Ruta de los Moais

Moais hay también en Hanga Roa y a los pies del Terevaka, pero sin duda los 30km del camino de la costa sur que unen la ciudad con la playa de Anakena es el camino más impresionante de toda la isla.

Ahu Vinapu

El primer altar (ahu), es el ahu vinapu muy cercano a Hanga Roa, de hecho está detrás del aeropuerto. Desde la avenida Hotu Matu’a se coge el camino de la costa sur, que es un camino sin asfaltar, de tierra aplastada pero buena y se puede hacer sin necesidad de 4×4. Para llegar al Ahu Vinapu hay que girar en los contenedores de aceite y de allí veremos un letrerito desde el que se puede ir atravesando el pasto hasta la costa andando.

Ahu Vinapu II

En Vinapu hay en realidad dos ahus, pero los moais están en el suelo. De uno solo se ve una gran redondeada cabecita. De todas maneras lo curioso de estas estructuras es que algunos ahus muestran una forma de construcción muy trabajada similar a la de los Incas donde los bloques de piedra encajan en forma de puzzle sin huecos entre ellas. Curiosamente aunque otros ahus tengan un trabajo en piedra más pobre el Ahu de Vinapu es de los más antiguos que se construyeron.

Ahu Akahanga

Yendo hacia el sur por la ruta de la costa el siguiente ahu que no esncontramos es Vaihu, donde 8 altísimas estatuas están boca abajo, también en algún momento cayeron a causa de terremotos o tsunamis. Sus sombreros también están esparcidos a lo largo de la costa. El paisaje es impactante porque la isla es un páramo verde al frente las olas del mar rompen en los acantilados y los moais caídos en el suelo y rotos hacen que sea desolador.

3km más allá está el ahu Akahanga que presenta la misma estampa impactante y triste de los moais caídos. Según la leyenda este ahu sería en el que está enterrado Hotu Matu’a. Y por último nos encontramos con el ahu Hanga Te Tenga donde se encuentra el moai más alto con 9.94m que se llegó a poner en una plataforma en la isla.

Rano raraku en el interior

Para seguir con la ruta nos alejamos de la carretera de la costa y cogimos el camino de los moais para subir al Rano Raraku. Este cono volcánico es el segundo sitio protegido del parque nacional Rapa Nui (nosotros pagamos la entrada en el Rano Kao y te sirve para visitar los dos sitios, solo tienes que enseñarla). En esta mina de roca volcánica fue donde casi todas las figuras de la isla se produjeron. Fueron talladas una a una de la roca de las laderas interiores del volcán.

Según dejamos el coche nos pusimos a andar por el sendero de la izquierda casi cubierto por los arbustos. Va directamente al Rano, el lago dentro del cráter. Un sitio precioso de tierra roja, rodeado de juncos que además impacta al mirar sus laderas y ver pequeñas cabezas redondeadas que lo pueblan como si de setas se tratase. En estas partes de la ladera los moais se tallaban en la roca, casi todos están enterrados y a medio terminar. Impresionantes.

Rano raraku

Después desandamos el camino y nos dirigimos por el otro camino hacia el sur. Allí me emocioné y empecé a corretear como una niña pequeña llena de asombro. Vi miles de enormes cabezas sobresaliendo de la tierra como tulipanes. Son realmente moais finalizados que probablemente llevaban al exterior de la cantera para luego,  más tarde, transportarlos a los altares. En algunos de ellos hay tallados tatuajes, joyas, incluso barcos europeos. Entre todas estas tallas se encuentran algunas todavía sin extraer de la roca a medio tallar, como el moai más grande, llamado el gigante de 20 metros (que hubiese sido imposible poner de pie)

cantera de moais Rano raraku

La gran pregunta que uno se hace es ¿si ya tenían tantos tallados, cómo es que cambiaron de religión? Se dice que ellos mismos veían que no se mantenían en pie, que se caían por terremotos. Hasta los primeros europeos que llegaron vieron cómo dejaron de levantar moais de piedras y cambiaron a madera…. pero tenían tantos ya hechos… y abandonaron la cantera…

