Siete Picos

Con mucha alegría os voy a decir que esta excursión es de las rutas más agradecidas en la sierra de Madrid.

7picos-1

Pasé muchos años queriendo hacerla porque todos decían que era bonita. Todo sea dicho, cuando la hice con MA nos quedamos bastante perplejas: después de apenas 4 horitas andando estábamos ya con una cerveza en un bar del puerto, nos supo a poco.

Tiempo después me he dado cuenta de que es ideal para animar a la gente que apenas ha pisado el campo a un paseo por la montaña. Puedes prometer que SOLO hay dos subidas, que en 1 hora ya se está en la cima. Y ante la asombrada e insistente pregunta que todo el mundo hace de ¿pero nos vamos a tener que subir los 7, por qué no solo subimos 1? puedes contestar con una pícara sonrisa que “la sorpresa está en la cima”

subida de la pista del telegrafo

La ruta empieza en lo alto del puerto de Navacerrada. Dejamos el coche en uno de los aparcamientos y cruzamos la carretera hacia la pista del telégrafo. Se sube al lado de la valla del remonte, hay un camino que se identifica fácilmente y además mucha gente va por este camino. Pero es verdad que Alfo me dijo que empezaba como si te estuvieses colando en un sitio prohibido.

virgen de las nieves

Es una cuesta con pendiente pero muy corta (apenas llega a 1km), es justo lo suficiente que para cuando te empiezas a cansar  resulta que ya has llegado arriba del todo. Una vez allí vemos que los caminos van por la izquierda. Y digo “los caminos” porque en esta larga llanura que tenemos por delante se distingue un hormiguero de caminitos de arena que se dirigen hacia la pradera de Siete Picos. Da igual cual se coja, además todos se ven muy bien ya que apenas hay árboles altos, está todo lleno de pequeños matorrales de piornos que se ponen amarillo fosforito en primavera y jabinos.

pinar de valsain

Dejando a la izquierda un gran macizo de granito, donde hay una virgen, el camino gira poco a poco hacia la derecha y vamos viendo cómo será la subida final cuando hayamos recorrido toda la pradera (que me parece serán unos 3km desde que dejamos atrás el alto del telégrafo). Eso sí estos caminos que llevan a la Senda Herreros, en invierno suelen estar cubiertos de nieve y hielo y no se hacen tan fácil.

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La ladera de Siete Picos, última cuesta que subiremos, la encontramos después de la llanura de arbustos que acabamos de pasar. La cuesta definitiva está realmente dominada por un frondoso pinar de pino de Valsaín. Las rocas de granito en el suelo y las raíces del bosque hacen que la subida parezca una escalera. Es fácil y está marcada por muchos hitos de piedras que han ido poniendo los excursionistas y montañeros. Eso sí hay tantos que a veces te desconciertan un poco, porque además sigue el hormiguero de caminos y parece que todos siguen a la cumbre.

cumbre 7 picos

De hecho si os metéis en la página de la comunidad de Madrid os animarán a no coger el camino principal, que es el primero a la derecha de la ladera según te la encuentras, sino seguir hacia la izquierda hasta la mitad del pinar. Yo la primera vez que hice esta ruta lo hice, seguíamos hitos pero acabamos en un camino sin salida teniendo que ir un rato campo a través hasta que encontramos otro. El motivo de alejarse es, en teoría, ver un circo que se formó en las glaciaciones cuaternarias… Interesante sí, pero al estar todo lleno de pinos lo que se ve es eso, pinos. Supongo que tienes que saber muucha geología para poder apreciarlo.

cumbres 7 picos

En fin, creo que merece más la pena ir por el primer camino según llegas a la ladera. Después de unos 2km más o menos se llega a la pedregosa cima después de atravesar el pinar. Esta cima claro, en realidad no es la cumbre, hay que atravesarla en oblicuo cuando ya casi no queda pendiente y ahí viene la sorpresa.

La primera vez, reconozco que me quedé igual de perpleja que toda la gente que los ve desde arriba por primera vez. Desde abajo tú ves claramente 7 picos pero una vez arriba cada pico es una acumulación inmensa de rocas graníticas apiladas por las que hay que reptar hasta la cima. El primero que hay que subir es el séptimo (pues se empiezan a contar desde Cercedilla) Todos los picos se pueden ascender trepando, alguno con un poco de dificultad, pero si uno es aficionado a hacer el cabra entre las rocas, disfruta.

cumbre 3 pico

Los picos están separados entre sí por pequeños collados por los que discurre el camino en la umbría. De este modo puedes subir a cualquiera de las torres que se suceden a lo largo de la cumbre. Este camino, no solo en invierno, sino también en mayo cuando la nieve no se ha derretido aún, es peligroso porque la nieve está congelada. Además con mucha nieve no se distinguen las rocas fracturadas de los arbustos. Así que vuelvo a repetir, es un buen camino para gente que no suele salir al campo siempre que jamás se haga con nieve (ni siquiera un poquito porque es entonces cuando es más traicionero)

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Hasta ahora no os he hablado de las vistas de pájaro desde la cuerda. A la espalda se recorta la Maliciosa y la Bola del Mundo, a la derecha se atisba Peñalara y se ve todo el pinar de Valsaín a los pies. A la izquierda el Abantos y las Machotas y si el día está despejado hasta Gredos y enfrente El Montón de Trigo y la Mujer Muerta.

