m). La entrada al circo montañoso antes de la gran cima se hace a través del valle del río Horcones. El camino comienza en el lago Horcones y acaba en un puente. A partir de este puente, sigue el camino entre rocas hasta el campamento base, pero se deja de ver el Aconcagua porque el camino gira con el río y se encañona entre paredes más profundas. Este camino que discurre por una pista forestal hasta el puente que cruza el río es la extensión que te permiten hacer y que puede “alargar una hora más el camino, si paras a comer un rato, claro”

Antes de eso hay una pista circular que sale del aparcamiento, pasa por la laguna espejo llega hasta el mirador y vuelve por la laguna Horcones.

cerro aconcagua 4

En fin, no lo disfruté nada, para mí es como si no hubiese estado. Imaginad estar en un sitio donde sabes que no volverás en tu vida y del que solo vas a poder ver el más pequeño de los salientes de un iceberg. Encima para aumentar mi mortificación mis amigos se pusieron a pasear a ritmo de “estoy viendo escaparates en la ciudad” Ritmo que en general no tolero en el campo (que mi madre y María den fe de ello) Por lo menos quería que me dejasen disfrutar de ANDAR.

Desde luego este tipo de paseos dista mucho de lo que yo entiendo por “disfrutar de la montaña” Y me frustró mucho el estar allí y no poder “disfrutarla” a mi manera. Sinceramente, para hacer lo que hicimos, ni me hubiese molestado en ir hasta el parque del Aconcagua, hubiese preferido hacer otra cosa.

Aconcagua 5

Para que me podáis entender, es como cuando estando en la isla de la Réunion, como mis compañeras no eran buceadoras y sacar tiempo trastornaba todos los planes, deseché la idea de intentarlo. Pero luego en un momento del viaje propusieron alquilar un barco con el suelo de cristal. Entonces ahí sí que protesté porque yo ese tipo de actividad no la iba a disfrutar en absoluto, si me montaba en ese barco solo iba a estar pensando en lo que disfrutaría buceando y me hubiese dado mucha rabia.

Por lo demás el parque está muy bien cuidado y protegido. Se intentan mantener las zonas muy transitadas apartadas de las de protección total. En general las únicas que se salen del camino trazado son las mulas que algunos usan para cargar hasta el campamento base. La fauna que sí tuvimos suerte de contemplar y desde muy cerca son los miles de tipos de pajaritos que hay en el parque que se abalanzaron sobre nosotros según sacamos los bocadillos de la mochila.

Puente del Inca

En el pueblo Puente del Inca paramos un día para satisfacer la curiosidad. No es gran cosa, pero se trata de uno de esos pueblos que al quedar abandonado el ferrocarril que atravesaba la cordillera terminaron desiertos. Quedan restos de vías y de casas, al igual que muchos otros en este tramo de la frontera, como si de pueblos fantasma se tratase.

En éste además a finales del s. XVIII había un hotel balneario (debía ser alucinante) aprovechando un puente de roca natural y una fuente termal que desemboca en el río Mendoza. El hotel fue destruido  por un alud un invierno pero la floración termal continuó brotando. Dicen que hasta hace poco todavía se utilizaba y uno se podía bañar pero los gendarmes lo cerraron hace poco para mantener las formaciones calizas que se han ido formando con los años (estilo Pamukkale).

Puente del Inca 2

Es gracias a estas ruinas que parece que el pueblo está más visitado que el resto y por eso lo han llenado de chamizos donde venden souvenirs.

Parque Nacional de los lagos de Plitvice

Durante la organización del viaje, el pasar o no por Plitvice fue un punto muy discutido porque nos alejaba mucho de la costa. Pero éramos más los que considerábamos que era un punto imprescindible. Probablemente es el parque nacional más conocido de Croacia. Un paraje donde se alternan lagos, cascadas y manantiales de un azul intenso en medio de un denso bosque de hayas.

plitvice mapa

Llegamos al anochecer y dormimos en un pueblo cercano al parque (la verdad, reservamos en un albergue que como estaba completo, al llegar nos llevaron a otra casa en otro pueblo). Cenamos en un tercer pueblo con un restaurante muy lleno (supongo que de todas las casas rurales nos enviaron al mismo) Si uno se organiza con tiempo, dentro del mismo parque hay hoteles para pasar varios días.