El este de este camino culmina en el moai arrodillado, el Moai Tukuturi, en roca roja. Mucho más antiguo que los demás, muestra cómo al principio les tallaban arrodillados pero debían ser más frágiles. Desde este punto la isla te da su visión más bonita, a lo lejos en el mar rompiendo en los altos y áridos acantilados, el impresionante Ahu tongariki.

moais rano raraku

Volviendo a coger la carretera hacia el sur llegamos a los 15 moais colosales que forman el Ahu Tongariki. Estos moais se cayeron de la plataforma en 1960 por un tsunami. En el 88 el arqueólogo Claudio Cristino (al que tuve ocasión de conocer) reconstruyó el ahu. El mismo reconoció que le quedó un pelín grande y se nota, los 15 están bien asentados pero el altar parece que le sobra de un lado. Pero es colosal en todos sus sentidos, 15 moais juntos en pie (algunos enormes) y se nota que cada uno representa a una persona, unos son más gorditos, otros más altos, otros más fuertes, incluso los rasgos, las narices, la cara…

Ahu tongariki desde rano raraku

En nuestro recorrido nos saltamos la verde península de poike en forma de tortuga (yo creo que más bien de camello) Según Pancho el lugar es genial para caminar durante unas 4 horas y descubrir sus cuevas. La carretera para sortear la península se mete hacia el interior y se dirige directamente hacia las playas de Ovahe y Anakena.

los 15 de tongariki

Pero antes de llegar a las playas hay que parar y bajar hacia la costa andando en la bahía de La pérouse (está indicado) En este sitio se encuentra el ahu Te Pito Kura con su gran Paro, otro de los moais más altos que se llegaron a poner en pie en un altar en la isla. A la izquierda del ahu hay 5 piedras redondas, magnéticas, donde la gente va a pedir deseos. NO se trata de ninguna antiguedad, esas piedras las puso un artista allí no hace mucho. A Elise le habían encargado un deseo, pero nadie nos había contado cómo exactamente se tenía que pedir el deseo. Así que me puse a bailar el baile del pollo, que desde luego sería una forma de pedir deseos más al estilo de la isla (oye se cumplieron)

camino costa sur

Ruta de los castillos cátaros

Los cátaros eran los “hombres puros”. Un grupo religioso que se separó de la iglesia católica en el siglo X. Arraigó mucho en el mediodía francés al recibir el apoyo del duque de Albi. Su número creció convirtiéndose en un peligro para el papado que les declaró una cruzada en 1207.

Cucugnan

Según fueron derrotando a los nobles que les apoyaban la Inquisición se estableció en 1229 para extirpar la herejía en Tolosa, Albí y Carcasona. Quemaron a todos los líderes en la hoguera. Perseguidos y abandonados por los nobles, los cátaros se hicieron más y más escasos, escondiéndose en los bosques y montañas, y finalmente exterminaron a todos.

Pero todavía quedan las ruinas de los castillos y fortalezas que defendieron hasta el último momento, diseminadas por el Languedoc-Roussillon.

Desde Malves en Minervois, bajamos por la D118 en dirección a Limoux. No paramos a visitar el pueblo, pero sí que compramos el vino rosado espumoso que es típico de la zona (y que días más tardes nos cenaríamos en Collioure) La carretera hasta este punto discurre por grandes praderas recubiertas de vides y no veíamos ninguna montaña en la que pudiera posarse un castillo cual nido de águila.