Al último pico que se sube es el segundo (el primero está muucho más bajo, cerca de Cercedilla) La cumbre es curiosa está dividida en dos partes, se nota que el granito es hasta diferente de los demás. Una parte siempre me hace mucha gracia porque parece que tiene una escalera natural tallada. Desde este último pico empezamos la bajada. Hay que alejarse del segundo y volver como hacia el tercero. Aquí el camino empieza bajar por una vaguada hacia el norte y dejamos las cumbres atrás para volver a meternos en el pinar.

camino schmid

La bajada es muy directa y rápida. En seguida se llega a un gran claro del bosque que es el Collado Ventoso. Con su gran pradera verde siempre ha sido el lugar ideal para parar a comer al sol o bajo los árboles.

En el Collado Ventoso cogemos la Senda de los Cospes, sale a la derecha adentrándose de nuevo en el pinar. Es una pista muy ancha marcada con puntos amarillos  en los pinos. Esta senda sigue bajando y engancha con el camino Schmid. Si, el famoso camino Schmid que une el puerto de la Fuenfría con el de Navacerrada, es la “gran autopista de la sierra de Madrid” Aquí te cruzas desde familias hasta con ciclistas que sortean como pueden las raíces y las piedras. El camino es prácticamente horizontal, suave y durante el deshielo lo cruzan miles de arroyos.

pista del escaparate

Llegado un momento el camino se cruza con una pista de esquí (Una vez en primavera la pista estaba abierta y hay que tener especial cuidado al atravesarla porque bajan embalados) Me dijo Alfo que se llama el Escaparate. Tras cruzarlas se llega al albergue de aviación, hay que coger la carretera asfaltada y ya se vuelve hasta el puerto. En total son unos 17 km con un desnivel de 300m (desde el puerto hasta el séptimo pico) que se salvan en dos subidas.

El salto del Huilohuilo

Esta es, probablemente, la caminata que hace todo el mundo que viene a la reserva de Huilohuilo. No íbamos a ser menos ya que da su nombre al bosque.

Salto del huilohuilo

Pero para nosotros por si sola se quedaba demasiado corta. Apenas es un paseíto de media horita a través del bosque donde se pueden observar las cascadas del río Huilohuilo y el Puma. Y el único “esfuerzo” que hay que hacer es subir una escalera de madera.

Por eso fuimos a informarnos en la entrada, un portalón a la salida de Neltume en el camino a Puerto Fuy. La chica que nos atendió nos dijo que el sendero del río Truful (que después de leer la información de los diferentes senderos es el que más nos gustó) justo acababa por donde pasaba el camino hacia los saltos del Huilohuilo y del Puma. Que era un sinsentido que pagásemos por los dos, ya que una vez allí nadie podría comprobar qué hacíamos o dejábamos de hacer, si habíamos pagado o no. Así que muy amablemente no solo nos cobró únicamente la entrada para ir al Truful sino que además nos animó a acercarnos hasta las cascadas.

canelos y coigues

Como decía en mi anterior entrada aunque ella no nos lo hubiese mencionado al ir terminando el sendero del río Truful nos encontramos con unas señales de madera en el camino que ponían “salto del Puma” y el ruido era tan atronador que seguramente nos hubiésemos acercado a ver de qué se trataba.

Salto del puma

Este camino era bastante diferente al del sendero del río Truful, se trataba de un camino muy amplio y bien marcado, señalizado con flechas de madera dónde las enormes raíces de los altos coigues y canelos salvaban “a modo de escalera natural” cualquier mínimo desnivel que pudiese existir y bordea el acantilado que da al río Fuy. El bosque que nos rodeaba, sin embargo era igual de exuberante  y no había perdido ni un ápice de su esplendor aunque claramente estábamos en una parte mucho más transitada.

descansando huilohuilo

Lo primero que hicimos fue bajar las escaleras de madera, que bajan verticalmente casi 80 metros, hasta la laguna dónde cae el río. Este salto es el conocido como Huilohuilo. El estruendo de los casi 40m de caida era realmente ensordecedor y es porque el río es grande (en mapuche se repite la palabra para indicar que algo es grande de ahí su nombre) Bajamos hasta la misma laguna y luego escalamos algunas rocas para sentarnos en la sombra a disfrutar un rato del hipnotismo de aquella bonita cascada. Aunque en realidad no hay que complicarse tanto haciendo el cabra. Si bajas hay unos “asientos” en la piedra, nada más acabar la escalera en los que uno civilizadamente puede recrearse. Y para los super vagos ni siquiera hay que bajar la escalera, desde arriba hay un mirador bastante bueno.

sendero del huilohuilo

Después subimos de nuevo y continuamos por el sendero siguiendo el acantilado, hasta el salto del Puma. Pero hemos de reconocer que éste otro salto nos decepcionó un poco. No se puede bajar, tan solo hay un mirador. Pero la vegetación había crecido tantísimo que apenas se podía ver algo escudriñando entre el verde… y en el único claro en el que parecía verse algo había una lápida conmemorativa de una chica que se murió allí. Una pena.