Plitvice cascadas

Por la mañana temprano nos plantamos en el gran aparcamiento de la puerta de entrada 1 (hay dos entradas) Con la entrada nos dieron un mapa con las diferentes rutas. No bien dimos dos pasos nos pusimos como niños, este lugar es lo más parecido a un paraíso y queríamos explorar hasta su último rincón.

El parque está formado por 16 lagos comunicados mediante 92 cataratas y cascadas formados por el río Korana en diferentes niveles. Este tipo de hidrografía se debe al paisaje karstico que predomina en esta parte de los Balcanes.

La visita se realiza a pie a través de senderos y puentes de madera y dependiendo del tiempo que se quiera invertir hay diferentes rutas. El recorrido que nosotros elegimos fue la ruta k, con modificaciones, indicada de 6 a 8 horas. Hay un desnivel irrisorio de 133m pero echamos todo el día andando, dejamos el parque bien entrado el atardecer.

Plitvice

Empezamos nuestro recorrido por los lagos inferiores, ya que la entrada 1 está al lado de éstos. Para empezar nos topamos con la gran pasarela de madera, que nos acompañaría todo el camino, atravesando los lagos Milanovac (a la izquierda) y Gavranovac (a mano derecha). Parecen grandes con aguas de un azul perfecto pero en realidad tan solo son los más grandes de los lagos inferiores.

Después de cruzar estos dos lagos sobre la pasarela, giramos a la derecha para explorar mejor esta parte inferior y nos encontramos con un racimo de  pequeños lagos encadenados, separados por barreras de grandes piedras y musgo. Pasados unos 100m llegamos al lago Novakovica que nos deleitó con un gran número de cascadas (todavía no habíamos visto muchas y estábamos ávidos pero estas no son las mejores). Y dando un pequeño rodeo nos encontramos con la cascada más alta del parque, 76m de altura. Aquí el río Korana recupera su forma.

plitvice mirador

En vez de seguir el recorrido, nos apartamos para subir desde esta cascada a un mirador en la parte superior del monte que permite ver el valle donde se sitúan todos los lagos inferiores. El Milanovac y el Gavranovac parecían enormes desde arriba. No sube mucha gente pero merece la pena.

Una vez abajo deshicimos el camino y sin cambiarnos de margen bordeamos los lagos y subimos por la pasarela que recorre los 20m de acantilado hasta que llegamos al primer lago superior. El lago Kozjak que es el más largo de Plitvice. En sus orillas hay un gran merendero y un barco lo cruza.

plitvice (4)

En este punto, en vez de seguir la ruta k al pie de la letra, decidimos montarnos en el barco (gratis con la entrada) y recorrerlo silenciosamente viendo las miles de pequeñitas cascadas que lo llenan. Los patos y los peces (que parecían que se podían coger de lo acostumbrados que están a los humanos) nos acompañaron en el tranquilo recorrido.

En la otra orilla, el entramado de maderas empieza a serpentear entre los lagos en forma de zigzag. Esta parte me pareció la más impresionante de todo el parque. La vegetación es muy espesa, dejando unas luces y sombras y un colorido increíble. El agua también tiene diferentes tonalidades en cada lago y las cascadas que los llenan son grandes y espectaculares. Es asombroso.

plitvicebicho

Fue en el primero de estos lagos superiores, el Gradinsko, donde al intentar hacerme una foto me caí al agua de espaldas desde la pasarela con todo (y tuve que volverme a meter para rescatar mi bolso) No se puede bañar en los lagos, pero yo me mojé completamente, perdí la cámara, tenía el dinero mojado, no podía andar bien con las zapatillas y pantalones mojados… Reconozco que los siguientes lagos los vi un poco mohína.