Peyrepertuse

Proseguimos nuestro camino hacia el sur, para coger la D117. Justo pasado Puilaurens tomamos la mítica carretera D9 que discurre por las estrechas y profundas gargantas del Galamus. No tuvimos tiempo de hacer fotos, y no nos las esperábamos. De pronto nos vimos en un camino sinuoso excavado dentro de la piedra que forma la pared del altísimo desfiladero (por aquí no pasa un autobús)

Castillo de Peyrepertuse

Una vez pasamos al otro lado del macizo nos encaminamos a nuestra primera parada del día. Sabíamos que era el más espectacular y que teníamos que dirigirnos al pueblo de Duilhac-sous-Peyrepertuse. Pero nada más. Así, que de pronto, según recorríamos la carretera paralela a la montaña, miré hacia arriba y lo que me pareció parte del macizo rocoso me llamó la atención.

San Jorge

Comenté en voz alta mis sospechas: “pues a mi me da que el castillo es eso de allí arriba
¿segura que no son rocas?” Preguntó María al volante
Que no que no, que es el castillo” dije, cada vez más convencida
¿Y hasta allí hay que subir?

Sip, para terror de María que iba a ser la primera vez que subiese por una carretera de montaña, hay que coger una estrecha senda que sale después del pueblo de cuatro casas. De forma serpenteante, con curvas muy cerradas lleva hasta la cima, donde hay tres grandes aparcamientos.

El castillo de Peyrepertuse es una visita imprescindible que se llevará mínimo dos horas. Es espectacular, completamente mimetizado con la roca de la montaña. Y las vistas más aún.

Peyrepertuse

En realidad son dos fortalezas independientes (Peyrepertuse y Saint Jorge) situadas en la cima de una colina abrupta, aprovechando el espacio hasta el mismo borde. Peyrepertuse es la primera de las dos fortificaciones donde sus ruinosas paredes de piedra levantan como un laberinto. Una empinadísima escalera construida al borde del precipicio, la escalera de Saint-Louis la conecta con el castillo nuevo de Saint Jorge (es de mármol, que está muy pulido y resbala mucho, de hecho han puesto una cuerda para ayudarse en la subida y si hay viento no permiten subir) El castillo de arriba se intuyen muchas de las habitaciones, la torre del homenaje, hasta una iglesia, es como una fortaleza dentro de la fortaleza.

Castillo de Quéribus

Nuestro siguiente castillo se divisaba desde la propia Peyrepertuse, es el castillo de Quéribus. Para llegar a él solo hay que coger la carreterita que une Duilhac-sous-Peyrepertuse con Cucugnan. El pueblo que parece antiguo, se extiende a los pies de la montaña rodeado de viñedos y con molinos de viento y todo, es muy bucólico.

Quéribus

De Quéribus lo imponente es su figura. De nuevo está en el borde de un risco en el que se levanta su único pero enorme torreón. Tiene tres recintos superpuestos y el torreón es especialmente original en el interior: una gran columna sostiene la boveda y la misma base de la columna aguantaba lo que era el suelo de esa sala (que ya no está) y lo separaba de la bodega. En esa misma sala está un inmenso ventanal. Una visita muy recomendable.

Castillo de Puilaurens

Desde Cucugnan, volvimos a tomar la D117, sentido oeste esta vez. La parada siguiente iba a ser el castillo de Puilaurens, que previamente habíamos visto desde la carretera al pasar. Desde fuera es espectacular, se levanta sobre una peña detrás de la pequeña población que también lleva su nombre de forma muy majestuosa.

Puilaurens

Como Peyrepertuse, Puilaurens está construido aprovechando la roca de la montaña sobre la que se levanta y tras la muralla solo hay un gran salto al vacío, y a lo lejos se divisa la silueta del Canigou. A pesar de conservar poco más que la muralla exterior, merece la pena la visita por el entorno y las vistas.

Castillo de Puivert

Finalmente por la D117 hacia Foix también nos encontramos con el pueblo de Puivert. Yo tenía mi especial capricho por ver este castillo que fue el escenario de varias películas como La Novena Puerta entre otras.

Os recomiendo que apartéis el coche en la misma carretera y subir andando, porque la subida no es por camino asfaltado sino unas rodadas de tierra. Vuelve a tener mucha pendiente, muchos socavones y es muy estrecho (no caben dos coches) Aún así esto depende del amor que tengas a tu coche, y como el nuestro era mínimo lo aparcamos en la explanada de arriba delante del castillo.