Volvimos por el mismo sendero hasta el gran portalón del parque. Os vuelvo a confirmar que este trozo es super familiar, en el paseo algunos árboles están con carteles informativos para aprender a identificarlos y es un sitio bonito. Eso sí, sigo recomendando que se combine con el sendero del Truful si uno quiere la experiencia de quedarse maravillado al completo. Los dos juntos hacen un camino bonito y sencillo a la par que divertido por sus múltiples escaleritas de madera. Y sobre todo se disfruta no solo del denso y asombroso bosque que rodea estos dos ríos sino también de uno mucho más húmedo y frondoso.

salto del huilohuilo desde mirador

Si, seguro que estáis pensando que podría haber contado todo esto en la entrada anterior pero no me podía resistir a poneros más y más fotos de este lugar tan TAN impresionante.

Sendero del río Truful

Dentro de la reserva natural de huilohuilo, optamos por hacer el sendero del río Truful. Según los folletos que nos encontramos en el recinto el paseo es de unos abordables 3.5km y muy llano, apenas un desnivel de 100m. El precio 5000 pesos chilenos.

prado al pie del volcan

Fuimos en coche desde los edificios de la reserva hasta casi la entrada a Neltume donde nos encontramos con otro portalón (estilo Jurassic Park) Allí aparcamos.

tramos de escaleras huilohuilo

Le explicamos a la chica de la entrada lo que queríamos hacer, nos cobró y nos señaló con la mano por dónde empezaba el camino y cuáles eran las señales que teníamos que seguir (un pollo fluorescente).

Pasamos delante de un parque infantil que hay al lado del portalón y localizamos el sendero que empieza con un camino poco marcado, salvo por los pollos que usan de señalización. Este camino empieza atravesando una llanura de pasto seco con inmejorables vistas del volcán Mocho-Choshuenco. En ella pastaban miles de bandurrias estaban muy cerca y no paraban de piar de esa forma tan curiosa suya (yo hasta este viaje no las conocía y me siguen pareciendo unos animalitos la mar de curiosos) Según andábamos miles de saltamontes se apartaban a nuestro paso. Nos dirigimos en línea recta hacia el volcán que exhibía sus helados glaciares en pleno otoño.

rio Truful

El sendero gira a la derecha al llegar a los árboles y se adentra en un bosque denso. La pisada del camino, en este primer tramo de bosque seguía igual de poco trazada que en el pasto y de pronto nos encontramos que el camino se cortaba atravesado por un grandísimo tajo de tierra que cruzaba todo el bosque. Como si una buldócer acabase de pasar para hacer una carretera. Se nota que estaba recién hecho y poco previsto porque tuvimos que reptar un poco por el tajo, atravesar la carretera y por fin volvimos a encontrar el camino al otro lado, esta vez con escaleras de madera por las bajamos.

bosque humedo templado

A pesar de que bajamos un poco, todavía no llegamos al río sino que lo fuimos remontando paralelamente a la orilla pero a cierta distancia a través del denso bosque, mucho más denso que el bosque superior que habíamos dejado atrás. En esta maraña de troncos empezamos a ver miles de copihues rojos colgando de entre las copas. Hasta Elise y Pancho se sorprendieron porque aunque sea la flor típica de Chile es muy difícil de criar (era la primera vez que Elise en 20 años la veía) En este bosque había muchísimos que brillaban con un flamante rojo entre el verdor del bosque húmedo templado, que por cierto no dejaba de sorprendernos. Las copas de coigues y canelos se encontraban a decenas de metros por encima de nuestras cabezas, la espesura y el verdor eran incomparables.

tajo en mitad del camino

Por fin descendimos hasta el río y empezamos a seguir la corriente a cierta altura desde su rivera, no hay pasarela pero sí una valla de madera para no caerse, ya que la orilla es inexistente. Pasado medio kilómetro, en el que fuimos descendiendo río abajo por la orilla, nos encontramos con una escalera de madera por la que subimos y parecía que momentáneamente nos alejaríamos definitivamente del Truful.

Pero de pronto las pasarelas de madera volvían a bajar, en un descenso muy vertical en el que aproveché para resbalarme en la madera mojada y darme un buen culetazo, hasta llegar a la parte más bonita de este bosque.

copihues

No había llovido la noche de antes y sin embargo todo estaba empapado de rocío. Por los troncos, suelos y paredes asomaban sin cesar algunas fexias (pocas) pero también mucho mucho líquenes, paraguitas y pompones. Finalmente el camino se adentraba en la sombra más profunda de los fríos arrayanes rojos. El camino iba totalmente pegado a la pared de piedra de la rivera derecha del río donde crecía un auténtico jardín de cintas que la acolchaban por completo y entre una arboleda tan densa que el sol no podía pasar. Estaba muy oscuro, vamos.

Paralelos a esta pared fuimos subiendo poco a poco por una pendiente moderada alejándonos del río. El bosque empezó a clarear hasta una curva a la derecha donde el camino pasó a ser una huella en la que apenas cabía una persona entre la pared y la valla de madera que en todo momento nos acompañó.