El sendero nos llevó por los pequeños lagos Galovac, Malo, Veliko, Bakinovac y Okrugljaj separados entre si por pequeñas cascadas muy bellas. En un punto se hacía un patio semicircular de cascadas, otras están solitarias cayendo al agua verdosa.

plitvice (7)

Llegamos al punto st4 donde hay un merendero y una estación y paramos a comer tumbados en la hierba. Este punto está al lado del lago Osmanova que es parte del gradísimo Proscansko.

plitvice (5)

Continuamos caminando, después de comer, bordeando el Proscansko por la pasarela de madera. Es un lago muy grande donde cambian las plantas que hay a su alrededor, son juncos, y sobre todo el color también es muy diferente, un azul marino oscuro que contrata mucho con la tonalidad turquesa de los demás.

plitvice (2)

Después empezamos a coger el camino que sube a los miradores superiores. Como va por la montaña dejamos la ensenada de madera para coger un camino de tierra. En este momento fue cuando nuestra ruta se puso “demasiado interesante”. Seguimos un camino por el que salimos del parque. Buscábamos el sendero que va a media altura por los montes para ver los lagos superiores desde miradores, pero ocurrió que cogimos un camino que salía del parque. No hay problema (la entrada es de día completo y se puede volver a entrar, más por esta parte que no había ni caseta ni nada) pero empezamos a toparnos con carteles de cuidado con los osos y otros más inquietantes aún cuidado con las minas antipersona. Esta zona, en el año que fuimos todavía no había sido desmantelada, el parque natural si, es muy visitado, pero los alrededores fueron muy castigados por la guerra diez años atrás.

Después de llegar a una granja, volvimos sobre nuestros pasos y esta vez si que encontramos la parte del sendero k que va entre los bosques alejada de los lagos. Por este sendero a media altura que también está muy poco transitado, volvimos a la orilla del lago Kozjak que bordeamos esta vez por su margen izquierdo y a pie, hasta bajar a los lagos inferiores pero esta vez por la orilla izquierda. En esta parte vimos más cascadas y sobre todo cuevas.

plitvice (6)

También nos fijamos en el llamativo cambio de color del agua con la luz, en ese momento que estaba atardeciendo, los lagos pasaron de ser turquesas a azul celeste.

Circo de Mafate

Dedicado a Maria, que fiel a su naturaleza fue protestando todo el camino, y a Lidia que no dijo ni mu pero su cara de mato gratis lo decía todo. Gracias por aguantar mi capricho

Mapa ruta Mafate

Desde el mirador de Maïdo se puede ver el circo volcánico de Mafate (impresionante) Pero solo se puede acceder a él de una manera, andando.

Llanura de Tamarindos

Antiguamente estos circos sirvieron de refugio a los esclavos que huían de las plantaciones. Pero hoy en día sorprendentemente, a pesar de la falta de carreteras, Mafate sigue habitado. Gracias a un sistema de ayudas del gobierno, abastecimiento vía helicóptero y buena propaganda turística, hacen que entre esos escarpadísimos salientes cubiertos de vegetación dentro del cono volcánico, haya mesetas con pequeños pueblos llenos de blancos B&B, bares, iglesias, pequeñas plantaciones y sean el paraíso de los senderistas.

Mafate desde Maïdo

Como no todos compartíamos el amor por la montaña, pactamos elegir UN solo día de caminar intensivamente. Finalmente fui yo la que decidió que le parecía imprescindible ir al Circo de Mafate, uno de los lugares más remotos del planeta.

El camino más transitado, clásico, fácil, sin dificultades técnicas y que se puede hacer en un solo día de marcha, es el GRR3-GRR1 que va desde el paso de Col des Boeufs, en el circo de Salazie, hasta la Nouvelle, que con 150 habitantes es la capital de la zona. Unos 11km (ida-vuelta) con un desnivel de 600m.

Pero dentro de la caldera hay miles de posibilidades, solo echando un vistazo desde Maïdo se pueden ver rutas super aéreas bajando a lo largo del desfiladero que me despertaban la sed de aventuras.