Al contrario que los otros que visitamos, los árboles y la carretera están de tal forma que es imposible atisbar desde abajo nada de la fortaleza que hay arriba de la colina (y eso que no es demasiado alta)

Puivert es sin duda el castillo más geométrico de todos los que visitamos aquel día. Tiene dos torreones uno frente al otro y dos puertas cuadradas que le dan un aire muy marcial. Pero al ser tan austero, las ruinas que quedan no parecen tan interesantes. Para compensar, en su interior, la familia de los descendientes, ha montado un museo con la historia de los cátaros.

Puivert

Finalmente nuestro viaje acabó en Foix, demasiado tarde para ver las cuevas. El motivo no es otro sino el que comenta mucha gente, horario francés. Recordad que a las 18h cierran todo lo visitable.

Castillos cátaros en esta zona hay muchos y hay que elegir cuales ver. Esta elección dependerá de los que escojáis como más interesantes, puede que os gusten más los que tienen mayor importancia histórica (como Montsegur) aunque estén menos en pié que otros. Como podéis ver nosotras intentamos optimizar nuestro recorrido por la D117.

Les Monts de Blond

chateau de mortemartEn el departamento de la Haute-Vienne se esconde una bucólica región formada por dulces colinas completamente cubiertas por un denso bosque, plagada de pequeñísimas aldeas. En ella encontramos grandes lagos, encantadores caminos, yacimientos megalíticos.

Para nuestro día de excursión, el alma caritativa de Odile nos dio un mapa muy muy detallado. Creedme que hay que tener un buen mapa de “los caminitos”

Mortemart

La región des Monts de Blond se extiende por toda la zona cercana a Bellac (para los interesados, pueblo al que al día siguiente fuimos  a una bodega de allí, a comprar unas cajas de vino) Estos montes (colinas mejor) son como las primeras estribaciones del Massif central, aunque la altura no supere los 500m.

Pero la ruta la empezamos no tan arriba sino en Mortemart, pueblo que os quiero describir con más detalle:

mercado de mortemart

En una de nuestras agradables comidas al más puro estilo francés, Madame Robert nos preguntó si conocíamos la región. Al oír que no, nos dijo categóricamente “Pues tenéis que ir a visitar Mortemart que es donde está el Château de la familia de mi marido, antes íbamos siempre a veranear allí hasta que nos compramos este palacio de verano
Como siempre, en estos casos que la realidad supera la ficción, primero comprobábamos entre nosotras que lo habíamos comprendido bien “¿Ésta ha dicho que vayamos a ver el castillo de su marido, verdad?

Mortemart es uno de los pueblos que figuran en la lista de los pueblos más bonitos de Francia. Las fachadas de las casas son de piedra de granito blanco, como en toda la tierra del Limousin, pero es que parece como si se hubiese quedado anclado en el siglo X con todas sus fachadas de piedra y madera antiguas.

chateau mortemart

Hay que girar a la derecha en la carretera principal para llegar a la antigua plaza de mercado. Está techada y sostenida por 12 pilares de madera también del siglo XII  que, de por sí (sin necesidad del castillo), le da ese gran toque medioevo al pueblo. La vida en la villa se desarrolló alrededor del castillo al más puro estilo feudal y todos los gremios estaban presentes, con lo que al rededor del mercado se encuentran algunas casas burguesas importantes y la maison du Sénéchal.