Cuando el camino por fin se ensanchó decidimos sentarnos en el forraje marrón del suelo del bosque a comer  nuestros bocatas pero: ¡¡ojo, cuidado con las tarántulas!! Nos encontramos alguna por el camino (cosa que nos emocionó bastante) pero el problema no son las mordeduras sino que dejan unos pelitos urticantes por donde andan…

bosque húmedo templado

Al final notamos como la pendiente se hacía menor (aunque en general, salvo los tramos de escaleras, el sendero es muy llano) y el camino se aleja definitivamente del río, el bosque dejó de ser tan húmedo y frondoso cambiando por completo. El suelo, lleno de raíces, hace como una escalera natural que te lleva hasta los últimos metros del camino.

tarantulas huilohuilo

Pero al llegar a este punto en vez de volver a la salida hicimos caso a las recomendaciones de la chica de la puerta que nos dijo que el sendero del Truful terminaba justo donde empieza el sendero a los saltos del Huilohuilo y el Puma. Aunque si no nos lo hubiese dicho el gran estruendo que se oía hubiese podido con nuestra curiosidad.

inmenso bosque huilohuiloUPDATED:

Vale que según escribí esta entrada me limité demasiado a los datos más técnicos del paseo y apenas os he comentado lo muuucho que me gustó. Pero es que me dejó sin habla este bosque tan profundo. Solo tenéis que mirar las fotos, en especial esta última, para ver la inmensidad a la que intento referirme pobremente y lo sobrecogedor del paisaje (porque una imagen vale más que mil palabras)

 

La Bola del Mundo (por la cuerda de las cabrillas)

NoMapa Bola del mundo por guarramillaspdf-1, no voy a limitarme a contaros el tramo final de esta ruta (conocido y practicado por casi todo el mundo los domingos en la sierra de Madrid) que consiste en aparcar el coche en el puerto de Navacerrada coger la pista del telesilla y subir a la Bola del Mundo.

Voy a contaros la ruta completa que se inicia en el valle de la Barranca y aunque sea larga, es muy asequible ya que las pendientes son muy moderadas y además ofrece unas vistas realmente fascinantes de la sierra.

Así que comenzamos dejando el coche en el aparcamiento de la barranca (km 57 de la M-607) para coger la pista forestal que sale de allí. Este valle puede que sea de mis preferidos de la sierra de Guadarrama, encajado entre dos arroyos que van a desembocar en una presa, es un exuberante pinar, el sitio ideal para disfrutar de la naturaleza.

embalse de la barranca

El camino empieza en la pista forestal, a unos 1380m. En el primer repecho del camino (justo después de pasar el parque recreativo de pino a pino) a la izquierda sale un sendero muy pequeño y angosto, llamada senda ecológica “camino Ortiz” que es la que cogimos. El desnivel, como durante toda la ruta, es muy suave y transcurre entre frondosos pinos, sobre todo en primavera es muy de “cuento” lleno de florecillas silvestres y mucha espesura.  Al cruzar el Arroyo Chiquillo, de donde salen tres caminos se sigue todo recto hasta volver al cruce con la gran pista forestal. Allí empezamos a subir y en seguida nos encontramos con uno de los miradores que tiene esta ruta, este en concreto, al lado del hospital de tuberculosos, nos da una vista perfecta del valle de la barranca, el pueblo de Navacerrada y su embalse (incluidas las cuatro torres si no hay mucha bruma)

PR26 camino forestal de la barranca

Siguiendo la pista se vuelve a subir muy suavemente, para llegar a otro gran mirador, el Mirador de las Canchas a 1755m. Esta super bien indicado con una plataforma de piedra y paneles explicativos. Lo que nos ofrece es una, realmente espectacular, vista de la Maliciosa y la Bola del Mundo (llegar hasta aquí, se puede hacer directamente desde la gran pista forestal desde el principio sin perderla, es un camino de unas 2 horas y recomiendo como algo que todo el mundo debería hacer si se pasa algún día en la sierra).

mirador

A partir del mirador de las canchas el camino yo lo describiría como “sigue la tubería”  porque hay una curiosa cañería que nunca supimos ni de dónde venía ni a donde iba, que te acompaña todo el rato. De los dos caminos que salen por detrás del mirador (cruzando la gran pista forestal) cogimos el de menor pendiente por toda la cuerda, que discurre a media altura y con una pendiente muy suave, por lugares muy frondosos y siempre con las vistas más bonitas del valle. Así pasamos por Peña pintada (1858m), Emburriaderos (1949m) y los riscos de Las cabrillas.

camino de emburriaderos

En el collado de Emburriaderos tuvimos la suerte de encontrarnos con una de esas manadas de caballos sueltos que últimamente pueblan la sierra de Madrid, el encuentro hizo muy felices a los extranjeros que llevábamos con nosotros y por supuesto les conté mi anécdota del ataque del caballo salvaje para que se riesen de mi un buen rato (aunque muuucho más felices les dejó la cabrita montesa que nos encontramos en el alto de Guarramillas… que realmente a mi que subo casi todos los fines de semana era la primera vez que me pasaba en esta parte de la sierra tan transitada pero quedó como muy natural)

alto de emburriaderos

Justo cuando estamos debajo de los espolones de piedra del risco de las cabrillas el camino se vuelve menos boscoso y discurre entre enebros y piornos. Allí encontraremos una pequeña indicación de fuente a la derecha. Si seguimos por el camino a la izquierda, vemos que de pronto sube con gran pendiente para llegar a la cima de los riscos y desde ahí simplemente hay que seguir por la pista de esquí famosa hasta el Alto de las Guarramillas (2265m). De hecho, en fin de semana, empezaréis a oír las voces de la gente que deja el coche en el puerto de Navacerrada para subir por ese camino a la Bola del Mundo.