Bosque de tamarindos 2

Por circunstancias  nosotros empezamos a andar a las 12 pero, como en el trópico anochece a las seis de la tarde, es importante comenzar muy temprano. Además hay que tener en cuenta que para llegar hasta Col des Boeufs, el principio de la ruta, hay que atravesar todo el Circo de Salazie que está en el lado este de la isla (unas 2-3horas en coche) Después el camino se lleva unas 2h y media de bajada y unas 3h de subida (aunque nosotras hicimos el camino en 4h)

Antes de empezar la ruta hay un aparcamiento vigilado (nosotros dejamos el coche en un aparcamiento gratuito que hay un poco antes). Para llegar hasta el paso entre los dos circos hay que atravesar andando todo el aparcamiento y seguir por una pista forestal hasta la cima del Col des boefus. Esta parte tiene unas vistas espectaculares al circo de Salazie (que realmente fueron las que más disfrutaron María y la chunga)

La pista termina pasando por un estrecho pasillo rocoso, y se llega a la plataforma del helicóptero (a 1900m). Desde aquí ya se puede ver la maravillosa caldera del circo de Mafate. En frente está el mirador de Maïdo y a la izquierda el pico de Piton des Neiges que separa este circo del de Cilaos.

Selva Reunionesa

A la izquierda sale un estrecho sendero que en seguida baja por unas piedras en forma de escalones. El solo pensar en la subida de después hace que duelan las piernas pero creedme, a la vuelta éste no será el trozo con más pendiente, son 200m de desnivel en poco más de 2km.

En la bajada por las colosales paredes de la caldera, nos acompañaron los helechos de 4m, los líquenes y la espesa vegetación tropical. Selva que cubre hasta el último centímetro cuadrado de los escarpados pitones del circo.

Piton des caloumets

El descenso escalonado acaba en la llanura de los tamarindos. En esta llanura hay una espectacular vista del circo y se encuentra una de los paisajes más bellos que he visto en mi vida, el bosque de tamarindos. De la fruta yo no soy nada de forofa, pero los árboles (de la familia de las acacias) forman un bosque  encantador de cuento de hadas, de los que caen hojas en forma de racimos con despeinados líquenes (Barbe de Saint Antoine) por todas partes. Tomáos vuestro tiempo en atravesarlo, dejaros encantar por sus troncos retorcidos, caídos y tumbados por el viento.

Profundidades de Mafate

En esta llanura el camino está señalado por una pasarela de madera para tener un mínimo impacto en el entorno, aunque nosotros encontramos que caminar por ella era muy difícil y resbaladizo.

Después de unos 15 minutos de andar sobre esta meseta llegamos a un lugar llamado  “La Découverte” (1750 m)  Un precioso mirador al Piton des Calumets y desde donde pudimos comenzar a ver la meseta que ocupa la pequeña población de La Nouvelle.

La Nouvelle

El último tramo de bajada es mucho más pronunciado y en seguida llegamos a los 1400m donde un cartel nos dio la bienvenida al pueblo. Se trata de un pequeño enjambre de casas blancas con coloridos tejados, esparcidas al pié de enormes picos dentados. Hay una escuela, una iglesia de madera, un camping, un buen número de bares.

Llanura de Tamarindos

Lo primero que hicimos fue tumbarnos en la hierba a comernos nuestros bocatas, luego paseamos por el pueblo y lo atravesamos hasta uno de sus miradores, para descubrir que aún quedaba mucho para bajar hasta el fondo del cráter y atisbar las otras pequeñas poblaciones de la zona (aún más remotas y perdidas) Antes de partir nos acercamos a uno de los bares a tomar un café y finalmente pasamos por el camping con la intención de llenar las cantimploras (no pudimos porque el agua estaba mal, así que tuvimos que racionar el único litro de agua en la subida)

Estando en el café a la chunga se le cayó el mito de lugar desolado. Al entrar al baño encontró ambientadores de cuatro fragancias diferentes y salió protestando diciendo que era un timo. Durante todo el día pudimos comprobar cómo el helicóptero servía paquetes al pueblo sin interrupción.

Circo de Salazie

El tramo de subida que más puede costar es desde el pueblo hasta la llanura de los tamarindos  300m de desnivel en 2.5km. Pasada esa parte, lo demás es muy llevadero y las escaleras del último tramo hasta col des boeufs no tienen peldaños muy grandes.

