Terni

Terni es una pequeña ciudad de la Umbría. Su centro histórico fue bombardeado durante la guerra y ahora no queda nada especial. En un pequeño paseo en seguida se ve que es una ciudad más bien industrial ya que en sus alrededores han prosperado un singular número de empresas. ¿Y entonces por qué la chunga, la guarra y yo fuimos a parar aquí?

Cascadas sin agua

En realidad gracias a sus habitantes vivimos las situaciones más surrealistas y divertidas del viaje.

En el 271 a.C. la ciudad de Rieti sufría enfermedades a causa del agua así que se construyó un canal para que el río Velino fuese hasta un acantilado natural. Esto implicó que el agua fuese a Terni. Así se crearon en tiempo de los romanos las Cascata delle Marmore, con 165m la cascada más grande construida por el ser humano.

minicascadas

Hoy en día se ha creado una especie de reserva natural en torno a la cascada y también construyeron una planta hidroeléctrica, de forma que le sacan todo el partido posible.

Para llegar se coge el bus 21 (también sirve el 7) en la estación de autobuses, que está al lado de la del tren. Pero ojo, aunque sea la última parada en el término urbano de Terni, que es lo que indica el mapita de las rutas, el autobus sigue su camino. El consejo más práctico que puedo daros es que hay que bajarse es justo después del túnel.

Allí hay montada una macro entrada pensada para el turismo masivo, con miles de puestos de souvenirs de lo mas kish y puestos de comida, por los que hay que pasar desde la taquilla hasta la entrada al parque (No esperaba yo que este lugar fuese así la verdad, y me sigo preguntando si de verdad acaba viniendo tanta gente hasta aquí para que hayan montado semejante Disneyland)

el bosque de Terni

En la taquilla hay un montón de información sobre el parque y te dan la entrada (que sirve para varias cosas, incluso coger un autobus que te lleve a la parte de arriba pero que fuera de temporada no funciona) con un panfleto con los horarios. Entrar puedes entrar cuando quieras, pero esos horarios son en los que sueltan el agua y cambian obviamente según sea temporada turística alta o baja.

Llegamos en Marzo a las 14h y el agua no se liberaría hasta las 16h con lo que nos asaltó el temor de que se nos fuese el sol, más estando en un valle. Pero por mucho que quisiésemos no podíamos organizarnos de otra forma. Luego resultó que no tuvimos ningún problema.

cascata delle marmore

En el mapa del parque aparecen descritos 4 senderos diferentes para realizar. El primero va del mirador inferior al superior y se supone que se tarda unos 45min en recorrer. En nuestro miedo por perder la luz, decidimos que eso es lo que haríamos, mientras no hubiese agua, subiendo tranquilamente.

Al entrar en el mirador inferior ya nos dimos cuenta de que aunque el agua estuviese “cortada” había ya bastante agua en las cascadas. Eso sí nada en comparación a cuando abrieron la presa, en esos momentos te llegas a empapar completamente incluso en esta parte baja más alejada.

mirador inferior

Empezamos a subir por un camino a través de un bosque delimitado por vayas de madera muy bonito, que pasa entre varias cuevas y puentecitos de madera. En 20min llegamos al mirador superior para nuestra sorpresa.

Así que nos pusimos a tomar el sol tranquilamente en un puente creado para poder ver mejor la cascada superior (sale de la roca y acaba en un torreón) Justo al lado, un poco más arriba está la central hidroeléctrica (que está muy bien construida y mimetizada en el paisaje, para nada molesta conservándose completamente la belleza natural del entorno. Realmente hay que darles un 10 en la forma de explotación del recurso)

minicascadas

La apertura de la presa (es un lago justo en la cima) se anuncia con una sirena (bueno creo que la sirena la tocaron como 5 veces desde las 16:30) no es algo instantáneo, sino que poco a poco te va pareciendo que la cascada lleva más agua. Después de un rato decidimos bajar para verla desde el túnel de los enamorados, cuando llegamos allí abajo era imposible asomarse al balcón por el agua que empapaba. Mi consejo es que este mirador mejor se use cuando la cascada sea pequeñita, porque realmente el agua de uno de los saltos iba a parar allí.

Una vez abajo empezamos el sendero número dos que es con diferencia el más bonito. Discurre por los saltos más bajos de las cascadas teniendo las mejores vistas y más impactantes con diferencia. Ahora que el agua bajaba con todo su caudal era impresionante, en algunas zonas el agua entraba en el camino y todo y por supuesto no nos habíamos secado después de asomarnos al balcón de los enamorados pero es que en este camino también te empapabas vivo (e incluso cuando volvimos al mirador inferior te mojabas) Los otros dos caminos, que decidimos no hacer para mejor tomarnos una merendola campestre tranquilamente ya que a estas alturas del fin de semana estábamos muy cansadas, recorren otras dos montañas que rodean el valle para ver las cascadas desde ellas.

sendero inferior

Realmente es un lugar muy familiar (como luego diría Ravi al llegar a casa) ideal para llevarte la comida y pasar todo el día paseando por el campo. Las vistas del resto del valle que se tienen desde lo alto del todo de la cascada son muy bonitas, tanto más cuando fuimos que las cimas aún estaban nevadas.