Cuerda desde el ventisquero de la condesa

Hasta aquí el camino fácil, pero como no, le añadimos un poco de dificultad subiendo por una pendiente mayor, de todas formas nada exagerado. Nosotros fuimos hasta la fuente de los geólogos y desde allí subimos hasta la cima por el Ventisquero de la condesa, siguiendo el arroyo de Peña Cabrilla (al tratarse de los primeros días de calor, estaba llenísimo de agua de deshielo y precioso) disfrutando de las increíbles vistas de TODA la cuerda que acabábamos de recorrernos.

alto de las guarramillas

Como muchas otras personas (la cima está siempre llena) encontramos un lugar sin nieve y  nos pusimos a comer para luego bajar hasta el collado del Piornal y desde allí, por mi amada ruta que sube a la Maliciosa desde la fuente de las campanillas, volvimos al aparcamiento.

Cerro del Cristo Redentor

El título de la entrada también podría ser: cómo subir a un 4000 sin apenas esfuerzo.

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La primera vez que oímos de él fue visitando Mendoza. Y es que resulta que se trata de toda una institución turística en los Andes. La historia se remonta a principios del siglo XX cuando Argentina y Chile casi llegan a una guerra por temas fronterizos. La iglesia intervino y se fijó la frontera entre ambos países en la línea de aguas que hace la cordillera.

Para conmemorarlo, en el paso de Uspallata, al pie del cerro Santa Elena, se erigió una estatua de bronce de un cristo. En la mañana del día 13 de marzo de 1904, los ministros de Relaciones Exteriores de Argentina y Chile, junto a otras autoridades, inauguraron este monumento (una mole de 7m)  que constituye un símbolo de amistad argentino-chilena.

Subida por el camino chileno

La subida se hace por un camino desde el poblado de Las Cuevas en el lado argentino. Es inconfundible porque es el pueblo que está justo antes del peaje del túnel. Se trata de cuatro casas de alta montaña, donde vivirán unas 20 personas pero sobre todo llama la atención desde la carretera por el arco con dos torreones (imitando un estilo suizo)

Pero nosotros no lo sabíamos así que pagamos el peaje (y allí preguntamos). No nos quedó otra que cruzar el túnel. Al llegar al otro lado, antes de llegar a la aduana, dimos media vuelta y empezamos a subir por el mucho menos transitado y más peligroso camino chileno.

disfrutando del camino

Hay un cartelito que indica que la subida hay que hacerla en todoterreno bajo tu propio riesgo. Nosotros llevábamos un pequeñito Hyundai que se comportó como un campeón.

El camino es solo accesible en el verano, cuando no nieva, ya que se trata de roca y grava en medio del grandioso paisaje de la cordillera. Antiguamente, antes de la construcción del túnel, era conocido como el paso Bermejo, obligado entre las poblaciones de Uspallata y Los Andes. De hecho en época de San Martín y O’Higgins ésta era la ruta para cruzar con las huestes (vimos una plaquita debajo del cristo con el recordatorio)

glaciar del hombre cojo

Desafiando el zigzag de las curvas cerradas, mi vértigo pese a estar al volante, la cornisa y el abundante material suelto, llegamos hasta los 3854m donde está la explanada en la que se encuentra el Cristo, junto a un barracón del ejército. Las vistas de la subida nos dejaron con la boca abierta, son impactantes. Según te elevas te sientes rodeado de picos y picos escarpados, en algunos de ellos se veían glaciares, en la inmensidad de ese paisaje te sientes realmente pequeñito.

cerro cristo redentor

Bueno llegamos a la base del Cristo, aparcamos el coche en la explanada, intentamos salir y… pues a 3800m el viento es terrible. Justo al lado del barracón, un chamizo con plásticos anunciaba “chocolate caliente” Como apenas podíamos entendernos gritando, nos metimos en el chamizo para combatir el frío (y eso que íbamos bien preparados para la montaña) La estampa era surrealista. Un curtido viejecito llevaba el negocio donde vendía todo tipo de cosas (cristos, piedras, vírgenes, más cristos…) y el chocolate o té caliente con un alfajor “de regalo” (en realidad él dice que te regala el alfajor, lo cierto es que lo vende al mismo precio que lo venden en Uspallata, pero te regala el té o chocolate)  Y junto a él dos chicas jovencitas, intentando mantener el tipo con ropa nada de montaña, pantalones ajustados, blusas…

cerro santa elena

a éstas“, nos contó señalándolas, “las contrato para la temporada alta” “yo me quedo aquí hasta que cae la primera nevada, entonces ya recojo” “ayudé a montar el chamizo de los militares de aquí al lado” “yo me he subido todas estas montañas, en media hora llegáis al cerro de Santa Elena

Y poco a poco, nos metimos en una animada charla con él, hasta que nos fuimos al coche. Yo andaba enfadada ese día, me daba rabia no haber tenido un día de montaña de verdad así que de pronto dije en voz alta “¿Y si subimos al cerro?

cima cerro santa elena

Creí que Alfo e Isra me mandarían a freír espárragos (bueno Isra lo hizo) pero Alfo se animó. No sé si fue por darme un capricho, pero a día de hoy los tres estamos de acuerdo en que fue lo mejor que pudimos hacer.