Parque Nacional de las Montañas de Wicklow

Siguiendo la estrecha carretera que une Enniskerry con Glencree nos adentramos en el corazón del condado de Wicklow. Es a partir de estos dos pequeños y curiosos pueblos irlandeses donde comienza el parque natural.

sally gap

El Parque Nacional de las Montañas de Wicklow cubre gran parte de las tierras altas de Wicklow y contiene una zona de casi 20.000 hectáreas, con suaves laderas (Teniendo en cuenta que el pico más alto Lugnaquilla mide 925m aquí a cualquier cosa le llaman “montañas”) y robledales en los valles.

Glencree:

Comenzamos nuestra visita por la carretera militar más serpenteante y estrechita aún que la que descubrimos que llegaba a Enniskerry, que lleva hasta Glencree subiendo una pequeña pendiente a lo largo del río Dargle.

Panorama desde Glencree

El pueblo se encuentra en lo alto de un valle en forma de v de unos 400m. A los piés se pueden ver los amplios prados de powerscourt en  Enniskerry, todo lo demás montañas. El terreno siempre fue pobre y rocoso pero en las partes más fértiles del valle del río crecen los bosques de pequeños robles.

Las vistas son muy bonitas y el pueblecito en sí es muy chiquitin y 100% irlandés con su iglesia y pub. Su población creció a partir de la de los alrededores que parcelaron el terreno del valle en pequeñas huertas (como se puede ver). El único edificio que sobresale es un reformatorio de 1858 (Hoy una cafetería con muy buenas vistas) Aunque lo que más me gustó fue la pequeña iglesia casi caída que te recibe a la entrada del pueblo.

Sally gap:

Subiendo un poco más se llega a lo más alto de las montañas, unas suaves cimas en forma de falsas llanuras en lo que se conoce como los gaps. Las laderas superiores y los picos redondeados están cubiertos por brezo morado y pantanos. También se pueden ver las turberas donde la gente hace carbón vegetal.

On the road

En concreto Sally Gap, se sitúa entre las montañas de Kippure y Djouce. Es famoso por salir en películas tan dispares como “braveheart” o “ps I Love you” Paramos varias veces y la verdad es que el paisaje no paraba de recordarme al Glen Affric de las Highlands donde estuve caminando 4 días. Es un bonito páramo lleno de arbustos, con una mezcla de verde amarillo y morado y el correr de riachuelos de agua, solo que no me sorprendió porque en ese momento no me parecía algo nuevo.

Pasado Sally gap merece la pena hacer una parada en un lado de la cuneta de la carretera (o más sensato y menos peligroso, ya que la carretera es estrecha, llegar hasta el aparcamiento más adelante y volver andando por la carretera)

En un momento nos fijamos que apareció una valla de roca muy grande. Aunque podía haber estado marcando pastos de ovejas lo que encierra es un valle donde se encuentra el lago Lough Tay donde la familia guiness tiene su mansión con playa artificial incluida entre las montañas.

Lough tay

Esta carretera va directamente al pueblo de Laragh, que es la entrada al recinto arqueológico de Glendalough. Pero antes de llegar al pueblo, está el aparcamiento que he mencionado antes, al lado del lago superior. En este punto del camino se dejan atrás los impresionantes páramos desolados de los gaps y empiezan los frondosos robledales, así que es el mejor sitio para disfrutar de ambos tipos de paisajes. Por falta de tiempo no pudimos hacer ninguna caminata,  solo disfrutar del paisaje momentáneamente. Debe merecer la pena pero igual después de mi aventura en las Highlands supongo que seguría comparando ambos lugares por lo parecidos que son. Se va por caminos que están bien indicados e incluso se pueden hacer rutas de varios días recorriendo todo el parque.

Avoca:

A la salida ya de todo el valle montañoso, atravesando varios kilómetros de espeso robledal, en el cruce de dos ríos, se encuentra el pequeño pueblo de Avoca donde nos sorprendió la lluvia y paramos. Igual que otros pueblos de este condado rural, son cuatro casitas de colores dispuestas en hilera una iglesia y un bar, en el que entramos a calentarnos.

Avoca

Pues al parecer es famoso por salir en una popular serie de televisión  ‘Ballykissangel’ (Ninguna la conocíamos pero en el bar la andan poniendo constantemente)