Como nos dijo Mme Robert antes de salir “el castillo está ahora a disposición del ayuntamiento” se puede entrar a visitarlo sin problemas. El día que fuimos las puertas levadizas de madera estaban bajadas. Entramos por la más cercana al foso que todavía lo rodea por tres lados. Se construyó en el 955 y consta de un foso con agua y dos puentes levadizos de forma que el castillo forma un cuadrilátero organizado entorno a un patio central.

convento

Estuvimos un buen rato deambulando de estancia en estancia (las tres imaginábamos cómo sería aquello con muebles, con las enormes chimeneas de piedra y las pequeñas ventanas enrejadas) Íbamos corriendo y gritando, “vamos a elegir habitación para el verano que viene

Las dos alas del castillo están unidas por una pequeña terracita llena de geranios, que da al patio central, y justo allí en la intersección se encuentra la torre del homenaje que empezamos a subir hasta que casi al final nos quedamos sin escalones para seguir subiendo (esto da un poco de vértigo y es bastante peligroso a decir verdad) Salimos por el patio y rodeamos el foso que ahora es una especie de jardín acuático lleno de juncos, patos y cisnes (con muy mala leche por cierto).

Desde esta especie de jardín que rodea al castillo se pueden ver otras dos edificaciones que han hecho famoso al pueblo. En el 1330 se construyeron tres complejos religiosos, un hospital de las carmelitas, un convento de agustinos y un monasterio de monjes de la cartuja.

Montrolsenard (2)

Hoy en día solo queda la vieja capilla de los agustinos que sirve hoy de parroquia. Está coronada por un campanario de teja de pizarra con forma de bulbo, en su interior hay retablos en madera dorada del s.XVII En una de las dependencias del antiguo convento se encuentra una especie de tienda donde venden cerámica típica y característica del Limousin. Justo en frente se encuentra el convento de las carmelitas que, al igual que el de los agustinos, es de planta cuadrada con cuatro torreones y que hoy en día funciona como preciosa gîte de Francia.

montrolsenard

Montrol-Sénard

Dirigiéndonos al siguiente “pueblo” en el mapa (la definición a partir de aquí es más tirando a aldea) y llegamos a Montrol-Sénard.

Personalmente me sorprendió mucho porque no me lo había imaginado así. A nosotras nos contaron que se trata de un pueblo-museo. Para que quede constancia de las antiguas tradiciones de la región han recreado escenas típicas de la vida cotidiana en diferentes casas del pueblo haciendo como un recorrido por él.

Lo que nos encontramos al llegar, era que al principio no lo veíamos nada claro. Allí no hay ni “información y turismo” ni un cartel ni nada.

Nos pusimos a andar por el pueblo y al lado de una casa (completamente normal, pensamos que estaba habitada) la puerta estaba abierta y había un panel con un mapa y un numero. Entramos dentro, y con gran sorpresa por nuestra parte descubrimos que exactamente han conservado algunas casas del pueblo tal cual decoradas como debieran estarlo hace siglos.

Montrolsenard (3)

A veces en algunas había una pequeña parte más bien en plan museo explicando cosas como el pastoreo, el cultivo, la forma de vestir, que era lo que mayormente yo me esperaba que fuera un pueblo-museo.

Pero en general tienes que ir descubriendo que casa es en la que puedes entrar y qué es lo que tendrá dentro (no se diferencian en nada de las demás pequeñas casitas de piedrecita que conforman el pueblo). Es un sitio bonito, la idea es genial, llevada a cabo de una manera sorprendente, lo tienen todo muy bien conservado y es muy instructivo. Eso sí ahora que estoy escribiendo sobre Montrol-Sénard creo recordar que todo estaba en francés como único idioma.

montrolsenard

En la plaza de la Iglesia además, los sábados a partir del medio día, hay mercadillo local de agricultores, venden cosas del lugar, mermeladas caseras, miel, cerveza (compramos una ambré de la región nada mala), vino (por supuesto). El pueblo en sí me recordaba muchísimo a cualquier pueblecito español con sus casitas todas bajitas, de granito y muy muy florido.

Cinturat y Cieux

Nuestro siguiente rumbo se encaminaba a explorar verdaderamente la región de los Monts de Blond a través de sus bosques.

Montrolsenard (4)

Lo interesante es que esta región fue una de las primeras zonas habitadas del Massif central, prueba de ello es la gran cantidad de dólmenes y menhires neolíticos encontrados. Realmente hay muchos y nosotras simplemente, con la poca información que disponíamos en ese momento (google maps) hicimos una pequeña rutita.