Como nos explicó el viejecito, justo de la espalda de la estatua del Cristo Redentor (hacia el sur) salía un sendero bien marcado y muy empinado que subía al cerro de Santa Elena (cuyo punto más alto es 4200m) Al observar el cerro desde el monumento parece ser un itinerario relativamente fácil, lo que resulta engañoso ya que la trepada es empinada y la arena muy resbaladiza. Después de un desnivel de unos 300m, el camino se vuelve más rocoso. Va por la cresta de la montaña y en muchos puntos hay puestas cuerdas (para asegurarse en invierno) Lo cierto es que a partir de este  punto estás por encima de todo, andando por la cuerda, en la inmensidad de las montañas (y mi vértigo apareció más fuerte que nunca)

vistas desde el cerro

Enfrente teníamos el cerro Tolosa con su glaciar del hombre cojo, justo detrás el Aconcagua sobresalía con su nube en la cima, hacia el Este estaba el escarpado cerro Navarro, y a nuestros pies la zigzagueante carretera de bajada. El paisaje en ese momento era insuperable, nos hipnotizaba el cambio de color en las montañas. Y estando allí, con el mundo casi a nuestros pies, empezó la primera nevada del año.

En realidad me pareció un camino muy practicable sin nieve pero en invierno debe de ser muy complejo y con tramos de escalada.

camino argentino de bajada

Para bajar lo hicimos por el lado argentino esta vez, hasta Las Cuevas y mucho mejor. Se nota que los coches suben y bajan por este lado con mucha más frecuencia y estos 7 km de camino están mucho más pisados.

La Maliciosa (por el valle de la Barranca)

Esta ruta es probaMaliciosa por las campanillas-1blemente mi favorita de la sierra de Guadarrama. También de las más exigentes que se puede encontrar (dentro de lo que es esta sierra) debido a su desnivel (pero no obstante con un mínimo de forma se puede hacer sin problemas).

Consiste en ir por el valle de la Barranca en Navacerrada, hasta la cima de la Maliciosa. Subimos por una pista forestal hasta la conocida fuente de la campanilla y a partir de este punto empieza la senda paralela al regajo del pez (riachuelo que llega hasta la misma fuente) con un desnivel de 800m en 4km.

Pero en vez de contárosla yo, he decidido volver a tener una “entrada invitada” Os dejo íntegro, el divertido relato de mi amiga María en una subida invernal (fue publicada previamente en ) Ella siempre ha actuado como “voz de la conciencia” del grupo. Eso sí, por mucho que proteste siempre se apunta a los planes más descabellados.

el camino del regajo del pez

Tres años y medio después, volvemos a la Maliciosa.

Y la gran revelación (pa mi al menos) es que a pesar de la nieve, de las paredes verticales (ejem) de la muerte, de tener que trepar por plantas, del viento, de las miradas de espanto de los super-hombres con piolets…
…estoy mucho menos adolorida que aquel Agosto!

Camino a la maliciosa

Comenzamos en el aparcamiento del Valle de la Barranca. El comienzo de la ruta es fácil (arboladito, con plantitas y niños, pista muy amplia, vamos, marca Mary) bordeando dos embalses. El camino serpentea elegantemente, y vamos encontrando tramos cada vez mas nevado-helados, hasta llegar a la Fuente de la Campanilla.

A partir de aquí, el camino en invierno desaparece bajo la nieve. En principio tenemos que localizar un sendero que sube muy vertical hasta el Collado del Piornal (entre la Bola del Mundo y la Maliciosa). En verano es facil, pero ahora en invierno, no conseguimos orientarnos. Así que a pesar de que llevamos mapa, y que es una ruta que ya hemos hecho, acabamos reptando campo a traves entre praderas heladas, demasiado a la derecha del torrente sepultado por nieve que nos deberia servir de guía.

viento del ventisquero

Una vez reencontramos los hitos de la “pequeña ruta” (P.R, marcada en amarillo y blanco), decidimos voluntariamente (*) abandonarlo de nuevo, e innovar campo a traves para llegar a una peña (el Cancho Negro 2100 m) que aparentemente necesita ser conquistada, con la intencion de rodearla por la izquierda. Asi es que cruzamos el torrente y tiramos monte arriba. Escuchar el agua -presumiblemente helada- corriendo bajo tus pies, y solo ver nieve… por muy pequeño que sea el regajo… da bastante mal rollito.

collado del piornal

Ahora estamos demasiado a la izquierda del torrente, y nos separamos del resto de los excursionistas (con crampones y palos-fashion-decatlonianos) que nos miran desde abajo mientras subimos (sin crampones ni palos ni nada remotamente parecido). Gracias a nosotros alguien se ha hecho rico. Lo sé. Las apuestas debían ser millonarias.