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Asis

De Italia todo el mundo adora la Toscana. Su paisaje campestre entre suaves colinas se ha vendido de forma internacional como lo más bonito del país. Así que dejádme que os hable de la Umbría la región más bella en mi opinión. Si tuviese que explicar el por qué me saldrá la misma palabra que a Ravi: porque parece más frágil. Y sin embargo no tiene suaves colinas sino nevadas montañas. A la vez parece más salvaje.

Asis

Esa es la estampa de Assisi. En nuestro accidentado viaje a Perugia, el tren se detuvo durante su media hora y nos quedamos embobadas mirando cómo el pequeño pueblo medieval se levantaba a los pies del monte Subasio dominando el valle verde. Así que un fin de semana más tarde volví.

Parece austero con las rectas líneas de la silueta de sus edificios, parece fornido en este marco montañoso, místico con la atmósfera que le rodea, y sin embargo el conjunto me transmitía una sensación de fragilidad. Asis es un ejemplo soberbio de una ciudad de la Umbría.

Basilica de san francisco

Fue el lugar donde Giovanni Francesco di Bernardone, conocido como San Francisco, nació. Hasta entonces sería un pequeño pueblito que los romanos asentaron pero a partir del s.XIII fue cuando la ciudad se desarrolló más allá de sus muros. La ciudad ha cumplido con creces su objetivo de ser el depósito de las obras maestras del arte y la arquitectura creados para honrar el legado del santo

Desde la estación de tren que os prometo está en mitad del campo, cláramente se vé que hay que subir por una de las tres carreteras paralelas hasta la mitad del promontorio donde se alza la ciudad (atravesando algunos campos sembrados).

plaza del pueblo

En la izquierda se agolpan miles de casitas y palacios de piedra blanca y rosada. Se ven que las calles son serpenteantes y medievales, mientras que a la derecha de forma solemne sobre unas arcadas (para dar la sensación de que el monasterio sale de la piedra) se levanta la basílica del santo.

Fue construida en 1228 y en verdad es como dos iglesias superpuestas pero independientes. La parte inferior de la basílica es románica con bóvedas muy achatadas, mientras que la superior es más gótica y alargada. Pero lo que me sorprendió fue el interior que constrasta un montón con la poca ornamentación exterior. Ambas están pintadas con frescos del suelo al techo (en el suelo hay mosaicos de baldosines. No hice fotos pero os dejo un archivo de wikimedia commons:

" Assisi " 0001

Espectacular, en fin, espectacular. Y por cierto que visitarla es gratuito.

Tras callejear un rato entre palacios medievales, que se conservan tal cual aunque sus fachadas se rehicieron en el s.XVI, me senté a tomarme unos trozos de pizza y descansar en la piazza del comune (que vendría a ser el centro de la ciudad) En esta plaza, aprovechando un antiguo templo romano dedicado a Minerva se levanta una pequeña iglesia, pero no es lo que más me gustó. Lo bonito son las casas bajas en las que nada diferencia ventanas de puertas y de soportales (todos tienen el mismo tipo de arcada) alrededor de la fuente.

En general todo el pueblo, hecho de casas de piedras, escaleras y pasadizos entre arcadas, rezuma ese sabor de pueblo montañés. Creo que no hay que perderse ni un solo rincón de sus calles medievales.

Acercándome al otro extremo, llegué a la basílica de Santa Clara. Asis es un pueblo propenso a los santos y aquí también nació Santa Chiara (fundadora de las clarisas) Su basílica es gótica italiana. Así que la entrada es por un pórtico muy rectangular con las típicas bandas de marmol (en este caso rosa)

Asis desde el parque Margherita

Pero antes de irme de la ciudad me quedaba un paseo más hacia arriba, hasta llegar al castillo que se levanta por encima Rocca Maggiore. Para subir hasta el, aproveché para rodear un poco el Parco Regina Margherita y poco a poco ganar altura sobre la villa. Hay que pagar para visitarlo pero se trata de las ruinas de un castillo medieval desde el que se tiene la mejor panorámica de todo el pueblo y sus alrededores con diferencia.

Orvieto

En los últimos días del invierno, con el olor de las mimosas vaticinando la primavera, decidí escaparme a este pueblo en un rincón de la Umbría.

Desde Roma, en tren hay dos formas de llegar la rápida y la lenta. Pero realmente para media hora de diferencia y el precio es justo la mitad si se coge el regional.