Por diferentes caminos, ya no eran carreteras, fuimos primero por entre los bosques hasta el lago de Fromental, se trata de un lago grande pero en esta parte encontramos los árboles y la maleza realmente espesos.

Limousin

Seguimos bajando hasta la aldea de Cinturat. Aquí paramos el coche y por un camino de piedra (y luego por algo que ni siquiera era camino y que nos costó mucho encontrar) llegamos hasta la piedra de sacrificios. Ejem… si alguien dice que eso es una piedra de sacrificios me lo creeré pero a mi me parecía simplemente una piedra en mitad del bosque.

Proseguimos hacia Cieux, y antes de llegar nos paramos para ver el menhir de Cieux que con sus 5 metros y 2 más enterrados es el más grande de la región. Para llegar hasta él de nuevo por caminos de piedra (la chunga que de por sí estaba sufriendo por su coche casi sufre colapso cuando un chuleta de pueblo le pasó con la moto demasiado cerca y casi se baja para matarle).

Mehenir

Como punto final a nuestra búsqueda de megalitos nos pusimos a buscar el dolmen de Javerdat que es una aldea ya más cercana a Peyrahout a donde no podíamos volver demasiado tarde.

El valle de Ihlara

Dado lo justas que íbamos de tiempo, contratamos con una agencia uno de los famosos circuitos que ofrecen. En concreto el verde que se aleja más del centro de la Cappadocia yendo unos 100km hacia el sur de Nevsehir.

Selime

Selime

Esta visita se centra en recorrer el valle de Ihlara, un cañón de río Melendiz de 16km, delimitado por las poblaciones de Ihlara y Selime. Y acabé muy satisfecha de haberlo hecho porque las tres cosas que visitamos me entusiasmaron y pienso que son diferentes a lo que se encuentra dentro del parque natural por eso mi recomendación es visitarlas sí o sí para tener una visión más completa de la tierra de los bellos caballos.

Mansiones Selime

La excursión empezó en el maravilloso monasterio de Selime. Aunque esté rodeada de llanuras y por supuesto el cañón, en esta ciudad se vuelven a levantar las chimeneas de hadas de roca volcánica típicas de la Cappadocia, las cuales , los primeros cristianos usaron como edificios. El monasterio de Selime es un conjunto que sigue el modelo del museo al aire libre de Göreme,  y aunque el paisaje sea similar a mi me impactó mucho más, me parecieron construcciones más soberbias  De todos los monumentos trogloditas que visitamos, esta ciudad es la que más me gustó.

Valle de Ihlara

Después el autobús nos llevó hasta el pequeño pueblo de Belisirma donde comimos al lado del río y empezamos la caminata por el valle de Ihlara. Como ya he dicho recorrer el valle entero es factible, son 16km (quizás el camino de Belisirma a Selime es un poco más complejo y menos cuidado) pero en los tours organizados directamente te bajan al cañón y solo se recorren los 4km que separan Belisirma de Ihlara.

Valle Ihlara

Lo que más me sorprendió es que de pronto nos habíamos adentrado en un paisaje más propio de los  Pirineos que de Cappadocia. Un pequeño río cruzaba por el medio del frondoso valle verde (que se agradecía mucho en pleno medio día de agosto) A ambos lados del Melendiz hay dos senderos conectados por puentes y las altas y empinadas paredes de unos 200m del desfiladero del cañón.

Valle Ihlara

En el siglo IV este fue  refugio de cristianos que escapaban de los romanos y construyeron en las paredes del cañón miles de iglesias hermitas y monasterios de mayor o menor tamaño y hoy en día en su mayor parte en ruinas. De Ihlara a Belisirma es donde se acumulan el mayor número de iglesias bizantinas (habrá unas 60) auténticamente horadadas en el desfiladero. Me molestó un poco que el guía insinuara a la gente que no las visitase, pero por el camino te vas encontrando los carteles que llevan a cada una y te dejan como dos horas por el valle.