Hay huellas de crampones. Bajo las capas y capas de nieve compacta, el suelo se va inclinando a poquitos. Y demasiado rapido, se hace tan vertical, que por muchas ganas que le echen 4 locos, es inpracticable (2 metros para arriba! 2 metros para abajo! Vuelta a empezar!). Asi que abandonamos, nos salimos de la zona nevada, y vamos en linea recta hacia la roca. Monte a través. Por los matojos y por las piedras. No mires para atras. Nuestro público alla a lo lejos sigue nuestros movimientos, espectante… (**)

ultimo repecho

Y cuando todo parece que se arregla al fin y vemos la luz (también conocida como el Collado del Piornal, 2075 m) cerca, llega el ¡más difícil todavía! Pasa lo que tenia que pasar: caminante ya no hay ni camino ni plantas, sino pared de roca ante el futuro alud. Nos tocan unos 3/4 metros de trepada/arrastrada entre la nieve y el muro de piedra.

Pero una vez superado, ya estamos arriba, a 2100 metros y muy cerca de la Bola del Mundo. Y volvemos a los caminos trazados, hacia la derecha hasta alcanzar el pluviometro del Collado del Piornal (que parece la estepa siberiana en rebajas, seremos los únicos que han inventado camino… pero desde luego no los únicos en llegar…). Y desde aquí, subimos hacia la Maliciosa (2227 m).

la cumbre de la maliciosa

Los ultimos 200 metros se me hacen sorprendentemente fáciles. El terreno esta “plano” aunque helado, ya no echo de menos los “pinchitos” para los pies. Eso si, fiel a mi lugar en el grupo… soy la ultima en hacer cumbre y tocar el Hito Geodesico (¡que esta roto! un trozo se ha caido al suelo. ¿Viento, o vandalismo montañero?).

Comemos en la cumbre. Nos planteamos bajar por la Cara Sur, pero tiene muy mala pinta sin el equipamiento adecuado, así que desandamos nuestros pasos. La bajada es mucho más rápida que la subida (el frío anima), y además seguimos el camino marcado primero hasta el collado, luego de vuelta a la Fuente de la Campanilla. No es que sea mucho más fácil que el que nosotros tomamos (¡un poco si, eh!), pero se deja seguir. Eso si, yo sigo fiel a mi retaguardia, en comparación despacito y buena letra, que aunque tenga menos peligro el suelo sigue estando en pendiente y helado.

hito geodesico maliciosa

De todos modos, los montañeros de verdad bajan elegantemente. Las niñas locas metidas a excursionistas, después de sufrir tienen todo el derecho a convertir la gran-subida-del-infierno-helado, con su pendiente gigantesca y sobre un torrente escondido… en un tobogan gigante. Maravilloso. Sin dudarlo, lo mejor de la excursión, bajar a toda velocidad cuesta abajo entre las montañas…

Cinco horas después del comienzo, contando paradas para comer y para fotos, alcanzamos de nuevo el coche. Y se impone un cafecito repone fuerzas en Navacerrada para cerrar el ciclo.

vistas de la bola del mundo

—> NOTA IMPORTANTE:
Pero por si acaso, la excursión que hicimos esta vez no es fácil en invierno (por ejemplo). En verano, si. Ahora mismo, esta todo muy helado. Es posible, por supuesto, y nuestra forma física no es increíble ni mucho menos (¡ay!), pero tenía tramos peligrosillos. CRAMPONES.

vistas de la cuerda larga

(*) Un voluntariamente muy relativo. Voluntariamente 3/4 del equipo tiraron para alla… asi que…

(**) No es broma. Alrededor de 20 personas estuvieron siguiendo nuestros movimientos desde abajo. No sé si nos confundieron con gente “profesional” (y equipada) o si estaban a punto de llamar a Proteccion Civil – y ya de paso, a un manicomio-. El caso es que muchos de ellos desertaron… y se volvieron a la Barranca

la bajada pr26

Parque Nacional de los lagos de Plitvice

Durante la organización del viaje, el pasar o no por Plitvice fue un punto muy discutido porque nos alejaba mucho de la costa. Pero éramos más los que considerábamos que era un punto imprescindible. Probablemente es el parque nacional más conocido de Croacia. Un paraje donde se alternan lagos, cascadas y manantiales de un azul intenso en medio de un denso bosque de hayas.

plitvice mapa

Llegamos al anochecer y dormimos en un pueblo cercano al parque (la verdad, reservamos en un albergue que como estaba completo, al llegar nos llevaron a otra casa en otro pueblo). Cenamos en un tercer pueblo con un restaurante muy lleno (supongo que de todas las casas rurales nos enviaron al mismo) Si uno se organiza con tiempo, dentro del mismo parque hay hoteles para pasar varios días.

Plitvice cascadas

Por la mañana temprano nos plantamos en el gran aparcamiento de la puerta de entrada 1 (hay dos entradas) Con la entrada nos dieron un mapa con las diferentes rutas. No bien dimos dos pasos nos pusimos como niños, este lugar es lo más parecido a un paraíso y queríamos explorar hasta su último rincón.

El parque está formado por 16 lagos comunicados mediante 92 cataratas y cascadas formados por el río Korana en diferentes niveles. Este tipo de hidrografía se debe al paisaje karstico que predomina en esta parte de los Balcanes.