Como todos los pueblos de la zona, se encuentra encaramado a un acantilado impresionante, rodeada de una imponente muralla. Desde la estación hay que subir en funicular (con el mismo billete puedes coger el bus que va a la plaza del duomo) Pero merece más la pena ir todo recto por la viale del corso. Una ciudad se conoce pateándola, es la única forma, y en concreto esta merece la pena simplemente pasearse por sus calles, admirar sus casitas y no perder detalle de los palazzos e incluso ¡una torre mudejar!. Además que se trata de un pueblo llenísimo de tiendas artesanales (aquí compré mis famosísimos pendientes de Lupin III que todavía hoy la gente me para por la calle para preguntarme por ellos)

Es muy turístico, su belleza realmente lo merece, y muy muy bien organizado para el turista (de verdad, en pocos sitios del mundo he estado que pongan todo tan fácil). No hay que traerse nada estudiado de casa, solo ir al Ufficio de infromazioni turistiche, que está justo enfrente del duomo. Dan mapas con un recorrido para seguir por la ciudad muy completo y bien explicado. Solo hay que ponerse a andar y uno no se perderá nada.

Justo al lado de la oficina está la caseta donde se anuncian las excursiones guiadas (en varios idiomas) bajo tierra. A decir verdad, como lo vi todo tan turístico (no me lo había esperado así) en un principio me pareció que quizás sería una atracción más de relleno, sin ningún tipo de interés. Gran error.

Desde luego la catedral de 1290. La fachada principal, me pareció más bonita que la de Siena por ejemplo, aunque no su interior, que recuerda más a la de Florencia por su total simplicidad, ya que la mayor parte de los tesoros además se encuentran en el museo. De todas maneras era la primera vez que veía una catedral de ese estilo gótico italiano de la fachada, junto con el estilo ya renacentista que mezcla franjas intercaladas de mármol blanco y verde.

Me puse a explorar la ciudad siguiendo las recomendaciones del mapa. Pasé por unas cuantas callejuelas e iglesias, y en general me estaba pareciendo todo muy bonito pero desde luego no extraordinario, hasta que llegué a lo que sería la parte medieval de la ciudad (en concreto la vista desde la muralla de la ciudad muy cerca del pozo de la cava) Ahí empezó a ponerse realmente interesante el paisaje y unos minutos después Orvieto pasó de ser para mí de una ciudad mona a una ciudad super interesante.

Callejeé entre iglesias, casonas y palacios hasta llegar al pozo de la cava y entré. A estas alturas no recuerdo qué era exactamente lo que me esperaba, no mucho, quizás un simple pozo. Lo que descubrí me encantó, bodegas, antiguas habitaciones de un pueblo subterráneo como las que se encuentran por la Cappadocia. Me emocioné tanto, que nada más salir fui corriendo al Ufficio para apuntarme a una de las excursiones guiadas de la ciudad subterránea.

La ciudad fue evolucionando a través de los siglos. A las faldas de la montaña se asentaron los etruscos que poco a poco fueron excavando galerías en la piedra. En la edad media estas galerías subterráneas fueron habitadas quedando por todas partes restos muy bien conservados y poco a poco la ciudad fue saliendo al exterior en lo alto de los acantilados donde en el renacimiento se construyeron la mayor parte de los edificios emblemáticos que nos han llegado hoy en día.

Es como si se hubiesen conservado restos de la ciudad guardados como en burbujas de tiempo a través de la historia. No paraba de recordarme la novela “Neverwhere” de Neil Gaiman, tranportada a la Italia rural claro.

Desde allí, siguiendo el trazado del mapa llegué hasta el punto de  “Necrópolis etrusca” Bien, ese punto está fuera de la muralla, es decir, que hay que bajar el precipicio. Y yo bajaba, y bajaba, pero ni rastro de la necrópolis. Bueno no es fácil llegar, hay que bajar hasta la carretera y desde allí seguir un camino de piedra que lleva a un chalet. Si, a una casa que parece una casa privada.

La necrópolis, otro lugar que me fascinó y no dejo de recomendar a quien vaya. Para empezar no seáis tan ansiosos como yo que según me dieron la entrada fui directa a la excavación. En la casa hay una explicación detallada de la historia de la excavación, de los hallazgos… sino irán un poco a ciegas por el sitio. He de reconocer que disfruté como una niña del lugar para mí solita, pude vagabundear por las tumbas y explorar todos sus rincones realmente me sentí como una Indiana Jones.

Por otra parte remarcar que el pozo de San Patricio no tiene tanto que ver con la ciudad antigua, sino con su importancia en el renacimiento. En la edad media Orvieto era una ciudad estado libre muy poderosa que se desvaneció entre las guerras de poder internas entre Güelfos y Gibelinos. De ahí pasó a ser parte de los Estados Vaticanos. Fueron los papas los que construyeron esta obra de ingeniería militar pensada para que la ciudad pudiese tener agua potable en caso de asedio. La idea es muy buena, es un sitio curioso con una arquitectura bonita, dos escaleras de caracol enfrentadas suficientemente espaciadas para que burros pudiesen andar por ellas. Pero la entrada me parece excesivamente cara para lo que es.