La subida a Ihlara es espectacular. Desde el autobús jamás nos percatamos de lo que habíamos bajado. Para ver la profundidad del valle y lo grandioso que es, este pueblo es el mejor lugar para terminar la ruta.

Valle Ihlara

Derinkuyu

Desde allí finalmente nos dirigimos a la población de  Derinkuyu. En el panfleto ponía que veríamos una ciudad subterránea y en verdad me esperaba algo estilo troglodita como lo visto hasta ahora. Desde luego no me esperaba la ciudad subterránea que visitamos, que me impresionó mucho.

Al llegar al pueblo es algo completamente plano con sus casas, minaretes y mercados. Pero todo plano y en una pequeña caseta se encuentra la estrecha puerta que da al pasillo de piedra donde comienza la ciudad. Está completamente bajo tierra, es un enjambre de túneles (muy bien señalados para que nadie se pierda pero muy pequeños y angostos) Empezó a ser habitada por los frigios en el siglo VIIa.c. y está dotada de todos los espacios necesarios para sobrevivir 10.000 personas.

Pueblos del valle

Sólo se pueden visitar 40 metros de profundidad y ocho plantas, pero se cree que la profundidad de esta ciudad es de 85 metros y que posee unos doce niveles más aún por explorar. Las plantas estaban aireadas mediante canales de ventilación, también tenía un pozo de 55 metros de longitud que abastecía de agua a los habitantes de la ciudad.

En la tercera planta se encontraban las despensas, establos, en el cuarto las viviendas de los ciudadanos, salas de reunión, escuela… Se iluminaban con lámparas de aceite según demuestran los restos encontrados en los huecos de la pared, incluso en el séptimo nivel había una capilla. Cada uno de los niveles podía ser taponado independientemente del resto mediante unas ruedas de piedra que solo se podían activar desde el interior de la ciudad.

Derinkuyu

Derinkuyu ha sido una de las cosas más curiosas y sorprendentes que he visto en mi vida, me recordó un montón a mi visita de la ciudad subterránea de Orvieto pero a lo grande, como si fuese la Nueva York de la ciudades escavadas.

Croacia profunda en el camino

Quería hablaros en esta entrada de dos sitios curiosos en los que paramos un rato mientras estábamos en la carretera que une Split y Dubrovnik.

Promajna

Cuando hicimos este viaje (2008) la autopista de peaje solo llegaba hata Split, a partir de ahí tuvimos que coger la carretera de la costa.  “Carretera de la costa” significa que muchas veces vas inmediatamente al lado del agua. Es una carretera un carril para cada sentido y en un lado hay montaña y en otro el agua.

Promajna

En pleno mes de agosto nos empezó a dar envidia la gente que veíamos en las calitas y decidimos que, aunque el camino era largo, nos merecíamos un chapuzón. Como María no se quería bañar, la única condición fue que parásemos en un sitio que al menos ella pudiese andar un rato. Esto era un problema ya que en el Adriático el concepto de costa con playa de arena no existe. Salvo en una región, que era justo la que en ese momento recorríamos, los alrededores de Makarska.

Así fue como acabamos parando en Promajna,  un pueblecito de la costa dálmata, al que nos llevó el azar.

Para llegar a la playa atravesamos un montón de casitas que anunciaban “sobes” para dormir, compramos comida en un super, y bajamos  hasta la iglesia, que estaba al lado de algo que SI se podía catalogar como playa. Los pinos llegan prácticamente al nivel del agua (entre ellos hay un pequeño aparcamiento donde sufrimos para aparcar la furgoneta) y al fondo, muy cercanas se levantan impresionantes las montañas azules.

Croacia (2)

En sí el pueblo no tiene nada más pero es una agradable alternativa a la atestada Makarska (más en plan Alicante) pues sigue siendo un pequeño pueblito con sus casitas chiquitas y no se han construído grandes bloques de apartamentos. La playa es pequeña pero suficiente.