La visita se realiza a pie a través de senderos y puentes de madera y dependiendo del tiempo que se quiera invertir hay diferentes rutas. El recorrido que nosotros elegimos fue la ruta k, con modificaciones, indicada de 6 a 8 horas. Hay un desnivel irrisorio de 133m pero echamos todo el día andando, dejamos el parque bien entrado el atardecer.

Plitvice

Empezamos nuestro recorrido por los lagos inferiores, ya que la entrada 1 está al lado de éstos. Para empezar nos topamos con la gran pasarela de madera, que nos acompañaría todo el camino, atravesando los lagos Milanovac (a la izquierda) y Gavranovac (a mano derecha). Parecen grandes con aguas de un azul perfecto pero en realidad tan solo son los más grandes de los lagos inferiores.

Después de cruzar estos dos lagos sobre la pasarela, giramos a la derecha para explorar mejor esta parte inferior y nos encontramos con un racimo de  pequeños lagos encadenados, separados por barreras de grandes piedras y musgo. Pasados unos 100m llegamos al lago Novakovica que nos deleitó con un gran número de cascadas (todavía no habíamos visto muchas y estábamos ávidos pero estas no son las mejores). Y dando un pequeño rodeo nos encontramos con la cascada más alta del parque, 76m de altura. Aquí el río Korana recupera su forma.

plitvice mirador

En vez de seguir el recorrido, nos apartamos para subir desde esta cascada a un mirador en la parte superior del monte que permite ver el valle donde se sitúan todos los lagos inferiores. El Milanovac y el Gavranovac parecían enormes desde arriba. No sube mucha gente pero merece la pena.

Una vez abajo deshicimos el camino y sin cambiarnos de margen bordeamos los lagos y subimos por la pasarela que recorre los 20m de acantilado hasta que llegamos al primer lago superior. El lago Kozjak que es el más largo de Plitvice. En sus orillas hay un gran merendero y un barco lo cruza.

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En este punto, en vez de seguir la ruta k al pie de la letra, decidimos montarnos en el barco (gratis con la entrada) y recorrerlo silenciosamente viendo las miles de pequeñitas cascadas que lo llenan. Los patos y los peces (que parecían que se podían coger de lo acostumbrados que están a los humanos) nos acompañaron en el tranquilo recorrido.

En la otra orilla, el entramado de maderas empieza a serpentear entre los lagos en forma de zigzag. Esta parte me pareció la más impresionante de todo el parque. La vegetación es muy espesa, dejando unas luces y sombras y un colorido increíble. El agua también tiene diferentes tonalidades en cada lago y las cascadas que los llenan son grandes y espectaculares. Es asombroso.

plitvicebicho

Fue en el primero de estos lagos superiores, el Gradinsko, donde al intentar hacerme una foto me caí al agua de espaldas desde la pasarela con todo (y tuve que volverme a meter para rescatar mi bolso) No se puede bañar en los lagos, pero yo me mojé completamente, perdí la cámara, tenía el dinero mojado, no podía andar bien con las zapatillas y pantalones mojados… Reconozco que los siguientes lagos los vi un poco mohína.

El sendero nos llevó por los pequeños lagos Galovac, Malo, Veliko, Bakinovac y Okrugljaj separados entre si por pequeñas cascadas muy bellas. En un punto se hacía un patio semicircular de cascadas, otras están solitarias cayendo al agua verdosa.

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Llegamos al punto st4 donde hay un merendero y una estación y paramos a comer tumbados en la hierba. Este punto está al lado del lago Osmanova que es parte del gradísimo Proscansko.

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Continuamos caminando, después de comer, bordeando el Proscansko por la pasarela de madera. Es un lago muy grande donde cambian las plantas que hay a su alrededor, son juncos, y sobre todo el color también es muy diferente, un azul marino oscuro que contrata mucho con la tonalidad turquesa de los demás.

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Después empezamos a coger el camino que sube a los miradores superiores. Como va por la montaña dejamos la ensenada de madera para coger un camino de tierra. En este momento fue cuando nuestra ruta se puso “demasiado interesante”. Seguimos un camino por el que salimos del parque. Buscábamos el sendero que va a media altura por los montes para ver los lagos superiores desde miradores, pero ocurrió que cogimos un camino que salía del parque. No hay problema (la entrada es de día completo y se puede volver a entrar, más por esta parte que no había ni caseta ni nada) pero empezamos a toparnos con carteles de cuidado con los osos y otros más inquietantes aún cuidado con las minas antipersona. Esta zona, en el año que fuimos todavía no había sido desmantelada, el parque natural si, es muy visitado, pero los alrededores fueron muy castigados por la guerra diez años atrás.

Después de llegar a una granja, volvimos sobre nuestros pasos y esta vez si que encontramos la parte del sendero k que va entre los bosques alejada de los lagos. Por este sendero a media altura que también está muy poco transitado, volvimos a la orilla del lago Kozjak que bordeamos esta vez por su margen izquierdo y a pie, hasta bajar a los lagos inferiores pero esta vez por la orilla izquierda. En esta parte vimos más cascadas y sobre todo cuevas.

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También nos fijamos en el llamativo cambio de color del agua con la luz, en ese momento que estaba atardeciendo, los lagos pasaron de ser turquesas a azul celeste.