Decidimos darnos aquí nuestro primer baño en el Adriático y cogí las gafas para hacer un poco de snorkel. El fondo marino en esta parte no me sorprendió mucho, de hecho lo poco que vi fue un pepino de mar y salí a contárselo a todo el mundo. Mi compañero de piso Fla no había oído en la vida hablar de semejante animalito así que lo saqué y al momento nos convertimos en el espectáculo de la playa con sus gritos.

Pero en este tranquilo y perdido rincón de Croacia nos ocurrió una de las anécdotas más impactantes en materia de viajes. Horas después seguíamos bañándonos  cuando oímos unas sirenas. Justo al lado de donde estaban nuestras toallas se había muerto una persona, así sin mas. No dábamos crédito cuando bajaron los de la ambulancia y le pusieron una sabanita blanca. Pese a la desgracia, no pudimos dejar se sentirnos como en un libro de los cinco, nosotros, nuestra furgoneta, un clima perfecto y si esto era el segundo día todas las aventuras que nos quedaban por vivir en éste país.

Croacia (3)

Bacinska jezera

El segundo punto del que quiero hablaros lo encontramos cuando volvíamos de Dubrovnik camino de Zadar.

Pasamos por la frontera con Bosnia, al igual que a la ida es un trámite muy rápido donde ni te cogen el pasaporte, eso sí, nos comentó un chico que conocimos durante el viaje que si haces el trayecto en autobús es un proceso que tarda bastante tiempo y donde a todo el mundo le revisan minuciosamente.

Se trata de un pequeño corredor de 15km de longitud que constituye la única salida al mar del país que de forma histórica siempre le perteneció (El imperio Otomano negoció esta salida al mar con la antigua Ragusa que le cedió este terreno en el XVII) En él se sitúa la pequeña ciudad costera de Neum en una especie de golfo.  La noche que condujimos hasta Dubrovnik, obviamente no paramos, pero me pareció que debía ser un lugar interesante todo lleno de lucecitas.

Bacinska jezera

Visto de día el paraje es realmente bonito, donde unas colinas con vegetación típicamente mediterránea llegan de súbito al mar pero la ciudad no es bonita y me decepcionó. Es un estilo Makarska, de modernos apartamentos blancos, que de forma escalonada se encuentran en las laderas repartiéndose las vistas al mar, en plan lugar de vacaciones. Y por supuesto con una diminuta playita (esta vez también es playa y no rocas).

Pero una vez pasada la frontera llegamos a la zona del delta del río Neretva:
-“Es curioso, dije, que en todos los tours por Croacia que he leído, los autobuses paran por el delta de este río“.
Así que todos asomamos la cabeza por las ventanas de la furgoneta a ver si veíamos algo… al cabo de un rato dijo Maria:
-“Esto es como en el Ebro, todo lleno de huertecitas
-“Pues lo que son curiosos son los puestecitos que hay a los lados de la carretera” indicó Mario

neretva

Después de un silencio donde todos intentábamos procesar la información, a Fla se le iluminó una bombilla y dijo
-“Pues la fruta que venden debe de ser super fresca, porque seguro que son de estas huertecitas
El conductor piso el freno y aparcó en el arcén de la carretera justo delante de uno de esos puestos, y salimos todos en estampida de la furgoneta. No solo compramos fruta, también hubo cata de vinos y licores, compramos botellas de vino dulce, de licor de miel, de licor de ciruela (el conductor no tenia derecho a cata de vino pero si a sandía fresquita)

Mientras engullíamos lo que habíamos comprado nos dimos cuenta de que habíamos parado en los lagos de Bacina. Los lagos se extendían a nuestras espaldas realmente bonitos con su increíble color. Se trata de siete lagos conectados entre sí del color azul-verdoso paradisiaco típico de Croacia que están entre el delta del Neretva, el mar y las montañas (la ciudad más cercana es puerto Ploce).